EL INFORME LEUCHTER – FRED LEUCHTER

65 páginas
M.A.C. Ediciones
Biblioteca de Textos Revisionistas
Precio para Argentina: 10 pesos
Precio Internacional:     3 euros

Holocausto Judío = Cámaras de Gas
¿El Fin de un Mito?

Fred Leuchter es el ingeniero jefe de la prestigiosa firma “Fred Leuchter Associates”, en Maiden, Massachusetts (Estados Unidos). Es esta la más prestigiosa firma en el mundo, especializada en la construcción de cámaras de gas para ejecutar condenados a muerte. Contra Ernst Zündel, de Canadá, se inició un proceso por difamación, por el hecho de haber negado el Holocausto y la existencia de cámaras de gas. Para su defensa contrató a la importante firma Leuchter, quien, dirigida por su ingeniero jefe, se trasladó a Polonia, para hacer un exhaustivo estudio en los pretendidos campos de exterminio nazi de Auschwitz, Birkenau y Majdanek. La conclusión fue definitiva y absoluta: “jamás existieron allí cámaras de gas para el asesinato de seres humanos”.

Tras leer este informe, el distinguido historiador británico David Irving, lo ha calificado de documento “definitivo y apabullante”. “Un documento sobre el holocausto que los historiadores no podrían ignorar sin poner en peligro su reputación de objetividad y academicismo”.

 

Prólogo

Contrariamente a la historiografía, la química es una ciencia exacta. Historiadores pasados de moda de la historia actual la conformaron hasta ahora, generalmente con inacabables y aprendidos debates sobre significados e interpretaciones. Los más perezosos entre ellos se empeñaron en desarrollar un oscuro arte de leer entre líneas. Todo esto servía para sustituir el fatigoso y esclarecedor trabajo de estudiar documentos, en los archivos relacionados con la Segunda Guerra Mundial. Documentos que súbitamente están a disposición en una cantidad que abochorna.

En los últimos tiempos, sin embargo, los [historiadores] más audaces entre ellos se han acercado a los instrumentos de la ciencia jurídica criminalista. Utilizando medios auxiliares como el análisis del carbono, los residuos de color de los gases y simples tests de antigüedad de la tinta aportaron algo de luz sobre los difusos acontecimientos de la historia contemporánea, rompiendo así no raras veces con algunos mitos del siglo XX.

A veces la opinión pública aprueba tales resultados. A menudo, por supuesto no. Especial ejemplo de un resultado impopular, en relación con los análisis jurídico-criminalistas, es el del sudario de Cristo en Turín. Quizás no se trata de un fraude intencionado, pero en modo alguno se aproximaba su antigüedad a lo que los sacerdotes aseguraban a miles de crédulos turistas.

No se puede pensar que la opinión pública mundial ahora ya está dispuesta a aceptar una desapasionada y profesional investigación química de las muestras de las piedras y del suelo del campo de concentración de Auschwitz.

Sin embargo, el Informe Leuchter tiene como cometido este hecho.

A nadie le gusta ser engañado, especialmente cuando están en juego grandes cantidades de dinero. El Estado de Israel ha recibido de la República Federal Alemana, a partir de 1949. más de 90.000 millones de marcos alemanes (algo así como 56.000 millones de dólares USA) en forma de pagos de reparación “voluntaria”. Esencialmente se trata de pagos de indemnizaciones por las cámaras de gas de Auschwitz.

Sólo esta circunstancia demuestra que no es fácil deshacer este mito. Cientos de millones de hombres honrados e inteligentes han sido engañados postbélicamente mediante una campaña fuertemente financiada y brillantemente efectuada.

Se trataba hasta hoy de la continuación de un plan ya elaborado anteriormente en el año 1942 por el P.W. E. (Psychological Warfare Exccutive = Servicio para la Dirección Psicológica de la Guerra). Ya entonces debía difundirse en todos los países participantes en la guerra la tesis de que el Gobierno del III Reich mataba en cámaras de gas a millones de judíos y de otros indeseables grupos étnicos.

En agosto de 1943 el Jefe del P. W. E. informaba en un escrito confidencial al gabinete inglés que. a pesar de todas las historias publicadas sobre el empleo de gases mortales, no existía el más mínimo punto de apoyo sobre la existencia de tales instalaciones. El advertía en su circular que las fuentes judías a este respecto eran especialmente sospechosas.

En mi calidad de historiador tuve oportunidad de utilizar laboratorios para la identificación de documentos falsificados e investigar la autenticidad de ciertos documentos. Al final de los años sesenta pude poner en evidencia ciertos diarios del vicealmirante Canaris, que me habían sido ofrecidos a mí y también a los editores William Collins Ltd. Resultó que la tinta utilizada para las firmas de estos diarios no existía todavía en la época de la Segunda Guerra Mundial. Fui también quien descubrió como falsificación los “Diarios de Hiller” de la revista “Stern” en el curso de una conferencia de prensa internacional celebrada en abril de 1983 en Hamburgo.

A pesar de todo ello, he de confesar que nunca se me hubiera ocurrido poner en duda los hechos de Auschwitz y sus cámaras de gas (el más sagrado relicario de la religión del siglo XX) ni someter a unas pruebas químicas sus muros y su suelo para ver si descubría en ellos vestigios de Cyanid.

Los resultados esenciales del Informe Leuchter son los siguientes: en las pruebas sobre piedras de los edificios de despioje, donde se utilizaba el mortal Zyklon-B para la desinfección de vestimenta, los laboratorios encontraron considerables restos de Cyanid. Pero en las llamadas internacionalmente “cámaras de gas” por los “expertos del holocausto”, no se detectó ningún resto valorable.

Además el experto en cámaras de gas [Ing. Fred A. Leuchter) explica claramente que dichos edificios, tanto por su forma como por su construcción, de ningún modo podían utilizarse como cámara de gas para el exterminio de seres humanos.

Cuando en Abril de 1988 tuve que declarar en el proceso contra Ernsl Zúndel como experto en historia contemporánea, hube de enfrentarme por primera vez con estos informes de laboratorio, que han sido demoledores sobre las cámaras de gas. No existe la menor duda en la exactitud de los resultados.

He de confesar que, personalmente, me habría gustado aplicar métodos más severos para el examen de los materiales sacados de los edificios y suelo de Auschwitz. Pero tengo que reconocer las enormes dificultades a las que hubo de enfrentarse la comisión en un lugar que es actualmente polaco. No es fácil sacar trozos de piedras de unas estancias vacías, a espaldas de los nuevos vigilantes de los campos. Todos los trabajos han sido documentados con tomas de video actuales. Estas imágenes las he estudiado con el máximo cuidado, y prueban, sin lugar a dudas, la exactitud de los métodos de trabajo en los que está basado el Informe [Leuchter].

Hasta el final de este trágico siglo siempre habrá historiadores, estadistas y publicistas incorregibles que crean firmemente, o no tengan otra perspectiva económica para sobrevivir que creerlo, que los nazis utilizaron cámaras de gas para matar seres humanos en Auschwitz.

Evidentemente les toca ahora a ellos, a los estudiosos inteligentes y críticos de la historia moderna, explicarme a mí porqué no encontraron restos apreciables de Cyanid precisamente en las edificaciones en las que se practicaron esos supuestos gaseamientos, mientras que en las construcciones edificadas como cámaras de desinfección de vestimentas —mundialmente conocidos por los “expertos” de Auschwitz— sí se encontraron considerables santidades de Cyanid. La química jurídico-científica. lo repito, es una ciencia exacta. El balón se encuentra ahora en el terreno contrario.

David Irving

PREFACIO

En enero de 1988, estando en Toronto, Canadá, participé en la defensa del señor Ernst Zündel, un germano-canadiense, quien fuera procesado por “difundir noticias falsas”, publicando: “¿Murieron, realmente, seis millones?”, un librito que desafiaba el punto de vista prevaleciente de que seis millones de judíos fueron asesinados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, mediante el uso de cámaras de gas, utilizando cianuro (gas Zyklon-B).

Ernst Zündel fue procesado, anteriormente, por el mismo asunto en 1985. El juicio duró siete meses y terminó con una sentencia y una condena de 15 meses de prisión. En enero de 1987, la Corte de Apelaciones de Ontario anuló el juicio a raíz de graves errores legales y ordenó la iniciación de un nuevo juicio. Este nuevo juicio se inició el 18 de enero de 1988 y aún sigue, al momento de escribir este informe.

Fred A. Leuchter, de 45 años de edad, es un ingeniero que vive en Boston, Massachusetts, especialista en el diseño y fabricación de equipos para ejecución, utilizados en las cárceles de Estados Unidos. Uno de sus mayores proyectos ha sido el diseño de una cámara de gas para la penitenciaría estatal de Missouri, en Jefferson City.

Mis conversaciones iniciales con Fred Leuchter tuvieron lugar en Boston el 3 y 4 de febrero de 1988. Me impresionó por sus respuestas concisas a mis preguntas y por su habilidad para explicar cada detalle del proceso de gasificación. El me confirmó la naturaleza particularmente peligrosa de una ejecución con gas de cianuro.

Las ejecuciones, con ese gas, se llevaron a cabo por primera vez en los Estados Unidos en 1924, pero hasta el día de hoy, en 1988, aún existen dificultades en la construcción de cámaras de gas para este propósito, además de problemas con las filtraciones. Por otra parte, noté que Fred Leuchter no dudaba sobre la veracidad del Holocausto.

De regreso a Canadá y después de haber informado a Ernst Zündel de mis conversaciones con Fred Leuchter, Zündel decidió solicitar a aquél un peritaje sobre las supuestas cámaras de gas en Auschwitz, Birkenau y Maidanek.

Fred A. Leuchter aceptó el encargo luego de una reunión donde además revisó fotografías de campos de concentración durante la guerra, planos de crematorios y de las supuestas cámaras de gas, documentación sobre el Zyklon-B y diapositivas tomadas de los sitios por el investigador sueco Ditlieb Felderer, en 1970.

El 25 de febrero de 1988, Fred A. Leuchter viajó a Polonia, junto con su esposa Carolyn, su dibujante, Howard Miller; el cameraman Jürgen Neumann y el traductor polaco Theodor Rudolf. Ellos regresaron el 3 de marzo, después de ocho días de permanencia en Polonia

Posteriormente, Fred Leuchter escribió un informe de 192 páginas, incluyendo los apéndices. Sus conclusiones fueron claras: La evidencia de que no hubo cámaras de gas para ejecuciones en Auschwitz, Birkenau y Majdanek fue contundente y se estableció que las supuestas cámaras de gas no podrían haber sido utilizadas para ejecuciones, ni ahora ni nunca.

El 20 y 21 de abril de 1988 participó el señor Leuchter como testigo en el juicio contra Zündel en Toronto, Canadá.

Al principio contestó las preguntas que le hizo el abogado defensor de Emst Zündel, Douglas H. Christie, asistido éste por Keltie Zubko y Bárbara Kulaszka Leuchter encaró, luego, el interrogatorio contradictorio del fiscal de la Corona, John Pearson, quien fue asistido durante todo el juicio por otro fiscal de la Corona, por un empleado judicial y por frecuentes consultas de asesores judíos que se encontraban sentados directamente detrás de él en la sala del juzgado.

El interrogatorio tuvo lugar en presencia de un juez y de un jurado de once miembros. En la sala del juzgado la atmósfera era en extremo tensa. Me tocó estar sentado al lado de numerosos expertos revisionistas, entre ellos el Dr. William Lindsey, investigador químico jefe de la Corporación Dupont hasta su retiro en 1985 Cada uno en la sala del juzgado, independiente de sus puntos de vista personales con respecto al tópico en investigación, se estremecía, así lo creo, pues participábamos en un evento histórico. El mito de las cámaras de gas se acabó.

El día anterior, el director de la penitenciaría estatal de Missouri, Bill Armóntrout, había dado testimonio explicando el procedimiento y el funcionamiento en la práctica de una cámara de gas de cianuro. Para cualquiera que escuchara atentamente le quedaría claro que fue imposible ejecutar a una sola persona de esta manera y que entonces la supuesta ejecución de centenares de miles de personas por los alemanes, utilizando Zyklon-B, seria tratar de resolver el problema de la cuadratura del circulo.

Siguiendo a Fred Leuchter dio testimonio el Dr. James Roth, Ph.D. (Cornell University), gerente de Alpha Analytical Laboratories, en Ashland, Massachusets El Dr. Roth dio un informe sobre los análisis de las muestras tomadas de las paredes, de los techos, de los pisos y de otras estructuras interiores de las supuestas cámaras de gas de Auschwitz 1 y Birkenau. Los análisis revelaron que no había vestigios de cianuro en las muestras y que en algunos casos el nivel era extremadamente bajo. La única excepción se encontró en la muestra de control número 32, tomada de las instalaciones de desinfección número 1 en Birkenau. Estos resultados fueron reproducidos en el gráfico del Apéndice 1 del Informe y expuestos al jurado por un proyector “overhead”. La diferencia en el cianuro detectado en las instalaciones de desinfección, por un lado, y en las supuestas cámaras de gas, por el otro, fue espectacular. Los niveles de cianuro extremadamente bajos que se encontraron en algunos crematorios fueron, según mi opinión, el resultado de la desinfección de los inmuebles durante la guerra.

Creo que fui el primero en señalar que todos los estudios sobre las supuestas cámaras de gas para ejecuciones alemanas, utilizando Zyklon-B, deberían comenzar con un estudio de las cámaras de gas para ejecuciones americanas Ya en 1977 empecé, con la ayuda de un amigo americano, Eugene»C. Brugger, abogado en New York City, una investigación en esta área. Durante esas investigaciones conseguí información de seis penitenciarías americanas: Saint Quentin, en California; Jefferson City, en Missouri; Santa Fe, en New México; Raleigh, en North Carolina; Baltimore, en Maryland, y Florence, en Arizona. Me vi obligado a concluir, en ese entonces, que solamente un experto en la tecnología de cámaras de gas americanas podría, finalmente, determinar si las supuestas cámaras de gas para ejecuciones alemanas estaban capacitadas para tal uso como lo describe la literatura a favor del Holocausto.

Durante los siguientes años, mis artículos sobre las cámaras de gas alemanas siempre hacían referencia a las cámaras de gas americanas. Estos artículos incluyeron “El rumor sobre Auschwitz o el problema de las cámaras de gas”, publicado el 29 de diciembre de 1978, en el diario francés Le Monde, y una extensa entrevista publicada en agosto de 1979 en la revista italiana Storia Illustrata, En septiembre de 1979 visité la cámara de gas en Baltimore, Maryland, y conseguí ocho fotografías de la cámara y documentación adicional. Luego, durante una reunión sostenida en New York City, bajo la dirección de Fritz Berg, enseñé la hoja de control del procedimiento de la cámara de gas de la penitenciaría de BaJtimore y discutí sus implicaciones. En 1980 publiqué en el primer número del recién creado Journal of Histórica! Review un artículo titulado “Los Mecanismos de la gasificación”, en el cual describí con detalles los procedimientos de las cámaras de gas en uso en los Estados Unidos. En el mismo año publiqué en Vérité historique ou vérité politique? las ocho fotografías de la cámara de gas de Baltimore. Preparé un video titulado “El problema de la cámara de gas”, en 1982, el cual empezaba con un análisis de las cámaras de gas americanas. En 1983 redacté para el Institute for Historical Review, de Los Angeles, un libro en idioma inglés sobre las controversias del Holocausto que incluyó, por vez primera, un listado de preguntas hechas a los administradores penitenciarios y sus respuestas. El libro, sin embargo, nunca fue publicado: el 4 de julio de 1984, el Día de la Independencia Americana, los archivos del Instituto fueron destruidos por un incendio. Este fuego destruyó intencionalmente la capacidad financiera del Instituto, y una cantidad de proyectos, incluido el de mi libro, fueron abandonados.

El Holocausto apareció como un asunto de enormes proporciones. Pero este “gigante”, como lo señaló el Dr. Arthur Butz en “la Estafa del Siglo Veinte” (The Hoax of the Twentieth Century), es un gigante con pies de barro Para observar los pies de barro hay que visitar solamente el Campo de Concentración de Auschwitz en.Polonia. Con las palabras del Dr, Wilhelm Stáglich: “La tesis del exterminio se mantiene o cae con la alegación de que Auschwitz fue una ‘factoría de la muerte’ “; y para mí todo el misterio de Auschwitz gira alrededor de los 65 metros cuadrados de la supuesta cámara de gas de Auschwitz 1 y de los 210 metros cuadrados de la supuesta cámara de gas de Birkenau Estos 275 metros cuadrados tendrían que haber sido sometidos a una investigación forense inmediatamente después de la guerra por parte de los Aliados, pero una investigación de esta naturaleza no se llevó a cabo ni entonces ni después En Polonia, el magistrado Jan Sehn ordenó algunas investigaciones forenses en Auschwitz, pero éstas no se hicieron en las supuestas cámaras de gas para ejecuciones.

Las investigaciones hechas por “Revisionistas” han demostrado que las supuestas cámaras de gas para ejecuciones no pudieron haber sido utilizadas para tal fin. Ditlieb Felderer publicó fotografías que muestran la precaria construcción de las aberturas de aireación y de las puertas que conducen hacia el interior de las cámaras de gas y la falta de manchas de azul de Prusia en las paredes. Yo mismo descubrí en los archivos del Museo Estatal de Auschwitz (archivos que fueron bien guardados por los oficiales comunistas) los planos de estas supuestas cámaras de gas, y mandé publicarlos en distintos libros y artículos. Estos planos fueron, también, mostrados en la primera convención del Institute for Histórica! Review, en Los Angeles, en 1979, donde estuvo presente el Sr. Zündel. En realidad, estas supuestas cámaras de gas han sido salas mortuorias o, como indicaban los planos, “Leichenhalle” (sala de muertos) para Krema I (posteriormente transformado en refugio antiaéreo) y “Leichenkeller” (sótano de morgue) para Krema I!.

No obstante, para obtener una confirmación científica completa de lo que el sentido común nos compelió a ver y de lo que el trabajo de investigación revisionista y las documentaciones han revelado, fue necesario buscar un especialista en cámaras de gas americano. Desesperadamente traté de encontrar un especialista pero, francamente, tenía pocas esperanzas de encontrar a un hombre quien no sólo fuera un experto en tecnología de cámaras de gas, sino que tuviera coraje suficiente para llevar a cabo una investigación semejante en un país comunista y de publicar los resultados en el caso que éstos confirmaran las conclusiones revisionistas. Felizmente, me equivoqué.

Fred Leuchter fue el especialista. El viajó personalmente a Polonia, condujo la investigación forense, escribió su informe y dio testimonio ante la Corte canadiense en el proceso del Sr. Zündel. Al hacerlo, entró silenciosamente en la historia.

Fred Leuchter es un hombre modesto, decidido, quien, además, habla con precisión. Sin duda, seria un excelente profesor, pues tiene el verdadero don de hacer entender a” la gente las dificultades de cualquier problema. Cuando le pregunté si él tendría temor por posibles consecuencias peligrosas, contestó: “un hecho es un hecho”. Después de haber leído el Informe Leuchter, David Irving, el famoso historiador británico, declaró el 22 de abril de 1988, durante su testimonio en Toronto, que aquello es un documento “aplastante”, el cual será esencial para todo futuro historiador que escriba sobre la Segunda Guerra Mundial.

Sin Ernst Zündel casi nada de todo lo que ha trascendido podría haber sido concebido. El sacrificó todo por la búsqueda de la exactitud histórica, viviendo bajo condiciones difíciles, enfrentando enemigos influyentes y poderosos. Las presiones pesan sobre él, permanentemente, siendo éstas de lo más inesperadas y, a menudo, arteras. Pero él posee una personalidad fuerte y un carisma especial, sabe cómo analizar cualquier situación dada, cómo evaluar las relaciones de fuerzas y cómo revertir la adversidad en ventaja. Es capaz de atraer y movilizar personas de elevadisima competencia desde todos los rincones del mundo. En suma, es un hombre que cala profundo, un genio que combina el sentido común con una aguda comprensión de la gente.

El podría ir, una vez más, a la prisión por sus investigaciones y sus convicciones o podría ser amenazado con la deportación. Todo esto es posible. Cualquier cosa puede ocurrir cuando existe una crisis intelectual y un realineamiento de conceptos históricos de semejantes dimensiones. Revisionismo es el gran reto intelectual del fin de este siglo. Independiente de lo que pueda ocurrir, Emst Zündel ya es el vencedor. El es un pacifista-activista, quien consiguió esta victoria por medio del poder de la razón de la persuasión.

Robert Faurisson

Toronto, 23 de abril de 1988.

P.S.: Emst Zündel fue declarado culpable por el Jurado, el II de mayo de 1988, “por difundir noticias falsas, a sabiendas, sobre el Holocausto”. Fue sentenciado a 9 meses de prisión, y se le concedió libertad bajo caución después de haber firmado una orden mordaza, prometiendo no escribir ni hablar sobre el “Holocausto” hasta el fin del procedimiento de su apelación. De este modo se juntó, pues, con Galileo.

Por amor al odio (tomo I) – Carlos Manuel Acuña

747 págs.
Ediciones del Pórtico
Tercera edición
2004, Argentina
Precio para Argentina: 110 pesos
Precio internacional: 26 euros

Se relatan en este libro la cronología de los sucesos subversivos iniciados en el continente desde 1959, después del triunfo de la Revolución Cubana. A lo largo de sus páginas, pasan en apasionante sucesión la Guerra Fría como principal componente del escenario estratégico, las intimidades revolucionarias más inesperadas, la permanente presencia francesa durante el desarrollo de los sucesos, los amores y la participación del agente francés Regís Debray, la traición al Che en la selva boliviana, los planificados estallidos insurgentes a lo largo y lo ancho de Latinoamérica, la primera incursión de militares cubanos en nuestro territorio con la aparición en Salta del Ejército Guerrillero del Pueblo que comandó Jorge Masetti, los primeros muertos producidos por la guerrilla, la represión ordenada por el gobierno radical de Arturo Illia, los centros de instrucción en La Habana y los contactos con países europeos, los viajes de Santucho a Cuba y a Europa, su alianza y posterior ruptura con la IV Internacional, sus pla­nes indigenistas, la Tricontinental y la OLAS, la Argentina elegida como blanco preferido, la creación y desarrollo de las FAP, de los Montoneros, de las FAR, FAL y Descamisados, la aparición del PRT-ERP, el Cordobazo y otros ensayos insurreccionales, el “perfil del guerrillero”, “el secuestro de las palabras” y la guerra cultural, cómo Perón utilizó para sus propios fines los proyectos subversivos, los primeros ataques a unidades militares y los asesinatos de policías, los grandes hechos terroristas, la aparición del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo como factor dentro del proyecto revolucionario, la fuga de Rawson, el respaldo de Salvador Allende y la tragedia de Trelew.
Los temas parecen inagotables y hasta agobiantes, pero los enunciados son nada más que los primeros tramos de un proceso cuyas consecuencias todavía influyen en la sociedad argentina. Desde la aparición de la Revolución Argentina, hasta el derrocamiento de Onganía. el desplazamiento de Levingston y el fracaso de Lanusse hasta culminar con el triunfo electoral de Héctor J. Cámpora y su caída en menos de dos meses dispuesta por Perón, son los puntos neurálgicos que deben conocerse minuciosamente para entender lo que ha sucedido en nuestro país.

ÍNDICE

CAPITULO I.
ANTECEDENTES CONTINENTALES Y ARGENTINOS
“No es el poder lo que me interesa Los antecedentes argentinos. Aparecen los “Uturuncos”. “La Resistencia”: de las JP a las FAP. El primer paso formador del indigenismo. Nace el Partido Revolucionario de los Trabajadores. División estraté­gica de la política comunista. Sectas, narcotráfico y tercermundismo. La bomba de la calle Posadas .Una verdadera operación de inteligencia. Nadie creía en la subversión. Giran la mirada hacia las ciudades. El marco externo.
CAPITULO II    29
NACE EL “EJÉRCITO GUERRILLERO DEL PUEBLO”
Salta, abril de 1963. La “Operación Penélope”. Las operaciones “Dorado” y Trampolín”. Comienza el reclutamiento. Denuncias y el primer fusilamiento. Se amplía la guerrilla del EGP. El segundo fusilamiento. La “Operación Santa Rosa”. Reclutamiento en la ciudad. Los primeros prisioneros. Informan los venezolanos. Llega una misión militar francesa. “Guerrilleros” de la Policía Federal. Se acele­ran los acontecimientos. Cae el primer grupo subversivo cordobés. El Campa­mento “Camilo Cienfuegos”. El Hotel Residencial España. Se confirman las rami­ficaciones. El gobierno radical impulsa la represión. El primer muerto por la subversión. Comienza la persecución. Termina la aventura. Opinión del general Alsogaray. Las principales conclusiones. Treinta y cinco años después.
CAPITULO III               85
CUBA AJUSTA SU POLÍTICA DE EXPORTACIÓN REVOLUCIONARIA
La situación mundial. Los primeros fracasos “exportadores” de Cuba. Nace la teoría del foquismo. El comunismo argentino. Reuniones en La Habana. La con­ferencia secreta de los PC latinoamericanos. La Tricontinental. Se organiza el reclutamiento estudiantil. La “OLAS”. La propaganda y la penetración cultural. Viajero en Moscú. Ingenuidad montonera. El secuestro de las palabras. El mun­do del “slogan”. La libertad, el lenguaje y José Stalin
CAPITULO IV           121
EL FRANCÉS QUE IMPULSÓ EL MITO.
El camino de las hormigas. Barrientos sabía lo que hacía. “Aquí soy tan extran­jero como vos”. La obsesión argentina. “Esto no es Sierra Maestra”. Adiós a De-bray. El explorador del pasado. La sospecha dolorosa. “Derrota …¿qué derro­ta…?” . “Caminar y caminar hacia la historia”. “Quiero volver a sentir lo mismo”
CAPITULO V            145
DE ARGELIA A VILLA CRESPO
Curiosos interrogantes. Fracasan las primeras operaciones cubanas. La “con-cientización liberadora”. Aparece el “tercerrnundismo”. Los antecedentes princi­pales y el manipuleo de los conceptos. Los 18 obispos y su primer mensaje tercermundista. Un misterioso militar francés. Otra vez el uniforme. El Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Contactos en Argelia. “Mission de France”. “Cristianismo y Resolución”. Cronología de los hechos principales. Comienzan las denuncias y resistencias. El desgaste y la crisis. Breve radiología numérica. ¿Nuevas teologías? Una preventiva advertencia.
CAPITULO VI           189
EL SEGUNDO FRACASO MILITAR DE FIDEL CASTRO
Movimientos insurreccionales en América latina. Los Conflictos Continentales -La guerrilla en Venezuela. Aparecen los Tupamaros. Fidel Castro y Juan Do­mingo Perón. Brasil: un caso especial. Militares subversivos. En búsqueda del frente revolucionario. Los antecedentes mexicanos. El extraordinario caso colom­biano. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El “Ejército de Liberación Nacional” (ELN). La importancia política de Camilo Torres. El Ejército Popular de Liberación”. La mayor tragedia que desata el M 19. Se desata la cam­paña de prensa. Secuestran hasta los recién nacidos. Proyección hacia el futuro. Perú: la subversión que también persiste. Nueva teoría guerrillera. Aparece Sen­dero Luminoso. El acuerdo con el narcotráfico. La subversión en Bolivia. La se­lección del territorio boliviano. Infiltración en las guerrillas. El “Inti” Peredo. El tercer Peredo y la guerrilla del Teoponte.
CAPITULO VII          247
CHILE: LA INSURRECCIÓN DESDE EL PODER.
Reacciones de todo tipo. De la política dual a la lucha armada. El extremismo más avanzado. El mito del triunfo del comunismo. La importancia de la Junta Coordinadora Revolucionaria. “La más elevada forma del socialismo…”. “Las revoluciones no se hacen con votos”. Aparecen los “expertos” extranjeros. El “Plan Z”. La guerra civil “como única solución”. El “Poder Popular”. El recuerdo de los asesinatos políticos. Debray, “chaperon” de Fidel Castro. Se adelanta el pro­nunciamiento militar. Después de la revolución. Surge el “Frente Manuel Rodrí­guez”. La opinión de un destacado protagonista.
CAPITULO VIII         275
LA IZQUIERDIZACIÓN DE SECTORES DEL PERONISMO.
Los primeros manuales subversivos. El blanco más apetecido. A pesar del fraca­so de Guevara como economista. Otra vez John William Cooke. El pronuncia­miento de Huerta Grande, una cruda concepción socialista. Aparece Héctor Villalón Primera división de la Juventud Peronista. Se acentúa la crisis interna del PJ. El primer viaje de “Isabelita”. La primera reacción. Irrumpe la Revolución Argentina.

