Sin mandato en Berlín – Sven Hedin

104 páginas
medidas: 14,5 x 21 cm.
Ediciones Sieghels
2014
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 170 pesos
Precio internacional: 12 euros

Libreria Argentina Web Sitio  dándole este libro, escrito ya en 1949 y publicado en Estocolmo y Buenos Aires, se recojen las últimas palabras que sobre el destino alemán escribió Sven Hedin y que, en un determinado sentido, se han convertido para nosotros en un legado que, tal como podemos apreciar, los alemanes no han sabido apreciar hasta hoy y que incluso en muchos lugares ha sido ninguneado, mal interpretado y distorsionado; una casi trágica despedida de una relación de casi 70 años entre una gran persona y una gran Nación.
Ya desde su primer contacto con el Nacionalsocialismo, Sven Hedin lo había superado anímicamente al valorarlo como un fenómeno histórico y no como un fenómeno político. De este modo pudo apreciar tanto el lado oscuro como la faceta luminosa de dicho movimiento, consiguiendo también descubrir la sustancia vital del todo por encima de la degeneración de las partes. Así pudo mostrarse justo tanto frente a los fallos de los demás como frente a sus propios errores.
La disciplina espiritual y amor inquebrantable por la verdad, por medio de un sentido de justicia frente al adversario y de fidelidad hacia el propio ser, es el legado que nos ha dejado Sven Hedin.

ÍNDICE

sin índice

INTRODUCCIÓN: El legado a Alemania de Sven Hedin

Cuando el 26 de noviembre de 1952 Sven Hedin cerraba para siempre los ojos en su ciudad natal de Estocolmo, se despedía uno de los últimos grandes europeos, quizás incluso el último, de un Mundo del que desde hacía más de tres siglos habían recibido un tipo de carácter proveniente de la Europa Central. Una pérdida irreparable tanto para Europa como para todo el Mundo; para Alemania la despedida de un gran hombre neutral que amó a nuestra tierra y a nuestro pueblo del modo que solamente un alemán podía amarlos.
En (este libro), escrito ya en 1949 y publicado en Estocolmo y Buenos Aires, se recojen las últimas palabras que sobre el destino alemán escribió Sven Hedin y que, en un determinado sentido, se han convertido para nosotros en un legado que, tal como podemos apreciar, los alemanes no han sabido apreciar hasta hoy y que incluso en muchos lugares ha sido ninguneado, mal interpretado y distorsionado; una casi trágica despedida de una relación de casi 70 años entre una gran persona y una gran Nación.
Sven Hedin fue un ardiente patriota sueco que, después de Suecia, amaba a Alemania sobre todos los demás países de la Tierra. En Alemania, en la Universidad de Berlín y bajo la genial y amistosa dirección de v. Richthofen, recibió su formación científica; en Alemania, el año 1892 y en la ciudad de Halle an der Saale, obtiene el grado de doctor con una tesis sobre el volcán Demavend; las dos grandes editoriales: Brockhaus de Leipzig y Justus Perthes de Gotha, son las primeras que ofrecen al público internacional los reportajes sobre sus viajes y sus obras científicas; cuando ha estallado la I Guerra Mundial dedica a Alemania los libros “Ein Volk in Waffen” (Un pueblo en armas) y “Nach Osten!” (¡Hacia el Este!) lo que es contestado por las Sociedades geográficas de la Entente (naciones aliadas en guerra contra Alemania) con su expulsión como miembro de las mismas. (…) Cuando Seven Hedin regresa en 1935 definitivamente a Europa tras su última expedición a Asia de ocho años de duración, es invitado muy pronto por Alemania. Lo que ahí hace y remueve hasta el año 1942 lo explica en su informe “Ohne Auftrag in Berlin” que, en más de un sentido, se podría parangonar como documento histórico con “La guerra de las Galias” de César.
El patriota sueco se topa con un régimen para el que no cuenta la libertad ni la soberanía individual de los pueblos. El etnólogo trata con un Ministro de Asuntos Exteriores cuya concepción política ni siquiera incluye a Finlandia. El convencido cristiano contempla un Reich que acosa a la Iglesia y que incluso persigue a la religión. La cosmovisión humanitaria del amigo de la Humanidad se enfrenta a una persecución racial y a campos de concentración. ¡Qué tensión anímica tan enorme debían suponer estas contradicciones para quien Alemania era un asunto de su corazón! Pero el informe de Sven Hedin trata estos temas pausada e imparcialmente, con una objetividad y un desapasionamiento que nos impacta extraordinariamente. En lugar de la pasión surge la voluntad de descubrir la verdad, y la recepción subjetiva de las cosas queda subordinada a las indagaciones objetivas “según lo que en realidad sucedió en su momento”. Ni en una sola palabra se refiere al cúmulo de ofensas y recelos, improperios y enemistades que el imperturbable Sven Hedin tenía que soportar por parte de la pasión política y del desconocimiento. Con una gran serenidad personal se puso otra vez del lado de aquellos que habían errado y cometido faltas. ¿Cómo pudo producirse una tal desinhibición personal? ¿De dónde obtuvo Sven Hedin ese poder de objetivización?
Ya desde su primer contacto con el Nacionalsocialismo, Sven Hedin lo había superado anímicamente al valorarlo como un fenómeno histórico y no como un fenómeno político. De este modo pudo apreciar tanto el lado oscuro como la faceta luminosa de dicho movimiento, consiguiendo también descubrir la sustancia vital del todo por encima de la degeneración de las partes. Así pudo mostrarse justo tanto frente a los fallos de los demás como frente a sus propios errores.
En tanto el Nacionalsocialismo dirigió nuestro destino, nosotros, los alemanes, no podíamos colocarnos en un punto de vista histórico tal como era el derecho y la obligación de los grandes neutrales, sino que teníamos que tener una relación política con él; teníamos que decidirnos y, de la decisión que se tomara, arrostrar y soportar las consecuencias. Pero después se nos planteó a todos el superar anímicamente el Nacionalsocialismo. Esto nunca se puede conseguir por medio de negativas y desmentidos, ni por resentimientos ni romanticismo, sino solamente con disciplina espiritual y amor inquebrantable por la verdad, por medio de un sentido de justicia frente al adversario y de fidelidad hacia el propio ser; es decir, cumplir con el legado que nos ha dejado Sven Hedin.
En el 88º aniversario del nacimiento de Sven Hedin.
19 de febrero de 1953.

Castas, Razas y el Arte Tradicional – Frithjof Schuon

104 páginas
medidas: 14,5 x 20 cm.
Ediciones Sieghels
2015
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 100 pesos
Precio internacional: 10 euros

Frithoj Schuon pretende explicar en “Castas y Razas” algunos de los conceptos peor comprendidos en occidente, como las castas, las razas y los principios del arte tradicional vistos desde la perspectiva de la Tradición Primordial.
El sistema de castas tradicionalmente estuvo en correspondencia con las distintas tendencias profundas de la naturaleza humana, a pesar de lo que digan los doctrinarios del fantasioso igualitarismo moderno. Estas tendencias dan fe del grado de contemplatividad o de ausencia relativa de contemplatividad que posee un hombre, lo que determina igualmente su forma de inteligencia, la orientación de su voluntad y el grado de integración de sus elementos psíquicos y físicos.
En la segunda parte el autor utiliza la teoría hindú de los gunas para explicarnos lo que representan las razas en la superficie del globo y las cualidades que las distinguen. Da también todos los criterios que permiten comprender una raza diferente de la nuestra, sin racismo, pero también sin antirracismo, pues las dos ideologías son falsas.
Finalmente, con el último capítulo, explica los principios metafísicos y cosmológicos que se encuentran en la base de los análisis (o de las síntesis) de los dos capítulos precedentes que encuentran igualmente su aplicación en el arte. La diferenciación entre espiritual y mundano le permite a Frithjof Schuon hacer valiosas demarcaciones, en las obras humanas, entre un arte “sagrado” profundamente inspirado por lo divino bajo todas sus formas, y un arte profano, propiamente antiespiritual.

ÍNDICE

El sentido de las castas 7
El sentido de las razas 41
Principios y criterios del arte universal 69

El sentido de las castas (extracto)

El sistema de las castas, como todas las instituciones sagradas, descansa en la naturaleza de las cosas, o, más precisamente, en un aspecto de ésta, en una realidad, pues que no puede dejar de manifestarse en ciertas condiciones; la misma observación vale para el aspecto opuesto, el de la igualdad de los hombres ante Dios. En suma, para justificar el sistema de castas, basta plantear la cuestión siguiente: ¿existen la diversidad de calificaciones y la herencia? Si existen, el sistema de las castas es posible y legítimo. Y lo mismo para la ausencia de castas, donde ésta se impone tradicionalmente: ¿son iguales los hombres, no tan sólo desde el punto de vista de la animalidad, que no se discute, sino del de sus fines últimos? Es seguro, pues todo hombre tiene un alma inmortal; así pues, en alguna sociedad tradicional, esta consideración puede prevalecer sobre la de la diversidad de calificaciones. La inmortalidad del alma es el postulado del «igualitarismo» religioso, como el postulado del sistema de castas es el carácter casi divino del intelecto y, por lo tanto, de la élite intelectual.
No cabe imaginar mayor divergencia que entre la jerarquización hindú y el nivelamiento musulmán, y sin embargo, no hay en ello más que una diferencia de énfasis, pues la verdad es una: en efecto, si bien el hinduismo considera ante todo en la naturaleza humana tendencias básicas que dividen a los hombres en otras tantas categorías jerarquizadas, no deja por ello de realizar la igualdad en la supercasta de los monjes errantes (sannyâsîs), en la que el origen social no tiene ninguna función; el caso del clero cristiano es análogo, en el sentido de que los títulos nobiliarios desaparecen en él: un campesino no puede llegar a príncipe, pero puede llegar a papa y consagrar al emperador. Inversamente, la jerarquía se manifiesta aun en las regiones más «igualitarias»: para el Islam, en el que cada cual es su propio sacerdote, los jerifes, descendientes del Profeta, forman una nobleza religiosa y se superponen así al resto de la sociedad, sin asumir en ella, no obstante, una función exclusiva. En el mundo cristiano, puede suceder que un burgués de marca sea «ennoblecido», lo cual está completamente excluido en el sistema hindú; el fin de las castas superiores es esencialmente «mantener» una perfección primordial, y el sentido «descendente» de la génesis de las castas explica que la casta puede perderse, pero no ganarse ; esta perspectiva del «mantenimiento hereditario» es la clave misma del sistema de castas. Esta misma perspectiva explica además, en el hinduismo, el exclusivismo de los templos —que no son púlpitos para predicar— y, de manera más general, el papel preponderante de las reglas de pureza. La «obsesión» del hinduismo no es la conversión de «incrédulos», sino, por el contrario, el mantenimiento de una pureza primordial, tanto intelectual como moral y ritual. Tal vez te gustaría Leer algo sobre libros sobre la Guerra Civil Española.
Ahora, ¿cuáles son las tendencias fundamentales de la naturaleza humana a las que se refieren las castas más o menos directamente? Podríamos definir estas tendencias como otros tantos modos de considerar una «realidad» empírica; en otros términos, la tendencia fundamental del hombre está en conexión con su «sentimiento» —o su «conciencia»— de una «realidad». Para el brâhmana —el tipo puramente intelectual, contemplativo y «sacerdotal»—, lo «real» es lo inmutable, lo trascendente; no cree, en su fuero interno, ni en la «vida» ni en la «tierra»; hay algo en él que permanece ajeno al cambio y la materia; ésa es, grosso modo, su disposición íntima, su «vida imaginativa», si puede decirse, sean cuales puedan ser las flaquezas que la oscurecen. El kshatriya —el tipo «caballeresco»— tiene una inteligencia aguda, pero vuelta hacia la acción y el análisis más que a la contemplación y la síntesis; su fuerza reside, sobre todo, en su carácter; compensa la agresividad de su energía por su generosidad, y su naturaleza pasional por su nobleza, su dominio de sí mismo, su grandeza de espíritu; para este tipo humano, lo «real» es el acto, pues es el acto lo que determina, modifica y ordena las cosas; sin el acto, no hay virtud, ni honor, ni gloria. Dicho de otro modo, el kshatriya «cree» más bien en la eficacia del acto que en la fatalidad de una situación dada: menosprecia la servidumbre de los hechos y sólo piensa en determinar el orden de éstos, en clarificar un caos, en cortar nudos gordianos. Es decir, así como para el brâhmana todo es «inestable» e «irreal», salvo lo Eterno y lo que a éste se vincula —la verdad, el conocimiento, la contemplación, el rito, la vía—, así para el kshatriya todo es incierto y periférico, salvo las constantes de su dharma: el acto, el honor, la virtud, la gloria, la nobleza, de las que dependerán todos los demás valores. Esta perspectiva puede transferirse al plano religioso sin cambiar esencialmente de cualidad psicológica.
Para el vaishya —el comerciante, el campesino, el artesano, esto es, el hombre cuya actividad está directamente vinculada a los valores materiales, no de hecho y por accidente, sino en virtud de su naturaleza íntima —para el vaishya, lo «real» es la riqueza, la seguridad, la prosperidad y el «bienestar»; los demás valores son secundarios para su vida instintiva, no «cree» en ellas en su fuero interno; su imaginación alcanza su pleno desarrollo en el plano de la estabilidad económica, de la perfección material del trabajo y el rendimiento, lo cual, transpuesto en el plano religioso, será la perspectiva exclusiva de la acumulación de méritos con miras a la seguridad póstuma. Esta mentalidad presenta una analogía exterior con la de los brâhmanes a causa de su carácter estático y pacífico; pero se aleja de la mentalidad del brâhman y el kshatriya por una cierta «pequeñez» de la inteligencia y la voluntad ; el vaishya es hábil, además tiene buen sentido, pero carece de cualidades específicamente intelectuales y también de virtudes caballerescas, de idealismo en un sentido superior. Queremos señalar que no hablamos aquí de «clases», sino de «castas», o más precisamente de «castas naturales», puesto que las instituciones como tales, si bien describen la naturaleza, nunca están, sin embargo, completamente a cubierto de las imperfecciones y vicisitudes de toda manifestación. No se pertenece a determinada casta natural porque se ejerza determinada profesión o se tengan determinados padres, sino que —en condiciones normales cuando menos— se ejerce determinada profesión porque se es de determinada casta, y ésta es ampliamente —pero no absolutamente— garantizada por la herencia; esta garantía es suficiente al menos para hacer posible el sistema hindú. Éste nunca pudo excluir las excepciones, que como tales «confirman la regla»; el hecho de que las excepciones son incluso de lo más numerosas posible en nuestra época de superpoblación y de «realización de los imposibles» no puede, en cualquier caso, invalidar el principio de la jerarquía hereditaria. Se podría definir al hombre «dos veces nacido» (dwîya, esto es, las tres castas de que acabamos de hablar) como un espíritu dotado de cuerpo, y al shûdra —que representa la cuarta casta— como un cuerpo dotado de una conciencia humana; en efecto, el shûdra es el hombre que no está calificado realmente más que para trabajos manuales más o menos cuantitativos y no para trabajos que exigen iniciativas y aptitudes más vastas y complejas; para este tipo humano, que se separa de los tipos precedentes más aún de lo que el vaishya se separa de las castas nobles, lo «real» es lo corporal; el comer y el beber rigurosamente hablando proporcionan la dicha, con las concomitancias psicológicas que a ello se vinculan ; en su perspectiva innata, en su «corazón», todo cuanto está fuera de las satisfacciones corporales aparece como un «lujo» y hasta una «ilusión» o en cualquier caso como algo que se sitúa «al lado» de lo que su imaginación toma por la realidad: la satisfacción de las necesidades inmediatas. Se podría objetar que también el tipo caballeresco es gozador, pero no es ésa la cuestión, pues se trata aquí, ante todo, de la función psicológica del goce, de su papel en un conjunto de composibles; el kshatriya es fácilmente poeta o esteta, no pone mucho el énfasis en la materia como tal. El carácter central al mismo tiempo que elemental que el goce tiene en la perspectiva innata del shûdra, explica el carácter fácilmente despreocupado, disipado e «instantáneo» de este último, carácter por el cual se acerca, por una curiosa analogía al revés, a la despreocupación espiritual del que está «más allá de las castas» (ativarnâshramî), el monje (sanyâsî), que, también él, vive «en el instante», no piensa en el mañana y erra sin fin aparente; pero el shûdra es demasiado pasivo con respecto a la materia para poder gobernarse a sí mismo, por consiguiente depende de otra voluntad que la suya; su virtud es la fidelidad, o una especie de rectitud

(continúa)

El submarino U-202 Diario de guerra – Baron Spiegel von und zu Peckelsheim – Kapitänleutnant

113 páginas
medidas: 14,5 x 20 cm.
Ediciones Sieghels
2014
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 110 pesos
Precio internacional: 16 euros

La hitoria de un Submarino de la Marina Imperial Alemana contada por su capitán. El mismo se declara partidario de “enseñar deleitando” y por ello le da a este diario el formato de una novela y se atribuye algunos hechos acaecidos a otros navios, previa advertencia del préstamo, pero en definitiva se puede apreciar claramente en él los avatares de la guerra submarina durante la Primer Guerra Mundial y la vida de los marinos de ambos bandos es retratada de forma amena y entretenida, con sus emociones y peligros.

ÍNDICE

Prefacio 7
Hacia nuestro campo de acción 9
El primer tiro 11
Viaje nocturno 15
Encuentro peligroso 23
El transporte de caballos 31
Espléndido botín 39
Una noche en el fondo del mar 45
A través de un campo de minas 51
Entre la vida y la muerte 59
Caídos en la red del enemigo 69
Perseguido durante horas 75
El respeto de Inglaterra a la Cruz Roja 85
Alegre caza 87
El francés amable 91
El perro de presa inglés y otras cosas más 99
Una tempestad 107
El regreso 111

PREFACIO

Estaba en la torre fumando un cigarrillo. Vino una ola y sus impertinentes salpicaduras lo dejaron inservible; al chuparlo de nuevo me supo mal, y lo tiré…
Supongo, lector que te parecerá extraño este comienzo. Pensabas leer un libro grave y docto respecto a los submarinos, y acaso encuentras que se inicia de manera ridícula; pero yo sé lo que me hago amigo mío.
Si me adentrara enseguida en el complejo asunto de la navegación submarina, exponiéndote técnicamente mis recuerdos, sin duda este volumen tendría menos páginas y su lectura, además de árida y fatigosa, ninguna enseñanza utilizable podría proporcionar a tu avidez de profano, pues me temo no lo concluyeras.
Enseñar deleitando, ese es mi propósito. Tal vez te gustaría Leer algo sobre libros de historia politica Argentina.
Cosas serias vienen muchas; muy serias e interesantes. En esta materia todo es arduo y grave, y nada hay que mueva a risa, aunque siempre el sainete ronda a la tragedia. La vida que nosotros llevamos, con sus molestias y sorpresas; los menudos accidentes
de la tenaz campaña con la cual castigamos al enemigo, me parecen dignos de interesar tu atención de neutral.
La persona que edita este libro opina que mi «Diario de la Guerra» posee las condiciones de amenidad propias de toda obra literaria; afirmación que me declaro incapaz de suscribir. La mayoría de las páginas que van a continuación son de ese «Diario»;
pero he de confesarte que también incluyo lances acaecidos a otros sumergibles, por creerlos dignos de que tú los conozcas. Por ejemplo: el episodio de los pesqueros, cuyo hundimiento me atribuyo, es fruta del ajeno cercado. El estilo he querido sea sencillo,
rehuyendo deliberadamente hacer imágenes pomposas y emplear frases enfáticas.

EL AUTOR

CONCEPCIÓN ARIA DEL MUNDO – HOUSTON STEWART CHAMBERLAIN

103 páginas
21 x 14 cm.
Ediciones Sieghels, 2014

Encuadernación rústica
Precio para Argentina: 170 pesos
Precio internacional: 13 euros

“Houston Stewart Chamberlain intenta llamar la atención sobre el hecho de que el estudio de las antiguas escrituras Brahamánicas y el pensamiento indoario en general nos puede llevar a reencontrar con las fuerzas más profundas de la raza nórdica y potenciar así su despertar a su propia interioridad y futuro desarrolo
Las relaciones con los genuinos indoarios pueden ser ahora de decisiva importancia para esta reflexión, pues ellos nos proporcionan una exagerada visión de virtudes y vicios que son también innatos en nosotros y, de una manera muy parecida, que el parentesco de la raza germánica con los indoarios parece ser más estrecho, en muchos aspectos, que el de la raza germánica con los helénicos. El instintivo impulso de vincular simbólicamente todas las apariencias hasta que la viva (no simplemente intelectual) idea de la unidad es alcanzada, la inextinguible riqueza de la fantasía, el osado y valiente vuelo del pensamiento, la vena metafísica, la intensidad, el incomparable reconocimiento de la personalidad, la generosidad, la sagrada energía, la propensión a la soledad, la incansable asiduidad, las realizaciones científicas, la contemplación mística.
Esto nos ayudará a conocernos a nosotros mismos y a distinguir claramente las verdaderas características propias de las que nos han sido imbuidas por la fuerza.
En particular la soñada imagen de una posible fusión de la libertad interior
del profundo pensamiento y sentimiento indoario con un sentido griego de “dar-forma” y una apreciación griega del cuerpo sano y hermoso como portadores de la libertad exterior es uno de los ideales por los que Chamberlain propugna

ÍNDICE

PRÓLOGO 7
PRÓLOGO PARA LA TERCERA EDICIÓN 9
LA IDEA DE HUMANISMO 13
REPASO HISTÓRICO 17
PAUL DEUSSEN 31
EL SIGNIFICADO DEL PENSAMIENTO ARIO.37
CARACTERÍSTICAS DEL PENSAMIENTO ARIO41
PUREZA RACIAL 43
EL BUDISMO ES NO-ARIO. 49
EL PENSAMIENTO DE TODO UN PUEBLO. 55
PENSAMIENTO ORGÁNICO 59
PENSAMIENTO A-LOGICO 63
LA SUBSTANCIA DEL PENSAMIENTO ARIO. 67
LA FORMA DEL PENSAMIENTO ARIO. 77
HELENOS E INDOARIOS 81
PENSAMIENTO Y RELIGIÓN 87
EPILOGO 97
NOTAS 101

PRÓLOGO

Algunos estudios en los que he estado trabajando en otros tiempos han tenido una influencia duradera en la dirección de mis pensamientos. En las páginas que siguen he tratado de hacer que mis esfuerzos sean productivos, con la esperanza de animar a otros a que emprendan estudios similares y darles algunos consejos que puedan ayudarles en su empresa. El lego puede tener éxito en procedimientos que no le están permitidos al profesional. Cuando el estímulo y la explicación provisional han tenido lugar, el neófito tiene que confiar en la guía de eruditos competentes. Al final de este libro, una corta bibliografía proporcionará la necesaria base para posteriores estudios. Leer más sobre librerias online en Argentina.
El título “Concepción Aria del Mundo” no está totalmente exento de objeción. “Indoaria” habría sido más preciso, o incluso “Antigua Aria”. Pero el autor teme desanimar al lector que más le interesa, usando una palabra que suena demasiado erudita.
Digamos aquí que en este librito “Ario”  no es empleado en el muy debatido y difícil de limitar sentido de una problemática raza primitiva, sino en su significado sensu proprio, para caracterizar al pueblo que descendió, hace varios milenios, desde la meseta del Asia Central hasta los valles del Indo y del Ganges y que permaneció puro al obedecer estrictas leyes de castas durante un largo período por no haberse mezclado con razas extrañas. Aquella gente se llamaron a sí mismos los Arios, es decir, los hombres nobles, o los señores.

Viena, Enero de 1905
Houston Stewart Chamberlain.

PRÓLOGO PARA LA TERCERA EDICION

La tercera edición es, al mismo tiempo, una nueva. El texto ha sido críticamente examinado, la bibliografía actualizada. Mi querido amigo, el honorable Dr. Leopold von Schroeder, ha ayudado como mentor y asesor, tal como hizo en la edición previa.
Tal como he dicho en alguna otra ocasión, ser “Ario” no es la cuestión, llegar a ser “Ario” es lo que importa. A este respecto, una enorme tarea queda por hacer por todos nosotros: la liberación interior del embrollado y enredado Semitismo. Este es el pensamiento fundamental de todas las concepciones del mundo y de todas las religiones; allí -al principio-; los caminos bifurcan; pueda este modesto opúsculo animar a mucha gente a abandonar estos anchos caminos y subir por el empinado sendero montañoso – el Devayana- de los antiguos Arios – que conduce hasta las altas cumbres. No olvidar nunca esto: sólo pensando puede el pensamiento ser liberado; quien no tiene el coraje o la fuerza de revisar las ideas de los pensadores de la Raza Aria, es y continuará siendo un lacayo, independientemente de su linaje, porque está mentalmente encarcelado, cegado, apegado a la tierra.

Bayreuth, Noviembre de 1915.
Houston Stewart Chamberlain.

La crisis del mundo moderno – René Guénon

172 páginas
medidas: 14,5 x 20 cm.
Ediciones Sieghels
2015
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 140 pesos
Precio internacional: 14 euros

En el mundo actual son pocos los libros que sean de manera tan resuelta ‘revolucionarios’ como los de René Guénon. En efecto, en ningún otro autor es tan decidida e inatenuada como en él la rebelión en contra de la moderna civilización moderna de carácter materialista, cientificista, democrática, profana e individualista. Pero, al mismo tiempo, en ningún otro autor de nuestros tiempos es tan precisa y consciente la exigencia de un retorno integral a aquellos principios que, por encontrase por encima del tiempo, no son ni de ayer ni de hoy, sino que presentan una perenne actualidad y un valor perenne de carácter normativo, constituyendo los presupuestos inmutables para toda grandeza humana y para todo tipo superior de civilización. Este segundo punto diferencia netamente a Guénon de todos aquellos que, desde hace un cierto tiempo, se han entregado a denunciar el ‘ocaso del Occidente’, la ‘crisis de la cultura moderna’ y así sucesivamente. Es por tener una conciencia de lo que es positivo, pero en un sentido superior y normal, que él ataca las diferentes formas del espíritu moderno. Y en él no se trata de ‘filosofía’ y de posturas en mayor o menor medida personales, sino de concepciones que se remiten a una tradición en el sentido más alto y universal del término. Se trata de todo un mundo que él vuelve a evocar como medida, mundo del cual el Occidente ya desde hace tiempo ha olvidado no solamente la dignidad, sino casi la misma posibilidad de existencia.
Aquello que él dice de válido, es bueno repetirlo, no es un producto del pensamiento, sino que corresponde a lo que habría podido decir un hombre de los tiempos denominados por Vico como ‘heroicos’, un representante de una ‘conciencia de lo alto’: respecto de la cual no hay nada que discutir, sino que se trata de reconocer o rechazar, de decir que sí o que no.
La presente obra es quizás aquella que a la mayoría puede servir como introducción al estudio de los otros libros de Guénon, en modo tal de conducir gradualmente a aquel que se siente con vocación para tener contactos directos con el mismo ‘espíritu tradicional’. Leer más sobre venta de libros usados online Argentina.
Julius Evola

ÍNDICE

Introducción. por Julius Evola 7
Prólogo 19
I.- La edad de sombra 27
II.- La oposición de Oriente y Occidente 45
III.- Conocimiento y acción 61
IV.- Ciencia sagrada y ciencia profana 73
V.- El individualismo 91
VI.- El caos social 109
VII.- Una civilización material 125
VIII.- La invasión occidental 145
IX.- Algunas conclusiones 159

INTRODUCCIÓN (por Julius Evola)