SEGUNDA PARTE
CAPITULO IX            301
DESPUÉS DE LA MUERTE DE GUEVARA
El Partido Comunista convertido en empresario. Se retoma el ritmo revoluciona­rio. Crece el “entrismo” sindical. Nace la CGT de los Argentinos. Definiciones en Córdoba. El activismo de Ongaro. El Cordobazo. “La guerra en la paz”. Se or­ganiza la rebelión. Opina el radicalismo. “Hechos anunciados comienzan”. Co­mienzan los desmanes. Inquietud y preparativos militares. Un episodio inédito. El conflicto continúa. Llega Lanusse. Las primeras consecuencias. “¡Déme, por Dios, otra chance!. Estrictamente secreto y confidencial. Influencia ideológica y política. Después del asombro, comienza el alerta.
CAPITULO X            359
SE PRECIPITAN LOS ACONTECIMIENTOS.
El asesinato de Aramburu y la caída de Onganía. Se activa la “propaganda ar­mada”. La muerte de Juan García Elorrio. Se acelera el ritmo subversivo. La “Operación “Pindapoy”. Efectos políticos inmediatos. Otra vez la antinomia peronis­mo – antiperonismo. Onganía es derrocado. La toma de La Calera. La toma de Garín: aparecen las FAR. Nace el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP¡. La lucha por la hegemonía terrorista. El asesinato de José Alonso. Continúa la persecución de los asesinos de Aramburu. La presión de los acontecimientos. Asesinato a que­marropa. Allende asume en Chile. Nace “La Hora del Pueblo” y Lanusse confirma el plan político. “La destrucción total… inmiserícorde y completa”. 1971: “Hay que asesinar policías”. Acción psicológica. Principales publicaciones. El “Viborazo”. Las diferencias con el Cordobazo. La caída del general Levingston.
CAPITULO XI           419
HACIA LA CONQUISTA DEL PODER POR LA FUERZA.
Una carta de Perón. El viejo sueño de las izquierdas. “Por qué matamos a Aramburu”. La respuesta de Perón. Se expanden las guerrillas. Las diferencias con Santu­cho. Las Ligas Agrarias. “El Ejército está en guerra”. Crece el protagonismo de Santucho. Otra vez Santucho en prisión. “El revolucionario se hace en la cárcel”. La izquierda en el radicalismo. Se anuncian las elecciones.
CAPITULO XII           445
LAS DIRIGENCIAS COMIENZAN A INQUIETARSE.
Extraña experiencia en Bolivia. Los aporte de la inteligencia extranjera. El con­trol de las conexiones externas. Un verano violento. Un robo espectacular y pro­pagandístico. Un ardid audaz e insólito. No disminuía la aptitud guerrillera. Re­galos para Salvador Allende. El secuestro y asesinato de Sallustro y del general Sánchez. Secuestran a Sallustro. Negociaciones secretas. El “Mendozazo” agrava la espera. Cruento desenlace. El asesinato del general Sánchez. Primeras consecuencias formales. Estadísticas escalofriantes.
CAPITULO XIII          485
LOS GUERRILLEROS
El sentir de la sociedad. La visión subversiva. Odiar en abstracto…. odiar en concreto. “El robo de nuestros hijos”. ¿Cuántos eran los subversivos? La clasifi­cación de los subversivos. Distintas opiniones. Un estudio comparativo. “Perfil del subversivo”. Los combatientes. Los periféricos. Los “inspiradores”.
CAPITULO XIV                     513
UN HITO REVOLUCIONARIO: RAWSON Y TRELEW.
Un curioso antecedente. Crisis del sistema carcelario. La opinión de Santucho. Los “mariscales”. El plan Tomás”. Un secreto de la cúpula guerrillera. “¿Pode­mos llegar a Cuba? Mientras tanto, en Trelew. Se reconquista el penal y se abren dudas sobre el coronel Cesio. La noche del 22 de agosto. La repercusión. Santucho regresa a la Argentina. Consecuencias indirectas de la fuga.
CAPITULO XV          547
PERÓN OCUPA EL CENTRO DEL ESCENARIO.
Teatralizan la subversión. El retorno de Perón. La traición del guardiamarina Urien. Un viaje al centro del país. Se detecta la conspiración. La muerte del cabo Contreras. La desilusión. Perón en Ezeiza. Perón acapara la atención. “Cám­pora al gobierno. Perón al poder”. El asesinato del almirante Berisso. Santucho reorganiza el PRT – ERP. Santucho denuesta a Perón. Dos bandas principales.
CAPITULO XVI         579
ELECCIONES EN UN AÑO INCONTROLABLE
En Brasil, Bolivia y Uruguay. Más temas para la crónica del delito. Las premo­niciones del general Osiris Villegas. Versiones en medio de la violencia. La opi­nión de Ricardo Balbín. “Sé que estoy sentenciado”. Copan una unidad militar en Córdoba. Robaron un verdadero arsenal. Bandas para todos los gustos. Una misa reveladora. Tres policías muertos en un solo día. Las elecciones del 11 de marzo. Activan el terrorismo preelectoral.
CAPITULO XVII        613
EL TERRORISMO ACARICIA EL PODER.
“La salida es la Guerra Revolucionaria”. Las bandas comienzan a unificar sus mensajes. Primeras cifras sobre la acción guerrillera. Tiroteos, secuestros, aten­tados, muertos y heridos. “Nuevas formas de lucha…”. Mientras tanto, en Chile. Las milicias populares. El secuestro del comandante Nassif. Se formaliza la pri­mera gran división del peronismo. Los centros de enseñanza en la mira subversi­va. El asesinato del almirante Quijada. Severo cuestionamiento a Lanusse.
CAPITULO XVIII       643
LA SUBVERSIÓN ALCANZA EL PODER
El ERP reitera que continuará la guerra. Con las primeras luces. Preparativos en Plaza de Mayo. Los primeros disparos. Barricadas en la Catedral. Quieren asal­tar la Casa Rosada. “Me iré como vine…”. El operativo para liberar a guerrilleros. Fuerzan la libertad de los presos. Dos muertos y nueve heridos. Encapuchados del ERP. Mientras tanto, en el Congreso. Se provoca la antinomia más profunda. La amnistía en el Senado. La amnistía entendida como “un punto de partida”. “Se acerca el torbellino”.
ANEXO                   681
Listado por orden cronológico, de las principales acciones terroristas consuma­das a partir del 18 de mayo de 1973, hasta el 30 de diciembre de ese mismo año.
ÍNDICE GENERAL               703
ÍNDICE DE AUTORES DE OBRAS CONSULTADAS              708
PUBLICACIONES CONSULTADAS               719
DOCUMENTOS PRODUCIDOS POR GRUPOS SUBVERSIVOS                    722
MATERIAL DE ORGANISMOS OFICIALES               723
OTRAS FUENTES. MATERIAL DE DIFUSIÓN PÚBLICA                    724
SIGNIFICADO DE ABREVIATURAS Y SIGLAS                     725
ÍNDICE ONOMÁSTICO                     733

PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN

Así como el término guerra admite, a tenor de circunstancias de suyo cambiantes, distintas acepciones, no otra cosa sucede con su antónimo. Aunque la paz, por muchas que sean las vueltas que se de en tomo del vocablo, no supone necesariamente ausencia de guerra. Es cierto que, atendiendo a una cuestión de economía de términos, guerra y paz no toleran conciliación alguna. Pero si pasamos de los recursos, de hecho escasos, propios de la economía, al multifacético y sofisticado campo de la política, pronto caeremos en la cuenta de que, entre los extremos irreductibles, se halla una infinita gama de grises. Dicho con otras palabras: la guerra fría, o las situaciones así llama­das de paz armada, están a medio camino entre los dos conceptos antitéticos y plantean, en toda su dimensión, hasta donde son antó­nimos sólo relativamente.
Por eso me parece innecesario explicar, a esta altura, que una na­ción no debe, de suyo, quebrarse geográficamente en dos, como en el caso español; los bandos en disputa, reivindicar para sí, exclusiva­mente, la categoría de autoridad legítima; las facciones enfrentadas desplegar banderas al viento y amenazarse, mutuamente, con sendos ejércitos en línea de combate, para que la guerra en la cual se hallan empeñados reciba el calificativo de civil.
En la segunda mitad del siglo veinte, la Argentina sufrió, aunque la definición asuste y disguste al propio tiempo, dos guerras civiles. Una larvada, con brotes esporádicos pero controlables de violencia, cuya naturaleza, entre social y política, admitió siempre, por sobre los antagonismos en pugna, la negociación. Si el concepto se entiende a derechas, cabría decir que fue una guerra civil fría en la cual dirimie­ron supremacías peronistas y antiperonistas.
A pesar del rencor que dividió a los contendientes, la sangre pocas veces llegó al río, posiblemente como consecuencia de que los tambo­res de guerra no sonaban al conjuro de ideologías terroristas.
El peronismo se asumía como redentor de los humildes pero no re­clamaba el sacrificio de las clases acomodadas ante un altar de san­gre. El antiperonismo se decía defensor de la Constitución y de la Li­bertad pero -salvo los fusilamientos de José León Suárez- no endere­zaba contra los seguidores del que llamaba “tirano prófugo” ni la tor­tura ni la muerte. Es que entonces, entre 1945 y 1965, poco más o menos, la violencia política -que existía, sin duda- no era una mani­festación ideológica cuya legitimidad descansara en el hecho de obrar como “partera de la historia”.
Cuando, años después, a caballo del marxismo, la idea de que to­do se resolvería con la destrucción del enemigo se enancó en forma­ciones guerrilleras que asaltaron el Estado, comenzó una segunda guerra civil en la cual el otro no fue considerado un adversario, ni si­quiera un enemigo, sino un criminal. El choque, pues, de dos fuerzas -las organizaciones terroristas de un lado; el Estado Nacional del otro- no consentía sobrevivientes. La condición esencial del conflicto, su naturaleza, radicaba en que unos y otros podían recurrir a cual­quier medio para aniquilar al contrario y eliminarlo así de la faz de la Tierra.
Sobre esta segunda guerra civil versa el libro de Carlos Manuel Acuña, distinguido periodista, él, que ha asumido la tarea intelectual de poner por escrito, negro sobre blanco, cuando cabria llamar, a fal­ta de mejor definición, la otra cara de la historia.
El resultado militar de la contienda, que tuvo un principio y un fin en el tiempo, fue favorable a las Fuerzas Armadas. Inversamen­te, el resultado político favoreció a sus adversarios. Fenómeno éste -que los vencedores terminaran haciendo el papel de vencidos y los perdedores ganasen la batalla política después de muertos- nunca antes visto, cuando menos en el mundo moderno. Ello fue producto, entre otras cosas, de una sutil, paciente, atrevida y, a la vez, secta­ria reconstrucción histórica a la que se consagraron, sin prisa pero sin pausa, quienes habían sido derrotados. Las distintas capillas in­telectuales de la izquierda, de ordinario comprometidas directa o in­directamente con la subversión, encontraron en la historia, como disciplina teórica, una forma de prolongar la guerra por otros me­dios. Desde 1983 a la fecha en la Argentina sólo se ha escuchado esa campana.
“Por amor al odio”, el ensayo de Carlos Manuel Acuña viene a po­ner fin a tamaño estado de cosas. Es, si se nos permite la expresión, el primer libro de una corriente revisionista que se anuncia con an­sias de dar de lado con esa versión romántica, edulcorada y falsa con­forme a la cual la subversión que asoló el país de los argentinos fue la víctima de un genocidio o algo parecido. Pero su ensayo, que refleja, como fue dicho antes, la otra cara de la historia, tiene un propósito diferente del de aquella porque detrás de su formidable tarea de investigación, selección y análisis no se esconde un proyecto ideológico.
Las setecientas y tantas páginas de este libro ponen en evidencia, sin necesidad de forzar los hechos del pasado, lo que significó ese ver­dadero asalto a la Nación, su Estado, leyes, instituciones, hombres y tradiciones enderezado por la subversión de origen marxista.
El pasado, en lo que tiene de asunto no resuelto, resulta siempre polémico. Cuando, además, se abate sobre nosotros a la manera de un fantasma que no quiere desaparecer, reflejarlo a través de un libro es tarea harto difícil. Demás está decir, pues, que la polémica respec­to de nuestra guerra civil contemporánea no se cerrará. Si la historia, como sostiene Pieter Geyl, es un “argumento sin final”, nuevas evi­dencias, documentos, testimonios y datos de distinta índole no harán más que prolongarla en el tiempo. Pero siempre habrá una diferencia entre abordar la historia para convertirla en una nueva forma de beli­gerancia fratricida o hacerlo con la intención de rescatar sus leccio­nes y no tropezar dos veces con la misma piedra.

Vicente Gonzalo Massot

PRÓLOGO DEL AUTOR

Cuando se tomó la decisión de llevar adelante la investigación histórica que culminaría en este libro, se resolvió que todo lo que se publicara debía ser absolutamente demostrable. Con esa premisa avanzamos lentamente en la construcción de esta obra, cuya princi­pal finalidad consiste en rescatar para las futuras generaciones la verdad sobre una de las etapas más dramáticas de la historia de la Argentina moderna, cuya culminación permite, precisamente, que este trabajo llegue a manos de nuestros lectores.
Dejaríamos de ser veraces si no reconociéramos que otra de las motivaciones que nos animó fue la irrupción en la escena política y comunicacional de una trama compleja y agresiva. Destinada a desa­rrollar un manipuleo ideológico que ha crecido desmesuradamente, relega al desván de los equívocos y de los intereses creados una ri­queza informativa que merece su adecuada difusión. Esa es la razón de este libro, que excluye taxativamente cualquier ánimo de agravio o de intención de modificar el sentido estricto que tuvo la tragedia que vivimos los argentinos…
Otras razones se relacionan con el imperio profesional de cumplir con el papel de ser el puente entre la realidad y el público, para transmitir, en este caso, los pormenores de un proceso cuyas conse­cuencias instaladas en la vida política del país también explican el tí­tulo que hemos concebido para nuestro trabajo.
Convencidos de la necesidad de concretarlo, logramos a lo largo de la confección de esta primera parte, acumular antecedentes que se enriquecieron constantemente a partir del aporte espontáneo de mu­chos argentinos que, conocedores del empeño en que estábamos em­barcados, nos acercaron documentos de la naturaleza más diversa, relacionados directa o indirectamente con la historia de la guerra re­volucionaria cuyo origen se remonta a fines de los años cincuenta, cuando en La Habana se impuso el marxismo con curiosos pormeno­res que también consideramos conveniente mencionar.
Bajo la consigna de la veracidad comprobada, muchos de esos pa­peles e innumerables relatos que en algunos casos estuvieron a cargo de protagonistas de la época, sirvieron para enriquecer el contenido de estas páginas que, en su momento y apenas comenzadas, desper­taron inimaginables presiones de unos y de otros.
Indemnes, el material que reunimos se sumó a uno de los archivos más interesantes que existe en la materia, formado por nuestro amigo Germán Zavalía después de muchos años de dedicación y esfuerzo. Su contenido consiste en cartas de distinto origen y naturaleza, innu­merables documentos, publicaciones nacionales y extranjeras y foto­grafías muchas de ellas inéditas que constituyen verdaderas primi­cias o “perlas” políticas y periodísticas, que se suman a verdaderos análisis informativos -algunos sorprendentes- sobre los aconteci­mientos de esos años tan duros y de difícil olvido. Por su interés constante y desinteresado en estas cosas de la Patria, rendimos un sentido homenaje a la memoria de este amigo.
Escribimos más allá de la pasión y lo hicimos con ahinco; explo­ramos y resumimos los sucesos ocurridos en otros países latinoa­mericanos; hablamos con hombres y mujeres dirigentes que enfren­taron los mismos problemas fuera de nuestras fronteras y, en fin, nos conectamos con muchísimas personas que, por diversos moti­vos, cumplieron un rol en estas cosas de ideologismo y terrorismo, luchas y tragedias. Casi todos nos alentaron y por eso les agradece­mos, especialmente a quienes lo hicieron en los momentos de adver­sidad y grandes dificultades.
Una mención aparte merece nuestra dedicatoria tan abarcativa. Lo hacemos porque la expresión “A los caídos” nos permite excluir a aquellos sobrevivientes que resulta fácil señalar como los corresponsables directos de la muerte temprana de jóvenes argentinos a quie­nes convencieron de una aventura imposible. Son quienes lucraron y lucran en el mercado de la desinformación para manosear arbitraria­mente y a su favor el recuerdo de ese pasado pleno de violencia y lo­cura. Mantener las vivencias de una confrontación dialéctica orienta­da a la disolución social, puede ser algo así como un acto de vengan­za por la derrota sufrida en el plano militar, aunque en realidad se trata de un proceso que responde a otros intereses, cercanos a los que decían combatir durante los años sesenta y setenta.
A medida que nuestros lectores progresen en el texto que les ofre­cemos, advertirán que en alguna oportunidad nos referimos en distin­tos capítulos a los mismos acontecimientos, lo que obedeció a la ne­cesidad de colocarlos adecuadamente en el siempre renovado escena­rio de la época, habida cuenta de la concatenación que tenían entre sí. Por eso, episodios de la lucha armada aparecen luego relacionados con la guerra cultural y viceversa, con los esfuerzos por copar la acti­vidad educativa y sindical, el tercermundismo y la convocatoria a la violencia dentro del ámbito religioso, el crecimiento de la propaganda y los viajes al exterior -más específicamente a La Habana- realizados por quienes serian utilizados como carne de cañón y también perio­distas, activistas y dirigentes sociales y políticos que, con el correr de los años y después de la derrota, reaparecieron en los primeros pla­nos de la vida pública del país.
Son numerosos los agradecimientos que debemos consignar en es-Ir prólogo. Especialmente quiero mencionar a mis amigos César Ba­rros Bies y Miguel C. Pita, por el ejercicio permanente de la amistad y la paciencia; sin su intervención desinteresada, constante y animo­sa, este libro nunca habría sido escrito. A Raúl H. Fernández Schóo, por lo mismo y por su consecuencia puesta a prueba en el ordena­miento, ampliación y construcción de un archivo tan significativo; a Juan Carlos Bou y Mario Caponetto, por sus aportes inteligentes y precisos; a Jorge Rojas Silveyra, por su excelente memoria y a Jesús Orlando Capellini por sus relatos sobre inéditos hechos históricos; a Irene Crespi, por su asesoramiento y dedicación en ajusfar formas y contenidos; a Horacio Domato, por sus aclaracio­nes siempre oportunas; a Nelson Corgo, por sus esfuerzos en recopi­lar materiales; a la Revista de la Gendarmería Nacional, de la que ex­trajimos precisa información, utilizada especialmente en el Capítulo 11; a Miguel V. García, por sus constantes voces de aliento e intere­santes reflexiones atendidas más de lo que él se imagina: a Amelia Vanasco y Juan Tramezzani, por sus importantes aportes; a la Aso­ciación Unidad Argentina (AUNAR), por su respaldo moral y colabo­ración; a Luis Ángel Córdoba y Rafael Sarmiento, por sus inteligen­tes recomendaciones; a Osvaldo R. Vidal, por sus informaciones; al diario La Nueva Provincia, por el copioso material brindado y a to­dos aquellos que de una u otra forma contribuyeron a que estas pri­meras páginas fueran realidad.
Antes de concluir también quiero agradecer por anticipado a aquel joven lector que pudiera interesarse en conocer los pormenores del drama que relatamos en su primera etapa. Como contraparte de los caídos que ya ingresaron en la bruma del pasado, ese joven merece especialmente que le dediquemos este libro, porque nos deja la espe­ranza de que su lectura lo ayudará a entenderlo y a superarlo a partir de las enseñanzas que deja el desencuentro.

EL AUTOR.

INTRODUCCIÓN

Este es un libro incompleto pues resulta imposible resumir en po­cas páginas toda la trama que formó parte de una de las épocas más difíciles e importantes de nuestra historia moderna.
La suma de problemas y variables estratégicas que se dieron en el escenario mundial durante los años sesenta y setenta. La mezcla de intereses comerciales y políticos por parte de las grandes potencias y la desatada competencia entre ellas. Las toneladas de papel utilizadas para cimentar argumentos ideológicos y de toda naturaleza que per­mitieran justificar cada una de las posiciones. Y el secreto que rodeó a las operaciones cuyo primer estudio ofrece una cara y una contra-rara, hacen que la tarea de registrar y desentrañar lo que realmente ocurrió durante esa veintena de años que convirtieron al continente latinoamericano en un centro de atención e inquietud política, requie­ra del transcurso del tiempo para limar la pasiones en aras de la ob­jetividad. Pero también y sobre todo, para contar con los recursos su­ficientes que permitan encarar adecuadamente el esfuerzo de regis­trar y contar la verdad lo más aproximada posible. El secreto, exten­dido a la mayor parte de la documentación que lo mantiene, hace más apasionante todavía la tarea del historiador aunque, hay que de­cirlo, hoy produce un dejo de frustración.
La acumulación de historias de heroísmos y cobardías, la fría pla­nificación de acontecimientos con el único fin de impresionar, de res­ponder a la propaganda o generar nuevas circunstancias políticas fa­vorables a los insurgentes, son nada más que una parte de esa trama complicada donde el periodismo y las nuevas técnicas de los medios de comunicación masiva jugaron un papel primordial en el trazado del escenario de esos años y del posterior análisis de los hechos.
Si iniciamos este libro en 1959 se debe exclusivamente a que a partir de esa fecha y del triunfo de la Revolución Cubana los aconte­cimientos se desataron organizadamente y con tanta fuerza, que in­cluso impidieron entender cómo fue posible que Castro y Guevara triunfaran en Cuba cuando tenían perdida la batalla.
En la primera parte de este libro tratamos de consignar los hechos más salientes de ese proceso que constituye uno de los orígenes de la Guerra Revolucionaria que comenzaría a desatarse sobre el continente latinoamericano y que en particular para la Argentina marcaría su futuro político e institucional. Consecuencia directa de la Guerra Fría que durante esa época expresó la profunda división en que se debatía el mundo, el proceso subversivo tuvo un origen externo que aprove­chó convenientemente determinadas circunstancias internas. Cuando éstas se agotaron, se crearon otras como parte de un programa inteli­gentemente montado y cuyos resultados están a la vista. También de eso nos ocupamos y subrayamos algunos aspectos que hasta hoy no se conocieron y por ende, no fueron razonados para entender lo suce­dido.
Con excepción de aquellas fracciones de territorio sudamericano que pertenecían o pertenecen a potencias europeas, donde el desenla­ce político evolucionó de otra manera y casi en silencio, en todas las repúblicas el vendaval revolucionario se desató con una violencia que para la mayoría de la opinión pública que hoy soporta una nueva fase de la propaganda, resulta desconocida. Como una derivación actuali­zada del mismo proyecto, los manipuladores de la historia manejan ese período desligándose de las decenas y decenas de miles de muer­tos producidos por los revolucionarios e ideólogos que todavía persis­ten adecuándose a las nuevas épocas.
Este libro trata de recoger sinópticamente una cronología de los principales sucesos ocurridos durante esos años y de los entretelones que, mirados hoy a la distancia, los explican como no pudo hacerse antes.
Los viajes a La Habana a través de un complicado y secreto itine­rario para recibir una acabada formación política, ideológica y militar. La especialización en actos de terrorismo que recibieron centenares y centenares de jóvenes de esa generación. La utilización de la libertad de prensa para desarrollar la campaña de captación y reclutamiento. Y finalmente el factor cultural aplicado en ese proceso de la propa­ganda, son datos históricos que no pueden desconocerse, sobre todo, para comprender y prevenir el futuro.
El fracaso de los “Uturuncos” en Tucumán. La participación di­recta de militares cubanos en el segundo gran ensayo insurgente de­satado en Salta en 1963 para preparar el posterior desembarco de Guevara en Bolivia. El desarrollo de la Guerra Revolucionaria en los países vecinos: el caso del Brasil donde militares de alta graduación llegaron a complicarse en el proyecto marxista y los choques armados que se produjeron para arriar la bandera roja de la hoz y el martillo que ondeó en unidades navales de ese país. Los antecedentes del dra­mático caso de Colombia. Las decenas de miles de muertos provoca­dos por la guerrilla del Perú. El campo de batalla en que se convirtió Montevideo y el resto del país hermano. La doble importancia estratégica -su llegada al poder y el posterior derrocamiento- que tuvo el gobierno marxista de Allende en Chile. Los estrechos vínculos de las bandas argentinas y chilenas, de Bolivia y del Uruguay y la creación de una Junta Coordinadora Revolucionaria para profundizar la subversión en el Cono Sur. Los viajes secretos de los líderes subversi­vos a Cuba y luego a Europa. El tortuoso papel cumplido por Fran­cia y el agente Régis Debray. La entrega de Guevara. La infiltración lograda por diversos servicios de inteligencia en las distintas bandas. Y por último, la lucrativa creación de la industria del secuestro, fueron hechos que marcaron, entre otros actos, una secuencia histórica que hemos incorporado a estas páginas en el mismo orden en que se produjeron.
Junto con los intentos de dominar a la CGT y otras organizaciones con el mismo fin. Los múltiples asesinatos selectivos. La toma de lo­calidades. Los asaltos a bancos. La preparación y desarrollo del “Cordobazo”, sus repeticiones y otros hechos similares montados en fun­ción de una gimnasia revolucionaria. El asalto e incendio de casas, comercios y ferrocarriles. El copamiento de unidades militares y poli­ciales. El asesinato sistemático de agentes de policía para sacar pa­tente de “combatiente”, quitarles el arma, la placa y a veces el ansiado uniforme, fueron todos hechos que formaron parte de esa misma se­cuencia y permitieron dibujar un “perfil del guerrillero” con el denomi­nador común de su pertenencia mayoritaria a las clases medias y al­tas.
Un capítulo aparte mereció el contradictorio comportamiento de los Partidos Comunistas latinoamericanos, cuyos jefes históricos re­chazaron en la mayoría de los casos al proyecto guerrillero. Vaticina­ron que éste sería derrotado y que esa derrota atrasaría la victoria fi­nal del comunismo, pero la realidad demostró que elementos partida­rios tomaron parte activa en las guerrillas, crearon grupos disidentes de superficie y realizaron actos especiales de terrorismo.
El rol protagónico del PCA quedó igualmente revelado por su parti­cipación en varios episodios. Uno de ellos se produjo cuando al co­mienzo de la guerra, un destacado abogado cordobés, estanciero, re­presentativo de la alta sociedad de su provincia, organizador y ejecu­tor de diversas operaciones politicas, fue el intermediario aparente­mente involuntario de una iniciativa de Castro y Guevara para incor­porar al exilado Juan Domingo Perón a un plan destinado a cimen­tar el proyecto de “liberación” latinoamericana. La idea fracasó pero otro hombre importante y secreto que dependía del PCURSS,   cuyo perfil se ubicaba en las antípodas del primero, sería el intermediario de Lanusse ante Perón para negociar en 1973 la transferencia del poder militar al político.
También nos ocupamos del papel preponderante que tuvo el movi­miento obrero en el enfrentamiento a la acción subversiva y la res­puesta que ésta produjo mediante una organización especializada en el asesinato de dirigentes sindicales de distintos niveles. Subrayamos la capacidad dirigente de algunos jefes subversivos como Santucho -sin duda el más audaz y obsesivo de todos ellos- Carlos Olmedo el de inteligencia brillante, algunos de los asesinatos cometidos por Firmenich y otros jefes guerrilleros y, por su importancia y resultados, evaluamos los mecanismos creados en La Habana para poner en marcha el proyecto de transformación cultural que facilitara el proce­so de captación y reclutamiento.
La etapa previa al primer gran lanzamiento subversivo se carac­terizó por varios factores adicionales a la propaganda orientada ex­clusivamente a preparar combatientes. Entre los más importantes podemos mencionar los esfuerzos desplegados para insertarse den­tro de la Iglesia Católica, habida cuenta de su importancia e in­fluencia en todos los órdenes. La inoperancia de la clase política para percibir el fenómeno que estaba en gestación y para encontrar soluciones una vez que éste se manifestó. La incapacidad demos­trada por la dirigencia en general que no entendió, no aceptó, re­chazó o ignoró aquellas señales que permitían vaticinar lo que ocu­rriría. La posterior imprevisión militar para adecuarse a las conse­cuencias múltiples que provocaría el final de la Guerra Revoluciona­ria. El origen no izquierdista de la primera banda subversiva que hasta fue manifiestamente anticomunista y rechazaba de plano a Fidel Castro y al Che Guevara, el papel que cumpliría como puen­te entre los extremos y luego como plano inclinado para llevar a sus miembros hacia posiciones de una ultraizquierda sin retorno posible. Los avances que tendría la táctica del entrismo para pene­trar y conquistar desde adentro a determinados grupos y organiza­ciones seleccionados como blancos, fueron las expresiones más significativas de aquella época y por eso nos detuvimos en señalar los antecedentes que luego sirvieron para alterar hondamente el escenario político y social de la Argentina.
Concurrentemente nos referimos a los cambios ideológicos que tu­vieron algunas figuras que pertenecían a distintas fuerzas políticas y que luego se volcaron al marxismo y dentro del campo estrictamente político, explicamos cómo las dos principales vertientes subversivas -el Ejército Revolucionario del Pueblo y Montoneros- tuvieron ele­mentos que, respectivamente, estaban relacionados con la Unión Cí­vica Radical y el Partido Justicialista.
Durante la etapa que abarca este libro esos fenómenos ofrecen un campo inmensamente rico para el estudio histórico, junto con la estrecha relación que tuvieron los grandes acontecimientos que caracte­rizaron a la Guerra Fría, instrumento con el que se debatía la división que enfrentaba al mundo de esa época. Francia se retiraba de la alianza militar Occidental, China Continental obtenía la bomba ató­mica y competía con la URSS en la jefatura del comunismo mundial, en tanto los Estados Unidos se empantanaban en Vietnam. La Gue­rra Fría creaba nuevas instancias entre los dos grandes contendien­tes. La Unión Soviética, después del costoso enclave logrado en Cu­ba, resolvió expandirse lo más posible desde ese punto de apoyo me­diante una operación que consideró lo suficientemente conflictiva co­mo para fortalecer sus intereses estratégicos. Sin hacerse responsa­ble, dejó la ejecución en manos de Castro quien, pese a las diferen­cias que había entre uno y otro permitió, a su vez, que fuera Ernesto Guevara de la Serna el artífice visible de ese nuevo conflicto: el ar­gentino, con su extremo voluntarismo y ambición, creyó que podría transformarlo en una fácil conquista territorial y política con la Repú­blica Argentina colocada en el centro principal de su objetivo. Des­pués de su fracaso y muerte, su herencia adecuadamente manejada consistió en trasmitir a nuevas generaciones de jóvenes el convenci­miento de que eso era posible. Para eso había que matar y morir, de­cisión que únicamente se podía cumplir una vez que se hubiera in­culcado con firmeza un amor al odio impulsado desde el extranjero

ESTA VEZ EL MUNDO – George Lincoln Rockwell

337 páginas
21 x 14,5 cm.
Ediciones Viracocha, 2013
Encuadernación rústica

Precio para Argentina: 380 pesos
Precio internacional: 25 euros

Autobiografía de George Lincoln Rockwell (1918-1967), uno de los militantes políticos más famosos y controvertidos de los ’60 en la escena norteamericana. Comienza su carrera como militar en 1940, cuando dejó su especialización en filosofía en la Universidad de Rhode Island para alistarse en la Marina para luchar contra el que pensaba en ese entonces era el “monstruo Hitler”, alcanzando el grado de “Lieutenant Commander” debido a su valor y capacidad. Ya como un condecorado héroe de guerra, se convierte al nazismo, jura continuar la tarea de Hitler y funda el Partido Nacionalsocialista Americano en 1959.
El que para algunos fue un simple provocador sensacionalista y para otros es solo el clásico exponente, casi patológico, de lo “típicamente americano”, fue el líder nacionalsocialista más activista, efectivo y atrevido desde 1945 hasta el presente.
Se gana un nombre en la escena política americana debido al golpe de efecto mediático de sus manisfestaciones públicas, sus críticas al comunismo y el judaísmo tomando la calle con pancartas y un grupo de valientes “stormtroopers” que se presentan frente a las instituciones gubernamentales, en medio de manifestaciones judías o alíandose con grupos de negros separatistas y adoptando la temida swástika como símbolo de su partido nazi americano. Una swástika que, como él mismo dice, “probablemente no me traerá muchos partidarios pero aquellos que vengan serán HOMBRES”.
Por sus actividades pierde todas sus pertenencias, dinero, trabajo, su casa, sus amigos, su esposa y sus hijos, es sometido a distintos juicios con los que se pretende enviarlo a prisión y hasta encerrado en un psiquiatríco para “observación”. Su disciplina, inteligencia, valor y obstinación le hacen sortear cada obstáculo resultando fortalecido tras cada ataque en lugar de flaquear.
Se presentó a las elecciones a Gobernador de Virginia en 1965 y planeaba ser presidente en 1972, pero fue asesinado en 1967 tras haber anunciado su candidatura.
El martirio de Rockwell, sin embargo, no fue solo su asesinato sino el enorme sufrimiento de su lucha. Es un ejemplo de Valor y Heroísmo.

ÍNDICE

Aclaraciones7
George Lincoln Rockwell11
Agradecimientos19
Dedicatoria20
Prefacio 21
Capítulo I25
Capítulo II. 33
Capítulo III 41
Capítulo IV. 61
Capítulo V. 77
Capítulo VI. 95
Capítulo VII. 107
Capítulo VIII. 139
Capítulo IX. 161
Capítulo X. 171
Capítulo XI. 185
Capítulo XII. 197
Capítulo XIII. 209
Capítulo XIV. 235
Capítulo XV.251
Capítulo XVI281
Capítulo XVII.291
Capítulo XVIII 305
Capítulo XIX. 315

ACLARACIONES

Este libro es extraordinario, pero a la vez necesita ser comprendido en su tiempo y espacio.
Las enseñanzas de valor, heroísmo y estrategias que muestra Rockwell son eternas y para todos, pero el libro está escrito en un momento histórico y en un lugar dado.
Por ello hay que aclarar algunos conceptos esenciales:

1- Estamos hablando de un libro escrito en 1960, pero que relata hechos principalmente de los años 30’s a los 50’s. La situación de ese momento en USA era absolutamente distinta a la actual, y eso debe tenerse en cuenta en cada línea del libro.

2- El comunismo era en ese momento en USA un peligro ‘nacional’, y además para el ciudadano USA el comunismo era no solo la URSS sino todo el movimiento de izquierda progresista marxista. Ese comunismo estaba en su apogeo, dominando medio mundo y amenazando con dominar el resto. La decadencia comunista no había ni siquiera empezado a asomar la cabeza.

3- En USA casi todos los dirigentes comunistas y progresistas marxistas eran judíos, y muchos estuvieron involucrados en delitos de traición a USA, espionaje, etc…  No era una imaginación de Mc Carthy, sino una realidad probada en los tribunales. Por eso no se debe entender el odio al comunismo como ‘odio a una ideología’ sino a una traición y enemigo soviético.

4- Cuando Rockwell habla de ‘derecha’ no debemos pensar en algo como el PP o la derecha actual europea. En USA, en aquellos años, lo que llama ‘derecha’ eran racistas y extremistas semi-fascistas según la nomenclatura actual. Cuando habla de ‘conservadores’ no tienen nada que ver con lo que hoy en Europa o USA se entiende por esa palabra. En aquellos años eran radicales en sus ideas respecto al tema racial, comunista o judío.

5- Extrañará ver a millonarios ‘conservadores’ apoyando a Rockwell, aunque al final todos le traicionan. Hoy sería imposible encontrar un multimillonario capaz de apoyar a un nacionalsocialista, ni siquiera de recibirle en su casa.
Hay que saber que muchos empresarios americanos de los años 30 a 60, que habían formado su fortuna en empresas industriales, creativas, con inventiva, como fue el caso Ford, Disney y otros muchos, estaban siendo atacados por la finanza, por los judíos financieros que se apoderaban de sus empresas vía especulación y bolsa, sin haber creado riqueza ni inventado nada.
Estos empresarios eran profundamente anti financieros y anti judíos, simpatizaron con el III Reich y luego con movimientos antijudíos.
El triunfo de la finanza hizo que desaparecieran o fueran reducidos… hoy Ford o Walt Disney, por ejemplo, son empresas totalmente sionistas con directores judíos.
Ya entonces Rockwell los acusa duramente de “tienen miedo de oponérseles, temerosas de ser condenadas al ostracismo social, temerosas de ser calumniadas en la prensa, temerosas de perder sus trabajos, temerosas de que no podrán dirigir sus negocios, temerosas de que perderán sus cargos políticos”.

6- Puede asombrar el optimismo de Rockwell respeto a sus posibilidades de éxito futuro.
Fundó el Partido Nazi Americano en 1959, se presentó a las elecciones a Gobernador de Virginia en 1965, planeaba ser presidente en 1972 (a los 54 años), pero fue asesinado en 1967. Puede parecer un visionario exagerado, pero recordemos que mucho más tarde aun, George Wallance, gobernador de Georgia en el Sur, racista y con un discruso anti financiero, tenía enormes posibilidades de ser Presidente, ganaba las primarias del Partido Demócrata incluso en los estados del Norte, cuando sufrió el típico atentado que lo alejó de la política.
Por otro lado es evidente que en un libro suyo pensado para dar a conocer la lucha debe dar ánimos y proponer éxitos futuros.

7- Pese a no ser cristiano, Rockwell nos indica claramente su oposición al anticristianismo.
Tuvo las mejores relaciones con grupos cristianos nacionalistas y antijudios, y algunos dirigentes protestantes cristianos fueron sus mejores dirigentes nacionalsocialistas de su Partido Nazi Americano.

8- Aunque Rockwell peca de supremacista frente a los negros, lo que es un error, sintió siempre respeto por ellos, los apreció, llegó a tener pactos con dirigentes racistas negros también opuestos al mestizaje y a la integración cultural entre ambas razas.
Hay que entender la posición supremacista de Rockwell por el estado de agresión que grupos negros, manejados por los progresistas y judios, llevaban a cabo contra la población blanca. Los crimenes, violaciones y delitos ya eran entonces, como ahora, muchísimo más frecuentes de los negros contra blancos.
Pero sin duda Rockwell debería haber entendido que el Supremacismo no es una posición correcta, sino la Diferencia y el respeto a la idetidad de cada raza, separadas eso si.

9- Rockwell actuó SIEMPRE dentro de la más completa legalidad USA. Se opone y condena todo intento de violencia terrorista, pero apoya la defensa propia violenta.
Siempre indica que no está contra Todos los negros ni Todos los judios sino contra los que son traidores, enemigos del pueblo blanco, fomentan la finanza, la decadencia moral, etc…
Indica repetidas veces que esos enemigos deben juzgados y condenados por tribunales por sus actuaciones, antes de ser ejecutados en castigo.
Por supuesto las leyes USA permitían que se usara la palabra JUDIO o NEGRO de forma genérica para referrise a esos enemigos y delincuentes. Esto hace que el libro sea ilegal por su lenguaje en Europa.
Este es un tema lamentable y repetido en los libros escritos durante el III Reich.
Si Hitler acusa a ‘los judios’ de usura o promocion de la pornografía, no puede referirse logicamente a todos los judios, pero al usar la palabra genérica, crea esta ilegalidad actual.
La decisión lógica sería explicar ese uso de la palabra en un prólogo y respetar el texto original, pero eso no es aceptado por la inquisición actual. Y cambiar el texto original histórico no parece algo aceptable éticamente … de forma que estos libros tienen un problema de base en Europa.
Posiblemente la solución sea escribir otra vez libros legalmente aceptables con el mismo mensaje básico pero explicitando bien las cosas. Y reeditar los libros históricos en paises donde es posible hacerlo, como USA, o editarlos parcialmente (indicandolo así) con los textos que sean posible legamente de publicar.

10- Rockwell indica que no es posible quitar el poder a la finanza sionista ni a los capitalistas y progresistas sin atacarles políticamente, con fuerza y publicamente, en la calle, no en reuniones internas solo. Y que eso no se hará sin dolor, sufrir ataques, atentados, prisión, perdidas de trabajos, aislacionismo social, etc….
Sin embargo hay que tener cuidado con intentar imitar las tácticas posibles en USA en los años 50 con las actuales, de la misma forma que no se puede imitar lo que hizo tacticamente Hitler en 1925 en la actualidad.
Pero hay que conocer la realidad, la tactica debe ser actual pero un día, tarde o temprano, cuando sea posible y necesario salir a la calle, se sufrirá lo mismo que indica Rockwell en este libro.
El martirio de Rockwell no fue solo su asesinato sino el enorme sufrimiento de su lucha. Es un ejemplo de Valor y Heroismo.
Sabemos lo que hay que hacer, salir a la calle y hablar a la gente directamente… pero como, cuando y a través de que pasos, eso es lo que difiere en cada momento histórico y en cada lugar.

BR

GEORGE LINCOLN ROCKWELL

¿Quién era G. L. Rockwell?. Para unos, entre los que se encuentra Duprat y Bardeche, un simple provocador, un mitómano sensacionalista, o un simple enfermo. Otro sector -entre los que se encuentran los representantes de la “nueva derecha”- le ve como el clásico exponente, casi patológico, de lo “típicamente  americano”. Por último, para los que le han conocido personalmente o que participaron en sus innumerables y conflictivos mítines y para los que le han estudiado de cerca, constituye el NS más grande desde 1.945. Y si alguno lo duda, le pediría que -si tiene la paciencia de leer estas líneas- me cite un sólo militante NS o “nacional-revolucionario” que haya desarrollado la mitad de activismo entusiasmo y energía que el camarada Rockwell.
G. L. Rockwell nació en Bloomington, Illinois, el g de Marzo de 1918 de una familia de origen escocés. Su padre era un humorista de fama, Doc Rockwell, entre cuyos amigos se encontraban algunos judíos, como el famoso músico Benny Goodman y Groucho Marx. Por lo tanto la infancia y juventud de Rockwell se desarrolló en un clima que podría ser de todo excepto antisemita. Tras una infancia normal, Rockwell ingresa en la Universidad de Brown, aunque no sin problemas. En los exámenes de entrada G. L. R. sacó las peores notas en los anales de la Brown University en las asignaturas académicas, pero obtuvo en el test de inteligencia la puntuación más alta que se recordaba, por lo que se aprobó su ingreso como un “experimento pedagógico”. Y es en la Universidad donde empieza a tomar conciencia política, aunque de momento sólo vagamente. En las clases de sociología entra en conflicto con las ideas en boga del ambientalismo y de la innata igualdad humana, enfrentándose abiertamente a ellas, lo que le supone frecuentes roces con el profesorado. El clima de liberalismo imperante en EE UU no convence a G. L. R., que por otra parte empieza a ver síntomas de decadencia y corrupción en la “american way of life”. “Empecé a descubrir, dice, la enfermedad de nuestra vida moderna: cobardía y miedo patológico a las ideas y personalidades fuertes. Dale Carnegie codificó y comercializó esta rastrera enfermedad en su obra “Como ganar amigos e influencia sobre la gente”…”. A pesar de ello, estamos a finales de la década de los 30, creía firmemente en la propaganda antinazi característica de aquellos años: “Llegué a odiar a ese ‘monstruo vicioso’, Adolf Hitler, como casi todos en este país. Parecía obvio que debíamos entrar en guerra para detener a ese ‘ogro horrible’ que planeaba conquistar América’, comp. Llegué a creer. Por lo que, cansado de la estéril pérdida de tiempo en la Universidad, y deseoso de parar los pies al ‘monstruo Hitler’ se alista voluntario en la Marina, hecho dice- que cambió su vida. En la US Navy encontró una durísima disciplina y el profundo significado del cumplimiento del deber, así como un amor apasionado hacia su patria, que no flaquearía nunca. Dice: “Por primera vez en mi vida encontré algo de orden y dignidad … la vida de civil me parecía blanda, femenina, y conocí la satisfacción que da el crecerse bajo la disciplina y el castigo”. Llevado de su gusto por la acción se enrola en la aviación naval donde consigue  puestos de responsabilidad (grado de Commander, que usaría más tarde en la política) y el mando de tres escuadrones. Durante la II Guerra Mundial presta servicios en el Pacifico y sobre todo en el Atlántico Sur, en lucha con los submarinos alemanes. Acabada la guerra, y dadas sus profundas inclinaciones artísticas, ingresa en e ‘Pratt lnstitute de Nueva York, centro neurálgico d e toda la vanguardia artística cubista y surrealista, que pronto le inspiran una profunda repugnancia. En este centro tiene la ocasión de ver que todo el “arte moderno” es inspirado por judíos, aunque no saca todavía conclusiones del tema, simplemente le parece una casualidad. Del talento artístico de Rockwell dará idea el hecho de que se presenta al concurso de la prestigiosa National Society of Illustrators, logrando el primer premio y 1.000 $ por un cartel que había confeccionado para la Sociedad Americana de lucha contra el Cáncer. Por cierto que entre los miembros del jurado estaba el famoso pintor Norman Rockwell (sin parentesco con él a pesar del apellido). A pesar de todo, su situación económica no es boyante, pues detesta un trabajo fijo en una fábrica u oficina. Quiere ser el dueño de su tiempo y vivir de y para su actividad creadora, lo que no parece comprender su mujer, quien pide el divorcio.
Y es en esta época, a comienzo de los 50, cuando inicia su vida política. Lo relata así: “Una noche oí la por la radio a un hombre que afirmaba que había comunistas en el Departamento de Estado y en el Gobierno, que había un gran peligro de subversión aquí en América.
¿Quién era? Esperaba impaciente oir su nombre. Por fin lo anunciaron: el Senador Joseph McCarthy, de Wisconsin. Me parecía una voz de otro planeta y una voz maravillosa, patriótica, americana, una voz que parecía salir de dentro de mi mismo”. Pero su despertar político es interrumpido el ser movilizado por la guerra de Corea, donde vuelve a ocupar puestos de responsabilidad como oficial de aviación naval. Terminada la contiendo Rockwell es desmovilizado y se reintegra a la vida civil. Pero, como muchos otros americanos, está indignado por la destitución del general Mac Arthur por parte de Truman y su camarilla. Por casualidad conoce a una señora con la que mantiene una conversación sobre el asunto Mac Arthur. El diálogo -decisivo para comprender la posterior evolución de G.L.R.- es el siguiente:
– ¿Quién se beneficia de este asunto?, le dije.
– Los judíos, me respondió ella.
– ¿Los Judíos? ,exclamé, ¿Que tienen que ver los judíos con todo esto?.
– Odian a Mac Arthur, dijo ella.
– ¿Le odian?. Es absurdo. Supongo que algunos de ellos pero no todos.
– Es verdad, dijo. Y me dio una copia del “The Californian Jewish Voice” que decía que Mac Arthur era potencialmente otro Hitler.
– Pero es solo un periódico, dije, probablemente un panfleto extremista. Estoy seguro de que los judíos no creen que Mac Arthur sea otro Hitler.
Me enseñó otro periódico judío. Su tono era más dignificante, pero el mensaje era el mismo. Me mostró otras publicaciones judías, era lo mismo. En el mismo “Jewish Voice” ví el título del editorial: “Loado sea Dios el día que la Unión Soviética tenga la bomba A”. Finalmente la señora me dió un ejemplar de la revista nacionalista “Common Sense” donde se revelaba la increíble teoría de que el comunismo era judío a través de varios documentos supuestamente oficiales. Pero oigamos a G L Rockwell: “Me pareció una magnífica oportunidad para desenmascarar como una idea fantástica el mantener que el comunismo era judío y decidí investigar esos supuestos ‘hechos’. Fui a la Biblioteca pública de San Diego y consulté los documentos mencionados por “Common Sense”. Y allí, ante aquellas oscuras pilas de libros, desperté a treinta años de estúpido sueño político, del mismo sueño mortal que ahora cierra los ojos de nuestro pueblo y hace que coopere con sus enemigos en su propia destrucción, todo bajo el nombre de ‘buena ciudadanía, fraternidad, etc. Vi que el comunismo no solamente era de origen judío sino que los judíos se jactaban de ello en sus propios libros y publicaciones”. Un hecho trascendental aparece ahora a los ojos de G.L. Rockwell. Rápidamente empieza a leer toda la literatura sobre el tema que puede encontrar, preferentemente judía, como la “Universal Jewish Encicloepedia” el “Daily Worker” (periódico comunista judío), ect.  Por fin acude a un acto de Gerald L. K. Smith, uno de los más profundos conocedores del problema judío en América, y compra un número de “Los Protocolos de los Sabios de Sión”, que estudia cuidadosamente.
Al poco tiempo G. L. R. Se ha transformado en un antisemita convencido. Unos días más tarde, en una librería de San Diego encuentra un ejemplar antiguo del “Mein Kampf” que, según dice, le transforma en otra persona. Reproduzco a continuación la impresión que le produjo: “Mein Kampf“ me descubrió una parte de mi. Durante mucho tiempo me había dicho: Debe de haber una relación entre los hechos sociales y políticos y la situación actual’, pero nadie fue capaz de descubrírmelo… estaba hipnotizado. Cuando lo acabé, volví a leerlo. Lo estudié, lo medité y me maravillé de su indescriptible genio. Comprendí que el Nacionalsocialismo, la iconoclasta visión del mundo de Adolf Hitler, era la doctrina científica del idealismo racial, una nueva ‘religión’ para nuestros tiempos. Ví que estaba viviendo en la era de una nueva concepción del mundo. Comprendí esta nueva y maravillosa doctrina, científicamente verdadera, aplicada al hombre mismo, era lo único que podía salvarle de su propia degradación en la lujuria y decadencia racial. Me convertí completamente en un NAZI seguidor del cerebro más grande en dos mil años: Adolf Hitler. Las dificultades económicas hacen que G.L.R. se reenganche en el Ejercito y sea destinado a Islandia, como oficial en una base de bombardeos estratégicos. Allí descubre síntomas de corrupción entre los oficiales, lo que favorece que se retraiga de ese ambiente y se dedique al estudio profundo del “Mein Kampf” (“Releí el Mi Lucha una docena de veces, anotando, resumiendo, las principales ideas. Escribí interminables comentarios y planes de organización”). Durante su estancia en Islandia conoce a la que iba a ser su segunda mujer y a la que querría apasionadamente. Tras su boda, vuelve a los EE UU abandonando el servicio activo en las fuerzas armadas y pasando a la reserva. De nuevo comienzan las dificultades económicas para la familia Rockwell, hasta que decide crear un proyecto de envergadura: el lanzamiento de la revista “US Lady”, destinada a mujeres y familias de los militares americanos. Este proyecto pone a prueba el genio organizador de G.L.R. pues sólo con 300$ y la ayuda de un mínimo grupo de colaboradoras, crea una revista perfectamente impresa y que llega a tirar miles de ejemplares entre las bases americanas de todo el mundo. La difusión  de la revista supera todas las expectativas lo que supone grandes gastos financieros a los que no puede hacer frente, por lo que debe vender la publicación. De la importancia del proyecto dará idea el que actualmente sigo editándose por una empresa de talla mundial, la Readers Digest. Decidido a lanzarse a la política, G. L. R. entra en contacto con los principales grupos de la derecha conservadora americana, a los que ingenuamente pensaba orientar en sentido nacionalsocialista. Es un larguísimo proceso tras el cual, completamente asqueado, decide por fin la creación del “American Nazi Party”. Pero no adelantemos acontecimientos. Su primera relación fue con el grupo de personas que rodeaban al famoso poeta Ezra Pound, y su impresión no pudo ser más penosa dada la principal actividad de dicho grupo: el espiritismo. “Acudí un domingo a una de esas sesiones con mi mujer. Fué una noche inolvidable. Se trataba de un grupo de lunáticos paseándose de arriba para abajo alrededor de Pound, que vestía pantalones cortos, sandalias, una camisa demasiado grande y llevaba barba. Entre los reunidos había una señora drogadicta, un artista, un beatnik que decía ser poeta, la silenciosa esposa de Pound, mi mujer y yo mismo. No es de extrañar que nuestro protagonista abandonara estas sesiones como gato escaldado. A pesar de ello G.L.R. no había perdido su fé en transformar los grupos conservadores USA (que allí denominan “right wing”). Sucesivamente colabora con millonarios conservadores como Snowden, Rusell, Maguire -propietario del “Mercury Magazine”- De West Hooker -que tenía como socio a Rockwell- y un largo ect. Pero toda su labor es igual a cero. G. L. R. colaboraba con grupos totalmente aburguesados, opuestos -eso si- a los negros y a la influencia judía, pero carentes por completo de combatividad y del menor coraje. “Estos nunca irán, dice, a buscar a la gente en las calles, para conquistar a las masas con un movimiento viril, inspirado y enérgico, el único que puede conquistar el corazón de aquellas”. G. L. R. comprende que no hay nada a hacer entre ese grupo de momias que se escandalizan porque en un libro de texto para niños aparezca la palabra ‘sexo’, pero que se mantiene indiferente ante la destrucción de una raza. Como dijo magistralmente Hitler “ocho paralíticos juntos jamás podrán hacer un gladiador”. Es entonces cuando aparece por primera vez en su cabeza la idea de que es preciso un movimiento abiertamente Nacionalsocialista que luche en la calle con su simbología propia. “Comprendí que la única razón de que el ‘tratamiento del silencio’ de la prensa judía fuese efectivo radicaba en que sus víctimas nunca lucharon en las calles con panfletos, pancartas o discursos, porque temían ser golpeados, arrestados o muertos. La extrema derecha se confinó a si misma a trabajar en privado, hablando interminablemente, pero nunca forzando a los judíos a informar de sus actividades… Sólo obligando a los judíos a difundir nuestro mensaje por sus propios medios de difusión tendremos alguna esperanza de éxito en contrarrestar su propaganda izquierdista y promotora de la mezcla racial. Para ello necesitamos dos cosas:
1- Una aparición espectacular, dramática y que no pueda ser ignorada incluso por el censor de prensa más riguroso, y
2- Un super-resistente grupo de jóvenes luchadores dispuestos a una presentación espectacular en público a pesar de la inevitable violencia judía”.
Aquí queremos hacer un inciso fundamental: muchos han querido ver en las tácticas callejeras de G. L. R. la demostración del carácter mitómano de su movimiento, así como la denominación de su grupo (“American Nazi Party”) como la prueba de su inmadurez ideológica. Las frases citadas, así como su biografía demuestran lo contrario. G. L. R. tenía una sólida cultura, una elevada inteligencia y un profundo conocimiento del NS, a la vez que era un fino psicólogo, lo que le impulsó a lanzar su partido con las características citadas. Naturalmente, como símbolo del movimiento eligió la Swástica. He aquí el por qué:
“Siendo un ‘nazi’, con la swástica reunía sólo a aquella gente que quiero alrededor mío: idealistas duros y entregados dispuestos a luchar por sus ideas y dar sus vidas sí es necesario. Y lo que es más importante, alejaría automáticamente a los millones de charlatanes, cobardes, imbéciles y chiflados que infectan el resto de los movimientos. La Swástica probablemente no me traerá muchos partidarios pero aquellos que vengan serán HOMBRES”.
Con un minúsculo grupo de partidarios, G.L.R. realiza su primera acción, una manifestación de protesta ante la Casa Blanca sobre la influencia judía en América, lo que en aquella época -1.958- creó un gran revuelo. La tremenda presión judía encabezado por el A. O. l. (Liga Anti-Difamatoria) del B’nai B’rith, así como los actos terroristas judíos y la campaña de prensa hacen que G.L.R. se quede prácticamente sólo. Incluso su mujer e hijos le abandonan. Esto supuso un durísimo golpe para él, que superó gracias a su portentosa fuerza de voluntad. “Me quedé sin dinero, sin trabajo, y sin posibilidades de encontrarlo; mi casa había sido requisada por orden judicial y me enfrentaba al más gigantesco y vengativo poder de la tierra. Aparte, esperaba pasar más de un año en la carcel, después de lo de la bomba de Atlanta (tras la resonancia de la acción ante la Casa Blanca, un grupo misterioso dinamita la sinagoga de Atlenta; se trataba en definitiva, del clásico atentado/provocación). Todos mis amigos desertaran. Estaba completamente sólo”. Lo que en otro habría sido un golpe definitivo para Rockwell supone un reforzamiento de su fe ideológica: “En lo más profundo de mí sabía que lo peor estaba todavía por venir. No se gana un nuevo mundo con penalidades ordinarias, sino soportando y venciendo tragedias de dimensiones olímpicas”.

Pronto empieza a reconstruir su partido, logrando reunir un puñado de incondicionales.
Se trata de jóvenes trabajadores y miembros de las Fuerzas Armadas dispuestos a todo, incluso a ser expulsados del Ejército, lo que ocurre con algunos de ellos y con el mismo Rockwell. Cuando tiene ya una mínima estructura decide dar su primer mitin al aire libre en pleno centro de Washington, lo que consigue, aunque no con la resonancia que habría querido, por lo que el siguiente decide hacerlo en pleno centro de Nueva York. Hay que destacar ahora la que considero principal cualidad de G. L. R.: su valentía. Hay que tener valor más que regular para convocar un mitin en una ciudad de más de tres millones de judíos con un servicio de orden de apenas diez de sus Strorm- troopers. Naturalmente el acto acabó como el rosario de la aurora, al interrumpirlo una horda de cientos de judíos, y como también es natural en las democracias, los NS fueron detenidos por……. provocadores (¿ ?). Del espíritu de los hombres de G. L. R. dará idea el hecho de que ese mismo día por la tarde, tras salir de la comisería, acuden a un parque de atracciones para blancos (en aquella época aun había segregación) donde organizaciones integracionistas (NAACP, CORE …) y comunistas amenazaban entrar. Ante la exhibición de coraje realizada por los NS por la mañana los manifestantes -muy prudentemente- deciden retirarse. Estos hechos tienen una resonancia extraordinaria, consiguiéndose los objetivos previstos por Rockwell, que no eran otros que los de darse a conocer. El costo de estas acciones le suponen a Rockwell un proceso por ‘conducta desordenada”. Y aquí comienza una nueva epopeya para el fundador del NS americano. En el proceso el fiscal pide -y consigue- q u e G. L. R. sea sometido a observación en un hospital psiquiátrico, donde de nuevo se pone a prueba su entereza moral. Rockwell es encerrado durante 10 días en el pabellón de enfermos mentales de un hospital donde predominaban los negros. Donde otro se hubiera hundido G. L. R. se mantiene firme; para evitar la desmoralización cuida a los enfermos (recordemos que casi todos eran negros), limpia las habitaciones, les ayuda a escribir cartas, ect. A los pocos días sale a la calle al considerar los psiquiatras como “ridícula” la acusación de locura. A partir de entonces G.L.R. va organizando su partido a nivel nacional, dándole una sólida implantación así como unos cuadros profesionales dedicados por completo a la política. Pero excede a los límites de este folleto el desarrollo posterior del movimiento de Rockwell y su asesinato en 1.967, por otra parte aún rodeado de incógnitas. Solamente he querido subrayar la gigantesca personalidad de este hombre. Y su último mensaje es que todo, absolutamente todo, puede arreglarse con esa sencilla palabra de cinco letras: VALOR.

E. A.

AGRADECIMIENTOS

El autor reconoce con gratitud la inspiración que él recibió en su carrera política de tres grandes americanos:
Senador Joseph McCarthy, General Charles Lindbergh, General Douglas MacArthur. (No se piense aquí que esto implica que estos hombres son o fueron miembros del Partido Nazi americano.)
Además, no sólo el autor, sino la Raza Blanca entera y la República americana deben una deuda incalculable a tres hombres que ayudaron realmente en la creación de la única contra-fuerza real que se opone abiertamente a la conspiración criminal sionista-bolchevique Internacional, promotora de la mezcla de razas, El Partido Nazi americano:
Floyd Fleming que ha arriesgado su vida y su seguridad, mi Comisario Delegado, Comandante J. V. Kenneth Morgan que ha estado de pie fielmente conmigo en innumerables batallas sangrientas contra los terroristas; y DeWest Hooker, que fue el primero en enseñarme a reconocer las maneras hábiles y malvadas del enemigo.

DEDICATORIA

A: ¡ADOLF HITLER!

Como a los gigantes espirituales antes de usted – usted fue maldecido y llevado a la muerte por los pigmeos espirituales por atreverse a representar una nueva y vital verdad.
Su heroico pueblo permanece en silencio, amarrado en las cadenas del oro y desgarrado entre las dos bandas criminales de bolcheviques y Sionistas.
Yo ayudé a bombardear y quemar a muchos de sus valientes jóvenes hombres. Sus jóvenes madres de ojos azules fueron violadas y asesinadas por los soviéticos y los salvajes negros. Millones de pequeños muchachos rubios y muchachas que usted amó también yacen entre los acres de escombros, devastación y ruina.
Millones de mis compañeros americanos, británicos, franceses y otros de nuestros camaradas raciales, todos tan ignorantes como yo lo fui una vez, fueron muertos y mutilados luchando para esas mismas dos bandas cochinas de Sionistas y bolcheviques.
El enemigo del mundo se encoge ante Usted como el Diablo ante la señal de la Cruz. Su espíritu poderoso ha inspirado a millones con la Verdad Santa. ¡De toda la tierra, un poco despacio al principio, viene el sonido de las botas marchando – más ruidosamente y más ruidosamente va creciendo!
¡Escuche! ¡Ellos están cantando!

“Die Fahne Hoch! Die Reihen fest geschlossen! ”
(¡Banderas en Alto! Las filas solidamente cerradas)

Fuera del barro y limo de las mentiras, su sagrada bandera roja, blanca y la Esvástica negra se ha levantado en los cielos en Virginia, Estados Unidos de América, y nosotros empeñamos nuestras vidas a usted, Adolf Hitler, no retrocederemos o fallaremos hasta que hayamos destruido absolutamente a las fuerzas del Marxismo y la oscuridad.

¡HEIL HITLER!

“Es necesario que yo deba morir por mi pueblo; pero mi espíritu subirá de la tumba y el mundo sabrá que yo tenía razón”.