En la plenitud de su sentido la palabra ‘revolución’ comprende dos ideas: en primer lugar el de una rebelión en contra de una determinada situación; pero en otro sentido se trata de una idea de retorno, de conversión, por lo cual en el antiguo lenguaje astronómico la revolución de un astro significaba su retorno al punto de partida y su movimiento ordenado alrededor de un centro. Y bien, tomando el término ‘revolución’ en este sentido, puede decirse que en el mundo actual son pocos los libros que sean de manera tan resuelta ‘revolucionarios’ como los de René Guénon. En efecto, en ningún otro autor es tan decidida e inatenuada como en él la rebelión en contra de la moderna civilización moderna de carácter materialista, cientificista, democrática, profana e individualista. Pero, al mismo tiempo, en ningún otro autor de nuestros tiempos es tan precisa y consciente la exigencia de un retorno integral a aquellos principios que, por encontrase por encima del tiempo, no son ni de ayer ni de hoy, sino que presentan una perenne actualidad y un valor perenne de carácter normativo, constituyendo los presupuestos inmutables para toda grandeza humana y para todo tipo superior de civilización. Este segundo punto diferencia netamente a Guénon de todos aquellos que, desde hace un cierto tiempo, se han entregado a denunciar el ‘ocaso del Occidente’, la ‘crisis de la cultura moderna’ y así sucesivamente, temas éstos que, luego del derrumbe acontecido con la Segunda Guerra Mundial, se vuelven a presentar con renovada fuerza. En efecto, en todos ellos, sean Spengler, Massis, Keyserling, Benda, Ropps, Ortega y Gasset o Huizinga, en vano se buscaría un sistema de puntos de referencia que justifique y convierta en integral su crítica; las suyas no son sino reacciones confusas y parciales: a pesar de su carácter reaccionario y anacrónico. Y no hablemos luego del nivel sobre el cual se encuentran las denominadas tendencias ‘contestatarias’ contemporáneas con sus diferentes corifeos, partiendo de Marcuse y de Horkheimer. De todo esto no es el caso en Guénon. Es por tener una conciencia de lo que es positivo, pero en un sentido superior y normal, que él ataca las diferentes formas del espíritu moderno. Y en él no se trata de ‘filosofía’ y de posturas en mayor o menor medida personales, sino de concepciones que se remiten a una tradición en el sentido más alto y universal del término. Se trata de todo un mundo que él vuelve a evocar como medida, mundo del cual el Occidente ya desde hace tiempo ha olvidado no solamente la dignidad, sino casi la misma posibilidad de existencia. Así en Guénon hay una acusación y al mismo tiempo un testimonio. Y, en cuanto al estilo, de él emanan totalmente todos aquellos elementos que permiten aparecer como ‘brillante’ e ‘interesante’, como para poder conquistarse al público corriente compuesto de literatos y de ‘intelectuales’. El punto de vista que él pretende defender no es el de la ‘novedad’ y de la ‘originalidad’, sino el de la verdad pura e inatenuada; y ésta es la razón no última por la cual, a pesar del nivel infinitamente diferente, Guénon, aun teniendo entre nosotros un número no irrelevante de lectores, no es conocido y leído como los autores antes mentados. Aquello que él dice de válido, es bueno repetirlo, no es un producto del pensamiento, sino que corresponde a lo que habría podido decir un hombre de los tiempos denominados por Vico como ‘heroicos’, un representante de una ‘conciencia de lo alto’: respecto de la cual no hay nada que discutir, sino que se trata de reconocer o rechazar, de decir que sí o que no.
La obra desarrollada por Guénon en una serie de libros es vasta y orgánica, y aquí no es el caso de asumir sus temas principales. Libreria Argentina Web Sitio les ofrece un constante punto de vista, que es el ‘metafísico’ propio del ‘tradicionalismo integral’, la misma se refiere a los dominios más variados: símbolos, mitos, tradiciones primordiales, interpretación de la historia, morfología y crítica de las civilizaciones, iniciación, fenómenos religiosos y pseudoreligiosos, esoterismo, ciencia tradicional del ser humano, doctrina de la autoridad espiritual, etc. Todo esto que se encuentra en la obra que Guénon ha desarrollado con una preparación sin igual y con un método nuevo en tanto que es decididamente antimoderno, por tener como constante objeto la ‘tercera dimensión’ de una realidad que el lector percibirá que no ha conocido anteriormente, sino tan sólo de manera superficial. La presente obra es quizás aquella que a la mayoría puede servir como introducción al estudio de los otros libros de Guénon, en modo tal de conducir gradualmente a aquel que se siente con vocación para tener contactos directos con el mismo ‘espíritu tradicional’. Un cuidado especial por parte del autor ha sido el de no descuidar nada de lo que en lo relativo a sus principales ideas pudiese hacer surgir malentendidos. Sin embargo es posible que por la naturaleza misma de sus concepciones y por la necesidad de usar palabras lamentablemente influidas por un uso corriente diferente, en una lectura no atenta algún punto de este texto se preste a equívocos, los que es buenos que sean prevenidos aquí. En segundo lugar, aparte de los principios generales, hay formulaciones que convierten en oportunas algunas reservas, no siendo las únicas posibles partiendo de los mismos puntos de referencia, es decir de los de la Tradición. Para el primer punto, no será inútil subrayar que si Guénon declara que su punto de vista es ‘metafísico’, al término ‘metafísica’ no debe dársele el significado corriente otorgado por la filosofía moderna. Guénon usa al mismo tiempo en forma recurrente los términos ‘intelectualidad’, ‘élite intelectual’, ‘intuición intelectual’: esto tampoco nos tiene que llevar al equívoco, del mismo modo que no debe hacerlo cuando habla de ‘principios’ en un sentido que muchas veces podría hacernos pensar en el racionalismo. La elección no siempre muy feliz de tales términos no debe desviarnos de lo esencial. La referencia debe en realidad hacerse respecto de un orden esencialmente supraracional. El hablar de ‘intelectualidad’ puede justificarse tan sólo para hacer alusión con una analogía a una forma de participación, de realización y de contacto con contenidos superiores que posean caracteres de lucidez, de claridad, de ‘conocimiento’, en oposición a todo lo que es irracionalismo, confuso misticismo, intuicionismo instintivo y vitalista. En el sentido guénoniano, el orden ‘metafísico trasciende toda facultad simplemente humana: pero es real y nos podemos integrar al mismo cuando se sigan aquellas vías de superación de la condición humana en general que toda gran tradición ha siempre conocido y que nada tienen que ver con las especulaciones filosóficas y las divagaciones ‘espiritualistas’. Aquello que Guénon denomina ‘intelectualidad pura’ es una facultad a la cual le es dado, entre otras cosas, captar en una evidencia directa la unidad fundamental y trascendente de las enseñanzas, de los símbolos y de los principios que en las diferentes tradiciones históricas y en los diferentes pueblos han revestido formas variadas y a veces en apariencias incluso contrastantes. El tradicionalismo de Guénon es pues diferente de aquello que comúnmente se entiende por tradición: se encuentra respecto de la misma en las mismas relaciones en las cuales lo universal se encuentra respecto de lo particular, lo idéntico y esencial respecto de las variedades contingentes de la una y la otra expresión. Al punto de vista de Guénon le es propia la valorización de una tradición que aun si fuese augusta, no por ello la misma tiene importancia por lo que tiene de cerrado y de particularista, sino por aquello que en la misma remite a un contenido metafísico presente también, en otras formas, en una mayor o menor integralidad, a toda otra tradición digna de tal nombre. Se trata de un tradicionalismo ‘esotérico’ y no empírico.
Un punto que en Guénon reclama sea clarificaciones como reservas se refiere al problema de las relaciones entre la contemplación y la acción. También el término contemplación puede generar un equívoco; dado su sentido corriente, a pocos puede sugerir aquello de lo cual se trata, es decir la positiva vía de retraimiento en la realidad metafísica, a la cual se ha hecho mención. Se pensará en vez en formas religiosas, alienadas respecto del mundo y la oposición declarada por Guénon entre contemplación y acción quizás reforzará el equívoco. La afirmación de la primacía del ‘conocimiento’, de la ‘contemplación’ y de la ‘intelectualidad’ por sobre la acción es en Guénon explícita. ¿Puede la misma valer sin reservas? De acuerdo a nosotros, tan sólo en la medida en que lo que es inferior y que debe ser subordinado sea la acción desconsagrada y materializada, aquella que puede definirse más bien como agitación y fiebre que como acción verdadera en cuanto a su ser privado de cualquier luz, de cualquier sentido verdadero, de cualquier principio: en suma, se trata aquí de la acción tal como ha sido concebida por el Occidente moderno. Pero desde el punto de vista de los principios la cuestión es más compleja y las posturas sostenidas por Guénon, sea en éste como en otros libros, se resienten más de su ‘ecuación personal’ que de deducciones unívocas recabadas de la doctrina tradicional integral. Para esclarecer este punto, que resulta esencial también para las relaciones entre el Oriente y el Occidente, hay que recordar que los dos símbolos de la contemplación y de la acción han estado siempre en relación, en forma respectiva, con el elemento sacerdotal y con el guerrero o regio. Ahora bien, es doctrina tradicional, admitida por el mismo Guénon, que en su origen los dos poderes, el sacerdotal y la realeza guerrera, eran una misma cosa. Tan sólo en forma sucesiva se arribó a un separación e incluso a una oposición. Pero si ello es así, sea el uno como el otro término, sea al sacerdocio como a la simple realeza, sea al ‘brahman’ como al ‘kshatram’, por lo tanto también sea a la contemplación como a la acción, debe reconocérseles un mismo carácter subordinado; ambos se encuentran a igual distancia del punto originario y en consecuencia, a nivel de los principios ninguno de los dos puede reivindicar una absoluta supremacía respecto del otro, y el uno como el otro puede ser susceptible de servir de base para una obra eventual de reintegración, de superación de la antítesis, de reconstrucción de la unidad originaria que es al mismo tiempo conocimiento y acción, sacralidad y virilidad guerrera. Ahora bien, la forma mentis que era propia de Guénon cual individuo le impidió reconocer en estos términos las consecuencias de una doctrina que él también admitía. De allí el carácter para él indiscutible de la tesis por él defendida respecto de la incondicionada primacía de la intelectualidad y de la contemplación; de allí también el desconocimiento de las posibilidades que también el mundo de la acción (comprendido sin embargo en sentido tradicional y no en el moderno) contiene para una posible reintegración. Esta limitación incide, y de manera no irrelevante, sobre todo aquello que Guénon dice respecto de los presupuestos de una posible reconstrucción del Occidente. La tradición única, aun siendo una en su esencia, admite formas variadas de expresión y de realización en correspondencia con las disposiciones específicas de los pueblos para los cuales ella debe valer. Ahora bien Guénon reconoce que en los pueblos de Occidente predomina la tendencia hacia la acción. Si ello es así, no se ve cómo él pueda afirmar que la única forma de tradición que se hizo posible para el Occidente sea la de tipo religioso (entre otras cosas, ello puede valer sólo para una época relativamente reciente y prescindiendo del carácter complejo, no simplemente ‘religioso’, gibelino, del Medioevo occidental, y sin hablar de la romanidad antigua); en segundo lugar, aparece como problemático que, nuevamente, una tradición de tipo religioso y, en forma más general, una tradición a la cual le sea propia la afirmación de la primacía del conocimiento sobre la acción unilateralmente considerada sea la única base concebible en la eventualidad de una reconstrucción del Occidente. Es evidente que, en esta eventualidad, una tradición que, aun teniendo carácter metafísico, se vinculase a símbolos de la acción sería aquella que, por ser congenial con la calificación predominante en Occidente, podría actuar en forma eficaz y orgánicamente. Aunque sobrevendría el inconveniente de que se plantearía el problema de las formas tradicionales no extinguidas que por una obra de tal tipo podrían ser utilizadas. Tal dificultad parecería menor en la otra alternativa, gracias a la subsistencia del catolicismo. Pero los condicionamientos que el mismo Guénon ha tenido que indicar para que el catolicismo pueda abocarse a tal tarea y propiciar una reconstrucción tradicional del Occidente son suficientes como para convencerse del carácter utópico de tal planteo. Por lo demás Guénon tuvo ocasión de confesarnos que la alusión al catolicismo él se había sentido obligado a hacerla, sin por ello ilusionarse demasiado respecto de las reacciones que podrían acontecer en los ambientes católicos. Las cuales efectivamente han sido totalmente negativas, debido a la dirección que ha predominado en Occidente y que hoy luego, en el contexto del clima del ‘aggiornamento modernista’, lo son más que nunca. Esto conduce a precisar también el concepto de la élite que podría actuar como centro para una eventual reconstrucción del Occidente. El término usado por Guénon es ‘élite intelectual’. Aun estableciendo las anteriores precisiones respecto del sentido especial dado por Guénon a la intelectualidad, aun considerando sus menciones a formas indirectas, invisibles e imponderables de acción de las que puede disponer una élite de tal tipo (como ha acontecido con ciertas sociedades secretas), no se puede evitar la impresión de algo abstracto o casi restringido a estudios y a teorías. Y donde se acepte aquello que se ha dicho respecto de la oportunidad de hacer valer para el Occidente, sobre todo una tradición que tuviese como punto de partida a los símbolos de la acción, creemos que un concepto sumamente más apropiado sería el de Orden, tomando como ejemplo a las Órdenes que existieran sea en el Medioevo europeo, como en otras civilizaciones. En la Orden puede vivir una tradición incluso iniciática, aunque conjuntamente con una formación de carácter viril, que se expresa en un preciso estilo de vida y en un contacto más real con el mundo de la acción y de la historia. Es extraño que en las referencias múltiples que Guénon hace a civilizaciones tradicionales, en éste como en otros libros, el Japón sea totalmente descuidado. Esto una vez más debe explicarse con la idiosincrasia personal de Guénon, que en todo aquello que es tradición ha sido llevado a dar la preeminencia a un ideal de tipo brahamánico y de puro conocimiento. Ahora bien, hasta el día de ayer el Japón presentaba un modelo interesantísimo. El mismo se había modernizado en lo externo, para fines defensivos y de ataque, conservando sin embargo en lo interno una tradición milenaria; esta tradición, afín bajo múltiples aspectos con la del Sacro Romano Imperio, se centraba más en los símbolos de la acción, de la casta guerrera y de la realeza que en los sacerdotales, y justamente el concepto de Orden, como una aristocracia guerrera integrada por elementos sacrales y en algunos casos incluso iniciáticos (el Zen, además del Sintoísmo), tenía allí un papel importante, en especial en la casta de los Samurái que constituía la espina dorsal de aquella tradición.
Por último vale la pena mencionar el significado que hoy en día el Oriente puede tener para el Occidente. Tal como se verá, Guénon sustituye la antítesis Oriente-Occidente por la de mundo tradicional y mundo moderno. Las formas del mundo tradicional en efecto no difieren demasiado en Oriente y en Occidente, permaneciendo todas en igual medida opuestas a las propias de la civilización moderna. Guénon reputa que por un conjunto de circunstancias tales formas se han aun conservado en Oriente, mientras que en Occidente se han perdido; de allí su idea de que un contacto con el Oriente, en donde el espíritu tradicional se mantendría aun vivo, pueda servir al Occidente no para desnaturalizarse, sino para volver a encontrarse a sí mismo, para buscar de reconstruirse en una forma tradicional. Ahora bien, habría que preguntarse en qué lugar del Oriente la tradición se encuentra aun viva: China se ha perdido, la India se está nacionalizando y europeizando con un ritmo cada vez más creciente, los países árabes se encuentran en estado de desorden1. Consideramos que en lo relativo a la herencia tradicional no debemos remitirnos a epígonos o a grupos que no controlan más la vida histórica de las diferentes civilizaciones y que estarán destinados a convertirse cada vez más encerrados a los profanos y desapegados de lo que acontece en sus mismas naciones: esto sea dicho en lo relativo a lo que se refiere al problema de los contactos y de las influencias reales y no al simple conocimiento teórico de las doctrinas sapienciales antiguas, respecto de las cuales existe ya en Occidente una literatura sumamente vasta y accesible a todos con traducciones de todo tipo.
Por lo demás, justamente sobre la base de las ‘leyes cíclicas’ recordadas por Guénon, habría que preguntarse si el mismo Oriente no esté destinado a recorrer el mismo via crucis que del Occidente aun tradicional (hablamos de nuestro Medioevo) ha conducido a las formas de la civilización moderna y más aun a recorrer quizás todo ello con un ritmo sumamente más veloz (véase por ejemplo el caso de China). Entonces habría que preguntarse si Occidente, justamente por hallarse ‘más adelante’, en el arco del descenso del ciclo, que civilizaciones como las orientales, las cuales tan sólo ahora comienzan a entrar en la crisis verdadera y propia y que sólo por esto conservan aun mayores restos del espíritu tradicional y metafísico, se encuentre más cerca del final así como también y por ello mismo del nuevo principio. No se trata por supuesto de dar cabida a ningún optimismo: pero en la medida que un grupo de fuerzas pudiese llevarse más allá de la crisis de nuestro mundo, justamente el Occidente se encontraría manteniendo una posición de vanguardia cuando el Oriente en cambio se encontrará en el punto correspondiente a nuestra crisis actual, justamente el que nosotros habríamos dejado atrás. El gran problema, que en tales términos parece pues tener un significado universal, es por lo tanto el de las fuerzas de las cuales se podría disponer como base para una nueva conciencia tradicional del Occidente, eventualmente con la expresión concreta constituida por una élite en forma de Orden, y con todo lo que es requerido para aquella revulsión y para aquel ‘enderezamiento’ general en el campo de la concepción del mundo, de los valores y métodos de conocimiento respecto de todo aquello que, dice Guénon, mantiene una validez irrebatible y no se podría encontrar en lo manifestado por ningún otro escritor de nuestros tiempos.
Estas breves precisiones nuestras, procedentes de ideas que en otras partes hemos ya tenido ocasión de exponer extensamente (Sobre todo en la obra nuestra Rebelión contra el mundo moderno2), querrían contribuir a dar una mayor eficiencia a las tesis guénonianas y a su defensa del espíritu tradicional en relación a ambientes que ante uno u otro de los puntos indicados podrían probar una cierta perplejidad. Con respecto a la edición original francesa, esta edición italiana contiene algunas modificaciones3. En esto no quiera verse un arbitrio del traductor. Con Guénon hemos estado en cordiales relaciones epistolares hasta casi la vigilia de su muerte. En aquel tiempo le propusimos algunas modificaciones en el texto explicándole las razones de carácter puramente pragmático que así lo aconsejaban. Nosotros no hemos aportado sino aquellas (por lo demás de muy escaso relieve) con las cuales él se había manifestado de acuerdo. Si necesita más información, póngase en contacto con libreria-argentina.com.ar.
Julius Evola

 

notas:

1 Es interesante destacar aquí cómo en Evola está clara la idea de que en el mundo oriental, a diferencia de lo que acontece en la India y en China (y agregaríamos también el Japón) es decir el universo del budismo y el brahamanismo la tradición se ha perdido, al menos en la superficie, tal cosa no habría acontecido totalmente en el mundo árabe musulmán, el cual solamente se encuentra en estado de desorden el cual podría llegar a revertirse, tal como aconte en nuestros días con fenómenos tales como el fundamentalismo. (N.d.T.)

2 Edición castellana: Ediciones Heracles; Buenos Aires; 1995.
3 Evola hace mención a la edición italiana de la cual se ha extractado su introducción. El texto que nosotros presentamos, sin embargo, sigue en un todo el original francés. (N.d.E.)