PREFACIO

Cuando uno se pone tan polémico como Lincoln Rockwell, el escribir un libro autobiográfico presenta problemas monumentales que no confrontan la mayoría de los otros escritores. Yo ya he experimentado un ataque mayor contra mi libertad cuando varias organizaciones judías multi-millonarias se combinaron para recopilar material que va desde tiempos tan lejanos como mis días universitarios en la Universidad de Brown en 1938, y consiguió que me internasen en un manicomio “para observación”. Ellos esperaron dichosamente y alegremente, tal como comentaron en la prensa judía, que yo fuera encerrado con llave permanentemente como a un loco. ¡Sin embargo tuve éxito, no sólo demostrando mi salud mental, sino la racionalidad de mis acciones e ideas, ganando incluso a un psiquiatra judío, junto con muchos otros, y fui soltado en sólo diez días, aunque la Corte había pedido que fuese a observación encerrado durante treinta días!
Pero no soy tan ingenuo para imaginar que ése será el fin del asunto. Los mismos grupos todavía tienen sus millones de dólares y sus fanáticos del odio-loco que no pueden contestar o detener mis argumentos e ideas, y que deben detenerme por consiguiente personalmente, o de otra forma estarán descubiertos y expulsados como los bribones que son.
Asirán este libro como buitres hambrientos y lo revisaran en busca de nueva evidencia de la locura que ellos deben demostrar contra mí, sino quieren ser declarados culpables.
Bajo estas circunstancias, asusta pensar lo que pueden o intentarán hacer con las pequeñas confesiones honradas de debilidades humanas y errores que yo creo que un autobiógrafo debe a sus lectores, si el trabajo no quiere ser una repugnante pieza de auto-adulación. También soy consciente que la revelación de intimidades y actos a veces menos-que-heroicos, de tontería o incluso maldad, actos cometidos por CUALQUIER ser humano, pero normalmente encubiertos y ocultos, lo hará más difícil después de haberse establecido esa leyenda política sobre mi persona, pero será necesario para proporcionar la dirección fuerte a la Raza Blanca, que ella debe tener si la Civilización Occidental Blanca quiere sobrevivir.
Esta edificación consciente de una imagen-paterna dominante capaz de dirigir, siempre ha sido vital para las masas de gente vulgar, aquí y en todas las otras partes.
No obstante, a pesar del uso probable de mi franca honestidad por mis enemigos para hacer otro esfuerzo en cuestionar mi salud mental, y a pesar de la amenaza a mi dignidad como un líder nacional, pienso incluso revelar episodios algo penosos en mi historia personal que creo son auténticamente reveladores de mi propia naturaleza, como esta se formó y fue moldeada por las personas y eventos que se vierten a mi alrededor en un mundo caótico.
Este libro se dirige más a los círculos intelectuales, ahora ahogados en los océanos de Marxismo que ha inundado todos nuestros colegios y universidades, que a las masas de gente vulgar, para quienes el creer que yo soy un exponente del uso de cámaras de gas para los judíos, y para todos los otros traidores comunistas, es ya suficiente para condenar mi filosofía. Yo no me involucro, por consiguiente, demasiado con la explotación probable de mis fragilidades auto-reveladas y mis debilidades, porque mis enemigos ya tienen un festín mintiendo sobre mí con mucho más virtuosismo del que ellos podrían desplegar si se confinasen a lo que yo escribo aquí. Las masas no quieren – no pueden – leer este libro. A pesar de su esquema mental, los intelectuales lo entenderán y, quizás, admitan su sinceridad y fuerza. Por consiguiente, yo he incluido éstas ‘jugosas’ partes en esta primera edición, y ya veremos si deben desaparecer cuando este texto alcance a un círculo más amplio.
Pero este trabajo tiene otra dificultad formidable debido a mi notoriedad actual como monstruo salvaje de la política.
Cada nombre que yo menciono, para bien o mal, con elogios o maldiciones, se vuelve un blanco para las fuerzas enormes que el hombre corriente conoce poco o nada. La Liga de Anti-difamación de la B’nai B’rith, con un presupuesto anual de seis millones de dólares para ‘proteger’ a los judíos de los ataques y para destruir ‘Antisemitas’, abrirá este volumen con las garras afiladas y lo rasgará aparte, palabra por la palabra, buscando cada punto débil donde yo, o aquéllos que están o se conectaron conmigo, pueden ser alcanzados, volverse victimas de atentados o pueden ser atacados.
Por el costo de un volumen, ellos conseguirán lo que tomaría años para sus agentes pagados investigar entre archivos polvorientos, y recogerán los hechos descritos por mí, que ellos nunca podrían conseguir en absoluto de cualquier otra manera. El libro rebotará así sobre mí, no sólo como el material para apresurarme otro posible viaje a la casa de locos, sino como el material para todas las clases de ataques personales dolorosos a las personas que yo amo: mi familia, amigos, socios y Camaradas del Partido.
Pero de nuevo, esto debe ser un riesgo calculado, como todas mis otras actividades lo han sido. Yo era consciente de estas posibilidades cuando me colgué la Esvástica, pero lo hice no obstante, cuando calculé que las ganancias pesarían más que la agonía y las pérdidas inevitables – como así ha sido del modo más satisfactorio. La honestidad inequívoca y sinceridad de este volumen podrán, espero, hacerme ganar a los jóvenes intelectuales viriles que yo necesito ahora. Y esa sinceridad sería imposible, si yo me pusiera a esconder todas mis debilidades o errores y solo glorificar mis éxitos.
Finalmente, es absolutamente imposible de escribir el libro sin herir a las personas que yo amo – mi familia. Hasta ahora, en mi carrera política, los he protegido al máximo posible del tipo de ataques injustos que yo debo sufrir. No tenía derecho alguno en ponerlos en riesgo, puesto que antes mi carrera era como un juego imposible y salvaje. Todavía es un juego – pero ya no es salvaje o imposible. Es ahora, sin tener en cuenta lo que pensadores deseosos o los ignorantes puedan aullar, pensable que logré el liderazgo como Presidente de los Estados Unidos en 1973, exactamente como he logrado, paso a paso, las otras metas en mis planes, ya sea a tiempo, o por adelantado. La publicación de este libro, a pesar de las fuerzas de millones de dólares que se han desplegado contra mí y el libro, es simplemente un ejemplo de esta predicción y dan fuerza a su progreso.
Es por consiguiente inevitable el que mis parientes sean tarde o temprano expuestos a la publicidad y a los ataques viciosos, que son la única respuesta de los judíos y comunistas a nuestra lógica y argumentos. Mis parientes, mis hijos y los que han estado cerca de mí son ineludiblemente una parte de mi vida, y yo los he presentado más bien verídicamente al público, y con amor, en vez de haberlos salpicado en las páginas de revistas de escándalos.

A mi familia, de la que estoy seguro ya no pueden entenderme a mí o a mis actividades más que la mayoría del resto de las personas, sólo puedo decir que he hecho mi mejor esfuerzo al escribir el libro, como él DEBE escribirse para una causa que yo sostengo, más estimada que mi propia vida, y también a las buenas personas que, dedicándome su tiempo, tuvieron su gran parte en hacerme aquello que ahora soy y llegaré a ser más tarde. Después de tres años de batallar desesperado para una idea y meta que yo creo es de importancia superior para la supervivencia de la humanidad, y después de dos años de luchar, creo que no me estoy jactando en vano cuando digo que pronto recompensaré ampliamente un día a mi familia por cualquier cosa que tengan que sufrir debido a la persecución de esos hipócritas que me odian a mi y este libro, pero que pretenden aparecer como amantes de la libertad intelectual.
También le debo una palabra de explicación al lector acerca de mi actitud hacia mí mismo.
Creo que la modestia es una virtud absolutamente necesaria cuando el poseedor sea, en efecto, de una estatura mental sólo modesta, pues sino es hipocresía repugnante del tipo más indignante. Una mente verdaderamente superior que puede aprehender los más poderosos hechos e ideas el universo, hechos que son inconcebibles a millones y millones de seres humanos, ciertamente puede percibir su propia relación respecto a esos millones de seres rastreros de cabezas vacías. Tal grandiosa mente ciertamente puede comprender su propia altitud con respecto a las mentes tipo-gusano que se retuercen y se arrastran por millones en el barro de la vida. Y cuando tal mente se da cuenta completamente del regalo que la Naturaleza ha hecho en él, es un gran acto de deshonor el hacer una pretensión cínica y melosa con voz hueca afirmando ser “sólo uno más de la entupida manada” para tratar de congraciarse con el ejército de idiotas, y poder bajar la mirada de uno “modestamente”, mientras las fuerzas de la idiotez organizadas exaltan al genio de uno. No es necesario, de seguro, salir a alardear y jactarse desmedidamente acerca de los propios dones, pero, cuando uno ha descubierto y ha demostrado la superioridad dominante en su campo escogido, creo que es apropiado y honorable estar orgulloso y consciente de esa superioridad, exactamente como nuestros antepasados Vikingos no estaban avergonzados de estar de pie virilmente narrando sus propias proezas y valor en la batalla.
Exactamente en ese sentido, entonces, yo me preparo a empezar mi historia, lo bueno con lo malo. No tengo miedo de admitir mis errores, ni tampoco estoy asustado por aclamar mi propio genio. Si el mundo no puede todavía estar listo para admitirlo, se lo haré ver por una demostración simple – en el combate.

Lincoln Rockwell, Comandante,
Partido Nazi americano de La Unión Mundial de Nacional-socialistas

RECUERDOS Y REFLEXIONES DE UNA ARIA – SAVITRI DEVI

426 páginas
21 x 14,5 cm.
Ediciones Sieghels, 2008

Encuadernación rústica
Precio para Argentina: 400 pesos
Precio internacional: 28 euros

Escritas durante los años 1968 a 1971, en Montbrison, Atenas, Ducey (Normandía) y finalmente en Delhi, e impresas por cuenta propia en medio de las mayores dificultades económicas, estas páginas reflejan las experiencias de una larga vida dominada por un estado de alma —la nostalgia de la Perfección Original— y consagrada a un único combate: la lucha contra todas las formas de decadencia. Esta lucha —en el espíritu de la Tradición eterna y consecuentemente sobrehumana— no podía, en nuestra época, sino identificarse con la lucha que ha llevado, en una escala inconmensurablemente más vasta, un hombre inconmensurablemente más grande (más cerca de lo eterno) que yo, su discípulo sincero, aunque insignificante.
Estas páginas están escritas a la gloria de este hombre y del orden del cual él fue su fundador y alma. Estas páginas tratan de poner en evidencia que su doctrina no expresa sino nada menos que la Tradición, única y sobrehumana, y por ende justificar, en nombre de principios inmutables —absolutamente verdaderos—, todo lo que se ha hecho (o hará) en su nombre.
Entrego estas páginas a los camaradas, hermanos de raza y de fe, dondequiera que estén con el antiguo saludo ritual de los leales y las dos palabras actualmente prohibidas.

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN
PREFACIO
CAPÍTULO I
LA RELIGIÓN DE LOS FUERTES
CAPÍTULO II
FALSAS NACIONES Y VERDADERO RACISMO
CAPÍTULO III
ANTROPOCENTRISMO E INTOLERANCIA
CAPÍTULO IV
EL DESPRECIO DEL HOMBRE MEDIANO
CAPÍTULO V
LA HISTORIA, LA ACCIÓN Y LO INTEMPORAL
CAPÍTULO VI
DESARROLLO, TÉCNICA Y TRADICIÓN
CAPÍTULO VII
DESARROLLO TÉCNICO Y “COMBATE CONTRA EL TIEMPO”
CAPÍTULO VIII
LOS DOS GRANDES MOVIMIENTOS MODERNOS Y LA TRADICIÓN
CAPÍTULO IX
EL HUNDIMIENTO DE LOS VALORES ANTROPOCÉNTRICOS
CAPÍTULO X
EL ESOTERISMO HITLERIANO Y LA TRADICIÓN
CAPÍTULO XI
LA IRREMEDIABLE DECADENCIA
CAPÍTULO XII
LA LLAMADA AL FIN

INTRODUCCIÓN: LA SACERDOTISA DE HITLER

La sacerdotisa de Hitler

Es pues interesante conocer cuales fueron las motivaciones y las circunstancias que contribuyeran a tal orientación, que provocaran tal militancia, fuerte activa, si bien casi sin medios, hasta su fin el 22 de octubre de 1982 a las 0 h 25. Diversos factores intervinieron en su formación, de diferente importancia, pero todos convergentes, sin que lo pareciera abiertamente.
Hoy en Francia, la educación oficial promueve el aprendizaje de una lengua extranjera desde primaria (cuando ya no se está en maternal). Ahora bien, cuando tu padre te habla en griego, tu madre en inglés y el resto de la gente en francés, la vivacidad de tu mente es aguijoneada muy pronto por la necesidad, y tu apertura al mundo se manifiesta entonces desde la primera infancia. Esa fue la educación familiar de Maximiani Portas que, adolescente, aprendería alemán durante el curso de su ciclo secundario; desde antes de su mayoría de edad ella era cuatrilingüe. Más tarde en la India ella estudiaría el hindú y el bengalí por sí misma y por gusto. Aquello que fue su edad, su vivacidad, su curiosidad, su apertura de espíritu, su dinamismo, la poseerían entonces y siempre.
En el verdadero culto que Savitri Devi rinde a su ídolo, se puede discernir una cierta propensión al misticismo, presente ya en casa de la joven Maximinani. Ahora bien, es difícil dedicar a un ser humano, tal devoción sin que haya, en el origen, un substrato psíquico y una confluencia de acontecimientos que concurren, incluso desde lejos.
Muy pequeña todavía, su padre la llevaba a la misa del domingo en la iglesia ortodoxa; el perfume del incienso y la mayor intimidad del rito oriental, con sus cantos y sus oraciones, despertarían su sensibilidad. Por otra parte, desde los cinco años, ella rechaza comer carne, la vista de la sangre le era repulsiva; su madre le preparaba platos vegetarianos. En el seno de su comunidad, ella se sentía más griega que francesa, y organizó con el pope, una clase de escuela griega para los más pequeños, con paseos a lo largo del Ródano, bellas historias que les contaba, meriendas en casa de sus padres (chocolate humeante y brioches perfumados).
Fue durante sus años de educación religiosa cuando estudió seriamente la Biblia, y cuando todos los horrores complacientemente descritos en el Antiguo Testamento (Libro de Josué), la indispondrán profundamente respecto a los Hebreos y sus descendientes, y dejaran en ella una indeleble impronta de disgusto.
La colonia griega de Lyon estaba muy atenta a la política extranjera de Francia, y se discutía de ella con pasión. En 1914 la guerra estalla y, en los Balcanes, nuestros fieles aliados Serbios están en peligro. La Gran Idea (Megali Idea) de los griegos, era el retorno a la patria helena de las tierras griegas conquistadas por el Imperio otomano. Después del desembarco de los franceses en Salónica (1915), las tropas anglo-francesas entran en Atenas (1916). El rey es destituido, Venizélos está en el poder y el bloqueo de las provincias fieles al rey provoca disturbios. Profundamente afectada por las múltiples traiciones de los Aliados, la colonia de Lyon estaba desesperada cuando, en 1922, la ofensiva de Mustafá Kémal en Asia Menor reocupa Esmirna: 30.000 cristianos, Armenios, Griegos y “Francos” fueron salvajemente masacrados, la ciudad arde por entero, un millón de personas desplazadas pedirían asilo. Maximiani, impresionada, no sentiría mas que desprecio por Francia e Inglaterra.
Ese fue precisamente el comienzo de su evolución, pues ella veía en ello el fin del Helenismo, “una civilización de hierro arraigada en la verdad, una civilización poseedora de todas las virtudes del mundo antiguo y alguna de sus debilidades, y todos los logros técnicos de la edad moderna sin la hipocresía moderna, la mezquindad y la miseria moral” como ella lo escribió en Pilgrimage.
Pero volvamos a la joven chica que prosiguió sus estudios secundarios, lo que no le impidió, en 1919 con su familia (tiene 14 años), tener una primera visión de la guerra: visita un campo de prisioneros alemanes y simpatiza con ellos.
La literatura la apasiona. No puede sustraerse a Victor Hugo quien, en les Orientales y con el Enfant grec, le comunica el espíritu de resistencia que ella conservará mientras viva. También habría podido decir: “Quiero pólvora y balas” (“Je veux de la poudre et des balles”).
Y después tiene sobretodo Leconte de Lisle que reforzará su amor por Grecia con sus Poèmes antiques y le inclinará ya, con L´Arc de Civa hacia el conocimiento de los esplendores de la India y, con sus Poèmes Barbares, al de los pueblos escandinavos, germanos y celtas, su paganismo y su resistencia heroica al cristianismo invasor. Es verosímil, que, inconscientemente, dentro de esta joven ortodoxa, se produjera entonces un giro de su experiencia intelectual, ya considerable, que le hizo aborrecer el cristianismo y el judaísmo; su joven misticismo bien parece haberse transferido entonces hacia el paganismo en general, y más concretamente sobre el hinduismo.
De todos modos en 1922 pasa con éxito su bachillerato. Para recompensarla, se le ofrece su primer viaje a Grecia donde, en 1923 y como muchacha independiente, se hospeda en la Residencia Internacional de Atenas. La visita de la ciudad, la exploración del país, exaltan su admiración.
De vuelta en Lyon en diciembre, se inscribe en la universidad desde enero de 1924 y comienza los estudios de filosofía. En junio ella pasa su examen de psicología. En Febrero de 1925, pasa el de lógica, En junio es el examen de ética y de sociología, Y, en 1926 ella obtiene su licenciatura en Letras. En Febrero de 1928, en el consulado de Grecia en Lyon, obtiene la nacionalidad griega, con pasaporte. Es un acto capital que materializa su ruptura con todo lo que caracteriza la civilización “occidental”, en especial sus hipocresías.
Obtiene el doctorado en Letras. De acuerdo con el profesor Edmond Goblot, su tesis se titula: Ensayo crítico sobre el pensamiento de Théopphile Kaïris (1784-1853), educador, reformador, filósofo. Para sus investigaciones hace entonces su segundo viaje a Grecia (Universidad, Academia, biblioteca de Atenas) que durará dos años, desde marzo de 1928 a noviembre de 1929. Siempre como estudiante recorre el Peloponeso a pie y a caballo.
En el transcurso de esta estancia de estudios, albergada por su amiga Marika Kaloyérikou, participa en un peregrinaje ortodoxo a Palestina durante la cuaresma. Ve y comprende bien cosas que desarrollan en ella una verdadera hostilidad (que reprime aun) tanto para con el cristianismo como para con el judaísmo, y su retorno a Atenas, después de Pascua, entre los esplendores del pasado, es propicio a su orientación hacia un paganismo, un panteísmo biocentrista. Termina allí su tesis de doctorado en Letras.

Hitler, un simple nacionalista

En noviembre de 1929, vuelve a Lyon y se inscribe allí en la facultad de Ciencias. Y 1930 será para ella un año “cargado” desde todos los puntos de vista. No olvidemos que domina ya la lengua alemana. Hasta entonces gracias a la prensa, consideraba a Hitler como un simple nacionalista luchando por la revisión de los tratados de Versalles y de París. Pero lee una edición alemana de Mein Kampf (cuando tiene 25 años) y decide paralelamente a sus estudios universitarios, tratar de saber lo más posible sobre los Arios y su paganismo politeísta, a los cuales ella enlaza ya la “religión” mitológica griega, que conoce bien debido a su joven nacionalismo heleno. Y es esta curiosidad determinada que finalmente, decidirá su orientación. (Punto de reseña: en 1930 Alfred Rosenberg publica el Mito del siglo XX).
Volvemos a los estudios. Desde Enero de 1930, aconsejada por el profesor Etienne Souriau, eligió el objeto de su tesis de doctorado en Ciencias: la Simplicité mathématique. Para realizarla (admiremos la hazaña) supera en Julio sus exámenes de química, física y de mineralogía, en Noviembre, de química general. En Julio de 1931, examen de química biológica. En septiembre, breve estancia en Atenas para revisar su tesis doctoral en Letras sobre Kaïris. En Diciembre, conclusión de su tesis doctoral en Ciencias.
Ya en 1903 (Lokamanya) BÂl Gangâdhar Tilak publicaba su obra principal escrita en prisión: “The Arctic Home in the Vedas, being also New Key to the interpretation of early Vedic Texts and legends” (El Hogar Artico en los Vedas, Nueva Clave para la interpretación de los primeros Textos y Leyendas Védicas.).
Él probaba allí el origen polar de lo que se llamará más tarde la civilización indoeuropea. Durante sus estudios, Maximiani Portas tomó conocimiento de ello. Sin embargo el precursor de Gandhi se pone en el index por los bien-pensantes de hoy en día por haber transgredido el dogma Ex Oriente lux.

Llegada a la India

Su padre muere en Febrero de 1932 y lega su herencia a su hija: este dinero le da su independencia. Es necesario retener esta fecha, pues es a partir de ella que Maximiani comienza a convertirse en Savitri Devi sin saberlo. La primera parte de su vida, la del estudio, ha terminado. En Abril se embarca en Marsella hacia Colombo (Ceylan) y, en Mayo, atraviesa el “Pont de Rama” para asistir al festival de primavera en Râmeshvaram, que la emociona profundamente como una transposición de los sueños de dominación mundial de los Arios (y de los nazis). Durante este año, una célula del NSDAP se crea en la India que, en 1937, se convertirá en un grupo territorial.
Un paréntesis: en la primavera de 1934, vuelve a Lyon para defender allí su tesis doctoral en Ciencias que ella obtiene.
De nuevo, en Mayo de 1935, está en Râmeshavaram para volver a ver allí el festival de primavera. En 1935 enseña historia de Inglaterra y de la India en Jerandan College de Delhi, después en Mathurâ. Al fin se presenta, por sí misma, a Shrimat Swâmi Satyânanda, presidente de la Misión hinduista de Calcuta (contra el islam y el cristianismo), que la asigna como conferenciante itinerante para Bihar, Bengala y Assam. Cuando ella le pregunta si puede hacer referencia a Hitler y a Mein Kampf en sus conferencias, él le responde que “Hitler es para ellos una encarnación de Vishnú, el dios que impide a las cosas correr a su destrucción, que las conserva y va contra el tiempo”. Esto da una idea de la opinión de las castas superiores en un país bajo ocupación colonial inglesa.
Entonces ella viaja “en trenes indios siempre abarrotados” y pasa por Benarés, Lahore, Peshâwar, Vrindâvan, Mathurâ, los templos de Udaïpur y de Purî, el Ganges, El cónsul de Italia en Calcuta dice ya de ella que se ha convertido “ la misionera del paganismo ario”.
Por la Misión contacta con los grupos nacionalista hindús: el movimiento de juventud del doctor Balakrishna Shivaram Moonje, la Rashtriya Svayamsevak Sang (RSS) del doctor Hedgewar, la Hindu Mahâsabhâ de Vinayak Damodar Savarkar; es este último que en 1923 en la prisión de Ratnagiri, escribió Hindutva, historia de la India desde el punto de vista hindú y definición de la hinduidad y del hinduismo.
La RSS la rama del doctor Golwalkar estaba constituida en organización paramilitar, medio apropiado de educar a los Hindús y de formarlos en unidades de defensa contra los musulmanes, en darles conciencia de su pertenencia racial. Savitri Devi, no solamente aprobaba el método, sino que impulsaba a la militarización dentro de un cuadro fascista deliberado, en vista de la independencia del gran subcontinente.
Es en 1937 cuando ella se encuentra con Subbas Chandra Bose que, de julio de 1933 a Abril de 1936, después en Septiembre de 1937, estuvo en a Alemania en vista de una alianza germano-india. El fundador de la Legión india, el “Duce de Bengala”, fracasa: En cuanto a Chandra Bose, fue sacado de Alemania en 1943, por Kiel con el submarino U-180, relevado por el I-29 japonés al Este de Madagascar (25ºS-60ºE) en pleno océano Índico.
El 9 de enero de1938, una relación griega de Calcuta la presenta a Sri Asit Krishna Mukherji, doctor en Historia (Londres) editor y brahman, fundador de The New Mercury, bimensual que se le podría calificar de nacionalsocialista, sostenido por el consulado alemán de Calcuta desde 1935 hasta su prohibición en 1937. El era rubio de tez clara, perfectamente anglófono, resistente al colonialismo británico y combatiente para la independencia de su pueblo, que trata en el seno de los acontecimientos al punto de provocarlo. Ellos se hicieron una profunda impresión recíproca.
Este encuentro marca la confirmación de la conversión de Maximiani, que deviene entonces en Savitri Devi, del nombre de la diosa solar del hinduismo. En efecto, ella acaba de encontrar al que tiene la misma concepción del mundo que ella, un mundo pan-ario; pues, para A. K. Mukherji, los Estados y los pueblos nacen y mueren en función del vigor de su substrato racial: la mezcla les lleva a su ruina. Los conocimientos de A. K. Mukherji, en historia europea la sorprenden; ella está encantada de discutir con él sobre la política del Oriente bizantino, ella, la Griega. Y reconoció en él un maestro en el nazismo. Es la comunión en un mismo ideal que ha reunido estos dos seres, y sus vidas militantes se desarrollarán al unísono hasta el fin.

Defender la civilización hindú

En 1939 ella publica, en Calcuta por la Misión Hindú, “A warning to the Hindus”, que participa del programa de reconquista de la vasta zona de civilización hindú de antes de la colonización, de la renovación del paganismo olvidado, de los cultos de la Naturaleza, de la juventud y de la fuerza racial, en una palabra, un estimulante del nacionalismo hindú. Está “Dedicado al Divino Juliano, emperador de los Griegos y de los Romanos. Puede la India futura hacer de su sueño imposible una realidad viviente, de un Océano al Otro.”
En esta ocasión, Ganesh D. Savarkar la presenta así: “Ella presenta una ventaja con relación al trabajador habitual perteneciente a la multitud hindú: ella era de nacionalidad griega. Es en parte por eso que era sensible al arte, al pensamiento y al dharma hindús, y en parte por razones más profundas, ha sido atraída por nuestra sociedad y ha adoptado lo que nosotros llamamos la hindutva para el resto de su vida.” Es su helenismo pagano lo que le ha permitido impregnarse profundamente del sistema socio-religioso hindú y, por transposición mental basada sobre las analogías, de considerar a Hitler como una clase de avatar moderno de Visnú.
En 1940 ella publica al fin el “Ëtang aux lotus” (el Estanque de los lotos) que había escrito en 1935 y 1936. Pero, con la guerra, su situación cambia: ella es extranjera, sospechosa pues, y corre el riesgo de la expulsión o el internamiento preventivo. Entonces, A. K. Mukherji, su amigo, le propone el matrimonio para permitirle tener un pasaporte británico y así la libertad de viajar. Ella reconoce que no fue un matrimonio romántico, sino fundado sobre una amistad profunda e ideales comunes. El 9 de Junio de 1941 Savitri Devi en sari rojo y oro, se convierte en la señora Mukherji para el estado civil y según el rito hinduista.
De nuevo para la Misión Hindú, Savitri visita el sur de la India en 1940, predicando allí el olvido de los prejuicios raciales, los rencores religiosos, para que el subcontinente se una al fin y pueda acceder a la independencia. Ella publica, en Julio, The Non-Hindus Indians and Indian Unity, editado por la Misión.
Es la guerra en Europa y también en Asia: el compromiso político de la pareja Mukherji es importante… y peligroso. En efecto, “con un sentido agudo de los manejos diplomáticos y políticos”, estando el consulado de Alemania evidentemente cerrado, Mukherji publica una revista en inglés, The Eastern Economist, sostenida secretamente por la legación Japonesa en Calcuta (que será cerrada, también, en 1941 tras Pearl Harbour).

Ayudar al Japón

Cambiando de táctica, en 1941 son las recepciones cordiales, a las cuales son invitados, los oficiales aliados que, jactándose con orgullo (y ayudando las botellas de excelente whisky) abastecen, sin saberlo ellos, de preciosas informaciones a sus invitados, que las transmiten a los Japoneses: en Birmania, los aeródromos secretos son bombardeados y dejados inutilizables, se montan emboscadas, las unidades aliadas rodeadas y llevadas a las duros caminos de la cautividad. En 1942, los Japoneses son dueños de Birmania y de sus pozos de petróleo, la “ruta de Birmania” hacia el Yunnan está cortada. Pero la rueda del Destino gira. En 1945 se produce la derrota de Alemania y el desplome del sueño ario. Se produce también el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, y el Japón se rinde. Desesperada, Savitri Devi Mukherji decide dejar la India. En Noviembre, con tristeza, ella se separa de Asit Krishna su marido y, después de tantos años de militancia abierta y activa, ella se compromete en una verdadera carrera de propaganda neonazi clandestina que durará hasta el final. Es el segundo cambio de su existencia, la tercera parte de su vida que empieza.
En noviembre de 1945 embarca en Bombay para Londres, trata de hacer contacto con los antiguos camisas negras de Oswald Mosley. Pero no encuentra más que pequeños burgueses atemorizados y retirados de la política. Entonces va a Francia, en Lyon visita a su madre, activa resistente; se da cuenta de que una gran barrera ideológica las separa. Lo que no la impide acabar en marzo 1946 su libro ‘Impeachment of man’ que será publicado en Calcuta por Mukherji.

De vuelta a Europa

De nuevo en Londres, hace publicar su ‘A Son of God’ por la Sociedad Teosófica de Inglaterra, y su fiel amiga Muriel Gantry la encuentra un empleo. Pues su recursos son reducidos y se alquila en una pequeña pensión familiar.
Todo el mundo habla de las atrocidades nazis, lo que la exaspera y desespera. Cambia de pensión y, una noche, sueña que está en la celda de Goering en Nuremberg, y que ella le da una pequeña cosa, de la que ella ignora su naturaleza, diciéndole: “Tomad esto, no deje a estas gente que lo maten como a un criminal”, y su sueño se acaba. La mañana siguiente, el 16 de octubre 46, se entera por la prensa que Goering acaba de suicidarse con cianuro. Su sueño había sido lo que ella llama un viaje astral.
El 28 de noviembre de 1946 se embarca en Hull hacia Reykjavik en Islandia, la isla de Thule de los antiguos griegos, para dar unas conferencias sobre el faraón Akhenaton. Solo le quedan cinco libras esterlinas en el bolsillo. Trabaja de criada en una granja y empieza a aprender el islandés. Se apercibe que los habitantes (arios puros) son alérgicos al nazismo. Más tarde es profesora de una austriaca, esposa de un islandés. En la noche del 5 de abril de 1947 observa la fantástica erupción del volcán Hekla, y ve en ello un signo. En diciembre del 47 vuelve a Londres y encuentra un empleo de costurera en la Compañía de Baile Randoopa que da espectáculos de danza india por todos sitios. Mientras está preparando su libro ‘El Rayo y el Sol’ que es, en realidad, una exposición de la doctrina aria y un homenaje a Hitler. Con la compañía de danza recorre Escocia y llega a Suecia, a Estocolmo.
Allí, por casualidad, encuentra un viejo amigo inglés, simpatizante nazi, que le presenta a nazis suecos, entre ellos a Sven Hedin, el célebre explorador de Asia y el Tibet, entonces ya con 83 años. El 6 de junio discuten durante cuatro horas sobre el estado de Alemania y las posibilidades de renacimiento ario. Muy optimista, el viejo explorador le levanta la moral. Entonces decide ir a Alemania ‘en misión’.
Fabrica ella misma hojas de propaganda, como el la resistencia bajo la ocupación. Después toma el tren en Estocolomo el 15 de junio y pasa por Flensburg, Hamburgo, Bremen, Duisburg, Dusseldorf, Colonia … hasta París (15 horas de viaje). En cada parada ella distribuía propaganda disimulada en paquetes de cigarrillo, cajas de bombones o azúcar. Esta travesía por la Alemania en ruinas la marca profundamente.