PRÓLOGO

Cuando, hace algunos años, escribimos Oriente y Occidente creímos haber hecho todas las indicaciones útiles, al menos por el momento, sobre las cuestiones que constituían el objeto de ese libro. Desde entonces, los acontecimientos se han ido precipitando con una velocidad siempre creciente que, aunque sin llevarnos a cambiar una sola palabra de lo que decíamos entonces, sí hacen oportunas algunas precisiones complementarias y el desarrollo de los puntos de vista sobre los que, en un principio, no creímos necesario insistir. Estas precisiones se imponen tanto más cuanto que hemos visto afirmarse de nuevo, en los últimos tiempos, y bajo una forma bastante agresiva, algunas de las confusiones que quisimos precisamente disipar; teniendo buen cuidado de no mezclarnos en ninguna polémica, hemos juzgado conveniente poner las cosas en su punto una vez más. En este orden de cosas, se dan consideraciones, inclusive elementales, que parecen de tal modo extrañas a la inmensa mayoría de nuestros contemporáneos, que, para hacérselas comprender, no hay que abstenerse de volver sobre ellas con reiteración, presentándolas bajo sus diferentes aspectos y explicándolas más completamente a medida que las circunstancias lo permitan, lo que puede dar lugar a dificultades que no sería siempre posible prever desde el primer momento.
El mismo título del presente volumen demanda algunas expli20
caciones que, antes que nada, debemos suministrar, a fin de que se sepa cómo lo entendemos nosotros y no pueda darse, a este respecto, el menor equívoco. Que se pueda hablar de una crisis del mundo moderno, tomando la palabra “crisis” en su acepción más ordinaria, es algo que muchos ya no ponen en duda y, al menos en este aspecto, se ha producido un cambio bastante sensible: bajo la acción misma de los acontecimientos, ciertas ilusiones comienzan a disiparse y, por nuestra parte, no podemos sino felicitarnos por ello, porque en ello se da, a pesar de todo, un síntoma bastante favorable, el indicio de una posibilidad de enderezamiento de la mentalidad contemporánea, algo que se presenta como un débil resplandor en medio del caos actual. Es así como la creencia en un “progreso” indefinido, que hace nada era tenido por una especie de dogma intangible e indiscutible, no es ya tan generalmente admitida; algunos entrevén, más o menos vagamente, más o menos confusamente, que la civilización occidental, en lugar de ir siempre desarrollándose en el mismo sentido, podría llegar un día a un punto de parada, o inclusive naufragar enteramente en algún cataclismo. Quizás éstos no ven netamente dónde está el peligro, y los temores quiméricos o pueriles que a veces manifiestan prueban suficientemente la persistencia de muchos errores en sus espíritus; pero, en fin, ya es algo que se den cuenta de que existe un peligro, incluso aunque lo sientan más que lo comprendan verdaderamente, y que lleguen a concebir que esta civilización de la que los modernos están tan orgullosos no ocupa un lugar privilegiado en la historia del mundo, que puede correr la misma suerte que tantas otras que han desaparecido en épocas más o menos lejanas, y algunas de las cuáles no han dejado tras de sí más que unas ínfimas huellas, vestigios apenas perceptibles o difícilmente recognoscibles.
Por consiguiente, si se dice que el mundo moderno sufre una
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crisis, lo que se entiende por esto más habitualmente es que ha llegado a un punto critico o, en otros términos, que es inminente una transformación más o menos profunda, que, en breve plazo, deberá inevitablemente producirse un cambio de orientación, de grado o por la fuerza, de una manera más o menos brusca, con o sin catástrofe. Esta aceptación es perfectamente legítima y corresponde a una parte de lo que nosotros mismos pensamos, pero sólo a una parte, porque, para nosotros, y situándonos en un punto de vista más general, es toda la época moderna, en su conjunto, la que representa para el mundo un estado de crisis; parece por otra parte que nos acercamos al desenlace, y esto es lo que hoy día hace más sensible que nunca el carácter anormal de este estado de cosas que dura desde hace algunos siglos, pero cuyas consecuencias no habían llegado a ser tan visibles como lo son ahora. Ello es así también porque los acontecimientos se desarrollan con esa acelerada velocidad a la que acabamos de hacer alusión; sin duda, esto puede continuar así durante un tiempo todavía, pero no indefinidamente; e inclusive, sin estar en disposición de señalar un límite preciso, se tiene la impresión de que esto no puede durar ya mucho tiempo. Pero en el mismo término “crisis” se contienen otras significaciones que lo hacen más apto para expresar lo que queremos decir: en efecto, su etimología, que a menudo se pierde de vista en el uso corriente, pero sobre la que conviene volver, como hay que hacerlo cuando se quiere restituir a un término la plenitud de su sentido propio y de su valor original, su etimología, decimos, lo hace parcialmente sinónimo de “juicio” y de “discriminación”. La fase que puede ser llamada verdaderamente “crítica”, en cualquier orden de cosas, es la que conduce inmediatamente a una solución favorable o desfavorable, aquella en que una decisión interviene en un sentido o en otro, es entonces, por consiguiente, cuando es posible hacer un juicio sobre los resultados obtenidos, de sopesar los pro y los contra, operando una especie de clasificación entre estos resultados, unos positivos otros negativos, y de este modo ver de qué lado se inclina definitivamente la balanza. Bien entendido, no tenemos en absoluto la pretensión de establecer de una manera completa una tal discriminación, lo que, por otra parte, sería prematuro, puesto que la crisis no está todavía resuelta e incluso no es quizá posible decir exactamente cuándo y cómo lo será, tanto más cuanto es siempre preferible abstenerse de ciertas previsiones que no podrían apoyarse sobre razones claramente inteligibles por todos y que, por tanto, correrían el riesgo de ser mal interpretadas y de añadir confusión en lugar de remediarla. Todo lo que nos podemos proponer es, pues, contribuir, hasta un cierto punto y en tanto nos lo permitan los medios de que disponemos, a dar a los que estén capacitados la conciencia de algunos resultados que parecen haber quedado bien establecidos desde ahora, preparando así, aunque no sea más que de una manera parcial y bastante indirecta, los elementos que deberán servir para el futuro “juicio”, a partir del cual se abrirá un nuevo período de la historia de la humanidad terrestre.
Varias de las expresiones que acabamos de emplear evocarán sin duda, en el espíritu de algunos, la idea de lo que se llama el “juicio final” y, a decir verdad, no andarán errados, que por otra parte ello se entienda literal o simbólicamente, o de las dos formas a la vez, porque en realidad no se excluyen de ningún modo, poco importa aquí, y éste no es el lugar ni el momento de explicarnos enteramente sobre este punto. En todo caso, este poner en la balanza los pros y los contras, esta discriminación de los resultados positivos y negativos, de los que en seguida hablaremos, puede seguramente hacer pensar en la separación de los “elegidos” y los “condenados” en dos grupos inmutablemente fijados para siempre; incluso aunque aquí no se trate más que de una analogía, hay que reconocer que es una analogía válida y bien fundada, de conformidad con la naturaleza misma de las cosas; y esto reclama todavía algunas explicaciones. No es ciertamente por azar por lo que tantos espíritus están hoy obsesionados por la idea del “fin del mundo”; es para lamentarlo en ciertos aspectos, porque las extravagancias a que da lugar esta idea mal comprendida, las divagaciones “mesiánicas” que son su consecuencia en diversos medios, todas estas manifestaciones productos del desequilibrio mental de nuestra época no hacen más que agravar este mismo desequilibrio en proporciones que no son en absoluto despreciables; pero, en fin, no es menos cierto que aquí hay un hecho que no nos podemos dispensar de tener en cuenta. La actitud más cómoda, cuando se constatan cosas de este género, es con toda seguridad la que consiste en apartarlas pura y simplemente sin mayor examen, en tratarlas como errores o sueños sin importancia; nosotros pensamos sin embargo, que inclusive si son efectivamente errores, vale más, aun denunciándolos como tales, buscar las razones que los han provocado y la parte de verdad más o menos deformada que puede a pesar de todo encontrarse contenida en ellos, porque, no teniendo en suma el error más que un modo de existencia puramente negativo, el error absoluto no puede encontrarse en ninguna parte y no es más que una palabra vacía de sentido. Si se consideran las cosas de esta manera, se percibe sin esfuerzo que esta preocupación del “fin del mundo” está estrechamente ligada con el estado de malestar general en el que al presente vivimos: el oscuro presentimiento de algo que está efectivamente a punto de acabar, actuando sin control sobre ciertas imaginaciones, produce naturalmente representaciones desordenadas y lo más a menudo groseramente materializadas, que, a su vez, se traducen exteriormente por las extravagancias a las que acabamos de hacer alusión. Esta explicación no es, por otra parte, una excusa en favor de éstos; o al menos, si se puede excusar a los que caen involuntariamente en el error, porque están predispuestos a él por causa de un estado mental del que no son responsables, esto no podría ser jamás una razón para excusar el error mismo. Por lo demás, en lo que nos concierne, no se nos podrá reprochar de ninguna manera una indulgencia excesiva respecto a manifestaciones “pseudorreligiosas” del mundo contemporáneo, no más que de todos los errores modernos en general; sabemos inclusive que algunos estarían más bien tentados de hacernos el reproche contrario, y quizá lo que decimos aquí les hará comprender mejor cómo encaramos estas cosas, esforzándonos en situarnos siempre en el único punto de vista que nos importa, el de la verdad imparcial y desinteresada.
Esto no es todo: una explicación simplemente “psicológica” de la idea del “fin del mundo” y de sus manifestaciones actuales, por justa que sea en su orden, no podría pasar a nuestros ojos por plenamente suficiente, atenerse a ella sería dejarse influenciar por una de esas ilusiones modernas contra las que nos oponemos en toda ocasión que se presenta. Algunos, decíamos, sienten confusamente el fin inminente de algo cuya naturaleza y alcance no pueden exactamente definir; es preciso admitir que ellos tienen aquí una percepción muy real, aunque vaga y sujeta a falsas interpretaciones o a deformaciones imaginativas, puesto que, cualquiera que sea este fin, la crisis que debe forzosamente desembocar en él es bastante aparente y una multitud de signos inequívocos y fáciles de verificar conducen todos de una manera concordante a la misma conclusión. Este fin no es sin duda el “fin del mundo”, en el sentido total en que algunos lo quieren entender, pero es, al menos, el fin de un mundo; y si lo que debe acabar es la civilización occidental bajo su forma actual, es comprensible que quienes se han acostumbrado a no ver nada fuera de ella, a considerarla como “la civilización”, sin epíteto, crean fácilmente que todo acabará con ella y que, si ella llega a desaparecer, eso será verdaderamente el “fin del mundo”. Diremos pues, para llevar las cosas a sus justas proporciones, que parece desde luego que nos aproximamos realmente al fin de un mundo, es decir, al fin de una época o de un ciclo histórico, que puede por otra parte estar en correspondencia con un ciclo cósmico, según lo que a este respecto enseñan todas las doctrinas tradicionales. Ya ha habido en el pasado muchos acontecimientos de este género y sin duda habrá otros en el porvenir, acontecimientos de importancia desigual, por lo demás, según den fin a períodos más o menos amplios y según conciernan al conjunto de la humanidad terrestre o solamente a una u otra porción de ella, una raza o un pueblo determinado. Es de suponer, en el estado presente del mundo, que el cambio que sobrevendrá tendrá un alcance muy general, y que, cualquiera que sea la forma que revista, y que no intentamos definir, afectará más o menos a la tierra entera. En todo caso, las leyes que rigen tales acontecimientos son aplicables analógicamente a todos los grados; también lo que se ha dicho del “fin del mundo”, en un sentido tan completo como es posible concebirlo, y que por otra parte no se refiere de ordinario más que al mundo terrestre, es todavía verdadero, guardadas todas las proporciones, cuando se trata simplemente del fin de un mundo cualquiera en un sentido mucho más restringido.
Estas observaciones preliminares ayudarán grandemente a comprender las consideraciones que van a seguir; ya hemos tenido ocasión, en otras obras, de hacer bastante a menudo alusión a las “leyes cíclicas”; por otra parte, quizá sería difícil hacer una exposición completa de estas leyes bajo una forma fácilmente accesible a los espíritus occidentales, pero al menos es necesario tener algunos datos sobre este tema si se quiere uno hacer una idea verdadera de lo que es la época actual y lo que ella representa exactamente en el conjunto de la historia del mundo. Es por esto por lo que comenzaremos por mostrar que los caracteres de esta época son realmente los que las doctrinas tradicionales han señalado en todo tiempo para el período cíclico al que ella corresponde; y esto será también mostrar que lo que es anomalía y desorden desde un cierto punto de vista es sin embargo un elemento necesario de un orden más vasto, una consecuencia inevitable de las leyes que rigen el desenvolvimiento de toda manifestación. Por lo demás, digámoslo en seguida, esta no es una razón para contentarse con sufrir pasivamente la turbación y la oscuridad que momentáneamente parecen triunfar, porque, si así fuera, no nos quedaría otra cosa que guardar silencio; por el contrario, es un razón para trabajar, tanto como se pueda, en preparar la salida de esta “edad de sombra” cuyo fin más o menos próximo, si no inminente, permiten entrever muchos indicios. Esto también está en el orden, porque el equilibrio es el resultado de la acción simultánea de las dos tendencias opuestas; si la una o la otra pudiera enteramente cesar de actuar, no se recuperaría jamás el equilibrio y el mundo mismo se desvanecería; pero esta suposición es irrealizable, porque los dos términos de una oposición no tienen sentido más que el uno por el otro, y cualesquiera que sean las apariencias, se puede estar seguro de que todos los desequilibrios parciales y transitorios concurren finalmente a la realización del equilibrio total.

Perseguido – Ludovic Kennedy

300 págs.,
Tapa: blanda
Editorial: Emecé
Precio para Argentina: 25 pesos
Precio internacional: 9 euros

En el año 1941, el acorazado alemán Bismarck, el más formidable buque de guerra existente, irrumpió en el Atlántico. Su presencia constituyó una temible amenaza para los convoyes que abastecían a Gran Bretaña. El 24 de mayo se encontró con el Hood, el más famoso y amado de los acorazados ingleses. Una granada del Bismarck perforó el blindaje del Hood que se hundió en menos de dos minutos. Esta acción fue el principio de una de las cacerías más encarnizadas de la historia de los mares, la persecución y destrucción final de la nave fantasma.
Escaramuza tras escaramuza, el Bismarck eludió a sus seguidores a través de los más recónditos mares del mundo. En su huida cubrió más de dos millones de millas cuadradas, desde el Báltico y el Ártico hasta el golfo de Vizcaya. Aquí también puede encontrar información sobre los libros de historia politica Argentina.
Ludovic Kennedy, autor de esta magnífica crónica, participó en la acción como joven oficial de marina. Ha investigado profundamente el tema, entrevistando no sólo a testigos británicos y alemanes que aún sobreviven, sino tambjén combatientes de la resistencia en Francia y Noruega, para que nada faltase en la narración del inmenso drama que describe. Si necesita más información, póngase en contacto con libreria-argentina.com.ar.

Manual del Jefe Cartilla del Jefe del Cuib – Corneliu Zelea Codreanu

148 páginas
medidas: 14,5 x 20 cm.
Ediciones Sieghels
2015
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 200 pesos
Precio internacional: 13 euros

Corneliu Codreanu, el «Capitán», escribió este pequeño manual con la clara finalidad de organizar un movimiento destinado al cultivo de las más nobles virtudes del alma humana.
El contenido del presente opúsculo gira en torno a las seis leyes fundamentales del «cuib» (nido): disciplina, trabajo, silencio, educación, auxilio recíproco y honor. Empero hay una ley no muy enfatizada ni especialmente mencionada: la ley de la abnegación: luminoso norte del legionario desde que abandona la condición de simple «militante» o «miembro» y es aceptado como «legionario» hasta caer frente a las balas enemi8
gas. El espíritu de sacrificio existió desde los primeros meses de la fundación, y los que se inscribían en el movimiento aceptaban calladamente identificarse con el mismo.
El presente libro, cuyo titulo original es “El Manual del Jefe de Cuib” es una síntesis de la organización, la ideología y la historia legionaria.

ÍNDICE

A manera de Prólogo, por Stan Popescu 7
Presentación, por Horia Sima 9
La Legión 10
Primera parte 11
La sesión del Cuib. Las Leyes. El Banderín. La Iniciativa.
La Ejecución de las órdenes
Segunda parte 31
De la Organización. Cuantas especies de Cuiburi existen.
Su encuadramiento
Tercera parte 39
Consejos para los Jefes de Cuib a fin de que la unidad a su mando funcione bien
Cuarta parte 45
El reclutamiento de los militantes
Quinta parte 47
El uniforme legionario
Sexta parte 51
La camaradería, la disciplina y la fe en los Jefes
Séptima parte 53
El Jefe de Cuib en época de campaña electoral
Octava parte 61
En qué dirección espiritual debe educar un Jefe de Cuib a sus hombres
Novena parte 67
Cuál es la vía que debe recorrer el legionario en su vida legionaria
Décima parte 73
El legionario y los ”demás”.
Undécima parte 77
En que cree un Legionario
Duodécima parte 81
El régimen de los Parlamentarios Legionarios.
Los tres deberes solemnes de un Legionario
Decimotercera parte 95
Breve historia legionaria. Líneas generales del programa legionario
El Juramento del Legionario 139
El juramento de los grados legionarios 140
Los diez mandamientos 143
La Asociación Amigos de los Legionarios 145

A MANERA DE PRÓLOGO

Corneliu Codreanu, el «Capitán», escribió este pequeño manual con la clara finalidad de organizar un movimiento destinado al cultivo de las más nobles virtudes del alma humana. Son mucho más las orientaciones que enseñó en las memorables e inolvidables reuniones nocturnas, realizadas después de las agotadoras jornadas en los «Campamentos de Trabajo» cuando los participantes (profesionales, campesinos, estudiantes universitarios, obreros y alumnos secundarios) le pedían aclaraciones y explicaciones detalladas acerca de los 92 puntos del «Manual del Jefe». Ahí, alrededor del fuego, vecino a los andamiajes elevados para levantar sanatorios, casas para los pobres, monasterios, etc., entre canción y canción, Codreanu respondía a las preguntas y ampliaba los conceptos, las ideas y las normas de conducta que deben caracterizar el alma legionaria.

El lector observará que el contenido del presente opúsculo gira en torno a las seis leyes fundamentales del «cuib» (nido): disciplina, trabajo, silencio, educación, auxilio recíproco y honor. Empero hay una ley no muy enfatizada ni especialmente mencionada: la ley de la abnegación: luminoso norte del legionario desde que abandona la condición de simple «militante» o «miembro» y es aceptado como «legionario» hasta caer frente a las balas enemigas. El espíritu de sacrificio existió desde los primeros meses de la fundación, y los que se inscribían en el movimiento aceptaban calladamente identificarse con el mismo. Se «oficializó» dicha ley recién a partir del estremecedor sacrificio de Motza y Marín, caídos en Majadahonda frente al enemigo de Cristo.