Los folletos en Alemania

Para volver a Alemania ‘en misión’ para más tiempo necesita una autorización militar que obtiene por medio de un antiguo condiscípulo que trabaja en el Despacho de Asuntos Alemanes y que no sospecha nada. Durante tres meses distribuye seis mil folletos pro nazis en las tres zonas de ocupación occidental, del 7 de septiembre al 6 de diciembre del 1948. Después vuelve a Londres a pasar la Navidad con sus amigos y se prepara para una tercera ‘misión’ haciendo imprimir folletos con la cruz gamada.
Ha empezado a escribir ‘Oro en el crisol’ (La resistencia nazi en la Alemania Ocupada), en 1948 en el curso de su segunda misión de propaganda. Continua su relato de la Alemania en ruinas y en la miseria hasta su arresto en febrero 1949. lo termina en secreto en su celda de Werl. Después se encuentra con el nazi Friedrich Horn y su compañera, que se alojan en una pensión en Colonia. Allí debaten largamente y en el momento de marcharse Horn la da su ejemplar del Mi Lucha como un evangelio.
Es pues en febrero de 1949 en Colonia cuando ella empieza la difusión de su propaganda, se encuentra con Gerhard Wassmer, antiguo SS, que la ayuda en la distribución de 11.500 folletos. Pero Wassmer es arrestado en la misión católica donde se alojaba, cuando Savitri Devi llega es detenida por la policía y llevada a la prisión militar de mujeres, en Werl, en la zona británica. En el curso de los numerosos interrogatorios a la que la someten, donde se mezcla hinduismo y nazismo, cada vez que alguno protestaba contra la inhumanidad del nazismo, ella respondía con el desdén altivo contra ello y contra los infravalores de la democracia occidental y del liberalismo. Su visión reposaba en el espectáculo biocéntrico de la Naturaleza, la gran obra de la creación y la destrucción.

La prisión como liberación

Condenada a 3 años de prisión o a su expulsión hacia la India (Asit Krishna había escrito desde Calcuta al Tribunal Militar de Dusseldorf), ella escoge la prisión pero solo estará ocho meses. Ello será suficiente para conocer allí a otras detenidas, antiguas guardias de prisiones y campos, que la reciben como una de las suyas y la dan contactos exteriores.
Desde entonces fue considerada como una camarada y pudo así, más tarde, encontrar ayuda en la red de camaradas más o menos clandestinos. Pues fue por esas prisioneras políticas que sus concepciones ideológicas y su comportamiento militante se extendió entre los medios neonazis alemanes, y más tarde entre los ingleses y americanos. Al fin fue expulsada.
Para poder volver a Alemania, y durante muchos años, tuvo que entrar con otra identidad. Savitri Devi marcha a Atenas, en 1953, donde se encuentra con Maximiani Portas, su matrimonio hindú no tiene ningún valor legal en Grecia. Ella inicia un verdadero peregrinaje de visita a los lugares donde se desarrolló la vida de su ídolo, Hitler: Braunau, Lambach, Linz, Steyr, Viena, Munich y la Feldeherrenhalle, Berchstesgaden (donde sobre el muro de las ruinas del Berghof ella escribe ‘Un día será el de la venganza’), la Zeppelin Wiese de los Congresos de Nuremberg, la Luitpoldarena, etc… y alarga las visitas hasta los lugares esenciales de la historia de los antiguos germanos.

Los contactos nazis

Los contactos se le abren y así durante su peregrinaje puede visitar a los antiguos camaradas nazis salidos de los tribunales de desnazificación. Entre ellos el fundador de la ‘Kameradenwerk’, el piloto de Stukas Hans Ulrich Rudel, con 2.500 vuelos de combate y caballero de la Cruz de Hierro con palmas de Oro y diamantes. Pasa también en 1954 por los camaradas de lo que se llamará Odessa y es en 1958 cuando sale, en la editorial Mukherji de Calcuta, su libro ‘Peregrinación’ con las notas tomadas en 1953 y 1954.
En la primavera de 1957 Maximiani Portas decide volver a la India y llama a Savitri a su lado. Pero ésta, teniendo sus medios económicos agotados, hará el viaje del modo más económico, por tierra, salvo hasta Egipto. Llevando calurosas cartas de presentación de Rudel, se encuentra con el Dr. Omar Amin von Leers en el Cairo, especialista de las emisiones anti israelíes en la radio. Este vivía en El Maadi, a la orilla del Nilo, era rico y la alberga así como la ayuda.
Visita las ruinas del Palacio Solar de Tell-el-Amarna, construido por Akhenaton, uno de los héroes de su libro ‘El Resplandor y el Sol’. Por fin se despide de los von Leers y toma un barco griego en Alejandría para desembarcar en Beirut. Va en coche hasta Damasco, donde trata de contactar con las personas que le indica von Leers pero éstas han marchado de la ciudad durante el verano caluroso. Sigue su ruta hasta Bagdad y toma otro coche hasta Teherán y luego Mashad y la frontera con Pakistán. Debe esperar una semana el tren que la llevara a Lahore, llegando a Delhi el 30 de julio de 1957. Dos días más tarde se encuentra con su marido en Calcuta. Asit Krishna ha vivido modestamente tras el fin de la guerra, pero siempre ha pagado las ediciones de los libros de su esposa y enviarla ayuda bastante regularmente. Ella encuentra un trabajo como interprete de tres ingenieros de Alemania del Este que construyen un funicular en Orissa. Después vuelve a Calcuta donde es profesora en la Escuela Francesa desde septiembre 1958.
En marzo de 1960 muere su madre en Lyon, y tiene que arreglar los asuntos familiares. Se debe separar de Krishna por segunda vez en septiembre 1960 y se embarca para Marsella. Pero una vez llegada allí se marcha primero a Madrid pues Rudel la ha recomendado de encontrarse al célebre coronel SS Otto Skorzeny, que ha montado una empresa muy práctica de exportación-importación cuya actividad financiera y comercial a salvaguardado intereses financieros y comerciales alemanes de la postguerra.
Se dice que él organizó una red de evasión desde Alemania, así mismo le conectó con Leon Degrelle, ex comandante de la División Waffen SS Wallonie y con otros alemanes instalados en España, así como con Horia Sima de la Guardia de Hierro rumana, oficiales de la antigua Legión Condor, supervivientes de los Ustachi croatas de Ante Pavelic.
Tras haber establecido estos contactos vuelve a Francia y encuentra un trabajo de profesora interina en enero 1961 en el colegio Montbrison a 60 km. de Lyon, pues Maximiani Porta ha mantenido siempre los contactos con su Alma Mater, la Universidad donde hizo todos sus estudios.
En primavera Savitri Devi se va de vacaciones de Pascuas a Inglaterra a casa de su vieja amiga Muriel Gantry. Ser fija en la propaganda del British National Party (BNP) de Colin Jordan y John Tyndall, con los cuales había tenido correspondencia cuando estaba en España con Skorzeny.
Vuelta a Francia, Savitri Devi, continua escribiendo “Duro como el acero Krupp” en alemán, después termina un texto en inglés que ella había empezado en 1957 (“La verdadera historia de un muy discutible nazi y … una media docena de gatos”), publicado en Calcuta por Mukherji en 1961. Tiene ya 56 años pero conserva aun toda su energía.
En Inglaterra, Colin Jordan se separa del BNP y funda el National Socialist Movement. Un campo de verano con un Congreso Internacional se prevee para agosto 1962. El Ministro del Interior inglés reacciona prohibiéndolo y vigilando los aeropuertos y puertos para interceptar a los participantes del evento. Pero Savitri Devi está ya en casa de su amiga Muriel Gantry, Lincoln Rockell (del American Nazi Party) pasa por Irlanda, y llegados los que pudieron se celebró el campamento en un lugar secreto de Pinnock Cliffs. La policía acabó haciendo evacuar el campamento pero ya tarde, cuando ya estaba todo acabado.

Una nueva internacional NS había nacido, la WUNS o Unión Mundial NS

Más tarde en 1966, Colin Jordan funda la revista ‘National Socialist World’ en Arlington, que publica la versión ‘dévica’ de la ideología nazi, y las relaciones de Savitri Devi se amplían. Sus ideas personales sobre el nacionalsocialismo, en tanto que religión de la Naturaleza, el sistema hindú de ciclos temporales, las tres clases de hombres, ‘con, contra y bajo’ el Tiempo, el personaje de Hitler como avatar de Vishnu, se expanden entonces por el mundo por los canales de los grupos neonazis.

Recuerdos y reflexiones

Siempre como maestra, ejerce en el colegio de Firminy entre 1955 y 1967, pero viviendo en Montbrison. En cada periodo de vacaciones retoma contacto con sus amigos de Alemania, especialmente en Baviera. Se le prohibe su estancia en Inglaterra, por lo que no puede ir a enseñar a Irlanda y vuelve entonces a Grecia, donde da lecciones particulares de francés. Vuelta a Francia, con la ayuda de sus amigos puede tomar el avión a Bombay en junio 1967. Tiene entonces 66 años y acaba su obra ‘Recuerdos y reflexiones de una aria’, especie de biografía y al mismo tiempo muestra de su religión ario-racista, en forma de testamento.
Empieza entonces a escribir ‘Ironías y paradojas en la Historia y la leyenda’, llena de anécdotas curiosas; al mismo tiempo continua la correspondencia con sus numerosos amigos. Vive en Nueva Delhi con su marido hasta 1973, después se trasladan a las afueras; Savitri tiene una pequeña pensión como profesora de francés que fue hasta 1977. Y en este año su marido, el querido Asit Krishna, enfermo, muere el 21 de marzo. Es también el año en que en los EEUU es asesinado Lincoln Rockwell. En Inglaterra, en 1968, Colin Jordan reorganiza el NS Movement con el nombre de British Movement (BM) y se desencadenan las peleas raciales, skins contra inmigrantes.
En Parma, en 1979, las ediciones del Veltro habían publicado ‘La India y el Nazismo’ (que sale con el título Recuerdos y Reflexiones de una Aria), y en 1980 las Ediciones di Ar, en Roma, publican la traducción alemana de ‘Oro en el crisol’, y Savitri Devi entra en el mundo del neofascismo italiano. Se entera del plan de paz que Alemania propuso a Inglaterra y que no fue aceptado, y entonces profetiza que el castigo para la pérfida Albion será su desaparición en un caos racial y vicio. ¿No es lo que ha pasado hoy en día?.
Pero a causa de las muchas pruebas que ha tenido que soportar, la salud de Savitri empeora, en 1978 sus dos ojos son atacados por cataratas. Una carta de la Sra Myriam Hirn a su corresponsal en Lyon dice: “Apreciado Sr., os escribo de parte de Savitri Devi que ha sufrido un ataque de parálisis del lado derecho, y que no tiene noticias suyas desde hace tiempo. Está inquieta por usted y desearía recibir una pequeña nota suya. Ella sufre una prueba más dolorosa para su alma que para su cuerpo, pues físicamente no sufre, pero mentalmente la es difícil de aceptar su situación. Está habituándose a su estado y vive ahora con una anciana inglesa y una alemana. Yo la grabo en cassette los libros que ella gusta de leer, pues no puede ver casi nada y en modo alguno leer. Yo escribo sus cartas y recibo las respuesta que se las leo y ella aprecia mucho tener noticias de sus amigos….”.
Gracias a la ayuda económica de muchos de sus amigos puede volver a Baviera, alojada en un asilo para ancianos y luego en casa de su amiga Elisabeth en Traunstein. Recibe numerosas visitas pues entre los camaradas las noticias corren rápidamente.
Vuelve a Francia en 1982 donde se aloja en un asilo de Lozanne, pero no le gusta y vuelve a Alemania, en casa de Georg Schrader, su fotógrafo, en junio y julio, y desde allí, con Schrader y su mujer visitan a Rudel en Kufstein, que quiere pagarla su vuelta a la India. Se encuentra con otros amigos en Munich. Se entera que Matt Koehl, dirigente del ANP en Virginia, la ha conseguido un visado para entrar en USA y dinero para el viaje.
Con gran ilusión se va a casa de su vieja amiga apolítica, Muriel Gantry, alegre pensando en volver a Virginia, pero esta enferma y se debe llamar al médico. Se acuesta y duerme. Muriel que la vela recalca que respiraba profundamente, y después silencio. A medianoche del miércoles 22 de octubre 1982 la encuentra muerta.
Es incinerada en el crematorio de Colchester el 7 de diciembre 1982. Numerosos periodistas estuvieron en los funerales de rito hindú. Las cenizas fueron enviadas a Matt Koehl, en la sede de Virginia del ANP, donde reposan en la sala de honor junto a las de Lincoln Rockwell, el jefe asesinado.

(Texto basado en el número de L’Autre Histoire de Henry Durrant sobre este tema. Tomado y extractado de ‘BLT’- nov.2003)

Otras obras de la autora:

– Peregrinación
– El rayo y el sol
– Recuerdos y reflexiones de una aria
– Duro como el acero Krupp
– Desconfianza
– Acusación contra la humanidad
– Un hijo de Dios
– Oro en el crisol

PREFACIO

Escritas durante los años 1968 a 1971, en Montbrison, Atenas, Ducey (Normandía) y finalmente en Delhi, e impresas por cuenta propia en medio de las mayores dificultades económicas, estas páginas reflejan las experiencias de una larga vida dominada por un estado de alma —la nostalgia de la Perfección Original— y consagrada a un único combate: la lucha contra todas las formas de decadencia. Esta lucha —en el espíritu de la Tradición eterna y consecuentemente sobrehumana— no podía, en nuestra época, sino identificarse con la lucha que ha llevado, en una escala inconmensurablemente más vasta, un hombre inconmensurablemente más grande (más cerca de lo eterno) que yo, su discípulo sincero, aunque insignificante.
Estas páginas están escritas a la gloria de este hombre y del orden del cual él fue su fundador y alma. Estas páginas tratan de poner en evidencia que su doctrina no expresa sino nada menos que la Tradición, única y sobrehumana, y por ende justificar, en nombre de principios inmutables —absolutamente verdaderos—, todo lo que se ha hecho (o hará) en su nombre.
Entrego estas páginas a los camaradas, hermanos de raza y de fe, dondequiera que estén con el antiguo saludo ritual de los leales y las dos palabras actualmente prohibidas.
Doy las gracias a todos los que me han ayudado, directa o indirectamente a editar este libro: en primer lugar a mi esposo, Sri Asit Krisna Mukherji, que me ha estimulado en este trabajo; después a Madame Françoise Dior, cuya generosa hospitalidad en Ducey, de Octubre de 1970 a Mayo de 1971, me ha permitido escribir, en una atmósfera de compasión y simpatía, y libre de toda preocupación material, una parte de estos “Recuerdos y Reflexiones”; a Fräulein Marianne Singer, quien ha hecho posible mi regreso a las Indias, país donde cualquiera que sea la posición ideológica de sus gobernantes, la persona que tiene buena fe puede, sin prohibiciones ni restricciones, expresarla públicamente, -feliz tolerancia sin la cual este libro no habría visto la luz; finalmente, agradezco a los señores Owen Loveless, S.G. Dickson, Sajer, Saint-Loup y sus camaradas su contribución económica para la impresión de este libro. Me satisface expresar a todos ellos, cuánto me ha afectado su testimonio y solidaridad.

New Delhi, 28 de Julio de 1976.

Doctrina Nacionalsocialista del Trabajo Política Social en el Nuevo Reich (1934) – Fritz Meystre (reelaborado por Daniel Marcos)

144 páginas
Ediciones Sieghels
2011
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 30 pesos
Precio internacional: 9 euros

A la llegada del nacionalsocialismo había en Alemania, en la peor crisis de su historia, aproximadamente 6 millones y medio de desocupados. Sin embargo, tras la aplicación de una política de trabajo revolucionaria, en menos de 3 años no sólo se terminó el desempleo entre los alemanes sino que obreros de otros países ingresaban alegres al “infierno nazi” a trabajar.
La enorme cantidad de empresas productivas necesarias para lograr esta revolución no alcanzan a explicar este fenómeno pues la fuerza del cambio yace en la solidez de la cosmovisión que dió forma a la política social como un todo. Tampoco encuentra su explicación en la producción bélica, como se intenta justificar en la actualidad, desde el momento en que países como Francia e Inglaterra llevaron a cabo un rearme mucho mayor al de Alemania sin lograr erradicar el desempleo sino más bien aumentándolo. Sólo comparar las tasas de desempleo de los países con mayor producción bélica del mundo bastaría para desechar esta hipótesis, pero ni siquiera puede argumentarse que la producción bélica alemana haya sido excepcional.
El cambio decisivo estuvo en su cosmovisión. Para transformarlo de esclavista en liberador, el nuevo lema fue que el trabajo no puede ser jamás una carga o un oprobio, por el contrario, la producción honrada, ejecutada con lealtad, anteponiendo el bien de la comunidad antes que los egoísmos, le dan al trabajo su nobleza y lo transforma en la fuerza de la Nación. Siendo el trabajo la mayor riqueza que tiene un país y la posibilidade de realización de la persona, no puede quedar nunca sujeto al juego de los especuladores y usureros ni limitado por consideraciones materialistas. El dinero no vale nada si no representa un trabajo, pues todos los bienes de la Nación, ya sean el abastecimiento material básico de su población como su nivel cultural, dependen de él. La economía es apenas una herramienta al servicio del pueblo, por lo que el hombre no puede estar determinado por ella, mucho menos ser una preocupación constante que lo distraiga del sentido de su vida.
Por lo tanto, para que la producción y el bien común estén asegurados, la titánica organización del “Frente Alemán del Trabajo” se encargó de cuidar en primer lugar al hombre y su felicidad en el trabajo, dándole por primera vez en la historia toda una serie de derechos inéditos hasta entonces, promoviendo la orientación vocacional, el correcto descanso y cuidado de la salud y brindando gratuitamente opciones recreativas con actividades artísticas, culturales, deportivas y estéticas incluso durante el trabajo.
La calificación del hombre no debía estar determinada por consideraciones materiales sino por su honor y lealtad ante la comunidad, base de su dignidad. Intentando dar un sentido al trabajo, estando en contacto con el producto de su labor y el destino de la comunidad, se intentaba evitar los trabajos mecánicos carentes de sentido existencial.
También las leyes nacionalsocialistas que lo regularon, como las que aquí adjuntamos, revolucionaron los fundamentos del contrato de trabajo. Por primera vez una ley moderna puso su énfasis en principios espirituales como el Honor y la Lealtad antes que en los detalles materiales, imponiendo “Tribunales de honor” como sus guardianes y promoviendo el desarrollo de la personalidad y el carácter como condición de liderazgo. El Honor es el fundamento inviolable de la dignidad humana y este quedó asociado a la Lealtad que el hombre tiene hacia su comunidad. Toda medida mercantilista y de predominio financiero es por lo tanto despreciada.
Sobre la base de esta cosmovisión, y sólo gracias a ella, el nacionalsocialismo formuló una elaborada doctrina del trabajo que se intenta analizar en detalle en este libro y que evidentemente le dió unos resultados extraordinarios.

ÍNDICE

Advertencia………..7
Introducción………..9

I.- La valoración del trabajo y el trabajador………..13
Definiciones previas…………13
1) Obligatoriedad del Trabajo,………..13
2) El Derecho de trabajar…………19

II.- El trabajador………..23
1) El trabajador nacionalsocialista…………23
2) La odisea del proletariado…………24
3) – La reconquista del trabajador…………30

III.- Los límites de la libertad social………..33

IV.- Destinatarios y ejecutores de la política social………..49

V.- Métodos para optimizar la producción………..57
A) La política social como parte de la Política General…………57
B) Concepto nacionalsocialista del pleno empleo…………59
C) El empleo racional del potencial de trabajo…………67
1) La educación general…………67
2) Elección de la profesión; orientación vocacional…………70
3) Eliminación de las trabas…………73
D) Aseguramiento de la capacidad de producción comunitaria. ………..80
1)- Formación profesional, requisitos profesionales…………80
2)- El aprendizaje práctico…………83
3)- La carrera profesional…………86
E) El cuidado del potencial de trabajo…………87
1) – La seguridad laboral…………89
2) La atención social…………90
3) La mujer y la familia………90

VI.- El Honor social………..95
A) El Tribunal de Honor en lo laboral…………97
B) Lisiados y accidentados…………98
C) Ancianos y jubilados…………99

VII.- El salario………..103

Consideraciones finales………..109

Apéndice:
Ley para el ordenamiento del trabajo nacional………..113
I.- Jefe de Empresa y Consejo Asesor………..113
II.- Inspectores de Trabajo………..117
III.- Ordenamiento empresarial y tarifario………..121
IV.- El Honor Social………..124
V.- Régimen de despido………..129
VI.- Ttrabajo en servicio público………..131
VII.- Disposiciones finales y transitorias………..131

PRÓLOGO

La Nobleza del Trabajo en el socialismo del Tercer Reich

El NSDAP, Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores, ya desde la elección de su nombre delimitó claramente cuáles eran sus objetivos fundamentales. La equilibrada mezcla entre socialismo y nacionalismo fue sin duda uno de sus puntos fuertes, pues ambas tendencias eran remarcadas con gran énfasis y aplicadas con maestría, representando los anhelos de quienes se encuadraban en éstas. No menos importante, a nivel práctico, fue el énfasis puesto en el trabajo y los trabajadores. Éste, además de ser un eje vital de la gran masa de la población, fue uno de los pilares de la cosmovisión nacionalsocialista, cuya fortaleza y amplitud de miras determinó en gran medida su éxito.
Lo que en el Tercer Reich se impuso como lema es que el trabajo no es una carga o un oprobio, la producción honrada, ejecutada con lealtad, le dan al trabajo su nobleza y éste, para la política nacionalsocialista, vuelve a ser la base del tesoro y la fuerza de una Nación si se encuentra encauzado en su cosmovisión.
Es que para el nacionalsocialismo el trabajo es la mayor riqueza que tiene un país. Para él el dinero no vale nada si no representa un trabajo, pues todos los bienes de la Nación, ya sean el abastecimiento material básico de su población como su nivel cultural, dependen del trabajo y la producción que este pueblo sea capaz de generar.(1)
La misma calificación del hombre, según Hitler, “debe estar basada en el modo y en la manera en que se haga cargo de las tareas que la comunidad le ha conferido.” Suhonor y prestigio pasan a depender exclusivamente de si mismo pues, estando las condiciones dadas para producir de acuerdo a sus capacidades, su talento se ve reflejado en su trabajo y su producción lo dignifica como sustentador de su pueblo, cumpliendo sus deberes para con él.
A diferencia de la tendencia moderna liberal-capitalista, idólatra del dinero, que mide al hombre por la cantidad de bienes materiales que posee, sin importar la forma, procedencia y hasta el perjuicio que conlleve; para el nacionalsocialismo la medida del hombre está dada por la lealtad, honor, saber, voluntad, sentimientos y carácter. El sentido de deber para con su pueblo, y lo honorable de su conducta, es lo que lo distingue y fija su posición, no el dinero que posea.
Sí puede servir de medida el grado de su producción, pero la forma y el modo de su trabajo son aún más importantes que el nivel del trabajo.
Aquí ingresa como variable otro de los pilares de la cosmovisión nacionalsocialista: la raza y la herencia, portadoras de sus capacidades y de los más altos valores éticos, culturales y espirituales de una larga cadena de generaciones. Pues el potencial de trabajo es en definitiva un bien heredado.
Dado que el talento y los dones que un hombre posee, en virtud de su sangre, forman parte del caudal biogenético portado y desarrollado por un pueblo de una determinada raza, su deber moral para con ella es seguir sirviendo a su beneficio y devolver lo que la naturaleza le ha dado para bienestar de la comunidad. Su pertenencia a ella lo capacita y lo guía por un camino de autosuperación, mientras lo insta a dejar de lado sus pulsiones egoístas mediante la lealtad a los suyos. En definitiva, no hay duda que el enriquecimiento de este caudal redunda en su propio beneficio también, brindándole posibilidades siempre más altas.
Diferente es la concepción del liberalismo moderno. Éste entiende que el individuo es el único responsable y beneficiario de su talento, nada le debe a nadie por lo que es, de modo que puede utilizar sus capacidades en exclusivo provecho de sí mismo, sin importar que esté perjudicando a toda la comunidad de la que es parte o incluso a él mismo. El colmo de esta concepción es exaltar al estafador o mafioso, honrándolo con fama, y hasta respeto, con tal de que sea una persona exitosa o gane mucho dinero. Nada importa el perjuicio que ocasiona a la comunidad, incluidos sus ingenuos admiradores. De más está decir que en el Tercer Reich, todo estafador o incluso todo individuo que se enriquezca a coste del trabajo de los demás, sin producir nada o por medio del engaño, era considerado lo más bajo y despreciable de la sociedad y sin excepción enviado a la cárcel o a un campo de trabajo para que aprenda lo que es ganarse el sustento y el respeto de su comunidad con el sudor de su frente, sin recurrir a artimañas.
Las personas aquí deben primero reconocer lo que le ha sido dado en herencia por su pueblo y luego honrarlo devolviéndole el beneficio a su comunidad. Siendo de este modo, no debe tampoco atribuírsele un mérito desmedido a los éxitos de un individuo en tanto que este porta las cualidades de su raza, así como tampoco debe despreciarse desmedidamente la poca capacidad en algún trabajo para el que no se está preparado biogenéticamente. Lo que es innegociable sin embargo es la forma y el modo en que el trabajo es llevado a cabo. La lealtad y la dedicación, el entusiasmo, la constancia, y la responsabilidad con que se cumple la obligación de trabajar son los parámetros para valorar y calibrar el respeto que un individuo merece.
Surge aquí un ordenamiento a todas luces más justo que los criterios materialistas e individualistas que actualmente se usan para juzgar el status de un hombre y ordenar la vida comunitaria. Cada uno recibe exactamente lo que ha demostrado merecer por lealtad y honor, respetando sus diferencias y desempeño.
Aunque a nuestros ojos resulte demasiado obvio como para tener que aclarar la diversidad de las capacidades de los hombres; el liberalismo sostiene, aun ante la ausencia de pruebas, que los hombres son iguales, que las características raciales son meras quimeras, y que la diversidad depende de la educación y el ambiente exclusivamente. No conforme con esto, además se siente profundamente ofendido y agraviado ante el planteamiento de las diferencias y los valores hereditarios que el nacionalsocialismo intentó respetar y seleccionar. Al histérico grito de “discriminación”, corre a llevar a juicio e intentar encerrar a los “locos” que quieran negar sus sueños. Los pensadores se detienen ante la voz de mando de este tabú.(2). Olvidan sin embargo que sobre la vara de la riqueza material que ellos utilizan, es sólo ésta la que discrimina quién tiene el dinero para acceder a un beneficio y quién no; con el agravante de que ni la ética ni la moral tienen voz ante este soberano. Esta discriminación, que sí causa muertes y miseria en abundancia (3), lamentablemente no tiene un parecido coro de ofendidos justicieros.
En todo caso, para un justo ordenamiento social, queda expuesta la insoslayable necesidad de educar a la juventud, y al pueblo en general, en el sentimiento de comunidad, en la búsqueda de lo esencial, ajeno a las apariencias y al egoísmo. Es esta disposición anímica la base sobre la que discurre la vida del pueblo.
El Tercer Reich estuvo sin duda a la altura de estas exigencias, revolucionando los métodos de educación, que se centraron en el cultivo del carácter y la personalidad, junto a los sentimientos de comunidad en la historia y en la vida política; imponiendo logros sociales y beneficios para los trabajadores inéditos hasta entonces(4); con el énfasis puesto en la correcta formación profesional y la importancia dada a la orientación vocacional como dos importantísimas ciencias del Estado(5); pero, sobre todo, implantando la conciencia del gran lema del partido: “el bien común está antes que el bien privado”. Sin esta conciencia social de comunidad, ni las más elaboradas leyes ni las más detallistas disposiciones políticas hubieran podido lograr el milagro económico y social que se produjo en Alemania.
El Orden social natural y justo, implantado durante el Tercer Reich, no puede surgir por decreto ni por determinada disposición política, sólo pudo ser instaurado por una justa disposición hacia la vida de la comunidad, la Justicia y el trabajo. Como se dijo más de una vez en sus libros de propaganda, “Alemania volvió a ser la tierra del Honor y la Lealtad”, y sobre estos conceptos construyeron un nuevo Reich.
El Honor es fundamento inviolable de la dignidad humana y este se asoció a la Lealtad que el hombre tiene hacia su comunidad, viéndose manifestada en el trabajo que tiene en cuenta el bien común.
Las leyes nacionalsocialistas que regularon el trabajo —siendo su máximo exponente la “Ley para el ordenamiento del Trabajo Nacional” que se anexa al final de este libro— revolucionaron los fundamentos del contrato de trabajo. Por primera vez una ley moderna puso su énfasis en principios espirituales como el Honor y la Lealtad antes que en los detalles materiales del trabajo. A su vez, esta relación estaba fiscalizada por la también revolucionaria institución de los “Tribunales de Honor”, siendo el Estado el garante del honor del trabajador. Tanto empleador como empleado ya no se encuentran relacionados de acuerdo a conceptos meramente comerciales sino que ambos se vuelven miembros de una comunidad de producción, con derechos y deberes para con ella. La lucha de clases impuesta por el marxismo es sustituida por la conciencia de comunidad y por una relación de lealtad, mutua y ante la sociedad, fijando sus responsabilidades y participación tanto con en el bien de la empresa como con el bien del pueblo.
Lejos de quitarle poder y responsabilidad, o de darle demasiadas prerrogativas que le permitan ejercer un poder dictatorial —como muchos le criticaron—, el jefe de empresa está obligado por la responsabilidad ante su pueblo sobre todo. Los órganos reguladores del Estado sólo se reservan el derecho de dar garantías y de intervenir únicamente cuando el consenso entre las partes no pueda ser logrado. La iniciativa individual no puede ser coartada por un sistema político que propugna la formación de personalidades creadoras y responsables, pero sí limitada si sus impulsos van contra su propia comunidad. El führerprinzip mismo demanda que los dirigentes en cada ámbito de la vida tengan su propia iniciativa e impongan su personalidad, pero de modo responsable para con el todo. Así mismo, los mejores trabajadores en cada área van teniendo posibilidad de crear consejos representativos de los suyos de acuerdo a su idoneidad.
Vemos en la base misma del pueblo trabajador una refutación a la supuesta opresión antidemocrática del Tercer Reich. Aquí el acuerdo para las relaciones laborales es responsabilidad de los empleados y empleadores siempre y cuando se adecuen a la directiva de tener siempre como prioridad la búsqueda del bien común y no el provecho mercantilista(6). Si ellos no llegan a un acuerdo justo en alguna cuestión, muchas otras instancias van siendo consultadas, pasando por el consejo asesor, el inspector laboral y las instancias extraempresariales como las delegaciones comunales, provinciales y ministeriales encargadas del Trabajo. No es difícil imaginar un camino más democrático con la participación activa de todas las partes interesadas y sin vivir bajo la dictadura del capital financiero y las leyes de mercado.
En cuestiones de fijación de salario el acuerdo fue posible fácilmente, pues si bien dependía sobre todo del jefe de empresa y del consejo asesor formado por los trabajadores destacados que hayan demostrado estar imbuidos del espíritu comunitario, las directivas dadas por el Estado en esta materia son muy claras. Una distribución justa de los bienes de la comunidad sólo puede ser considerada teniendo en cuenta la medida de la participación que cada uno haya tenido en la producción. El salario debe estar deter­minado por la magnitud de la utilidad que el trabajo realizado tiene, directa o indirectamente, para la comunidad (7). Frente a este valor material del trabajo se ubica el valor ideal que ya no reside en la utilidad individual o comunitaria sino en el modo y en la manera en que se ejecuta el trabajo. De la primera forma de evaluar el trabajo, la material, surge el nivel del salario, de la segunda, la ideal, el Honor y el prestigio del trabajador.(8)
Garantía de un justo orden es que la idoneidad de los dirigentes está promovida por el principio de conducción (führerprinzip) aplicado en todos los niveles de la sociedad. El dirigente, a semejanza del Führer del Reich, Adolf Hitler, carga con toda la responsabilidad de las decisiones siendo la cabeza visible y responsable de los aciertos y de los errores ante quienes dependen de él. Pero la conducción sólo es admitida tras haber sido probada su capacidad y siéndole permitido el ascenso sólo a los mejores, sin miramientos de los “contactos”, relaciones o posición económica —como es común a otros regímenes políticos—. Este principio es la expresión de la búsqueda del Tercer Reich por una personalidad soberana que por propio mérito se impone y decide sobre los caprichosos cambios de ánimo de la mayoría que no alcanza a ver un principio superior por sobre la disgregación de las inclinaciones pasionales.
Como se ve, el énfasis en el nacionalsocialismo está siempre puesto en una determinada cosmovisión y es ésta la que luego regula e imprime su fuerza a las distintas facetas políticas de su acción.(9)
Para el Nacionalsocialismo la comunidad organizada sobre la base del Volk, que es el depositario y transmisor en la historia de los valores espirituales de una determinada raza, es el centro de su política. Sus máximos valores, en este caso estamos viendo el honor y la lealtad, son las guías de toda su actividad. Toda forma de mercantilismo y predominio financiero es despreciada y erradicada mediante la implantación de los valores del Volk. Por eso es que en lo que respecta al trabajo su máximo logro fue implantar la conciencia de su honorabilidad y la lealtad ante el volk. Como punto de partida, no acepta en ninguna de sus formas ni la ideología ni la mentalidad que conducen a que el trabajo humano sea considerado una mercancía con la que se puede comerciar o negociar como un producto más bajo las leyes del mercado, la oferta y la demanda.(10)
Eliminando radicalmente las causas y las consecuencias de este materialismo económico y social, la revolución nacionalsocialista eliminó también la supremacía del dinero que hoy podemos ver restaurada por los vencedores de la guerra. Libre de estas ataduras, logró elevar al Hombre a una más alta dimensión espiritual y material, por encima de las teorías igualitarias, utilitarias, individualistas, mercantilistas y antinaturales.
Para el nacionalsocialismo la economía no puede jamás ser la determinante de la vida de un pueblo ni este puede estar subordinado a sus leyes. La primacía de lo económico, que sus opositores propugnan, es más bien una total inversión de lo correcto y justo. En su escala de valores, primero se encuentra el Hombre. Éste es sin embargo un determinado tipo etnobiológico de hombre, determinado por una raza y miembro inescindible de un volk. Este tipo racial no está determinado por medidas estéticas ni físicas —aunque no las desprecia tampoco—, sino que es un tipo ideal resultante de las características de una raza que potencialmente encarna los más altos valores éticos y espirituales, aún cuando no todos sus miembros puedan alcanzarlos. En segundo lugar interesa implantar una cosmovisión propia y característica de este tipo de hombre. En tercer lugar se tiene en cuenta la política general que responda y represente a esta cosmovisión. Finalmente, se ocupa de las políticas parciales, como la económica, la social, etc, que sirvan a los anteriores elementos de esta escala de valores.
Resulta luego lógico que, sin tener como objetivo la ganancia económica y poniendo en primer lugar la realización de un tipo determinado de hombre, los cuidados y beneficios que se le prodigaron a los trabajadores hayan sido no sólo revolucionarios sino en gran parte únicos en la historia de los gobiernos políticos.
La política social del Tercer Reich no se circunscribió al cuidado de la persona dentro del ámbito laboral sino que, sobre todo, se ocupo por la integridad y el grado de realización que esta pudiera alcanzar en su vida, tanto física, mental como espiritualmente. Cuidó para ello del tiempo libre del trabajador(11), de un sano y cultivador esparcimiento, un enriquecimiento espiritual y un adecuado equilibrio emocional. La obra realizada por la organización “Fuerza por la alegría” dejó en evidencia las múltiples actividades culturales, artísticas, sociales, turísticas, deportivas y de esparcimiento que es posible realizar cuando se encara el tema con seriedad.
La paz interior, la felicidad o entusiasmo, y el equilibrio emocional son los bienes más preciados con los que un hombre puede contar como garantía para poder llevar adelante su vida de forma correcta. Estos fueron justamente a los que el nacionalsocialismo apuntó sostener y potenciar. Con una vida interior en orden, y con un ordenamiento social reflejo de la Justicia, la paz social se hace presente sin necesidad de infinidad de leyes, decretos, incentivos artificiales o supervisiones policíacas. Luego, la calidad y la cantidad de la producción de los trabajadores están prácticamente garantizadas pero, más importante que ello, el nivel del país y la comunidad por completo se ven elevados a nuevos niveles.
La enorme mayoría de los “logros sociales” que los trabajadores han adquirido hoy en día están más o menos copiados de los beneficios implementados por el nacionalsocialismo. Pero, dado que no tienen en vista la integridad del hombre sino más bien los beneficios materiales inmediatos, carecen de su profundidad.
Las vacaciones pagas, por primera vez implementadas en la historia, fueron algo más que una dádiva o un premio sino que más bien estaban orientadas a la recreación y perfeccionamiento físico, mental y espiritual de las personas, con una gran cantidad de instalaciones y ofertas culturales gratuitas tendientes a ello.
La seguridad laboral no quedó circunscripta a los accidentes o a la reparación de los daños, sino que está enfocada a la prevención, a la máxima eliminación de riesgos posibles y sobre todo al fortalecimiento y capacitación del trabajador, haciendo especial uso de los deportes, incluso dentro del ámbito laboral, para fortalecer física y mentalmente al trabajador.
La asistencia sanitaria y el cuidado médico no estaban enfocados a la medicación para tapar la enfermedad sino al fortalecimiento de la salud con medicinas naturales y preveían la inclusión, en orden fundamental, de los aspectos emocionales y psíquicos dentro de la medicina. Así cómo hoy vemos al liberal-capitalismo lucrar con la enfermedad y el dolor —algo directamente impensado por el nacionalsocialismo— hasta el punto de instalar monopólicamente una concepción médica que necesita del enfermo y no tiene empacho en crear medicamentos para ello, en el Tercer Reich también pudimos ver, como su antítesis, una revolución médica con las primeras campañas nacionales para luchar contra el cáncer, el tabaquismo o el alcoholismo. La promoción de la medicina natural, como correlato del negarse total y absolutamente a concebir la salud como una mercancía sujeta a la ganancia económica(12). Incluso la prohibición de la insana e insensata política de experimentar con animales para generar más y más medicamentos sin conciencia ni efectividad. Fiel reflejo, y justamente actuando de ejemplo como su papel de Führer lo requiere, fue el comportamiento de Adolf Hitler, que no tomaba alcohol, no fumaba ni comía animal alguno, e incluso difícilmente permitía que en su ambiente cercano se lo haga.
Como intentamos demostrar, la felicidad e integridad del ser humano es aquí lo más importante y por ello se intentó fundamentalmente devolver la dignidad y el honor al trabajador, cuidando generar un sentimiento de comunidad y respeto en el ámbito laboral. Llegando incluso a los de detalles más nimios como el extremo cuidado estético, y lo más lleno de naturaleza posible, del lugar de trabajo, que le daba al trabajador la satisfac­ción de ser considerados seres humanos dignos y respetados hasta en sus necesidades estéticas; o al cuidado de no llegar a una extrema división del trabajo que no le permita al trabajador perder relación vital con los valores que está produciendo. El Hombre, ciertamente, no es una máquina y está com­probado que sufre serios daños mentales y psíquicos cuando, dentro de deter­minadas condiciones de trabajo, le es quitada la satisfacción y la alegría en la coparticipación o en la realización unitaria de una obra visible y compren­sible.
Todas las áreas que hacen a la felicidad y cuidado del trabajador, como la salud pública, la vivienda, la política demográfica, la política alimentaria, la cultura, la educación, aún sin tener una relación directa, son incluidas como parte de la política laboral pues hacen a la realización y equilibrio de lo más valioso que tiene el Estado: el Hombre.
La política nacionalsocialista no sólo funcionó a la perfección sino que en sólo un par de años de gobierno logró sacar de la más profunda crisis que viviera Alemania, tras 14 años de gobiernos liberal-marxistas que sólo empeoraron la situación, y pasó a ser una enorme potencia mundial que dejó en el olvido todas las patologías sociales. Contra este modelo de gobierno se tuvieron que aliar las mayores potencias del mundo en una guerra que duró más de 5 años —la primera mitad de los cuales Alemania los derrotó con una contundencia y velocidad nunca antes vista, hasta que la enorme superioridad numérica y la traición pudo más— para evitar que su ejemplo cundiera y vieran en peligro su dominio mundial.
Fue por todo esto que el pueblo alemán luchó para defender el Tercer Reich, hasta el último hombre y hasta la última bala en la mayoría de los casos, aún soportando todo tipo de sufrimientos en los últimos años de la guerra e incluso incorporando voluntarios de todo el mundo que corrieron desde todos los rincones para luchar por el mismo ideal formando un enorme ejército internacional, batiéndose aún sobre posiciones perdidas en los últimos instantes de la guerra.
Sólo a fuego y sangre lograron frenar la Revolución nacionalsocialista, pero quienes la defendieron con uñas y dientes hasta el último suspiro, luego de que en sus comienzos la habían apoyado democráticamente con una mayoría de votos pocas veces vista en la historia —algo de lo que sus vencedores “demócratas” no se pueden jactar ni por asomo—, dan testimonio de la imposibilidad de que haya sido un sistema opresor y demoníaco, tanto como su teoría política da testimonio de la posibilidad real de terminar con los problemas sociales. Sobre todo porque ninguna otra ha tenido tantos cuidados para con el Hombre ni ha demostrado hasta ahora tan contundente efectividad a nivel social.

Pablo Siegel
2 de Abril de 2011, 
Buenos Aires

NOTAS

1.- A la luz de esta concepción podemos decir que muchos de los males modernos relacionados al trabajo son vistos por el nacionalsocialismo como una inversión antinatural: La desocupación —que hoy resulta un mal inerradicable y hasta querido por algunos especuladores políticos que sólo pueden lograr votos a través del subsidio y las dádivas a los vagos—, en un régimen donde el trabajo es considerado la mayor riqueza, resulta pues el mayor de los despilfarros. Por otra parte, subsidiar el desempleo, además de resultar una pleitesía a uno de los peores enemigos del Estado, quita sentido a la nobleza del trabajo y da como resultado una inmoralidad social más o menos manifiesta. El nacionalsocia­lismo no puede admitir de ningún modo que se subvencione a la pereza, a la ineficiencia o a la inefica­cia, en ningún orden y en ninguna actividad. Que el gobierno nacionalsocialista haya arrancado de raíz el problema del desempleo en Alemania, incorporando al proceso productivo a más de 6 millones de desocupados y revirtiendo en poco tiempo una de las peores crisis de la historia del país, nos exime aquí de tener que discutir si es posible o no erradicar las patologías sociales de este estilo.
2.- Merece ser llamada la atención sobre nuestros modernos “iluministas” “hijos de la razón”, críticos despiadados de toda superstición y oscurantismo, cuando estos elevan sus niveles de idolatría y fanatismo hacia su dios dinero —acompañados por toda una hueste de tabúes sobre la igualdad y la discriminación— muy por encima de los niveles mostrados por sus criticados “supersticiosos”.
3.- Muerte y miseria palpables, aunque sea más fácil mirar para otro lado y mantener las apariencias de progreso y felicidad; estadísticamente comprobable y con abundancia de pruebas. No viene al caso poner aquí todas las estadísticas sobre pobreza, los porcentajes de muerte por hambre o imposibilidad de acceder a la satisfacción de la necesidades básicas pues éstas están disponibles desde cualquier fundación humanitaria, sólo acotaremos al pasar que, según la ONU, cada día mueren unos 17.000 niños por no tener una alimentación adecuada y que la desnutrición mundial alcanza ya niveles cada vez más cercanos a la mitad de la población mundial. Pero sí queremos llamar la atención a los niveles de infelicidad y opresión de la sociedad moderna, aunque estos no sean medibles más que por la inexacta referencia a explosiones sociales de insatisfacción, suicidios y patologías mentales o físicas atribuibles en última instancia a razones emocionales.
Contrasta aquí la diferencia con la gran cantidad de crímenes y horrores que le han inventado al nacionalsocialismo, sin posibilidad de defenderse, con supuestas pruebas que no reúnen los mínimos requisitos para ser tales y de las que no se puede dudar bajo pena de ser censurado y encarcelado. De absolutamente cualquier hecho histórico está permitido dudar, excepto de los crímenes del nacionalsocialismo, pues una acción judicial puede quitarte las ganas de pensar tanto. Existen sin embargo una mínima cantidad de libros que han logrado saltar la censura y tras duros sufrimientos vividos por sus editores y autores llegaron a ver la luz aun cuando se haga extremadamente difícil conseguirlos. Entre ellos existen incluso judíos como J. B. Burg o excomunistas como Paul Rassinier que han sido prisioneros de los campos de concentración nazis y debieron sufrir agresiones físicas por revelar que el cuento del holocausto es una gran mentira. El mayor especialista sobre cámaras de gas, Fred Leuchter, niega también que hayan existido cámaras de gas en ellos. No queremos extendernos aquí sobre la infinidad de pruebas pues lo haremos en otros libros, pero sólo queremos dejar en evidencia que una enorme cantidad de muertes que vivimos día a día, a razón de más de un “holocausto” por año, pasan desapercibidas a la conciencia del mundo; mientras una cifra inventada —sin pruebas reales— de muertes, sostenida a fuerza de censura y persecuciones, basta para demonizar un sistema político del que está prohibido hablar sólo para mantener alejada una alternativa al imperio dictatorial de las finanzas y la sociedad de mercado.
4.- Pocos saben que la enorme mayoría de beneficios y cuidados que el trabajador goza hoy en día fueron instaurados por el nacionalsocialismo y que gran parte de las leyes laborales son copias descaradas de las suyas, con el adicional de muchos otros detalles que hoy resultan inconcebibles, como el cuidado estético, la obligatoriedad de salubridad y contacto con la naturaleza de los lugares de trabajo, la promoción de la cultura con conciertos de música clásica, obras teatrales y la exaltación de todo lo folclórico; bibliotecas ambulantes para la correcta formación intelectual; el énfasis puesto en el deporte como distensión, cuidado del cuerpo, salud y formación del carácter; espléndidos complejos vacacionales gratuitos y hasta enormes cruceros que llevaban a los trabajadores de paseo por todo el mundo. Todo ello como parte del ámbito laboral y en beneficio exclusivo de la comunidad.
5.- Los psicólogos que hoy pierden su tiempo en pervertir a la sociedad con sus teorías freudianas, que representan una completa inversión de todo lo grande y espiritual que hay en el ser humano, para basar todos sus impulsos en perversiones y patologías; o en el estudio y tratamiento de enfermedades mentales mayormente incurables, tendrían aquí el campo abierto para el servicio a la comunidad, lo que tendría que ser a la vez su real vocación.
6.- La acusación de totalitario, si bien tiene algo de razón, ya que se impuso una cosmovisión que todo lo abarcaba, carece de demasiada entidad como acusación desde el momento que todo régimen político tiene un paradigma totalitario que impone sus reglas. En la actualidad, en el liberal-capitalismo, se impone la dictadura del capital financiero y sus leyes de mercado, que trata el trabajo o cualquier otro bien esencial de un pueblo como un producto regido únicamente por las leyes de la compra y venta como cualquier otro bien material e impone como vara de medida al dinero en todo ámbito de la vida.
7.- El obrero alemán, durante el nacionalsocialismo, no sólo ganaba el doble de lo que percibía en épocas anteriores, sino que además sus gastos de impuestos (que se previa ir eliminar progresivamente), vivienda y necesidades básicas le fueron garantizadas a precios mínimos. Este enorme aumento de los salarios se dio además en un economía sin inflación y con precios fijos en los productos elementales, lo que es el doble de meritorio, ya que también hoy podríamos decir que los sueldos se duplican cada tanta cantidad de tiempo pero sin mencionar que los precios aumentaron aún más, por lo que en realidad el sueldo, a nivel adquisitivo, se ve reducido y no aumentado.
8.- Cabe destacar que para que la retribución dependa plenamente del talento y la voluntad del trabajador, el Estado intentó garantizar primero (a) —una correcta orientación vocacional, (b) —una formación profesional lo más intensa y efi­caz que sea posible y (c) —una posibilidad de progreso individual libre de tra­bas y correspondiente únicamente a su carácter y personalidad.
9.- Los elementos de la cosmovisión nacionalsocialista, y sobre todo su relación con la economía, lo hemos analizado en el libro “La economía en la cosmovisión nacionalsocialista” basado en el libro de Hermann y Ritsch con una amplia introducción y variados anexos con la opinión de los más destacados especialistas en materia económica y de Hitler mismo. Ediciones Sieghels, 2010. Recomendamos dicho libro para complementar el presente, junto con cualquier libro sobre el Frente Alemán del Trabajo y alguno de los resúmenes de los elementos de la cosmovisión NS que ya hemos editado, como “Fe y acción. Libro de virtudes nacionalsocialista” o “Breviario Nacionalsocialista. Contribución a la educación ideológica”.
10.- Que el trabajo sea visto como una mercancía más y que, por lo tanto, el sustento de los trabajadores sea determinado por la oferta y la demanda, es el signo de una inversión de valores y de un alma mercantilista que tiene como medida el más craso materialismo; pero que esto intente ser exaltado como un “descubrimiento científico” del marxismo ya no sabemos si calificarlo de chiste o de un signo de los tiempos.
11.- En la actualidad, se hace todo lo posible para disminuir hasta el extremo el tiempo que el hombre tenga libre para su propia realización como ser humano. Si no es que la urgencia por el sustento (con el adicional de un aumento constante en el costo de todas las necesidades básicas) le obliga a dedicar gran parte de su tiempo al trabajo y quedar exhausto para el tiempo restante, se encuentra: o embobado con la televisión, con alguna adicción, con pasatiempos improductivos o con el enceguecimiento que produce la sobreabundancia de pasiones en una personalidad incapaz de controlarse e imponerse un límite y una forma.
12.- Como bien dice el libro que presentamos, “En esto no se trata ya de una cuestión socioeconómica sino, funda­mental y casi exclusivamente, se trata de una cuestión ética del mayor ni­vel. Solamente a una mentalidad patológicamente mercaderil y materialis­ta se le ha podido ocurrir que la profesión médica y la producción de medi­camentos podían juzgarse con los mismos criterios que rigen para, ponga­mos por caso, los mecánicos de automotores y los fabricantes de autopartes.”  A todo el falso, perjudicial e insano sistema de salud y medicina gobernados por el capitalismo y sus farmacéuticas, ya le dedicaremos un libro entero que se encuentra en preparación.

ADVERTENCIA

La metodología poco usual que ha sido empleada para producir el presente trabajo requiere algunas breves explicaciones.
Ante la abundante literatura editada sobre el tema que nos ocupa en Europa durante la década del ’30, se pueden adoptar dos posiciones: o bien se la traduce lisa y llanamente, dejando la labor de síntesis y adaptación librada al criterio del lector; o bien se recoge, no ya tanto una obra en particular, sino una tradición intelectual y política.
La experiencia obtenida en nuestro medio con traducciones, sin duda meritorias, de obras excelentes nos ha convencido de la conveniencia de optar por la segunda de las posiciones señaladas. Hay varios motivos para ello.
Por una parte, las obras en cuestión tienen ya más de medio siglo; sus autores resultan inhallables aún en el supuesto caso de que vivan; la problemática tratada no solamente se halla desactualizada en el tiempo (aunque en algunos casos realmente sorprende la total vigencia de criterios y problemas planteados hace ya 50 años) sino que, en muchos casos, se halla circunscripta a los casos particulares de determinados países. Por otra parte, si ha de dejarse librado al lector el trabajo de síntesis y adaptación, lo mínimo que cabría hacer es poner a su alcance, no una, sino toda la serie fundamental de obras que se refieren al tema. Como puede comprenderse, ello requeriría un esfuerzo editorial para el cual se deberían disponer medios más que abundantes y demás está decir que esta abundancia de medios no es precisamente lo que caracteriza al trabajo editorial de nuestro tiempo.
La variante comúnmente empleada de producir trabajos que no son sino mera copia de varios originales, plagiados sin citar la fuente, ha sido desechada aquí. No creemos que esa sea la manera correcta de recoger una tradición.
En este tipo de literatura, por más trabajo de adaptación y actualización que se haga, es indispensable saber siempre y perfectamente cual es el origen del material y quién el responsable por la síntesis. El presente trabajo ha sido realizado sobre la base del estudio “Sozialpolitik im Neuen Reich” (Política Social en el Nuevo Reich) de Fritz Meystre; Editorial: Heerschild Verlag GMBH, München 2NW, 1934. La traducción, las referencias a la actualidad, la ampliación de los criterios expuestos por el autor original, la adaptación de los conceptos al actual cuadro internacional y la actualización de la problemática tratada, así como la metodología de trabajo empleada han sido nuestra responsabilidad.

DANIEL MARCOS

INTRODUCCIÓN

El gran tema del S. XIX y XX, que preocupó a todos los Pueblos por igual y cuya solución parecía imposible hasta el surgimiento del nacionalsocialismo, fue la “cuestión social”, es decir: El tema referido a un ordenamiento justo de la vida social de las comunidades humanas.
Hoy resulta evidente que los Movimientos del pasado ni siquiera estaban en posición adecuada para crear un ordenamiento como el señalado y solucionar así el problema que se les planteaba. Por eso fue que la superación del problema le quedó reservada a los nacionalsocialismos que llegaron al Poder en varios países y que, al concretar sus postulados doctrinarios, solucionaron coherentemente el problema de la “cuestión social”.
Sin embargo, luego de la II Guerra Mundial, ante la derrota militar de estos nacionalsocialismos, hemos vuelto nuevamente a fojas cero. Debemos tener presente que esta “cuestión”, planteada en los actuales términos de la sociedad contemporánea, lleva ya algo así como 200 años de existencia. Arranca en los albores de la Revolución Industrial y el Capitalismo incipiente -instaurado como secuela de la subversión de la Sociedad Tradicional europea por parte del liberalismo – y se perpetúa hasta nuestros días. Al final de este largo proceso, a pesar de la superabundancia de leyes, decretos y edictos de “contenido social”; a pesar de las innumerables organizaciones que se sienten autorizadas a intervenir en la materia; a pesar de los casi incontables congresos, trabajos teórico-científicos y estudios sociales, y a pesar de que los “socialistas” marxistas se han adjudicado algo así como el monopolio teórico para el tratamiento de la “cuestión social”; a pesar de todo ello, rige en todas partes tal confusión e injusticia que -en realidad- no hace falta ningún argumento demasiado elaborado para demostrar la impracticabilidad de los caminos hasta ahora hollados por el sistema imperante. Al final de este largo período de experimentos socialdemócratas y socialmarxistas, la economía internacional se halla otra vez al borde del caos y, aún cuando el colapso pueda ser dominado (lo que es bastante probable), es incuestionable e incuestionado que con ello no mejorarán las perspectivas para el futuro en lo que a dignidad humana y justicia social se refiere.
En la actual situación, lo realmente esencial no es el resultado material del proceso liberalmarxista. Mucho más importante que el poder adquisitivo descendente de los salarios, las condiciones de vida cada vez más alienantes y el endeudamiento cada vez mayor de los Estados medianos y pequeños frente a las superpotencias, mucho más importante que todo ello es la progresiva destrucción de los valores esenciales, el crecimiento y la difusión de una psicosis de odio, la desaparición del respeto por el trabajo honrado, la despiadada y descarnada persecución de un lucro a toda costa, la desaparición de toda traba moral ante la supremacía del principio de rentabilidad. Y todo esto no sólo se nota en los grandes escándalos – nacionales e internacionales -que de tiempo en tiempo sacuden al público de los medios masivos de difusión. Estos escándalos y corruptelas son únicamente la parte visible de un iceberg cuyo cuerpo principal se inserta, a veces casi inadvertidamente, en la conducta “normal” de la vida cotidiana.
Muchas décadas de política social, a veces amargamente salpicadas de sangrientas luchas sindicales, han producido – sin duda – algunos resultados materiales que mitigan en cierto modo los excesos más manifiestos e intolerables. Pero lo que no ha podido lograrse fuera de los regímenes nacionalsocialistas es la condición básica para la construcción de un Orden Social justo. Y esta condición básica es una conciencia social auténtica, profundamente arraigada en las actitudes cotidianas del Pueblo.
El liberalismo y el marxismo determinan tanto el contenido como los objetivos de la política social actual. Sus propuestas, sin embargo, están agotadas. Aún cuando todavía consigan engañar a los incautos o a los exageradamente optimistas con los despojos de una Cosmovisión obsoleta y esencialmente incorrecta, ya no pueden, ni ocultar los manifiestos síntomas de decadencia que se hacen visibles por doquier, ni mucho menos detener esta decadencia que sólo se acelera cada vez más.
El enfoque mental de los Pueblos que fueron regidos por Gobiernos nacionalsocialistas estuvo determinado por la Cosmovisión Nacionalsocialista y los hechos demuestran que sólo esta Cosmovisión ofrece bases sólidas para el Futuro. La Cosmovisión nacionalsocialista niega categóricamente los falsos supuestos sobre los que se levanta la doctrina liberalmarxista y es por esto que los fundamentos de la política social nacionalsocialista resultan tan completamente diferentes de todo lo que estamos acostumbrados a ver en nuestros días.
Es que, tanto el liberalismo como el marxismo viven de una actitud mental esencialmente conectada con el pasado, mientras que el nacionalsocialismo pone sus miras hacia el mundo que sobrevendrá. El nacionalsocialismo no se preocupa tanto por el hipotético “noble salvaje” de Rousseau como por el futuro Hombre de la Era Espacial. No le interesan tanto las injusticias sociales nacidas de la industrialización capitalista de Europa allá por el 1850 -fecha en la que Carlos Marx elaborara su “El Capital”- como la justicia social necesaria y posible en las grandes sociedades étnicas y geopolíticas altamente tecnificadas del S. XXI.
Por ello es que resulta imprescindible aproximarse al nacionalsocialismo con una mente abierta y honesta. Las propuestas nacionalsocialistas son, ciertamente, nuevas aunque existen testimonios históricos que – por otra parte – no hacen sino confirmar su viabilidad. Pero lo nuevo del nacionalsocialismo no es una “novedad por la novedad misma”. El nacionalsocialismo aparece como una propuesta genuinamente novedosa precisamente porque su preocupación general no es la de remendar las rencillas del pasado sino construir un mundo mejor para las generaciones futuras.