Codreanu fundó el «Cuerpo Motza-Marín», y formó un grupo de élite destinado a ser ejemplo de las futuras generaciones de rumanos, tanto por el cristiano estilo de vida, como por la inconmovible e impertérrita voluntad de sacrificarse continuamente por la fe en Cristo y el bien de la Patria.

Hoy, después de sesenta y nueve años de la fundación de la Legión de San Miguel Arcángel, este pequeño librito sigue siendo la principal orientación de los legionarios de Rumania.

Stan M. Popescu

PRESENTACIÓN

Después de dos años de feroces persecuciones, la Cartilla del Jefe de Cuib reaparece bajo el signo de la Victoria del Capitán.
Esta guía de vida, de organización y de doctrina legionaria, con páginas por medio de las cuales han nacido, han luchado y han muerto tantos legionarios apasionados, ha sido perseguida y quemada junto a los cuerpos de nuestros mártires.
LEGIONARIOS: custodiad este libro y no os separéis de él.
Es el pensamiento y la voluntad del más grande dirigente de nuestra estirpe, para realizar un hombre nuevo, una élite genuina y un país como el sagrado sol del cielo.
Es la antorcha del amor sin límites del Capitán por nosotros.
Es ley para los siglos para la estirpe rumana.
El saludo permanece inmutable, porque queremos crecer en Su espíritu.
Hasta que el cielo rumano no se oscurezca sobre nuestros espíritus, el Capitán no puede morir.
Lo tenemos entre nosotros, vive entre nosotros.
¡Viva la Legión y el Capitán!

HORIA SIMA
Bucarest, Septiembre de 1940

La Legión es una organización fundada en el orden y la disciplina.

La Legión está animada por un nacionalismo puro, emanado del amor sin límites por la Estirpe y por el País.

La Legión quiere reavivar en la lucha todas las energías creadoras de la Estirpe.

La Legión defiende los altares de la Iglesia que los enemigos quieren demoler.

La Legión se inclina ante las cruces de los valientes y de los mártires de la Estirpe.

La Legión se coloca cual escudo indestructible, en torno al Trono, cuyos Voivodas y Príncipes se han sacrificado por la defensa y el bien de la Patria.

La Legión quiere construir, con espíritus fuertes y brazos robustos, un País potente, una nueva Rumania.

Bucarest, Mayo de 1933.

 

Traición a Occidente – Traian Romanescu

232 páginas
21 x 14 cm.
Ediciones Sieghels, 2010
Encuadernación rústica

Precio para Argentina: 260 pesos
Precio internacional: 19 euros

¿”Errores” o traición? “Errores” de Roosevelt, “errores” de Eisenhower, “errores” de Marshall, “errores” de Hopkins, de Morgenthau, de Truman, de Acheson, de Dulles, de Kennedy, de Johnson, de Rockefeller, de Ford, de Kissinger… “Errores, ¿errores?”…
Toda una cadena de “errores” se prolonga maravillosamente, siempre en perjuicio de Occidente y siempre en beneficio del avance judeo-masónico marxista.
El mismo “error” en Casablanca, en Teherán, en Yalta, en Potsdam, en Ginebra, en Camp David, en todas las reuniones internacionales. Lo mismo desde 1917, 1943, 1945, 1951, 1960, 1972, 1975. Lo mismo en Polonia que en Checoslovaquia, en Rumania que en Hungría, que en China, que en el Tibet, que en Cuba, que en Vietnam, que en Camboya…
Lo que se ha llamado error no es un error, sino una traición al mundo occidental.
Este libro del Dr. Traían Romanescu descorre pesadas cortinas de “desinformación” y sacan a la luz a quienes protegidos por la propaganda ayudaron el avance comunista y la entrega de Occidente a la dominación judeo-masónica.

ÍNDICE

Introducción7
I. – ¿Por qué traiciona?13
II. – Voces autorizadas17
III. – La Masonería es milenaria23
IV. – La Masonería y su constitución41
V. – Camino de la traición59
VI. – Los ritos masónicos65
VII. – Órdenes masónicas69
VIII. – Documentos masónicos73
IX. – La traición, tradición de la judío-masonería85
X. – La traición de Wilson99
XI. – La traición de Roosevelt105
XII. – La traición de Churchill109
XIII. – La traición de Truman115
XIV. – La traición de Eisenhower121
XV. – La traición de De Gaulle135
XVI. – Otros lo dicen143
XVII. – Cosas que deben ser conocidas157
XVIII. – El mundo despierta167
XIX. – Elementos inseparables: Comunismo-Judaísmo173
XX. – ¿Por qué conspiran?183
XXI. – ¿Estorba la raza blanca?191
XXII. – Aún hay esperanzas197
XXIII. – Traición abierta217
XXIV. – ¿Qué es la opinión pública?221
XXV. – Los “Nuevos tiempos de Roosevelt”227

INTRODUCCIÓN

En favor del comunismo, la masonería traiciona al Occidente y a todo el mundo libre. Esta verdad, indiscutible, debe ser conocida de todos los que aman la libertad y están dispuestos a defenderla.
Bajo la dirección del judaísmo internacional, del cual la masonería es un instrumento, la traición se ejecuta sistemáticamente. Gracias a ella fue posible la revolución comunista en Rusia y, después de la Segunda Guerra Mundial, ella ha propiciado la expansión del imperio bolchevique. En el presente, el supremo clan judeomasónico fomenta la llamada “coexistencia pacífica”, para dar tiempo de fortalecerse al monstruo eurasiático. El objetivo es que el bloque soviético afiance la esclavitud total de centenares de millones de hombres y supere al mundo libre en poderío económico y militar, para extender su zarpa sobre los pueblos que están aún fuera de su órbita, y que le serán entregados en bandeja por los traidores agazapados en todos los países del mundo occidental.
Todo está dispuesto para el buen éxito total de la criatura más querida del judaísmo internacional: el comunismo soviético.
El libro de Lenin, “Tareas Inmediatas del Poder Soviético”, es acaso la más importante obra escrita según la cual se desarrolla el comunismo aplicado. (Naturalmente, después de los llamados “Protocolos de los Sabios de Sión”, que constituyen las directivas secretas del Primer Congreso Mundial Judío Sionista, efectuado en Basilea [1897], y que son la suma del comunismo real, no del propagandístico de Marx, Engels y otros).
El libro de Lenin contiene directivas destinadas exclusivamente a los jefes de la conspiración mundial comunista, como las siguientes: .
“Por el TERROR SISTEMÁTICO, dentro del que cualquier interrupción de contacto, cualquier TRAICIÓN y cualquier MENTIRA serán lícitas, nosotros encontraremos el medio de bajar A LA HUMANIDAD HASTA EL MÁS MISERABLE NIVEL DE EXISTENCIA; solamente así conseguiremos transformar la humanidad en ese INSTRUMENTO PASIVO Y OBEDIENTE indispensable al establecimiento de NUESTRA DOMINACIÓN. DESCOMPONIENDO EL APARATO DE PRODUCCIÓN EN EUROPA Y AMERICA, ORGANIZANDO A LA HEZ DEL PUEBLO Y A LOS MALHECHORES ES COMO ACABAREMOS MAS FÁCILMENTE CON LA BURGUESÍA IDIOTA; tomaremos DESPUÉS ASIA Y ÁFRICA”…
“GRACIAS A LA EXTERMINACIÓN TOTAL DE LA CLASE DIRIGENTE ACTUAL, NUESTRA VICTORIA ENCONTRARÁ EN EUROPA ENTERA POCOS OBSTÁCULOS, COMO HA OCURRIDO EN RUSIA. NUESTRO PODER NO CONOCE NI LIBERTAD NI JUSTICIA. ÉL ES DELIBERADAMENTE ESTABLECIDO SOBRE LA DESTRUCCIÓN DE LA VOLUNTAD INDIVIDUAL Y EL CONTROL COMPLETO TANTO DE LA PRODUCCIÓN COMO DEL CONSUMO. ¡SOMOS LOS AMOS! TENEMOS LA MISIÓN DE OPRIMIR. LA INSENSIBILIDAD ABSOLUTA ES NUESTRO DEBER. LA MAYOR CRUELDAD ES UN MÉRITO EN EL CUMPLIMIENTO DE ESTE DEBER”…
“En la persecución de nuestra finalidad nosotros podemos aliarnos con las potencias capitalistas con todas nuestras FACULTADES DE DESTRUCCIÓN Y SOSTENER SUS ESFUERZOS EGOÍSTAS. PODEMOS AUN CONCERTAR convenios Y ALIANZAS CON ELLAS PARA INDUCIRLAS A UN FALSO SENTIMIENTO DE SEGURIDAD. CUANDO FINALMENTE HAYAMOS MINADO SU FUERZA DE RESISTENCIA, CUANDO SUS GOBIERNOS, IMAGINÁNDOSE ESTAR FIRMEMENTE ESTABLECIDOS, SE CONFIEN EN NUESTRO SOSTEN Y SE VEAN METIDOS EN TODA CLASE DE AVENTURAS, LOS ABANDONAREMOS Y ESTABLECEREMOS NUESTRO PODERÍO SOBRE SUS RUINAS, puesto que nuestra finalidad es y será: LA DOMINACIÓN DEL MUNDO”.
Como se ve, la tarea del comunismo está en marcha. Del cumplimiento del mandato de Lenin se encargan los cabecillas rojos preparados en la academia política “Vladimir Ilitch Lenin”, de Moscú. El mismo Khrushchev, al frente de su banda, no pierde oportunidad de proclamarse “leninista”. Renegó, cuando menos de palabra, de Stalin, pero nunca de Lenin.
En 1931, el judío ucraniano Manuilski declaraba ante los alumnos de la mencionada academia política de Moscú:
“LA GUERRA A MUERTE ENTRE EL COMUNISMO Y EL CAPITALISMO ES INEVITABLE. Hoy, desde luego, no tenemos fuerzas suficientes para el ataque. NUESTRO TIEMPO LLEGARÁ EN VEINTE AÑOS. ENTRETANTO ES PRECISO PONER A LA BURGUESÍA A DORMIR. Y COMENZAREMOS A HACERLO LANZANDO EL MOVIMIENTO DE PAZ MÁS ESPECTACULAR DE LA HISTORIA. HABRÁ CONCESIONES ELECTRIZANTES. Los países capitalistas, ESTÚPIDOS Y DECADENTES, SE REGOCIJARÁN EN COOPERAR A SU PROPIA DESTRUCCIÓN. CELEBRARÁN CUALQUIER OPORTUNIDAD DE VOLVER A SER AMIGOS. TAN PRONTO SU GUARDIA BAJE, CAEREMOS SOBRE ELLOS Y LOS APLASTAREMOS CON EL PUÑO CERRADO”. Aquí también puede encontrar información sobre los mejores libros de politica.
Han pasado más de 30 años desde 1931 y el comunismo se encuentra en la fase de preparación del golpe final contra el mundo, preparación de la que la paralización del mundo occidental mediante “el movimiento de paz más espectacular de la historia” es la piedra angular. Y gran parte del progreso conseguido por el comunismo se lo debe a la traidora judeomasonería.
En los Estados Unidos, clave de la libertad del mundo, la traición ha alcanzado profundidades insospechadas bajo la administración “republicana” del consorcio judío-masónico Eisenhower-Baruch-Weinberg y compañía, que burló no sólo a los países esclavizados que habían puesto su última esperanza en Estados Unidos, sino al mismo pueblo norteamericano. En 1959, esa administración se desenmascaró mediante el apoyo abierto al movimiento “de paz” que culminó con la invitación a Khrushchev para que visitara los Estados Unidos y desarrollara una campaña de propaganda.
La “paz” que propone el comunismo significa la muerte para el mundo libre, en un futuro muy próximo. La traición iniciada por Roosevelt, Churchill, Attlee y Truman avanza incontenible, gracias a que el poder oculto de la judeomasonería domina política y económicamente a los pueblos cristianos.
La masonería es el principal traidor de Occidente: esa masonería anticristiana por su origen y por su dirección secreta judaica allana el camino al comunismo y persigue los mismos objetivos.
En 1958 se efectuó en Chile la Cuarta Conferencia Internacional de la Masonería, y en ella los masones acordaron su apoyo abierto al comunismo. Fue el Episcopado argentino el único organismo eclesiástico que adoptó una actitud respecto de las decisiones del cónclave masónico. El 20 de febrero de 1959, treinta y tres prelados de la Iglesia Católica argentina, reunidos en la Villa de San Ignacio, en San Miguel (Argentina), redactaron la “Declaración del Episcopado Argentino”, que fue publicada por el periódico La Nación el primero de marzo siguiente. Comentando los acuerdos de la Cuarta Conferencia Internacional de la Masonería, la “Declaración del Episcopado” dice, entre otras cosas:
“… Señalóse a continuación la nueva táctica de la masonería, con la que coinciden también las últimas consignas del comunismo internacional. Los masones deben procurar el laicismo en todos los órdenes, y el comunismo la subversión del orden social, como terreno apto para sus intentos finales,
“La consigna masónica es la siguiente: intensificar la campaña laicista por intermedio de los diversos partidos políticos influidos; tratar de apaciguar la alarma de la Iglesia Católica contra la masonería, evitando la acción masónica directa; incrementar la acción de quebrantamiento de la unidad de los movimientos obreros, para apresurar luego su destrucción.
“La masonería y el comunismo persiguen momentáneamente el mismo objetivo en América Latina, por lo cual debe procurarse la mayor armonía en la acción, sin que aparezca públicamente su alianza.
“Una prueba de todo esto la tenemos en el Segundo Congreso Internacional de la Fraternidad Universal. Es éste un congreso masónico de inspiración comunista, que aspira a hacer servir los fines masónicos de “fraternidad universal” a la expansión del comunismo soviético internacional. Este congreso se realizará en los días de la próxima Semana Santa y se propone aprestarse para luchar por la confraternidad humana y la PAZ del mundo, dos lemas en que ocultan sus perversas intenciones la masonería y el comunismo.
“Para lograr sus fines la masonería se vale de la alta alianza, de la alta política y de la prensa mundial. El marxismo se vale de la revolución mundial en lo social y lo económico, contra la Patria, la familia, la propiedad, la moral y la religión”.
Luego aparece, reproducida por el Episcopado católico argentino, una declaración reveladora hecha por el Gran  Maestro de la masonería de París, que dice así:
“EL MARXISMO Y LA MASONERÍA TIENEN EL MISMO IDEAL COMÚN DE LA FELICIDAD TERRESTRE. UN MASÓN PUEDE ACEPTAR ENTERAMENTE LAS CONCEPCIONES FILOSÓFICAS DEL MARXISMO. NINGÚN CONFLICTO ES POSIBLE ENTRE LOS PRINCIPIOS DEL MARXISMO Y DE LA MASONERÍA”.
La fraternidad y la complicidad de la masonería con el comunismo son perfectamente claras.
Ya en el otoño de 1948, tras una reunión en Bucarest, la masonería rumana había hecho una declaración similar a la del Gran Maestro parisiense. En aquella ocasión, los masones rumanos recibieron órdenes de colaborar con el gobierno comunista. Los que rehusaron fueron asesinados o sometidos a trabajos forzados. Eran en su mayoría masones de grados inferiores que desconocían los fines de su secta.
Así pues, vivimos una época de traición masónica a favor de la conspiración judeo-comunista universal. Esperemos, sin embargo, que los “Grandes Maestros” y los consejos masónicos se equivoquen, y que su actuación no quede sin castigo. Son cálculos son demasiado optimistas.
La traición masónica ha llegado demasiado lejos; me propongo, en este libro, descubrirla ante los ojos de] mundo. Corno la masonería es una entidad más o menos secreta, es necesario exhibir su organización y actividad. La condición esencial para poder combatir a un enemigo es conocerlo. Y la judeomasonería es un enemigo del mundo, tan peligroso como el comunismo mismo, porque sus dirigentes se mueven en secreto.