CONSIDERACIONES FINALES

Las tendencias de una época determinada establecen en gran medida la estructura de las sociedades humanas. A su vez, estas tendencias están determinadas por la capacidad del ser humano para expresar sus anhelos más íntimos y por su capacidad para hacer frente al Destino que le toque realizar.
Las tendencias de la época cuyos espasmos últimos todavía vivimos no han nacido de exponentes auténticos de la Cultura Occidental. Las Cosmovisiones y las ideologías que los pioneros del nacionalsocialismo hirieron de muerte durante las primeras décadas del presente siglo; el mundo que hicieron tambalear hombres como Gobineau, H.S.Chamberlain, Rosenberg, Hitler, Mussolini, Yockey y tantos otros; toda esa época, en suma, descansaba sobre la ideología internacionalista de una burguesía desarraigada. Ese mundo ciertamente se tambaleó, pero sus pilares materialistas y plutocráticos consiguieron apuntalarlo provisoriamente y así es como hemos llegado hasta nuestros días. El espíritu de descomposición, de negación del ser humano real, ha sido el requisito para la instauración del materialismo en todos los niveles. La Sinarquía no es sino expresión de la misma actitud esencial —al margen ahora de sus concomitancias de otro orden- y esta actitud se manifiesta en una idolatría a lo material. Las cosas y las instituciones prevalecen por sobre todos los demás factores; ya no es la producción lo que cuenta sino la posesión de bienes; ya no es la Justicia Social lo que se busca sino la venganza de una clase; ya no es la Norma moral la que rige sino la Ley escrita; ya no es la religiosidad del ser humano lo que se cultiva sino el Dogma.
Casi dos siglos de política social impregnada en este espíritu no han conseguido resolver los graves desórdenes que las Cosmovisiones universalistas y materialistas han causado en el cuerpo social de los Pueblos. No podría ser de otro modo puesto que los medios empleados para esta política social se hallaban contaminados por el mismo espíritu de la época y, consecuentemente, resultaban inapropiados para hallar soluciones de fondo.
El Derecho escrito, la Ley, la Norma establecida, siempre será lo que de un modo visible determinará el marco exterior dentro del cual se desarrolla la vida comunitaria. Pero esta época que hoy ya vemos en manifiesta decadencia solamente ha conocido el aspecto formal de la justicia y por ello ha tratado de dominar los problemas vitales mediante la aplicación juridicista de un Derecho frecuentemente divorciado de la realidad.
Lo que la revolución nacionalsocialista europea hizo fue eliminar radicalmente las causas y las consecuencias de este materialismo económico y conceptual. Eliminó la supremacía del dinero y de lo meramente formal para volver a elevar al Hombre real y concreto por sobre todas las teorías utilitaristas, universalistas, antinaturales, igualitaristas y caprichosas. El nacionalismo, como expresión de un chauvinismo xenófobo, fue ampliamente superado y se convirtió en el legítimo orgullo de pertenecer a una unidad histórica diferenciada en lo universal ubicada sobre sólidas bases etnobiológicas. A partir de allí, no fueron ya los colores de los mapas políticos lo que importó; no fueron ya más fronteras caprichosas o casuales, trazadas mezquinamente en muchos casos, las que decidieron las grandes cuestiones nacionales. Lo que terminó decidiendo toda cuestión de nacionalidad fue el Hombre, el tipo de Hombre, la clase de ser humano y no la clase social o una ciudadanía accidental.
Paralelamente, el socialismo —aquella gran corriente popular y masiva que naciera mucho antes de Marx como respuesta espontánea a las injusticias del materialismo capitalista- resultó ennoblecido por la ldea de la Justicia Social. Hitler, Mussolini y todos los dirigentes nacionalsocialistas expusieron los principios de esta Justicia Social ya durante la década del ’20. Todo lo que se ha hecho de allí en más no ha sido sino continuación de esta iniciativa revolucionaria que buscaba suprimir la confrontación de las clases para reemplazarla por una cooperación y coparticipación de todos los estamentos, grupos y sectores de la comunidad.
No es ningún milagro, pues, que ante la visible decadencia de una época que ya se muere, en varios puntos del planeta esté comenzando un lento pero indetenible proceso de avance hacia concepciones nacionalsocialistas. Todos los esfuerzos por estructurar una Tercera Posición que rechace tanto al capitalismo demoliberal como al comunismo marxista apuntan en este sentido porque es el único sentido al que pueden apuntar. Naturalmente, todavía estamos a gran distancia de poder decir que los países de tercera posición son países nacionalsocialistas, pero el Futuro está planteado en esos términos. Porque, en la medida en que los países vayan haciéndose conscientes de las características biopsíquicas del elemento humano que constituye su población; en la medida en que las economías nacionales rechacen una dependencia de los centros financieros capitalistas y plutocráticos; en la medida en que los Pueblos se deshagan del monopolio soviético y marxista del socialismo; en la medida en que las generaciones jóvenes, hastiadas y asqueadas por la decadencia generalizada, vayan redescubriendo los fundamentos auténticos y sólidos de su civilización y cultura; exactamente en esa medida el mundo entero avanza hacia estructuras nacionalsocialistas. Y lo hace porque no hay otra alternativa; no hay otra tercera posición viable y coherente; no hay otra propuesta que haya demostrado su eficacia sociopolítica de una manera tan contundente en la práctica y an los hechos a la par que en la teoría y en los estudios.
La difamación de la que es objeto el nacionalsocialismo no conseguirá cambiar en nada este proceso. Los estadistas del mundo entero saben perfectamente que la Historia de los últimos 80 años es una fábula inventada por los vencedores de la II Guerra Mundial para intentar una justificación de sus actitudes. No hay un sólo estadista de cierta envergadura que no sepa, o que no sospeche con fundadas razones, que los verdaderos responsables por la II Guerra Mundial fueron las plutocracias y el marxismo, manipuladas desde una misma Central de Poder. Todo estadista lo sabe porque, cada vez que intenta defender los legítimos intereses de su Pueblo, choca contra exactamente las mismas fuerzas que provocaron aquella II Guerra Mundial, Y si no choca contra ellas es porque está al servicio de las mismas, de manera que no puede sino enterarse de todos modos.
Los estadistas saben que la Historia obsecuentemente repetida por los canales masivos de difusión manejados por un periodismo mendaz o asalariado – según los casos— no es más que una cortina de humo detrás de la que se esconden los verdaderos responsables de la bancarrota actual. Los que todavía desconocen la verdad – aunque también están comenzando a sospecharla – son los Pueblos. Las masas todavía prestan ojos y oídos a la fábula hollywoodense de un Hitler enloquecido, con las manos manchadas de sangre de millones de víctimas. Pero hasta en las masas comienza a crecer la duda. ¿Acaso las supuestas víctimas del nazismo han demostrado ser mejores?. ¿Acaso las masacres de Deir Yassin, Sabrá y Shatila no revelan que los enemigos biológicos del nacionalsocialismo tienen por lo menos la misma capacidad para cometer barbaridades que la que se le adjudica a los nacionalsocialistas para ajusticiarlos luego por supuestos crímenes contra la humanidad?. ¿Acaso en la Alemania nacionalsocialista o en la Italia fascista existía la pornografía, la drogadicción, la criminalidad, la subversión, la desesperación mental y emocional o la resignación apática que pululan hoy en los grandes países capitalistas?. Las preguntas podrían multiplicarse por millares.
Decididamente, el futuro de Occidente no será fácil. Pero el hecho es que nunca lo ha sido. Los Hombres que crearon y fundaron nuestra civilización y nuestra cultura no lo hicieron desde un lecho de rosas. La lucha contra la adversidad es la gran constante de nuestra Historia. Precisamente por eso estamos orgullosos de nuestros antepasados y por eso valoramos tan alto nuestra Tradición. Las generaciones que nos precedieron gastaron sus vidas y vertieron su sangre persiguiendo el ideal de un mundo más justo, más bello y más pleno de posibilidades. Nuestro Deber es no defraudar a nuestros antepasados. Porque, de hacerlo, nos estaríamos defraudando a nosotros mismos y llegaríamos inevitablemente a la triste situación de no poder soportar los reproches de nuestros hijos.
Un mundo infinitamente mejor que el actual es perfectamente posible a condición de que exista la sincera voluntad de construirlo. Y a condición también, naturalmente, de que la tarea sea encarada por la gente que en absoluto tiene la capacidad para realizarla. El desafío está lanzado. Occidente aún no ha librado su Batalla Final.

El Leviathan en la teoría del Estado de Tomas Hobbes – Carl Schmitt

108 páginas
medidas: 14,5 x 20 cm.
Ediciones Sieghels
2015
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 100 pesos
Precio internacional: 10 euros

En la rica historia de las teorías políticas, el Leviathán es, por su fuerza expresiva, la imagen más recia y vigorosa. En este ensayo sobre Hobbes y su obra capital, Cari Schmitt no se limita a un simple análisis objetivo, sino que profundiza en los componentes simbólicos y las interpretaciones míticas, teológicas y cabalísticas de la figura que devino el arquetipo del estado absolutista.
Según Schmitt, en la situación política del siglo XVII, en plena lucha del poder absoluto del Estado con la nobleza feudal y la Iglesia, el Leviathán era la imagen del supremo poder terrenal más fuerte e indiviso. Mientras el Behemot era el símbolo de la anar­quía producida por el fanatismo y el sectarismo religioso de la revolución puritana, el Leviathán lo era del Estado, el orden y la paz. El Estado hobbesiano será la evitación permanente de la guerra civil gracias a un poder supremo. Pero en la portada del Leviathán ya aparecen los grandes protagonistas de la política moderna. Los poderes indirectos que terminarán controlando la sociedad.

ÍNDICE

Prólogo 7
I 9
II 21
III 37
IV 49
V 65
VI 81

PRÓLOGO

La exposición que sigue es el fruto de dos conferencias que pronuncié, una el 21 de enero de 1938 en la Sociedad Filosófica, dirigida por el profesor Arnold Gehlen, en Leipzig; otra en Kiel, el 29 de abril del mismo año en la Sociedad Hobbes, bajo la presidencia del profesor barón Cay von Brockdorff.
Algunas ideas y formulaciones de trabajos y conferencias anteriores aparecen reelaboradas en éste. Todo ello es una reseña de algunos resultados de mis trabajos sobre el filósofo de Malmesbury, especialmente sobre su “Leviathán”, del cual puedo decir lo que Diderot dijo de otra obra de Hobbes: ‘c’est un livre á commenter toute sa vie”
Me he esforzado en tratar el tema con objetividad científica, sin fantasía, pero también sin incurrir en desmembraciones arbitrarias, que sólo llevan a dejar sin objeto el tema de la investigación. Conozco también el peligro que el tema encierra. “Stat nominis umbra.” El nombre del Leviathán proyecta una larga sombra; cayó sobre la obra de Tomas Hobbes y caerá también sobre este librito.

Berlín, 11 de julio de 1938.
Carl Schmitt

CRISTO NO ES JUDÍO – HOUSTON STEWART CHAMBERLAIN, JOAQUÍN BOCHACA, MARTIN LUTERO

108 páginas
Ediciones Sieghels
2013
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 40 pesos
Precio internacional: 12 euros

“… Si queremos adquirir claridad sobre nosotros mismos, debemos ante todo ver claro en los pensamientos e ideas fundamentales que hemos heredado de nuestos ancestros…
“No es de ninguna manera indiferente si mediante un agudo análisis adquirimos conceptos precisos acerca de lo que en esta figura (Cristo) es judío y lo que no lo es. En cuanto a esto impera desde los comienzos de la Era cristiana y hasta el día de hoy, y desde los bajos niveles del mundo intelectual hasta sus cimas más altas, una desesperante confusión…
“… ¿Cómo, sobre todo, serremos capaces de separar y clasificar lo especificamente judío tan amenazadoramente peligroso para nuestro espiritu, si la imagen de Cristo en sus lineamientos generales no está claramente ante nuestros ojos, y si no somos capaces de distinguir netamente en esta figura lo puramente personal de su condicionamiento historico?
Con estos conceptos justificaba plenamente el gran Houston Stewart Chamberlain, el filosofo por antonomasia del racismo, en su obra cumbre -Fundamentos del Siglo XIX – su proposito de investigar exhaustivamente el origen racial de Jesucristo, que le habría de permitir arribar a una irrebatible conclusion: Cristo no es Judío.
A esta nueva edición se agregan los trabajos de Joaquín Bochaca, “El mito del judaísmo de Cristo”, y la controvertida obra de Martin Lutero, “Sobre los judíos y sus mentiras”.

ÍNDICE

EL MITO DEL JUDAÍSMO DE CRISTO 7
por Joaquín Bochaca

CRISTO NO ES JUDÍO 21
por Houston Stewart Chamberlain
Introducción 22
I. Los galileos 25
II. Religión 37
III. Cristo no es judío 45
IV. Religión histórica 52
V. La voluntad en los semitas 62
VI. Profetismo 68
VII. Cristo no es judío 70
VIII. El siglo XIX 72

SOBRE LOS JUDÍOS Y SUS MENTIRAS 75
por Martin Lutero
Introducción 75
Prólogo del autor 75
Una forma de lucha 77
Víctimas de la ira de Dios 77
Su propia presunción 78
Hijos del demonio 79
Su propia exaltación 80
Mentirosos y sabuesos 80
Peor que los no creyentes 81
Se burlan de los diez mandamientos y hacen de Dios un loco 82
Sus escuelas, un nido del demonio 83
Poseídos por el diablo 84
Deshonestos con la escritura 85
Su mesías es el oro y la plata 86
Un cruel y venenoso enemigo 87
Nos maldicen en secreto 88
El Talmud aun peor que la filosofía general 89
Profanan el nombre de Jesús 90
Ellos llaman prostituta a la Virgen María 91
Nos esclavizan con nuestra propia prosperidad 92
Siempre traicionaron a Moisés 95
Caritativos con nuestra propia riqueza 97
Aviso a los gobernantes 98
Desean la muerte de los cristianos 99
Aviso a los predicadores 100
Insultan al Nuevo Testamento 102
Su mesías es falso 104
Tener cuidado con su usura y blasfemia 105
SERMONES DE LUTERO
Una apreciación sobre el genero humano 106
El peligro judío 106
El legado de Lutero 107
El último sermón de Lutero 107

INTRODUCCIÓN

Por la virtud de Uno, todos llegaron
a la verdadera salvación.
Mahabharata

Ante nuestros ojos se halla una imagen incomparable; esta imagen es la herencia que hemos recibido de nuestros padres. La importancia histórica del Cristianismo no se puede apreciar y juzgar exactamente, sin el conocimiento preciso de esta imagen; en cambio no es válido lo contrario, y la figura de Jesucristo hoy está más bien oscurecida y lejana, a raíz de la evolución histórica de las iglesias, que descubierta a nuestro ojo perspicaz. Observar esta figura solamente a través de un dogma limitado por tiempo y lugar, significa ponerse voluntariamente anteojeras y restringir la visión sobre lo divinamente eterno a una pequeña medida. De todos modos, precisamente la imagen de Cristo apenas es tocada por los dogmas eclesiásticos; todos ellos son tan abstractos que no proporcionan punto de sostén ni a la razón ni al sentimiento; es válido para ellos en general lo que un testigo no capcioso, san Agustín, dice del dogma de la Trinidad: “Hablamos por consiguiente de tres personas, no porque nos hagamos la ilusión de haber dicho algo con esto, sino simplemente porque no podemos callar.” Seguramente no es una falta al respeto debido cuando decimos: no las iglesias forman el poder del Cristianismo, sino que éste lo constituye sola y exclusivamente aquella fuente de la cual las iglesias mismas toman su fuerza: la vista del Hijo del Hombre crucificado.
Separemos, pues, la imagen de Cristo sobre la tierra de todo cristianismo histórico.
¿Qué son, pues, téngase en cuenta, nuestros 19 siglos para la incorporación de semejante vivencia, para la transformación que penetra las capas de la humanidad mediante una cosmovisión nueva desde la base? ¡Piénsese que se tardó más de dos milenios antes de que la estructura matemáticamente probable del cosmos, que puede ser imaginada por los sentidos, llegara a ser una propiedad firme y general del saber humano! ¿No es verdad que el intelecto con sus ojos y su infalible breviario de 2 x 2 = 4, es más fácil de modelar que el corazón ciego, eternamente seducido por el egoísmo? Ahora nace un hombre y vive una vida por la cual el criterio de la importancia ética del ser humano, la “cosmovisión moral” en su totalidad, sufren una completa modificación con lo cual, al mismo tiempo, la relación del individuo consigo mismo, su relación hacia la naturaleza circundante debe recibir un enfoque anteriormente insospechado, de tal modo que todos los motivos de acciones e ideales, todas las ansias del corazón y toda esperanza deben ahora ser transformados y construidos de nuevo desde el fundamento! ¿Y se piensa que esto puede ser la obra de algunos siglos? Se piensa que esto puede ser producido por malentendidos y mentiras, por intrigas políticas y concilios ecuménicos, por el mandato de reyes locamente ambiciosos y frailes codiciosos, por tres mil tomos del demostración escolástica, por el fanatismo religioso de almas campesinas obtusas y el noble celo de algunos pocos más “excelentes”, por guerra, asesinato y hoguera, por códigos burgueses e intolerancia social? Yo por mi parte no lo creo. Creo más bien que estamos aun lejos, muy lejos del momento en que el poder reformador de la imagen de Cristo se hará valer en su plena dimensión sobre la humanidad civilizada. Aunque nuestras iglesias en su forma actual quedasen aniquiladas, la idea cristiana resaltaría sólo tanto más potentemente. En el 9º capítulo mostraré como nuestra visión germana del mundo va impulsada en esta dirección. El Cristianismo camina aún sobre pies de niño, apenas nuestra torpe mirada vislumbra su adultez. ¿Quién sabe si no llegará el día en que la sangrienta historia eclesiástica de los primeros 18 siglos cristianos sea considerada como la historia de las aciagas enfermedades de la infancia del Cristianismo?
No nos dejemos, pues, enturbiar el juicio al considerar la imagen de Cristo por ninguna clase de simulacros históricos ni tampoco por las opiniones transitorias del siglo 19. Estamos convencidos de que precisamente de esta única herencia sólo nos hemos incautado de la mínima parte; y, si queremos saber lo que ha significado para todos nosotros tanto da si cristianos o judíos, creyentes o no creyentes, indistinto si somos conscientes de ello o no- entonces tapémonos por ahora los oídos contra el caos de los dogmas religiosos y las blasfemias infamantes de la humanidad, y alcemos por lo pronto la mirada hacia la imagen más incomparable de todos los tiempos.
En este capítulo no podré menos que observar con examen crítico mucho de lo que forma la “base racional”’ de distintas religiones. Pero como dejo intacto lo que yo mismo guardo como santuario en el corazón. Así espero también no llegar a herir a ninguna otra persona sensata. La imagen histórica de Jesucristo puede ser separada de toda significación sobrenatural que le es inherente como se puede y debe practicar física sobre base puramente material, sin por eso haber derribado a la metafísica de su trono. De Cristo por cierto difícilmente se puede hablar sin rozar de tanto en tanto el terreno del más allí; pero la fe, como tal, no necesita ser tocada, y cuando procedo como historiador lógicamente y convincentemente, entonces acepto gustoso las distintas refutaciones que el lector saca no de su intelecto, sino de su alma. Consciente de ello, hablaré con la misma franqueza en el siguiente capítulo que en los precedentes.

La guerra sin nombre – Capitán Archibald H. Maule Ramsay

176 páginas
medidas: 14,5 x 20 cm.
Ediciones Sieghels
2016
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 190 pesos
Precio internacional: 19 euros

Esta es la historia que el mundo pensó jamás se escribiría en nuestra época, la verdadera historia de los sucesos que desencadenaron la Segunda guerra mundial, contada por alguien que disfrutó de la amistad y confianza de Mr. Neville Chamberlain durante los cruciales meses que transcurrieron entre el acuerdo de Múnich y septiembre de 1939.
La que el capitán Ramsay denomina La guerra sin nombre es un conflicto que se ha venido desarrollando tras bastidores a lo largo de los siglos. En La guerra sin nombre se revela el insospechado enlace que une todas las revoluciones principales de Europa, desde la época de Carlos I de Inglaterra hasta el fracasado intento contra España en 1936. Muestra cómo todas ellas tuvieron una raíz común en su inspiración, diseño y abastecimiento. Las revoluciones y la Guerra mundial de 1939 se estudian como distintas fases de un mismo plan maestro.
Después de una breve revisión de las fuerzas que están detrás de la declaración de guerra y de los arrestos en todo el mundo contra aquellos que se oponen a ella, el autor describe la maquinaria de la Internacional revolucionaria, la maquinaria que aún hoy continúa con su plan de obtener un poder mundial supranacional.
El capitán Archibald Maule Ramsay nació en el seno de una familia aristocrática escocesa. En 1913 se une a la Guardia Coldstream, grupo de regimientos de infantería de élite del ejército británico. Al desatarse la Primera Guerra Mundial sirvió en el segundo batallón de guardias Coldstream hasta que fue severamente lesionado en 1916, quedando desde entonces en el cuartel general de regimiento. Desde 1920 fue miembro de la Guardia escocesa de Su Majestad. En 1931 fue electo como miembro del parlamento por Midlothian y Peeblesshire.
Por su oposición a la guerra Ramsay fue el único Miembro del Parlamento detenido bajo la regulación 18B1 y encerrado en la prisión de Brixton sin juicio ni cargos, con tan absurdas “razones” que aquellos que las concibieron no se atrevieron a someterlas a un juez… Tras su liberación regresa a la Cámara de los comunes, redobla la apuesta y pide la restauración de los Estatutos de judería instaurados en 1275 por el Rey Edward I.
En 1952, tres años antes de su muerte, escribe la autobiografía que aquí presentamos para contar su experiencia, explicar sus acciones y fundamentar sus puntos de vista.

ÍNDICE

Sobre el autor7
El Camino de los Parásitos9
por John Kaminski9
Devorando naciones pacíficas durante casi cuatro siglos.9
La historia entera en un solo libro9
Mismo Plan, Diferente Día13
Una Excursión a través del Tiempo17
Ninguna Libertad de Expresión21
La guerra sin nombre23
Prólogo27
I.- La revolución inglesa29
II.- La revolución francesa41
III.- La revolución rusa59
IV.- Desarrollo de la técnica revolucionaria67
V.- Alemania le pone el cascabel al gato75
VI.- 1933: Judea declara la guerra a Alemania83
VII.- El bombardeo de civiles pone fin a “la guerra estúpida”93
VIII.- Dunquerque y después de Dunquerque99
IX.- Construyendo el futuro103
X.- El papel del presidente Roosevelt107
XI.- La regulación 18B113
XII.- ¿Quién se atreve?119
Epílogo125
Declaración131
Del capitán Ramsey de la prisión Brixton al portavoz y a los miembros del Parlamento acerca de su detención bajo la regulación de defensa 18B131
Particulares alegados como razones para mi detención147
Razones para la orden dada bajo la regulación 18b147
Particulares148
Mi respuesta a cada uno de los particulares150
conclusión156
Apéndice 1.- Estatutos de judería (1275)159
Prohibición de la usura judía159
Deudas a judíos159
Valuación de tierras que se toman en pago de deudas a judíos160
Garantía a los judíos160
Asentamiento de judíos160
Su distintivo161
Su impuesto161
Propiedad de tierras, etc. de judíos161
Privilegios de los judíos161
Relaciones entre judíos y cristianos162
Propiedades de casas, granjas etc.162
Apéndice 2.- Los judíos en Gran Bretaña165
Apéndice 3.- Personalidades opinan sobre los judíos167
Apéndice 4.- Panfleto diseñado por el autor171
Apéndice 5.- La mordaza oficial173

Sobre el autor

“El capitán Archibald Maule Ramsay (4 Mayo 1894 – 11 Marzo 1955) nació en el seno de una familia aristocrática escocesa. Fue educado en Eton y en el Royal Military College, Sandhurst.
En 1913 se une a la Guardia Coldstream (COLDM GDS), uno de los grupos regimientos de infantería de élite del ejército británico, famoso por ser el regimiento más antiguo del Ejército en servicio activo continuo.
Al desatarse la Primera Guerra Mundial sirvió durante dos años en el segundo batallón de guardias Coldstream hasta que fue severamente lesionado en 1916, quedando desde entonces en el cuartel general de regimiento, en la Oficina de guerra, y en la misión de guerra británica en París hasta el fin de la guerra.
Desde 1920 fue miembro de la Guardia escocesa de Su Majestad.
En 1931 fue electo como miembro del parlamento por Midlothian y Peeblesshire.
En 1937, Ramsay forma el ‘United Christian Front’ para combatir los ataques al cristianismo “que emanan desde Moscú”.
Toma notoriedad como un opositor al comunismo y a la “prensa manejada por judíos que pretende llevar a Gran Bretaña a la guerra”.
Tras su fuerte oposición a la guerra, cuando finalmente se llega al desencadenamiento de esta, Ramsay fue el único Miembro del Parlamento detenido bajo la regulación 18B el 23 de mayo de 1940 y encerrado en la prisión de Brixton sin juicio ni cargos hasta el 26 de septiembre de 1944.
A la mañana siguiente de su liberación se presentó a ocupar su lugar en la Cámara de los comunes y ahí permaneció hasta el fin de esa legislatura en 1945. Durante este último periodo pide la restauración de los Estatutos de judería instaurados en 1275 por el Rey Edward I.
En 1952, tres años antes de su muerte, escribe su autobiografía que aquí presentamos para explicar sus acciones y fundamentar sus puntos de vista.

Nota:

1- Durante la segunda guerra mundial el gobierno británico introdujo el muy democrático sistema regulatorio de defensa 18B en el que dictaba la suspensión de los derechos de habeas corpus por primera vez desde la creación de la carta magna. La nueva regulación permitía al gobierno de Churchill arrestar a cualquier ciudadano británico sin dictar argumentos ni juicios al respecto. De esta forma, cualquier ciudadano inglés simplemente sospechoso – sin pruebas – de sostener reservas a propósito de la conveniencia de la guerra contra Alemania podía ser encarcelado indefinidamente. (N.d.E.)

La guerra sin nombre

 

Esta es la historia que la gente pensó jamás se escribiría en nuestra época, la verdadera historia de los sucesos que desencadenaron la Segunda guerra mundial, contada por alguien que disfrutó de la amistad y confianza de Mr. Neville Chamberlain durante los cruciales meses que transcurrieron entre el acuerdo de Múnich y septiembre de 1939.
Desde hace tiempo ha existido una prohibición tácita contra los libros que tratan de la que el capitán Ramsay denomina La guerra sin nombre, el conflicto que se ha venido desarrollando tras bastidores a lo largo de los siglos y del cual muy pocos son conscientes. Los editores de La guerra sin nombre piensan que esta publicación, más que cualquier otro intento anterior, puede ayudar a romper esa conspiración del silencio. Este trabajo es el resultado de las experiencias personales de un personaje público que en el cumplimiento de su deber ha experimentado de primera mano la existencia de una conspiración que dura ya varios siglos en contra de Inglaterra, Europa y la Cristiandad entera.
La guerra sin nombre revela el insospechado enlace que une todas las revoluciones principales de Europa, desde la época de Carlos I [de Inglaterra] hasta el fracasado intento contra España en 1936. Muestra cómo todas ellas tuvieron una raíz común en su inspiración, diseño y abastecimiento. Las revoluciones y la Guerra mundial de 1939 se estudian como distintas fases de un mismo plan maestro.
Después de una breve revisión de las fuerzas que están detrás de la declaración de guerra y de los arrestos en todo el mundo contra aquellos que se oponen a ella, el autor describe la maquinaria de la Internacional revolucionaria, la maquinaria que aún hoy continúa con su plan de obtener un poder mundial supranacional, el viejo sueño mesiánico del judaísmo internacional.
El autor cree que sin el apoyo involuntario de judíos y gentiles la maquinaria terminará destruyéndose a sí misma y aporta sugerencias para lograr que esto suceda.

Los cristianos dicen…

El capitán Ramsay, un caballero cristiano de coraje inigualable, creía que la guerra contra Alemania no estaba concebida para favorecer los intereses de Inglaterra, sino que sólo podía ayudar a cumplir el plan de expansión del comunismo y del poder judío. Por haber advertido a sus compatriotas de estas fuerzas fue encerrado en prisión cuatro años, sin mediar juicio alguno, con tan absurdas “razones” que aquellos que las concibieron no se atrevieron a someterlas a un juez.
Truth

Durante años el capitán Ramsay fue miembro del Parlamento británico. Su libro es un análisis de la guerra judeosionista contra la civilización cristiana.
The Cross and The Flag

Los judíos dicen…

No hay límite para la depravación humana, el capitán Maule Ramsay […] parece haber hecho un tremendo esfuerzo para sobrepasar estos límites.
The Jewish Chronicle

La publicación de tal libro en este momento subraya la urgente necesidad de una ley que estipule como crimen el pregonar el odio racial o publicar libelos en contra de grupos sociales.
The Daily Worker

Este libro está dedicado a la memoria de los patriotas que en 1215 firmaron la Carta Magna en Runnymede y la de aquellos que en Arbroath firmaron la Declaración de Independencia en 1320. 27 de julio de 1952.

Prólogo

Eduardo I expulsó a los judíos de Inglaterra por sus múltiples delitos, que ponían en peligro el bienestar de su reino y de sus súbditos. Tales delitos se describen en gran parte dentro de los Estatutos de judería aprobados por el parlamento en 1290, acción en la cual desempeñaron un papel preponderante los comunes.
El rey de Francia hizo lo propio poco después y así lo hicieron también otros gobernantes de la Europa cristiana. Tan difícil se volvió la situación para los judíos en Europa que escribieron un llamado de auxilio urgente al Sanedrín, por aquel entonces localizado en Constantinopla.
Este llamado iba firmado por Chemor, rabino de Arlés, en Provenza, con fecha del 13 de enero de 1489. La respuesta llegó en noviembre de ese año, llevando por firma: “V.S.S. V.F.F. Príncipe de los judíos”. En ella se aconsejaba a los judíos europeos que adoptaran la táctica del Caballo de Troya, haciendo de sus hijos sacerdotes cristianos, abogados, doctores, etc. y trabajando para destruir las estructuras cristianas desde dentro.
La primera consecuencia notable de este consejo ocurrió en España bajo el reinado de Fernando e Isabel. Muchos judíos se bautizaron pero siguieron siendo judíos en secreto y en secreto trabajaban para destruir a la Iglesia católica en España.
La amenaza llegó a ser tan grave que tuvo que instituirse el tribunal de la Inquisición para limpiar el país de estos conspiradores. Otra vez, los judíos eran obligados a realizar un éxodo de un país más de cuya hospitalidad habían abusado.
Viajando hacia el este, estos judíos se incorporaron a otras comunidades judías de Europa. Un número considerable huyó a Holanda y a Suiza.
Desde ese momento ambos países se volvieron centros activos de la intriga judía. Sin embargo, la judería siempre ha necesitado adherirse a una nación que sea poderosa en el mar.
Gran Bretaña, recién unificada bajo Jacobo I, era una potencia naval en ciernes, que empezaba a navegar hasta todos los rincones del mundo recién descubierto. Aquí, además, existía un maravilloso ambiente propicio para su criticismo destructivo, pues aunque se trataba de un reino cristiano, la nación estaba divida entre protestantes y católicos.
Muy pronto pusieron en marcha una campaña para explotar esta división y avivar el odio entre ambas comunidades. Su éxito puede juzgarse por el hecho de que uno de los primeros actos de gobierno de su creatura Oliverio Cromwell –después de haber ejecutado al rey, según lo planeado– fue el de permitir a los judíos libre acceso a Inglaterra una vez más.

 

El Camino de los Parásitos
por John Kaminski

Devorando naciones pacíficas durante casi cuatro siglos.
La historia entera en un solo libro

Éste es el libro que más sucintamente relata el cuento de la permanente desaparición de nuestros derechos individuales, cortesía de un solo grupo que ha controlado nuestras vidas desde mucho antes que naciéramos.
El libro condensa cuatrocientos años de Historia en un resumen de titulares históricos que demuelen las fábulas tradicionales predominantes que fueron escritas por los vencedores. Hace la crónica del continuo poder y el dominio mundial de una desalmada banda de archi-criminales étnicos que continúan hoy saqueando al mundo más eficazmente que nunca.
El secreto que este libro analiza ha sido escondido del escrutinio público por las siempre vigilantes «autoridades» que dominan la distribución de información alrededor del mundo. La realidad es pintada por estos proveedores de pensamiento plástico, un tamaño para todos, como que nuestro gobierno siempre es bueno.
Especialmente este libro debería convencer al escéptico más testarudo de que los judíos han gobernado el mundo desde aquel oscuro día en 1649 cuando Cromwell ordenó ejecutar al rey de Inglaterra. Éste es el texto de Historia que ellos deberían enseñar en la escuela, y que los ciudadanos estadounidenses tienen que conocer a fondo, de modo que puedan comprender más fácilmente las reiterativas estafas que constantemente plagan nuestra salud e imprudentemente desperdician las vidas de nuestros hijos.
El libro The Nameless War (La Guerra Sin Nombre) del capitán Archibald Maule Ramsay rastrea el camino del parásito social más letal de todos los tiempos, desde la matanza del rey y la admisión de los judíos en Inglaterra en 1649, hasta la víspera de la Segunda Guerra Mundial en 1940, cuando los judíos estaban arreglando todavía otro drama de la Pasión, el asesinato de millones de personas. Incluso aunque Ramsay fuera un miembro del Parlamento inglés, cuando reveló que él conocía la vieja historia de tres siglos del control judío de la Historia, fue inmediatamente arrojado en prisión y mantenido incomunicado durante el resto de la guerra.
Estar atrapado por el candado mental de los medios de comunicación es aceptar lo que usted escucha por la televisión como algo exacto, objetivo y verificable. De esa manera, cuando usted se encuentra con un no adornado bloque de Historia real que se ha librado del almibarado barniz de imbecilidades que son vertidas en las noticias de televisión, usted se convierte en incrédulo y demasiado a menudo sucumbe a la cláusula de escape y dice “Todo en Internet es una falsificación». “¡Eso no puede ser verdad!”, exclama.
Eso es lo mismo que mirar a un judío a los ojos y decirle que su “Holocausto”es una patraña. Él se retira lejos, suplicando al dios cuya locura adora, que aquél un día busque la venganza por esta afrenta a su prefabricada virilidad.
Sí, mucho en Internet ha sido manipulado para satisfacer a los judíos y sus lacayos, pero grandes cantidades acumuladas de verdad, como el torrente de Ramsay de Historia no fabricada, de vez en cuando todavía se deslizan por entre la red de oscuridad, que nunca debemos olvidar que es poseída por los judíos.
Los buscadores buscan cualquier cosa que explique mejor sus vidas, y usted no tiene que pasar muchos años lejos de sus padres para entender que el mundo es dirigido por un juego de manos, y que el secreto que dirige al mundo es probablemente algo de lo cual usted nunca ha escuchado hablar, a menos que haya estado buscando más allá de los tendenciosos tratados de apocalípticos y catastrofistas y en los explícitos archivos incondicionales de aquel tema más tabú de todos: cómo los judíos han canibalizado y están canibalizando al mundo.
El único libro que recomiendo para convencerse irrevocablemente de que el mundo es atormentado por esos lisiados emocionales para desfigurar y destruír a la Humanidad se titula The Nameless War, un clásico subterráneo cuyo autor fue un miembro del Parlamento británico arrojado violentamente en la cárcel durante toda la Segunda Guerra Mundial por escribir esa brillante exposición de la perfidia judía.
El libro detalla el plan egomaníaco del tirano Oliver Cromwell, que fue financiado por ricos judíos, que comenzó el entrampamiento de la civilización occidental en un gobierno conducido por el judío que continúa saqueando al mundo con sus diabólicos esquemas de estafa.
El libro de Ramsay señala a archi-villanos injustamente olvidados tales como Juan Calvino, el arquitecto de la oposición que finalmente mataría al rey y que admitiría de nuevo a los judíos en Inglaterra, los cuales en menos de un siglo fundaron el Banco de Inglaterra, que todavía hoy gobierna al mundo desde su fortaleza en la ciudad de Londres. Otros famosos saboteadores de esa época incluyen a los pagadores de Cromwell, el judío portugués Fernández Carvajal y el financiero holandés Menasseh ben Israel, así como a Salomón de Medina, quien orquestó la toma del poder desde un rey debilitado (una práctica que los judíos iban a usar con frecuencia en su camino hacia la dominación mundial).
Para ver quién hoy nos controla se requiere ver quién nos ha controlado durante los últimos 400 años, y entender que ellos han tejido un sudario sutilmente urdido que se adelgaza hasta convertirse en una soga alrededor de la garganta de la civilización. La deuda crece, la soga se aprieta. La deuda nunca puede ser pagada. ¿Piensa usted que ha sido estafado?.
La Guerra Sin Nombre de Ramsay ofrece el modo más claro, más corto y más fácil de percibir el ininterrumpido alcance del control judío sobre la civilización occidental, el horror de la profundamente dañina perfidia judía que se ha esparcido a través del tiempo y que ha ocurrido sobre el mundo, que ha arruinado países y asesinado a campesinos, todo por no profesar lo que la criminal clase dirigente ordenó que ellos creyeran.
Al analizar la descripción de Ramsay de sabotajes posteriormente exitosos de países, uno nota una conectora corriente de interferencia extranjera que sirve como una siniestra característica en las historias de cada uno de esos acontecimientos que cambian al mundo. Tiempos diferentes y lugares diferentes, pero siempre los mismos esquemas de dinero rápido que arruinan las ilusiones de líderes populares y causan un enorme daño incidental. En cada caso, la presencia del astuto extranjero judío, extranjero en cada país en el mundo excepto en su propia tierra robada, termina recolectando todo el dinero al finalizar los acontecimientos.
Esto es precisamente lo que está sucediendo en Estados Unidos hoy, lo mismo que le sucedió a todos aquellos otros países antes de que la estafa de los judíos hubiera convertido a todos esos distintos Estados-naciones casi en cadavéricos y grises espectros de la hipocresía corporativa impaciente por sacrificar la Tierra misma para conseguir sus sobresueldos de fin de año.
Mismo Plan, Diferente Día
Cromwell finalmente murió, pero los banqueros judíos que lo controlaban extendieron sus garras alrededor de Inglaterra y nunca la dejaron escapar. Central para la traición fue el tataratío de un tirano del siglo XX, que marcó las pautas para una nación en la que nunca se podría confiar sino sólo temer.
«La figura principal entre aquellos que abandonaron a Jaime II en aquella crucial coyuntura fue John Churchill, el primer Duque de Marlborough. Es interesante leer en la Enciclopedia Judía que ese duque durante muchos años recibió no menos de 6.000 libras por año del judío holandés Salomón Medina.
«El verdadero objetivo de la «Revolución Gloriosa» fue conseguido unos años más tarde en 1694, cuando el consentimiento Real fue dado para la fundación del “Banco de Inglaterra” y la institución de la Deuda Nacional.
«El control del prestamista estuvo completo entonces en todas partes de Gran Bretaña. El peligro consistía en que los miembros del nuevo Parlamento conjunto, tarde o temprano, en el espíritu de sus antepasados, desafiaran esa situación.
«Para precaverse contra eso, por lo tanto, el sistema de partidos fue entonces llevado a la existencia, frustrando la verdadera reacción nacional y permitiendo a los que movían los hilos dividir y gobernar, y usaron su recién establecido poder financiero para asegurarse de que sus propios hombres y sus propias políticas aseguraran el foco de la atención pública y el apoyo suficiente de sus periódicos, folletos y cuentas bancarias para prevalecer».
Fue muy agradable repasar las líneas de tiempo de Ramsay y notar cuán exactamente ellas corresponden a los anales compilados por Eustace Mullins en su libro La Maldición de Canaán y otras obras.
Ramsay lo llamó “el conflicto que ha sido emprendido detrás de la escena política durante siglos, que todavía está siendo emprendido y del cual muy pocos están conscientes”. Esas revoluciones y la Guerra Mundial de 1939 son vistas como partes integrales del mismo plan maestro, predijo Ramsay.
«Ese plan entregó a un comité anónimo el derecho Real de acuñar dinero, convirtió el oro en la base de la riqueza, y permitió a los prestamistas internacionales asegurar sus préstamos con los impuestos del país, en vez de la dudosa empresa de algún gobernante o potentado, que era toda la seguridad que ellos podían obtener antes.
«A partir de aquel tiempo la maquinaria económica fue puesta en movimiento, la que finalmente redujo toda la riqueza a los ficticios términos del oro que los judíos controlan, y vació la sangre de la vida de la tierra, la verdadera riqueza que era el patrimonio de los pueblos británicos».
La enfermedad rápidamente se difundió a Francia, y como Ramsay dijo, “La revolución no fue obra de franceses para mejorar Francia. Fue el trabajo de extranjeros cuyo objetivo era destruír todo lo que había sido Francia”.
Se trataba de un borrado de memoria (mindwipe) hecho por los Illuminati, con segmentos de la población tomando turnos para asesinarse unos a otros. Está sucediendo de nuevo hoy, con alabanzas para los homosexuales y misteriosos incidentes terroristas que inculcan entre el pueblo estadounidense una mentalidad de estar sitiado, preparándolos, muy probablemente, para la lucha racial y la lucha de géneros que está siendo descaradamente instigada ahora por nuestro gobierno de bandera falsa.
Todo esto está a punto de pasar en Estados Unidos con negros que manejan cuchillos y agitan sus labios contra Blancos que manejan escopetas y que están determinados a no entregar su país a africanos portadores de tuberculosis.
«La deuda, particularmente la deuda internacional, es el primer y dominante control. Mediante ella los hombres que están en altas posiciones son sobornados, y poderes e influencias foráneas son introducidos en el Estado. Cuando el predominio de las deudas ha sido firmemente establecido, le sigue pronto el control de cada forma de publicidad y actividad política, junto con un férreo control sobre los industriales.
«El escenario para el golpe revolucionario es establecido entonces. El control de las finanzas por parte de la mano derecha estableció la parálisis, mientras que es la Izquierda revolucionaria la que sostiene la daga y da el golpe mortal. La corrupción moral facilita el proceso entero».
La carnicería creada por el judío conocida como la Revolución francesa no fue ninguna garantía de Liberté, Égalité et Fraternité. La única explicación para diez años de matanza fue revelada por las palabras de Robespierre la noche antes de que él fuera asesinado.
«No me atrevo a nombrarlos en este momento y en este lugar. No puedo rasgar completamente en pedazos el velo que cubre este profundo misterio de iniquidad. Pero puedo afirmar muy positivamente que entre los autores de este complot están los agentes de aquel sistema de corrupción y extravagancia, el más poderoso de todos los medios inventados por extranjeros para la destrucción de la República; quiero decir los impuros apóstoles del ateísmo, y la inmoralidad que está en su base»
Por su franqueza, Robespierre, quien durante un breve momento había sido el tiránico líder de Francia, fue baleado en la mandíbula a la 1:00 AM y degollado a la mañana siguiente. Ramsay comentó:
«Fíjese: En una manera algo similar Abraham Lincoln fue baleado y muerto por el judío Booth durante la tarde de su declaración ante su gabinete de que él tenía la intención en el futuro de financiar los préstamos estadounidenses sobre una base libre de deudas similar al dinero libre de deudas conocido como “Greenbacks”, con los cuales él había financiado la Guerra Civil».
Todos estos hechos surgen de improviso del pequeño libro de Ramsay y sacuden los fundamentos de la Historia convencional que a usted le han enseñado en la escuela.
Una Excursión a través del Tiempo
The Nameless War es una confortable excursión de unas 90 páginas por la versión no oficial de los últimos 400 años de la Historia política. Los hechos notables incluyen un juicioso recuento del verdadero valor de Adolf Hitler.
Ramsay insiste en que Hitler sólo quiso recobrar las cinco partes de Alemania que les habían sido robadas en la Primera Guerra Mundial. Una información publicitaria en la solapa del libro se lamenta:
“Es una pena, en efecto, que tan pocas personas en esta isla hayan leído este libro por sí mismas; y es una tragedia que ellas en cambio hayan tragado completamente las inescrupulosas distorsiones y la falsa propaganda sobre el asunto, entregadas a ellas por la maquinaria publicitaria judía, que actúa mediante nuestra prensa y radio”.
Lo mismo podría ser dicho de todos los pueblos en todos los tiempos, los cuales basan sus vidas en las mentiras fáciles y tienen que pagar posteriormente el precio de las duras verdades.
De esta manera, fue el fracaso de Inglaterra en resistir a las seducciones financieras de los judíos lo que condujo a la creación y la perfección de un esquema monetario judío que había capturado al mundo entero y que ahora estaba trabajando afanosamente en la reducción demográfica para asegurarse físicamente el mundo entero.
«En la mayor parte de los países afectados surgieron unas cuantas voces, en un esfuerzo para exponer la verdadera naturaleza de esos males. Sólo en uno, sin embargo, surgió un líder político y un grupo que comprendió al máximo el significado de esos acontecimientos, y que percibió detrás de las muchedumbres de vándalos nativos la organización y el poder conductor de la judería mundial.
«Ese líder fue Adolf Hitler, y su grupo el Partido Nacionalsocialista de Alemania.
«Nunca antes en la Historia algún país no sólo rechazó la revolución organizada sino que detectó a la judería detrás de ello, y afrontó aquel hecho. No tenemos que maravillarnos de que las alcantarillas de la vituperación judía fueran vertidas sobre esos hombres y su líder; tampoco deberíamos cometer el error de suponer que la judería no se aferraría a cualquier mentira para desalentar a hombres honestos en todas partes de hacer por sí mismos una investigación cuidadosa de los hechos.
«Sin embargo, si algo vale la libertad y la disposición a buscar la verdad y a defenderla, ese deber de la investigación personal es el que ellos no pueden esquivar. Aceptar incondicionalmente las mentiras y las falsificaciones de una prensa controlada o influída por el judío, es despreciar la verdad por una completa ociosidad, si no es por alguna razón peor.
«Actuar sobre una base tan poco verificada es pecar contra la Luz».
Ramsay repitió los dichos de Hitler que lo habían hecho tan hostil a los judíos:
«En primer lugar, la comprensión y la exposición del esquema judío para el marxismo mundial; y en segundo lugar, la admiración de, y el deseo de una amistad con Gran Bretaña».
Escribiendo acerca de los días anteriores a 1914, Hitler declara:
«Yo todavía veía a la judería como una religión…
«De la existencia de la deliberada hostilidad judía yo no tenía ninguna concepción…
«Gradualmente comprendí que la prensa socialdemócrata estaba preponderantemente controlada por judíos…
«No había un solo periódico con el cual los judíos no estuvieran relacionados que pudiera ser descrito como genuinamente nacional…
«Agarré todos los folletos socialdemócratas que pude conseguir, y busqué los nombres de sus autores: solamente judíos».
A medida que Hitler persiguió el estudio de esas cuestiones, comenzó a percibir los principales contornos de la verdad:
«Hice también un estudio profundo de la relación entre judaísmo y marxismo…
«El Estado judío nunca tuvo límites en lo que se refería a espacio; era ilimitado en cuanto al espacio, pero circunscrito por su concepción de sí mismo como una raza. Ese pueblo, por lo tanto, era siempre un Estado dentro de un Estado…
«La doctrina judía del marxismo rechaza el principio aristocrático en la Naturaleza… niega el valor del individuo entre los hombres, combate la importancia de la nacionalidad y la raza, privando de esa manera a la Humanidad del sentido entero de la existencia.
«La democracia en Occidente es hoy el precursor del marxismo, el que sería inconcebible sin la Democracia.
«Si el judío, con la ayuda de su credo marxiano, conquista las naciones del mundo, su corona será la corona fúnebre de la raza humana…»
Él escribe acerca de los días de 1918:
«Así ahora creo que defendiéndome contra los judíos estoy haciendo la obra del Señor»
Más tarde él iba a decir:
«La civilización humana es sólo el resultado de la fuerza creativa de la personalidad en la comunidad en conjunto, y sobre todo entre sus líderes… El principio de la dignidad de la mayoría está comenzando a envenenar toda la vida debajo de ello, y de hecho a destruírla.
«Ahora vemos que el marxismo es la forma declarada de la tentativa judía de abolir la importancia de la personalidad en todos los ámbitos de la vida humana, y de establecer la masa de los números en su lugar…».
Ninguna Libertad de Expresión
Ramsay escribe:
«Yo mismo fui arrestado conforme a esa Regulación el 23 de Mayo de 1940, y arrojado en la prisión de Brixton, donde permanecí en una celda hasta el 26 de Septiembre de 1944, sin ninguna acusación proferida contra mí, recibiendo simplemente una escueta notificación del Ministerio de Asuntos Interiores acerca de la última fecha en que la orden de mi detención había sido “revocada”.
«Un informe hecho por «particulares» alegado como el motivo de mi detención me fue suministrado poco después de mi arresto. Les contesté durante la interrogación de un día hecha por el llamado Comité Asesor, ante cuyo organismo yo no pude llamar a ningún testigo, que yo no sabía quiénes eran mis acusadores, o las acusaciones que ellos habían hecho, y no me fue permitida la ayuda de un abogado».
Un apetitoso epílogo al libro involucra a James Forrestal, Joe Kennedy, Neville Chamberlain, Franklin Roosevelt y por qué la Segunda Guerra Mundial nunca tenía que haber ocurrido. Kennedy creía que Hitler podía haber luchado contra Rusia sin jamás enfrentarse con Gran Bretaña o Estados Unidos. El Primer Ministro británico Chamberlain dijo que Gran Bretaña fue forzada a la guerra por Roosevelt.
Hasta el tiempo en que él fue detenido, Ramsay había hecho esta evaluación:
«Reconocí que las fuerzas que estaban detrás del bolchevismo no eran rusas sino internacionales.
«En el otoño de 1938 me familiaricé con el hecho de que el poder que estaba detrás de la Revolución Mundial no era sólo un vago cuerpo de internacionalistas sino la Judería Mundial organizada.
«El primer documento que me convenció de eso fue realmente un Informe Oficial del gobierno británico, de cuya existencia yo no había estado consciente antes. Dicho informe citaba textualmente un extracto de otro informe recibido por el señor Balfour el 19 de Septiembre de 1918, de parte del señor Oudendyke, el ministro de los Países Bajos en Petrogrado, que estaba entonces a cargo de los intereses británicos allí, como sigue:
««El peligro es tan grande ahora, que siento que es mi deber llamar la atención del Gobierno británico y de todos los otros Gobiernos hacia el hecho de que si no se pone un final al bolchevismo inmediatamente, la civilización del mundo entero se verá amenazada. Esto no es una exageración sino una cuestión de hecho…
««Considero que la supresión inmediata del bolchevismo es la mayor cuestión ante el mundo, ni siquiera excluyendo la guerra que todavía está en plena actividad; y a menos que, como ya se dijo, el bolchevismo sea cortado de raíz inmediatamente, está obligado a extenderse sobre Europa y el mundo entero en una forma u otra, ya que ha sido organizado y manejado por judíos, quienes no tienen ninguna nacionalidad y cuyo único objetivo es destruír para sus propios fines el orden de cosas existente”».
Capitán Archibald Maule Ramsay
The Nameless War

Sinfonía en rojo mayor – José Landowsky

528 páginas
medidas: 14,5 x 20 cm.
Ediciones Sieghels
2015
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 470 pesos
Precio internacional: 30 euros

“Sinfonía en rojo mayor” se ha vuelto famoso entre los sostenedores de la teoría de la gran conspiración. Si bien nunca se sabrá la veracidad de su origen y puede que sólo sea un montaje más, su lectura resulta impactante al describir con lujo de detalle un melévolo plan que se lleva a cabo con el desarrollarse de la historia universal, donde los actores principales son sólo títeres de los banqueros o Iluminati que buscan instaurar al poder del dinero como monarca universal, teniendo a la humanidad entera como sus esclavos.
El libro presenta una teoría de la conspiración judeo-masónico-comunista-internacional basado en los interrogatorios a Christian Rakovski, uno de los fundadores del Bolchevismo Soviético y también una víctima de los juicios espectáculo celebrados por Stalin en 1938 durante la Gran Purga. José Landowski, quien asistió en calidad de médico, sería el supuesto autor del documento que nos lega en este libro. Según este, “El doctor Landowsky dejó escritas las memorias de sus relaciones con la Policía Secreta soviética y con su organismo judicial. La organización científica del crimen y su utilización política aparecen al desnudo ante las generaciones, para las que se ha creado el más estupendo instrumento de opresión que registra la historia.”
Rakovski, al ser interrogado, habría develado el plan mayor que se teje desde las sombras. Para él, la ideología de Karl Marx fue sólo una artimaña histórica, una estratagema de la élite dominante, pues Marx estaba relacionado con la familia Rothschild y de ellos recibe su financiamiento. Del mismo modo, Hitler tuvo que ser financiado para contener a un Stalin que se les estaba yendo de las manos, y luego tuvieron que volver a destruir el nacionalsocialismo llevando a cabo una coalición mundial de las fuerzas del Poder del dinero contra él. Del mismo modo, la revolución americana fue impulsada por los banqueros judíos para instaurar las mismas fuerzas en América mientras se financiaba a Trotsky en el lado opuesto. Todo ello en simultáneo y con una frialdad diabólica que asombra.

ÍNDICE

I.- Ellos llaman a mi puerta 7
II.- En el laboratorio de la N. K. V. D. 21
III.- El Dr. Levin, científico de la tortura 24
IV.- Un asesinato por muerte “natural” 34
V.- «Duval», mi simpático jefe 53
VI.- Moscú – Varsovia – Berlín 58
VII.- París – Embajada soviética 67
VIII.- Mi ángel exterminador 78
IX.- Yo, denunciante 108
X.- Ensayo general 115
XI.- Mi atentado 133
XII.- Los asesinos detectives 137
XIII.- Madrid 151
XIV.- Los pintorescos revolucionarios españoles 163
XV.- El enigmático duelo Kilinov – Duval 175
XVI.- El trotskismo se muestra 204
XVII.- Mr. Goldsmith 213
XVIII.- La muerte de Rene Duval 220
XIX.- Un asesino prodigioso 231
XX.- Una poesía matricida 235
XXI.- Médico particular de Iéjov 240
XXII.- Un arma secreta 249
XXIII.- Interrogatorio singular 254
XXIV.- Secuestro del mariscal 266
XXV.- Tortura 278
XXVI.- Confesión 286
XXVII.- Hipótesis chekistas 298
XXVIII.- Dos cartas 305
XXIX.- Aquella extraña mujer 319
XXX.- El fin de un mariscal 327
XXXI.- Controversia 336
XXXII.- El vuelo a París 347
XXXIII.- Un traidor en peligro 353
XXXIV.- Rapto de Miller 365
XXXV.- A España 375
XXXVI.- Tragedia en el mar 391
XXXVII.- El general Miller y yo 405
XXXVIII.- Yagoda quebrado 416
XXXIX.- ¿Hombres? 432
XL.- Radiografía de la revolución 447
Informe. Interrogatorio del acusado Cristian Gueorguievich Rakovski 455
XLI.- Nuevo tratamiento a Iéjov 502
Epílogo 523
Advertencia 526

El Judío Internacional – Henry Ford

324 páginas
medidas: 14,5 x 20 cm.
Ediciones Sieghels
2014
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 150 pesos
Precio internacional: 19 euros

En mayo de 1920 apareció en la famosa revista “The Deadborn Independent” el primer capítulo del presente libro, titulado “El judio según su carácter y en la vida económica”. El judaismo americano quedó sin aliento al primer golpe, al verse frente a una crítica leal, objetiva, noble y casi cariñosa del carácter judío, presentada por una gran Revista a sus cerca de veinte mil lectores. Luego siguieron semana tras semana otros capítulos. El número de lectores creció extraordinariamente, excediendo “hoy” de los trescientos mil.
Centenares de miles de personas sintieron esta hazaña literaria como la liberación de un yugo ignominioso. De repente despertó la conciencia de haber sido traicionados, vendidos, esclavizados. Pero al fin, el judaismo tuvo que tomar cartas en el asunto, y desde un principio esgrimió sus armas predilectas, a saber, desfiguración, soborno del adversario, insidias e insultos. Ni un sólo intento de refutación objetiva.
El autor mismo de la presente obra, el conocidísimo fabricante de automóviles Henry Ford, dijo en el prefacio de su obra: “La cuestión judia existe en los Estados Unidos desde hace mucho tiempo. Los judios lo sabían, pero los americanos lo ignoraban.
La cuestión judia no se relaciona sólo con las cosas del dominio público, tales como predominio financiero y comercial, asalto al poder político, monopolización de todas las necesidades de la vida, influencia arbitraria en la Prensa de un país, sino que hasta penetra en la vida cultural de los pueblos, convirtiendosé de esta forma en cuestión vital para las naciones.
Del vasto material de hechos, coleccionado con suma diligencia y seleccionado críticamente, resulta con anonadora claridad, que ya no existe país alguno en el mundo entero, cuyo desarrollo político, económico y cultural pudiera comprender del todo, más que bajo el punto de vista de su absoluta dependencia de un gran plan coherente del judaismo para su predominio mundial. Bolsa, Parlamento y Prensa son en todas partes los criaderos del espíritu judío, sin que importe nada, que sus representantes visibles sean judíos de raza o no.”

ÍNDICE

PRIMERA PARTE
I. Los judíos: carácter individual y actividad productiva de los mismos
II. Como se defiende Alemania contra los hebreos
III. Historia de los hebreos en los Estados Unidos de Norte América
IV. ¿Es real o imaginaria la cuestión del judaísmo?
V. ¿Arraigará en los Estados Unidos el antisemitismo?
VI. Abrase vía libre en las revistas la cuestión judía.
VII. Arthur Brisbane, defensor del judaísmo
VIII. ¿Existe un programa judaico universal determinado?
IX. Fundamentos históricos de la aspiración judía por la hegemonía universal
X. Introducción a los “Protocolos judíos” o “de los sabios de Sión”.
XI. Apreciación judía sobre la naturaleza humana del no-judío
XII. Requieren los “Protocolos Judíos” su cumplimiento en parte
XIII. Plan judío para socavar, mediante “ideas”, la sociedad humana
XIV. ¿Previeron los judíos la conflagración mundial?
XV. ¿Es idéntico el “Kahal” judío al actual soviet ruso?
XVI. Influencia de la cuestión judía sobre la agricultura
XVII. ¿Predomina el judaísmo en el periodismo mundial?
XVIII. ¿Cómo se explica el poder político hebreo?
XIX. La U.R.S.S. (Rusia Comunista) hechura del Panjudaísmo
XX. Un testimonio hebreo en favor del bolcheviquismo

SEGUNDA PARTE
Del prefacio personal del señor Henry Ford
I. Mixtifican los judíos en Estados Unidos su numero y poderío
II. ¿Forman los judíos una Nación?
III. Judíos contra no-judíos en la alta finanza de Nueva York
IV. La curva ascendente del poderío financiero hebreo
V. Baruch, el “Disraelí Norteamericano” y “Procónsul de Judá en Norte América”
VI. El predominio israelita en el teatro Norteamericano
VII. El primer trust teatral israelita
VIII. El aspecto semita del problema cinematográfico
IX. La preponderancia semita en el mundo cinematográfico
X. Nueva York bajo el “Kahal” hebreo
XI. Critica de los “derechos hebreos”
XII. La orden universal de los “B’nai B’rith”
XIII. Como caracteriza Disraelí a los hebreos
XIV. El jefe de Estado que debió inclinarse ante el judío internacional
XV. Historia de Bennett, editor periodístico independiente
XVI. El informe de Morgenthau sobre Polonia
XVII. Polonia encadenada con la conferencia de la paz
XVIII. Panorama presente de la “Cuestión Hebrea”
XIX. Intermedio literario: ¿que es el Jazz?
XX. Los viveros del bolcheviquismo en los Estados Unidos
XXI. Confesiones de un superior de la orden de B’nai B’rith
XXII. Kuhn, Loeb y Cia., de Nueva York, y M. M. Warburg y Cia., de Hamburgo
XXIII. La sed de oro norteamericana bajo el control financiero de los hebreos
XXIV. La influencia hebrea en la vida intelectual norteamericana
XXV. Planes financieros de los hebreos internacionales

PREFACIO PERSONAL DEL SEÑOR HENRY FORD

Se dedico preferentemente la primera parte de esta obra al estudio del plan mundial judío. Ofrecerá la segunda parte ilustraciones prácticas, que evidencian y confirman dicho plan. Se limitara nuestro método a demostrar hechos, que todos podrán comprobar en cualquier momento y compararlos con el plan teórico, para ver, si ambos concuerdan. En lo concerniente a discutir sobre la “autenticidad” de los Protocolos, quedara bastante tiempo una vez demostrada la completa conciencia entre aquellos y el modo de proceder de los hebreos.
Quedaron sin replica anteriores artículos de prensa. Hubo denuncias y tergiversaciones, mas ninguna refutación. Consiste la objeción preferida por los portavoces y defensores judíos en sostener que nuestras afirmaciones respecto a los hebreos podrían aplicarse indistintamente a cualquier otra raza, sin que fuera capaz ninguna de ellas de desmentir tales acusaciones mediante hechos. Mas lo esencial, precisamente, esta en que dichas acusaciones no se formulan contra ninguna otra raza o pueblo, y si alguien se lo propusiera, ¿cómo seria posible?… Caerían por su propio peso, por la simple razón de que seria imposible apoyarlas en hechos. Nada significan rumores y vaguedades, ni tampoco increpaciones ni prejuicios. De ser falsos los juicios emitidos en nuestro libro podrán ser rebatidos con hechos. Si no existiera comunidad entre el plan judío tal como está redactado por los “Protocolos”, y el programa, que prácticamente realizan los prohombres judíos, fácil les seria demostrarlo. Pero no se ha demostrado hasta ahora, por la simple causa de que existe esta relación entre la teoría y la práctica, y que los prohombres, dirigentes y portavoces o jefes judíos lo saben.