El Autor

Estudios sobre el holocausto – Enrique Aynat

250 páginas
medidas: 14,5 x 20 cm.
Ediciones Sieghels
2016
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 250 pesos
Precio internacional: 23 euros

En el presente opúsculo se recopilan tres monografias diferentes que estudian algunas de las facetas esenciales de ese complejo y polémico campo de investigación histórica que es la deportación de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Aquí también puede encontrar información sobre los mejores libros de la segunda guerra mundial.
La primera de ellas – Consideraciones sobre la deportación de judíos de Francia y Bélgica al este de Europa en 1942 –, tras someter a dura crítica la tesis hoy generalemente aceptada de que los judíos deportados de Europa occidental eran exterminados en el campo de concentración de Auschwitz, indaga sobre la suerte que corrieron dichos judíos tras su paso por este campo. Se trata de un trabajo pionero que pretende contestar esta pregunta esencial: si los judíos deportados no eran aniquilados en Auschwitz, entonces… ¿dónde iban y qué fue de ellos?
La segunda monografia – Los informes de la resistencia polaca sobre las cámaras de gas de Auschwitz (1941-1944) – supone también un trabajo original de investigación sobre el arma del crimen con que supuestamente se llevó a cabo el exterminio de judiós en Auschwitz: las cámaras de gas homicidas. Aquí la cuestión es enfocada desde una perspectiva nueva: el estudio meticuloso, conforme a las rigurosas reglas de la metodología histórica, de las fuentes de información de que disponía la resistencia polaca sobre el campo de Auschwitz y, en particular, sobre las cámaras de gas.
Finalmente, se ha agregado a la edición original un tercer trabajo de Enrique Aynat referente a los llamados “Protocolos de Auschwitz”, unos documentos supuestamente redactados por cinco evadidos de los campos de concentración alemanes de Auschwitz y Birkenau (Alta Silesia) donde se revelaría que la gran mayoría de los judíos deportados a dichos campos fueron aniquilados por medio de cámaras de gas. Los Protocolos constituyen el origen de la versión que hoy conocemos sobre los hechos supuestamente acaecidos en Auschwitz y Birkenau y han sido elevados a la categoría de fuente histórica principal.
No obstante la importancia fundamental que los “Protocolos de Auschwitz” han asumido en la historiografía exterminacionista, “no han sido sometidos a un estudio llevado a cabo con los métodos rutinarios de la crítica y de la investigación históricas”. Con la aplicación de ellos, E. Aynat llega a la conclusión de que los “Protocolos de Auschwitz” “no resisten la critica “, “son apócrifos y contienen una gran cantidad de información falsa”, por lo que en definitiva “su valor como fuente histórica es nulo”.

ÍNDICE

Los “Protocolos de Auschwitz”: ¿una fuente histórica? (1990)
Prólogo9
0 Introducción15
0.1 Definición, génesis y objeto del trabajo15
0.2 Historia de la cuestión16
0.2.1 Desarrollo del estudio del tema16
0.2.2 Estado crítico de la cuestión21
0.3 Método seguido en la elaboración del trabajo22
1 Los documentos23
1.1 Textos que constituyen los Protocolos de Auschwitz23
1.1.1 Prefacio23
1.1.3 Testimonio de dos jóvenes judíos fugados el 27 de mayo de 194426
1.2 Documentos examinados28
1.2.1 Documento sin título archivado en la institución Yad Vashem (Jerusalén) bajo la signatura M20/15328
1.2.2 “Tatsachenbericht ueber Auschwitz und Birkenau”28
1.2.3 Documento sin título archivado en el ministerio sueco de Asuntos Exteriores (Estocolmo) bajo la signatura 1920-HP 109528
1.2.4 ‘Rapports sur les camps de ‘travail’ de Birkenau et d’Ausschwitz”29
1.2.5 “The Extermination Camps of Auschwitz (Oswiecim) and Birkenau in Upper Silesia”29
1.2.6 “Testimony of Two Escapees from, Auschwitz-Birkenau Extermination Camps at Oswiecim, Poland”30
2 Establecimiento y determinación de los mejores textos30
2.1 Protocolo 130
2.2 Protocolo 232
2.3 Protocolo 332
3 Critica externa. Critica de procedencia33
3.1 Autoría33
3.1.1 Anonimato33
3.1.2 Aparición de los supuestos autores35
3.2 ¿Cuándo se redactaron?43
3.2.1 Protocolo 143
3.2.2 Protocolo 245
3.2.3 Protocolo 346
3.3 ¿Dónde se redactaron?48
3.3.1 Protocolo 148
3.3.2 Protocolo 249
3.33 Protocolo 349
3.4 Otros aspectos relacionados con la redacción50
3.4.1 Protocolo 150
3.4.1.2 Personas presentes52
3.4.1.3 Lengua en que se redactó el documento53
3.4.1.4 Extensión del documento54
3.4.1.5 Autoría de los gráficos55
3.4.2 Protocolo 256
3.4.3 Protocolo 357
3.5 La difusión de los protocolos57
3.5.1 Comité de ayuda o enlace en Istanbul (Turquía)58
3.5.2 La llegada de los Protocolos a Ginebra (Suiza)58
3.5.3 El representante de la Santa Sede en Bratislava (Eslovaquia)59
3.5.4 Los Protocolos en Hungría60
3.5.5 Conclusión61
4 Crítica interna. Cotejo de los textos62
5 La cuestión de la veracidad de los protocolos65
5.1 Protocolo 166
5.2 Protocolo 288
5.3 Protocolo 390
6 El supuesto encuentro en el monasterio de Svaty Jur93
Conclusiones:97
7 Las declaraciones de Rudolf Vrba y Alfred Wetzler98
7.1 Las declaraciones de Rudolf Vrba98
Contradicciones99
Falsedades105
7.2 Las declaraciones de Alfred Wetzler110
Contradicciones111
Falsedades111
8. Verificación de los testimonios112
9. Conclusiones116

Consideraciones sobre la deportación de judíos de Francia y Bélgica al este de Europa en 1942
0. Introducción125
0.1. Génesis y objeto del trabajo125
0.2 Fuentes126
0.3 Método127
0.4 Evolución de la cuestión128
1. Las listas de números de registro de Auschwitz.131
2. Los documentos alemanes de París137
3. La resistencia polaca y el gobierno polaco en el exilio142
3.1 Los informes de la resistencia polaca147
3.2 Los documentos del gobierno polaco en el exilio154
4. Indicios de que Auschwitz no era la meta final de la deportación159
5. La cuestión de los supervivientes165
6 Conclusión: lo que probablemente ocurrió169

Los informes de la resistencia polaca
sobre las cámaras de gas de Auschwitz (1941-1944)
0. Introducción181
0.1 Génesis y objeto181
0.2 Fuentes182
0.3 Método185
1 Crítica externa186
2 Crítica interna193
2.1 Crítica de sinceridad193
2.2 Critica de exactitud198
3 Los documentos de la resistencia y la versión actual de los hechos200
3.1 Descripción de las cámaras de gas200
3.2 Acciones de exterminio en masa por medio de gas recogidas en los documentos y que no han sido reconocidas por la tesis oficial204
3.3 El agente tóxico205
3.4 Otros métodos de exterminio descritos en los documentos de la resistencia y que no han sido reconocidos por la tesis oficial205
4 Conclusiones207
Apéndice213
Documentos213
Bibliografía246

PRÓLOGO A Los “Protocolos de Auschwitz”: ¿una fuente histórica?

Si bien las tesis del exterminio de judíos en Auschwitz nació hacia la mitad de 1942 -la primera noticia en tal sentido es del mes de junio – y se ha difundido desde entonces enriqueciéndose con temáticas nuevas y a menudo contradictorias, como la muerte de las victimas por medio de “martillo neumático” (Hammerluft) o en “cámaras eléctricas” (komory elektryczne), la versión definitiva de tal tesis, la del exterminio en cámaras de gas mediante Zyklon B, se impuso tan sólo en 1944.
Las tres obras exterminacionistas más autorizadas dedicadas en los últimos años al conocimiento del exterminio judío por parte de los Aliados durante la segunda guerra mundial, concuerdan en considerar los informes presuntamente redactados en la primavera de 1944 por dos judíos eslovacos evadidos de Auschwitz el 7 de abril del mismo año, Walter Rosenberg que adoptó posteriormente el nombre de Rudolf Vrba, y Alfred Wetzler, como la fuente principal y esencial del conocimiento relativo a las cámaras de gas de Auschwitz.
Martin Gilbert, en el prefacio a la edición alemana de su estudio “Auschwitz and the Allies”, escribe textualmente que “el más grande de todos los lugares de tormento, la llamada fábrica de la muerte de Auschwitz-Birkenau, consiguió guardar su secreto hasta el verano de 1944, esto es, hasta cuando, en junio de ese año, fueron dados a conocer los informes mencionados.
Walter Laqueur confirma que “fue tan sólo en 1944, al llegar Rudolf Vrba y Alfred Rosenberg con noticias muy detalladas sobre el más grande de todos los campos de la muerte, cuando los ‘rumores’ se convirtieron en certeza”.
David S. Wyman, por último, declara que las informaciones facilitadas por Vrba y Wetzler en 1944 llegaron a los gobiernos aliados y comenzaron a aparecer en los diarios suizos, ingleses y americanos. A finales del mes de junio el mundo exterior conocía por tanto la verdad sobre Auschwitz y poseía descripciones del campo, de su ubicación y de su organización”.
Las informaciones anteriores, como las del 10 y 12 de agosto de 1943, a las que Raul Hilberg da gran relieve, eran fragmentarias y aproximadas y no tuvieron prácticamente ninguna difusión.
A los informes mencionados se les añadieron pronto otros dos, uno pretendidamente redactado por otros dos judíos evadidos de Auschwitz el 27 de mayo de 1944, Czeslaw Mordowicz y Arnost Rosin, el otro de un “comandante polaco” identificado muy tardíamente como Jerzy Tabeau.
Estos informes, a los que se les ha atribuido el nombre de “Protocolos de Auschwitz” y que también Hermann Langbein considera “testimonios precisos y detallados”, han sido retomados y elevados de nuevo a fuente histórica principal por Georges Wellers en una de las más autorizadas obras exterminacionistas de los últimos años. “Nationalsozialistische Massentötungen durch Giftgas”.
El informe presuntamente redactado en común por Vrba y Wetzler, ya definido como “muy fidedigno” por Gerald Reitlinger, ha sido además publicado por Heiner Lichtenstein en la obra “Warum Auschwitz nicht bombardiert wurde”.
Ahora bien no obstante la importancia fundamental que los “Protocolos de Auschwitz” han asumido en la historiografía exterminacionista, “no han sido sometidos “, como pone de relieve Enrique Aynat, “a un estudio llevado a cabo con los métodos rutinarios de la crítica y de la investigación históricas”, con la única excepción de Jean-Claude Pressac, sobre el que volveremos enseguida.
El objetivo que E. Aynat se ha propuesto en el estudio “Los Protocolos de Auschwitz – ¿una fuente histórica?” está apunto de colmar esta grave laguna historiográfica.
La metodología historiográfica seguida por el historiador español se articula en dos aspectos complementarios: crítica textual para establecer el mejor texto de los “Protocolos” entre las varias versiones en varias lenguas, crítica histórica para comprobar su veracidad. La crítica textual basada sobre una documentación rica y en parte inédita que suministra un óptimo soporte a la crítica histórica, partiendo de la cuestión puramente técnica de la determinación del mejor texto, se desarrolla con argumentos rigurosos y bien estructurados en un examen profundo de la génesis de los “Protocolos “, en el cual E. Aynat pone en evidencia las contradicciones insuperables que emergen de un serio análisis crítico de las cuestiones fundamentales, autores materiales, tiempo, lugar y modalidad de redacción de los “Protocolos” y por último su difusión en Occidente. La conclusión de E. Aynat a este respecto es drástica: niega que los “Protocolos de Auschwitz” hayan sido efectivamente redactados por sus presuntos autores.
“En consecuencia, si, como se ha visto, Auschwitz no era un lugar hermético, ya que existían canales de información que enlazaban el campo con el exterior, y si las organizaciones judías eslovacas mantenían contactos con Polonia, legales o clandestinos, es más que probable que estas organizaciones recibieran información procedente del interior de Auschwitz, adonde también habían ido a parar miles de judíos deportados de Eslovaquia. Mi tesis sostiene precisamente que esta comunicación existió y que alguien perteneciente a una de estas organizaciones judías eslovacas “fabricó” los Protocolos de Auschwitz tomando como base informaciones fragmentarias recibidas del interior del campo”.
La crítica histórica concentrada esencialmente en la cuestión de la veracidad de los “Protocolos”, se basa principalmente sobre el estudio comparado de un lado de los “Protocolos” con fuentes externas, en particular el “Kalendarium” de Auschwitz, del otro los testimonios sucesivos de Rudolf Vrba y Alfred Wetzler. Sobre este punto E. Aynat llega a la conclusión de que los “Protocolos de Auschwitz” “no resisten la critica “, “son apócrifos y contienen una gran cantidad de información falsa”, por lo que en definitiva “su valor como fuente histórica es nulo” .
Ahora bien, el hecho de que los “Protocolos de Auschwitz”, tal como han sido redactados, no resisten una crítica seria y no pueden constituir una fuente histórica fidedigna, es indiscutible. Con ello, desde el punto de vista de una sana crítica histórica, está resuelto el problema de la credibilidad de los “Protocolos de Auschwitz” pero queda sin resolver el fundamental, el de la realidad histórica del exterminio judío en cámaras de gas mediante Zyklon B. Si, como sostiene E. Aynat, los “Protocolos de Auschwitz” fueron redactados no ya por los presuntos autores, sino por exponentes de la resistencia eslovaca asumiendo como base informaciones fragmentarias recibidas del interior de Auschwitz -conclusión que no nos atrevemos a compartir- desde la perspectiva de una indagación histórica completa, la cuestión de la autenticidad y de la veracidad formal de los “Protocolos” no tiene ya importancia y el interés se desplaza sobre la cuestión de la autenticidad y de la veracidad de las eventuales fuentes de los “Protocolos”.
La importancia de tal cuestión, que excede de los límites que E. Aynat ha puesto a su investigación, resulta del hecho de que el análisis crítico de los “Protocolos de Auschwitz” seguido por Jean-Claude Pressac se funda sobre un desplazamiento de perspectiva análogo: admite que tal documento, por lo que respecta a la descripción de los crematorios de Birkenau, es “Más bien inaceptable y hasta del todo errado en algunos puntos”, pero atribuye estos errores al hecho de que Rudolf Vrba y Alfred Wetzler redactaron su informe sobre la base de lo que vieron y oyeron personalmente desde fuera de los crematorios y de lo que oyeron de otros detenidos, en particular de aquellos destinados en el “Sonderkommando”, interpretando estos datos y también recurriendo un poco a la imaginación. Los “Protocolos de Auschwitz”, en su aspecto históricamente más importante, tendrían por tanto una base objetiva en cierto modo filtrada y parcialmente deformada por la psique de los dos redactores, y ello explicaría las incongruencias admitidas también por Jean-Claude Pressac. De ahí la conclusión del historiador francés de que el informe Vrba-Wetzler, en sustancia “tiene el mérito de describir exactamente el proceso de intoxicación por gas de los crematorios del tipo II y III” como se desarrollaba desde la mitad de marzo de 1943.
No es este el lugar para discutir esta tesis: aquí nos limitamos a poner de relieve que tiene el vicio decisivo de omitir documentos fundamentales posteriores que desacreditan completamente su validez.
Establecida por tanto la absoluta inaceptabilidad de los “Protocolos de Auschwitz” como fuente histórica, brillantemente demostrada por E. Aynat, la tarea futura del revisionismo es delinear la génesis y el desarrollo de la tesis del exterminio judío en Auschwitz, desde la primera intoxicación con gas experimental -acontecimiento históricamente infundado- hasta los “Protocolos de Auschwitz”, para afrontar desde la raíz el problema de la veracidad de las fuentes.

Carlo Mattogno

INTRODUCCIÓN A Los “Protocolos de Auschwitz”: ¿una fuente histórica?

0.1 Definición, génesis y objeto del trabajo
Los llamados Protocolos de Auschwitz son unos documentos supuestamente redactados por cinco evadidos de los campos de concentración alemanes de Auschwitz y Birkenau (Alta Silesia) y difundidos en varios países a partir del mes de abril de 1944. En ellos se revela, entre otros detalles, que la gran mayoría de los judíos deportados a dichos campos fueron aniquilados por medio de cámaras de gas.
Los Protocolos de Auschwitz son el primer documento con verdadera repercusión internacional que caracteriza a los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau como “campos de exterminio”. Los Protocolos constituyen el origen de la versión que hoy conocemos sobre los hechos supuestamente acaecidos en Auschwitz y Birkenau.
La génesis del presente trabajo ha estado en la comprobación de que, a pesar de la trascendencia de estos documentos y su abundante uso por parte de la literatura especializada, nunca se ha efectuado una crítica rigurosa y sistemática de los mismos. Por tal motivo, y teniendo en cuenta que “un testimonio no se considera históricamente verdadero hasta que ha pasado por el tamiz de la crítica histórica”, he emprendido este trabajo con objeto de comprobar si los Protocolos de Auschwitz resisten esta crítica y pueden ser aceptados como una fuente histórica fidedigna.

0.2 Historia de la cuestión
0.2.1 Desarrollo del estudio del tema
A continuación se exponen, por orden cronológico, los principales trabajos que han estudiado los Protocolos de Auschwitz:
1968 – KULKA, ERICH: Five Escapes from Auschwitz, en “They Fought Back. The Story of the Jewish Resistance in Nazi Europe” (Yuri Suhl, London 1968), págs. 222-245.
Este capítulo forma parte de una obra colectiva destinada a poner de relieve la importancia de la resistencia judía durante la Segunda Guerra Mundial. El trabajo de Kulka se extiende con detalle sobre la fuga de Auschwitz de los autores de los Protocolos, la redacción de éstos y su posterior distribución. Para Kulka, los Protocolos informaron a los Aliados de lo que estaba ocurriendo en Auschwitz y dieron con ello la posibilidad -malograda- de realizar una acción efectiva para terminar con el exterminio de los judíos.
1968/69 – KULKA, ERICH: Auschwitz Condoned. The Abortive Struggle Against the Final Solution, “The Wiener Library Bulletin” XXII (1968/69), págs. 2-5.
Breve artículo donde el autor destaca la pasividad del Vaticano y de los Aliados ante la suerte corrida por los judíos en Auschwitz, a pesar de conocerse la verdad de lo que acontecía en este campo de concentración, revelada por los Protocolos. Para Kulka, éstos son producto de una acción emprendida por la resistencia judía de Birkenau. Kulka se fija como meta seguir los pasos de los autores de los Protocolos, “despojarlos de su anonimato, inexactitud y aura de leyenda y establecer la verdad histórica sobre una de las más grandes y más importantes hazañas de la resistencia judía en Auschwitz” (pág. 2).
1976 – BUTZ, ARTHUR R.: The Hoax of the Twentieth Century (Historical Review Press, Chapel Ascote 1976). He manejado la edición americana del Institute for Historical Review, Torrance (5) 1977.
Obra panorámica donde se estudian críticamente los aspectos esenciales de la tesis oficial sobre el trato dado a los judíos en la Segunda Guerra Mundial. La opinión del autor es que los “judíos de Europa no fueron exterminados y no hubo tentativa alemana de exterminarlos” (pág. 239).
En el capítulo III (págs. 89-99) Butz expone brevemente el contenido de los Protocolos y estima que éstos son “una mezcla de verdad, conjeturas (guess-work) e invención” (pág. 92). Butz destaca la tardía aparición de los autores de los documentos, que se mantuvieron en el anonimato hasta los años sesenta, y concluye afirmando que los Protocolos son “falsos” (spurious) (pág. 99).
1979 – CONWAY, JOHN S.: Frühe Augenzeugenberichte aus Auschwitz. Glaubwürdigkeit und Wírkungsgeschichte, “Vierteljahrshefte für Zeitgeschichte”, (München), (2/1979), págs. 260-284.
Reacción contra la obra de Butz y contra el historiador británico David Irving. Conway señala que los “argumentos de Butz son engañosos y pueden ser desechados como polémica tendenciosa” (pág. 266). El artículo de Conway se explaya sobre el origen, el contenido y la evolución posterior de los Protocolos. Para Conway los Protocolos son una fuente histórica auténtica y veraz: los testimonios “no sólamente son válidos como primeros informes de testigos oculares de situaciones sobre las que después de 1945 se han conocido abundantes hechos confirmatorios, sino también como informes de testigos oculares de los que no puede probarse ninguna inexactitud (keine Ungenauigkeit nachgewiesen werden konnte) por medio de la posterior información a la que se ha tenido acceso” (pág. 273). Según Conway, el escepticismo que algunos estudiosos muestran hacia los Protocolos se debe a que “escriben con la serenidad de la distancia espacial y temporal y tienen tendencia a menudo a descuidar las condiciones bajo las que nacieron tales informes”, con lo que las “casi inevitables contradicciones en el detalle […] dan la ocasión a los críticos escépticos a desplegar su talento para la desconhanza” (pág. 283).
1979 – STÄGLICH, WILHELM: Der Auschwitz Mythos. Legende oder Wirklichkeit ? (Grabert Verlag, Tübingen 1979). He manejado la traducción y adaptación francesa Le Mythe d’Auschwitz. Etude critique (La Vieille Taupe, Paris 1986).
En palabras de su autor, esta obra pretende “exponer, controlar y verificar según criterios objetivos las pruebas presentadas en favor de la pretendida “fábrica de la muerte de Auschwitz” (pág. 9). Sin hacer un estudio particularizado, Stäglich se ocupa de los Protocolos (págs. 122-129) indicando que contienen “tantas inexactitudes que uno tiene derecho a preguntarse si los autores de estos informes vivieron realmente en Auschwitz o Birkenau” (pág. 125). Los Protocolos, según este autor, sólo aportan “elementos fragmentarios y de ninguna manera una imagen global” (pág. 129), con lo que no proporcionan ningún elemento probatorio. La opinión de Stäglich es totalmente negativa, concluyendo que los Protocolos de Auschwitz revelan con claridad lo histórico de la leyenda de las cámaras de gaz (pág. 129).
1981 – BRAHAM, RANDOLPH L.: The Politics of Genocide. The Holocaust in Hungary (Columbia University Press, New York 1981).
En esta voluminosa obra se recoge un apartado sobre los Protocolos de Auschwitz (págs. 708-716), que son tratados especialmente en relación con el destino de los judíos húngaros, que es el objeto del libro.
Según Braham, los informes de los cinco evadidos deberían haber acabado con todas las dudas de lo que estaba ocurriendo en Auschwitz. A diferencia de otras fugas producidas con anterioridad, los autores de los Protocolos huyeron no sólo con la intención de salvar sus vidas, sino también, y sobre todo, con la intención de “informar al mundo de lo que estaba ocurriendo y de advertir a las comunidades judías, especialmente la húngara, sobre el inminente desastre” (pág. 709). No obstante, Braham señala que los Protocolos, a pesar de su trascendencia, fueron ignorados por los dirigentes de la comunidad judía húngara.
1981 – GILBERT, MARTIN: Auschwitz and the Allies. The Politics of Rescue (Michael Joseph and George Rainbird, s.l. 1981). He manejado la edición inglesa de Arrow (London 1984).
Esta obra estudia los informes sobre atrocidades nazis llegados durante la guerra a los países aliados y el modo en que éstos reaccionaron. Entre estos informes Gilbert da énfasis a los Protocolos de Auschwitz, a los que dedica especial atención. Según Gilbert, la trascendencia de los Protocolos estriba en que fueron la fuente que “transformó el conocimiento aliado de la brutalidad nazi” (pág. 231). Tras una serie de rumores, a los que en general no se daba crédito, la difusión de los Protocolos permitió conocer al mundo lo que ocurría en Auschwitz: “Al fin la realidad de Auschwitz-Birkenau estaba clara para el mundo exterior […] El campo que hasta ahora se creía que era uno de los muchos campos de trabajo en la Alta Silesia reveló ser el mayor centro de muerte de Europa” (pág. 233).
Gilbert se ocupa con detalle de la génesis de los Protocolos, desde la fuga de Auschwitz de sus autores hasta la redacción de los documentos. También estudia su posterior difusión en los países aliados y neutrales.
1984 – GILBERT, MARTIN: The Question of Bombing Auschwitz, en “Yad Vashem Fourth Historical Conference 1980” (Jerusalem 1984), págs. 417-473.
En este trabajo Gilbert incide sobre las presiones que -sin éxito- ejerció un organismo oficial estadounidense, el War Refugee Board, para que se bombardeara Auschwitz en base a las revelaciones contenidas en los Protocolos.
1984 – KULKA, ERICH: Escapes of Jewish Prisoners from Auschwitz-Birkenau and their Attempts to Stop the Mass Extermination, en “Yad Vashem Fourth Historical Conference 1990” (Jerusalem 1984, págs. 401-415).
En este trabajo Kulka pasa revista a las evasiones de judíos de Auschwitz-Birkenau, deteniéndose especialmente en las de los supuestos autores de los Protocolos de Auschwitz. Kulka señala que todavía hay aspectos en los Protocolos no suficientemente aclarados, como el modo en que estos documentos fueron enviados a distintos países, cuándo y por quién fueron recibidos y por qué la reacción llegó tarde. Para Kulka, los testimonios de los evadidos contribuyeron al rescate de parte de la comunidad judía húngara y deben considerarse como la más notable hazaña de la resistencia judía en Auschwitz-Birkenau” (pág. 415).
1988 – BEN-TOV, ARIEH: Facing the Holocaust in Budapest. The International Committee of the Red Cross and the Jews in Hungary, 1943-1945 (Henry Dunant Institute-Martinus Nijhoff, Dordrecht 1988).
El libro trata de las actividades del Comité Internacional de la Cruz Roja respecto a los judíos de Hungría en la segunda mitad de la guerra. Se dedica un apartado (págs. 158-166) a los Protocolos de Auschwitz.
En opinión de Ben-Tov los Protocolos provocaron una “nueva orientación” (turning point) en las actividades de gobiernos, en las políticas y en las instituciones sociales. Según este autor, la importancia de los Protocolos fue decisiva, sobre todo para la suerte de los judíos húngaros. Ben-Tov sostiene que estos documentos fueron el factor determinante de la decisión del almirante Horthy, regente de Hungría, de cesar las deportaciones de judíos.

0.2.2 Estado crítico de la cuestión
Para los autores señalados, con la excepción de Butz y Stäglich, los Protocolos de Auschwitz son unos documentos auténticos que fueron redactados por cinco fugados de Auschwitz-Birkenau y que contienen hechos verídicos. Ninguno de estos autores expone la más mínima duda sobre la autenticidad y veracidad de los documentos. Para ellos, los Protocolos dejaron .al descubierto las matanzas de judíos perpetradas en Auschwitz, hasta ese Momento ignoradas por las potencias aliadas y neutrales. Uno de estos autores, Erich Kulka, pretende que los Protocolos fueron fruto de una acción deliberada de la resistencia judía para dar a conocer al mundo los sucesos de Auschwitz y para advertir a la comunidad judía húngara de la suerte que le aguardaba. A pesar de este esfuerzo, estos autores han de reconocer la incredulidad general que despertaron y el fracaso en el cumplimiento de los objetivos que se proponían: los Aliados no bombardearon las cámaras de gas de Auschwitz y los dirigentes judíos húngaros ni siquiera alertaron a su propia comunidad sobre el destino que supuestamente le esperaba en Auschwitz.
Para Butz y Stäglich, en cambio, los Protocolos de Auschwitz no merecen crédito. Son tantas -afirman- las inexactitudes, las contradicciones y los despropósitos que contienen que no pueden ser tomados en consideración como fuente histórica.
Ni Kulka, ni Conway, ni Braham, ni Gilbert, ni Ben-Tov han aplicado el método crítico a estos documentos, pasando por alto la tarea básica de todo historiador. En cuanto a Butz y a Stäglich, sus trabajos sólo han incidido brevemente sobre los Protocolos y tampoco han procedido a un verdadero trabajo de crítica. Estos dos autores se han limitado a poner énfasis en aquellos aspectos especialmente absurdos o contradictorios.
En definitiva, nos encontramos con que hasta la fecha los Protocolos de Auschwitz no han sido sometidos a un estudio llevado a cabo con los métodos rutinarios de la crítica e investigación históricas. Llenar esta laguna es la tarea que me he propuesto en el presente estudio.

0.3 Método seguido en la elaboración del trabajo
Con objeto de averiguar si los Protocolos de Auschwitz pueden considerarse una fuente histórica fidedigna, he seguido el siguiente método de trabajo:
He procedido en primer lugar a localizar en diferentes archivos los documentos que contienen los textos de los Protocolos.
En segundo lugar -y dado que había varios textos y en varios idiomas – me he dedicado a confrontarlos con el fin de fijar el mejor texto posible (arquetipo).
En tercer lugar -y tomando como base el arquetipo-, he emprendido el trabajo propiamente crítico. Por medio de la crítica de procedencia he intentado obtener respuesta a las siguientes preguntas: ¿Quién redactó los textos? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por qué conductos fueron difundidos? A continuación he cotejado los textos entre sí y he examinado su contenido para determinar qué puede aceptarse como verídico y qué ha de rechazarse por incoherente o absurdo y si, en conjunto, son veraces y merecen crédito.
Más adelante he confrontado las diferentes manifestaciones efectuadas por dos de los supuestos autores de los Protocolos para dilucidar la credibilidad que tales supuestos autores merecen.
Tras ello, he procedido a cotejar las revelaciones contenidas en los Protocolos con las de otros documentos independientes y coetáneos.
Por último he expuesto las conclusiones a las que he llegado tras -mi investigación.

INTRODUCCIÓN Consideraciones sobre la deportación de judíos de Francia y Bélgica al este de Europa en 1942

0.1. Génesis y objeto del trabajo

Alrededor de 42.000 judíos fueron deportados de Francia con destino al campo de concentración de Auschwitz (Alta Silesia) a lo largo de 1942. De ellos, 17.000 fueron registrados como prisioneros. Los restántes 25.000, según se admite generalmente, fueron aniquilados con gas tóxico nada más llegar al campo. Por su parte, unos 16.500 judíos fueron desplazados de Bélgica durante el mismo período y con el mismo destino, y de ellos — también según creencia general — 4.500 fueron ingresados en Auschwitz como detenidos y 12.000 exterminados.
Sin embargo, tras leer casualmente que algunos grupos de judíos deportados de Francia y Bélgica habían sido vistos en 1942 al este de Auschwitz, se despertó en mí la curiosidad y la desconfianza. En efecto, estos judíos se encontraban allí donde, según la tesis en boga, no debían encontrarse. En consecuencia, me propuse examinar las fuentes para averiguar qué había ocurrido realmente con los judíos deportados de Francia y Bélgica en 1942: si habían sido exterminados en Auschwitz, o si, tal como sugerían algunos indicios, al menos una parte de ellos había seguido el viaje hacia territorios situados más al este.

0.2 Fuentes
Panstwowe Muzeum Oswiecimiu, Polonia.
– Obóz koncentracyjny Oswiecim. W swietle akt delegatury rz,adu RP nakraj.-
En “zeszyty oswiecimskie”, numer specjalny (I), (1968), XXIII + 194 Oswiecim 1968.- 194 págs.
– Listen der Manner und Frauen Transporte. D-RO/123 (Manner) y D-RO/123 (Frauen).
– Fahrgenehmigungen, D-Au I-4. Centre de Documentation Juive Contemporaine. París, Francia.
– Documento XXVI-46.
– Documento XXVb-126. Hoover Institution. Stanford University. Stanford California, USA.
– “Report on Conditions in Poland, 27 Nov. 1942”. Poland, Ambasada (U.S.), Box 29.
– “Sprawozdanie Nr. ó/42”. Poland, Min. Spraw Wewnetrznych, Box 3. Polish Underground Movement (1939-1945) Study Trust (Studium Polski Podziemnej). Londres, Gran Bretaña.
– “The Mass Extermination of Jews in German Occupied Poland”, 2318. Institut fur Zeitgeschichte . Munich, R. F. Alemania.
– “Sonderzuge fur Umsiedler, Erntehelfer und Juden in der Zeit vom 8. August – 30. Oktober 1942”, Fb 85/2, págs. 217-230.
– Revista “Ostland”. Números 22 (15 November 1942) y 23 (1. Dezember 1942).
Los documentos del capítulo 2 han sido citados en base al anexo documental de la obra de Klarsfeld, S.: Vichy-Auschwitz, págs. 356-476. También me ha sido de gran utilidad para la redacción de este capítulo el inventario comentado de los fondos del Centre de Documentation Juive Contemporaine de Steinberg, L.: “autorités allemandes en France occupée”.

0.3 Método
He pretendido saber qué ocurrió a los judíos deportados de Francia y Bélgica en 1942 a través del examen de las fuentes originadas en aquella época. He creído que si realmente la gran mayoría de estos deportados hubiese sido aniquilada al llegar a Auschwitz, habrían quedado huellas indelebles en los documentos de ese período.
No he tomado en consideración, por tanto, los testimonios, memorias, deposiciones en procesos y, en general, todo tipo de manifestaciones producidas por los implicados en los hechos — judíos y alemanes principalmente — después de la guerra.
Me he basado en primer lugar en los documentos que han logrado sobrevivir a la guerra de la administración del campo de Auschwitz. A continuación he pasado revista a los documentos de la oficina de la policía alemana en París encargada de la deportación de los judíos. También me he interesado por los informes de la resistencia polaca y del gobierno polaco en el exilio. Tras ello he reunido algunos indicios encontrados en distintas fuentes sobre la existencia de judíos procedentes de Francia y Bélgica en el este de Europa. Finalmente, he expuesto mis conclusiones sobre lo que probablemente ocurrió a este grupo de judíos.
Para una más fácil localización geográfica, he indicado entre paréntesis al lado de cada localidad el país al que actualmente pertenece. Así, por ejemplo, señalo que Theresientadt está en Checoslovaquia, aunque en realidad esta ciudad pertenecía en 1942 al Protectorado de Bohemia y Moravia y Checoslovaquia no existía entonces como tal.
En cuanto a las denominaciones de los lugares, he procurado respetar el nombre actual. Por ejemplo, la ciudad polaca de Lodz fue rebautizada por los alemanes en 1940 como Litzmannstadt y recuperó su nombre polaco original en 1945, con el cual será citada aquí. Son excepciones a esta regla las localidades de Theresienstadt (actualmente Terezin) y Auschwitz (actualmente Oswiecim), ya que las denominaciones alemanas son universalmente conocidas. Sin embargo, al tratar las fuentes polacas he empleado siempre Oswiecim en lugar de Auschwitz.

0.4 Evolución de la cuestión
En 1960, una archivista del Panstwowe Muzeum Oswiecimiu [Museo Estatal de Oswiecim] (en adelante PMO), Danuta Czech, publicó en alemán una relación ordenada cronológicamente de los principales sucesos acaecidos en el campo de Auschwitz durante 1942. En dicho trabajo se indica con exactitud lo que ocurría a cada convoy de judíos tras su llegada al campo. Así, por ejemplo, respecto al convoy llegado de Francia el 31 de agosto dice:
“Transporte RSHA del campo de Drancy 983 judíos. Después de la selección fueron ingresadas 71 mujeres en el campo como detenidas, que recibieron los números 18749-18819. Las restántes 912 personas fueron intoxicadas con gas (wurden vergast)”.
Sin embargo, en la segunda edición alemana de esta obra, se expone lo sucedido a la llegada de este convoy de manera completamente distinta:
“Con el convoy 25 de la RSHA procedente de Francia llegaron 1.000 judíos del campo de Drancy. En el convoy se encontraban 280 niños de hasta 14 años de edad. Entre los adultos, había 253 hombres de entre 18 y 50 años de edad. Una primera selección tuvo lugar probablemente (wahrscheinlich) en Cosel.
Después de la selección en el KL Auschwitz sólo fueron internadas en el campo como detenidas 71 mujeres, que recibieron los números 18749-18819. Si se acepta (wenn man annimmt) que en la primera selección en Cosel habían sido retenidos 253 hombres, entonces perdieron la vida 676 personas en las cámaras de gas (dann kommen 676 Menschen in den Gaskammern ums Leben)”.
Ahora, en cambio, ya no hay precisión alguna. No se sabe con seguridad si se detuvo el tren en Cosel y si se efectuó allí una primera selección. Caso de que el tren se hubiera detenido en Cosel, no se sabe con certeza cuántos hombres bajaron. Por tanto, se desconoce cuántas personas llegaron a Auschwitz y, en vía de consecuencia, cuántas fueron intoxicadas con gas.
En definitiva, en el plazo de 29 años la archivista del PMO y redactora de esta obra fundamental en la historiografía de Auschwitz había pasado de una certidumbre y una precisión absolutas a una indeterminación y ambiguedad generales.
¿Qué había ocurrido entretanto?
En 1978 Serge Klarsfeld había publicado Le mémorial de la déportation des Juifs de France (en adelante MDJF). S. Klarsfeld había revelado en esta obra que varios de los convoyes salidos de Francia en 1942 se habían detenido en Cosel y que allí había descendido cierto número de hombres. Parte de estos hombres habían sobrevivido a la guerra. En concreto, por lo que respecta al ya citado convoy número 25, S. Klarsfeld había localizado ocho supervivientes varones en 1945. Sin embargo, como hemos visto, en la edición del Kalendarium de 1960 todos los hombres de este convoy habían sido aniquilados nada más llegar al campo. La archivista del PMO, por tanto, no había tenido en cuenta en 1960 la selección previa en Cosel, limitándose a considerar como exterminados a la diferencia entre el número de integrantes del convoy a la salida de Francia y el número de personas matriculadas en Auschwitz. En la segunda edición del Kalendarium, once años después de la publicación de la obra de S. Klarsfeld, la autora no tuvo más remedio que modificar su primera versión.
Es extraño que D. Czech no tuviera en cuenta la selección en Cosel desde un primer momento. En sus apuntes autobiográficos, Rudolf Hoss — primer comandante de Auschwitz — señala que en el verano de 1942 los transportes de judíos de países occidentales con destino a Auschwitz se detenían previamente en Cosel y que más de 10.000 hombres fueron seleccionados allí. Estas memorias datan de 1947 y están depositadas precisamente en el PMO. Además, en un informe de la Cruz Roja holandesa publicado en 1952 se indica que entre el 28 de agosto y el 12 de diciembre de 1942, período que el propio informe denomina “de Cosel (Cosel-periode)” — varios convoyes de judíos holandeses, franceses y belgas se detuvieron en la citada localidad para dejar cierto número de hombres antes de llegar a Auschwitz.
Esta y otras discrepancias entre las dos ediciones del Kalendarium hicieron que me interesara en primer lugar por la fuente o fuentes de que disponía D. Czech para afirmar que de tal o cual convoy llegado a Auschwitz fueron aniquilados tal o cual número de personas. En particular, quería saber qué decía esta fuente o fuentes sobre el exterminio de judíos deportados de Francia y Bélgica en 1942. Esta indagación me permitiría conocer, de paso, el valor y la fiabilidad que merece el Kalendarium como obra de consulta, al menos por lo que se refiere a la suerte corrida por los judíos tras su llegada a Auschwitz.
Es por ello por lo que me dispongo a exponer esta cuestión en primer lugar.

INTRODUCCIÓN A Los informes de la resistencia polaca
sobre las cámaras de gas de Auschwitz (1941-1944)

0.1. Génesis y objeto
Desde hace tiempo he tenido curiosidad por conocer las informaciones de que disponían el gobierno polaco en el exilio y el movimiento clandestino polaco en el interior de Polonia — la resistencia — sobre el campo de concentración alemán de Auschwitz. A esta cuestión he dedicado ya un trabajo. Allí indiqué que la resistencia polaca y, por ende, el gobierno polaco en el exilio, conocían lo que ocurría en el interior de Auschwitz. Miembros de diferentes organizaciones de la resistencia estaban bien situados en los centros neurálgicos del campo de concentración, como la oficina central, el hospital, la oficina de construcciones, la oficina de asignación de trabajo y la sección política. Es evidente que la resistencia no podía desconocer los principales acontecimientos ocurridos en el campo, especialmente el presunto exterminio masivo de judíos.
En esta ocasión, mi interés se ha centrado en el estudio de las informaciones manejadas por la resistencia sobre el principal instrumento con el que, supuestamente, se llevó a cabo tal exterminio masivo: las cámaras de gas homicidas.

0.2 Fuentes
La mayor parte de los documentos estudiados procede de los archivos de la Delegatura.
La Delegatura desempeñó de 1940 a 1945 la representación del gobierno polaco, entonces exiliado en Londres. La Delegatura tenía facultades ejecutivas y disponía de las secciones propias, equivalentes a los ministerios, de una administración pública. Territorialmente se extendía por toda la geografía de Polonia con arreglo a las fronteras del 1 de septiembre de 1939, dentro de las que estableció delegaciones provinciales, de distrito y municipales. La Delegatura constituía de hecho un gobierno alternativo que rivalizaba con el del ocupante alemán. En definitiva, era un “estado clandestino” con su propio sistema de educación, su propio sistema legal y sus propias fuerzas armadas, denominadas Armia Krajowa o Ejército del Interior.
Uno de los organismos en que se dividía administrativamente la Delegatura era el “Departamento de Información y Prensa (Departament Informacji y Prasy)”, que se desgajaba en dos secciones: Oriental y Occidental. La “Sección Occidental (Sekcja Zachodnia)” se atribuía el papel de organizador de la conspiración en la parte anexionada por el Reich y, en concreto, en Auschwitz, que había sido incorporado a Alemania en 1939. Por tanto, dirigía las acciones clandestinas en el campo de concentración. La “Sección Occidental” se componía de cinco departamentos. El más importante era el “Departamento del Servicio de Información (Wydzial sIuzby Informacyjnej)”. Sus agentes colaboraban estrechamente con la agencia de espionaje del Armia Krajowa y con las redes de información de los partidos políticos integrados en la Delegatura. A través de estos organismos llegaban los informes a la organización central en Varsovia, de cuyos archivos proceden casi todos los textos recogidos en este trabajo.
Tras la guerra, los documentos de la Delegatura fueron depositados en los archivos del Instituto de Historia del Partido del Comité Central del Partido Obrero Polaco Unificado (comunista) e identificados con la signatura 202. Tras la disolución de este partido en 1990, fueron traspasados a la “Dirección Principal de los Archivos Estatales (Naczelna Dyrekcja Archiwów Panstwowych)”, en Varsovia, donde se encuentran actualmente.
Los documentos estudiados pueden clasificarse en cuatro grupos: informes periódicos de la situación, enviados a Londres en forma de microfilms por medio de correos; partes semanales de cuestiones urgentes, generalmente transmitidos por radio; boletines confidenciales destinados a las distintas organizaciones clandestinas; y, por último, informes detallados que servían de base a los anteriores y que están generalmente mecanografiados en hojas sueltas de papel.
Gran parte de los documentos considerados en este trabajo han sido publicados en la obra Obóz koncentracyjny Oswiecim w Swietle akt delegatury rzadu RP na kraj [El campo de concentración de Oswiecim (Auschwitz) a la luz de los documentos de la delegación del gobierno de la República de Polonia en el interior]. Esta obra -que de ahora en adelante denominaré Obóz- constituye un repertorio documental, realizado aparentemente con afán exhaustivo, de los informes relativos a Auschwitz que existían en los archivos de la Delegatura. Los compiladores manifiestán que la publicación de los documentos se ha realizado “conforme a los originales conservados, sin omisiones ni tachaduras”, corrigiendo únicamente faltas de ortografía y signos de puntuación. Por alguna razón no aclarada, Obóz no reproduce documentos del período comprendido entre julio de 1944 y el 27 de enero de 1945, fecha en que el campo fue ocupado por las fuerzas soviéticas.
Los restántes documentos examinados proceden de los archivos de The Polish Underground Movement (1939-1945) Study Trust (Londres), de Yad Vashem (Jerusalén), de la Public Record Office (Kew, Richmond, Gran Bretaña) y de la Hoover Institution (Stanford University, Stanford, California). Los archivos de The Polish Underground Movement (1939-1945) Study Trust de Londres conservan parte de los documentos transmitidos clandestinamente por la resistencia al gobierno polaco en el exilio. Allí he podido comprobar que hay algunos documentos que han sido publicados en Obóz y que, tal como indican sus editores, han sido reproducidos fielmente.
Se ha estudiado, por tanto, un material documental muy amplio y que constituye, muy probablemente, el grueso de los documentos manejados por la resistencia polaca en torno al campo de concentración de Auschwitz.

0.3 Método
He seguido la metodología histórica tradicional.
En primer lugar he recopilado las fuentes, que he considerado conveniente incluir en un repertorio documental al final del trabajo. El lector interesado dispondrá así de una visión panorámica y podrá formarse una idea por sí mismo. He creído necesaria también la inclusión de los textos en su lengua original junto a la traducción. De esta manera, el lector con nociones de lengua polaca tendrá un acceso sin intermediarios a las fuentes y podrá también detectar eventuales errores de traducción.
En la mayoría de los casos he reproducido parcialmente los documentos, ya que he tenido en cuenta solo aquellos fragmentos que hacen alusión a las cámaras de gas homicidas en particular y al procedimiento de exterminio en general. He procurado respetar siempre el contexto. De cualquier modo, el lector inquisitivo podrá consultar la fuente original completa, que siempre he identificado de la manera más precisa posible.
Si bien las referencias a las cámaras de gas son numerosas en los documentos estudiados, especialmente a partir de 1943, son en su mayoría muy someras. En un alto porcentaje de casos los documentos se limitan a mencionar simplemente que los transportes de judíos, prisioneros de guerra soviéticos y polacos iban “a las cámaras de gas (do komór gazowych)”, o, más sucintamente, “al gas (na gaz)”, o que hasta determinada fecha cierto número de personas habían sido “intoxicadas con gas (zagazowanych)”. He considerado que estas referencias no aportan nada al conocimiento de las cámaras de gas y por esta razón no han sido reproducidas.
Se ha pretendido compilar únicamente los documentos que contienen textos descriptivos de las cámaras de gas en cuanto realidad material, esto es, aquellos que nos indican cómo eran, cómo funcionaban, dónde estaban, cuántas había y qué agente tóxico empleaban.
A continuación los documentos han sido sometidos a la crítica. Es sabido que la labor de recopilación de fuentes debe ir seguida de la crítica histórica, externa e interna, cuya misión es averiguar el valor real de estas fuentes, y en concreto su autenticidad y su credibilidad. Para realizar esta función he seguido el procedimiento establecido por los profesores franceses Langlois y Seignobos, tenido por un clásico de la metodología histórica.
Por último, se ha cotejado la información contenida en los documentos de la resistencia sobre las cámaras de gas con la versión difundida a partir de 1945 con objeto de apreciar posibles discrepancias. Tras ello se han establecido unas conclusiones.
Para localizar las citas se ha añadido al final de cada una de ellas y entre paréntesis un número, que corresponde al número con el que cada documento ha sido identificado en el apéndice documental.
Se ha empleado tanto la denominación polaca -Oswiecim- como la alemana -Auschwitz – para citar la localidad donde estaba situado el campo de concentración. Se ha seguido el criterio de emplear en las traducciones de documentos la denominación polaca y en el resto del trabajo la denominación alemana, por ser ésta universalmente conocida. Se ha tenido en cuenta el mismo criterio con el campo de Birkenau (en polaco: Brzezinka).

La Patria – Gabriel Ruiz de los Llanos

123 páginas
Ediciones Theoria
1998

Encuadernación rústica
Precio para Argentina: 22 pesos
Precio internacional: 7 euros

Con este maravilloso diálogo imaginario, entre el Sabio y el Patriota, don Gabriel nos expone, precisamente, lo positivo y fructífero, del diálogo sincero y constructivo. La riqueza de la variedad de los talentos, cuando son puestos al servicio de algo superior, como lo es, en la historia del poeta, “Razonar la Patria”.
La Patria está en la esencia de cada hombre; las corrientes históricas se confunden con las sanguíneas, y con el pensamiento unificador de los ciudadanos nobles.
Las horas, dolorosas y traumáticas, que están sosteniendo nuestra Patria y sus hijos, imponen la lectura de este “Diálogo” y sus enseñanzas: La conciencia de nuestras raíces comunes; y la riqueza que encierra la suma de criterios heterogéneos, para privilegiar lo que nos une, que es todo aquello que definió nuestra Identidad Nacional. Aquí usted puede Leer un artículo sobre las librerias online en Argentina.

Mohamed Alí Seineldín

Prólogo del Coronel Dn. Mohamed A. Seineldín

Cuando leí el ‘Santos Vega”, de don Gabriel Ruiz de los Llanos, quedé identificado con el deseo del poeta, que en el Quinto Canto, exclama”
“…Quiero volver a escuchar un cantor que me sorprenda que valga y que no se venda, que sea distinto a otros; que sirva para hacer votos de esperanza como ofrenda.”
Hoy, ese cantor está presentándome su obra y me pide su prólogo. Creo, firmemente, que él es el más indicado para prologarnos la esperanza que nos ha generado, con la firmeza de su vocación patriótica a través de su prosa.
Este sabio poeta y pensador tiene el don de deslizarle calidez a las verdades.
Uno de sus personajes nos dice que “la vida es algo que se cumple”; esta es la verdad contundente sobre nuestras responsabilidades como peregrinos hacia la Patria mayor. La “vida se cumple”, con los talentos innegables, con los hermanos.
Saber “de qué se trata”; para ser fieles al compromiso con la verdad descubierta.
Con este maravilloso diálogo imaginario, entre el Sabio y el Patriota, don Gabriel nos expone, precisamente, lo positivo y fructífero, del diálogo sincero y constructivo. La riqueza de la variedad de los talentos, cuando son puestos al servicio de algo superior, como lo es, en la historia del poeta, “Razonar la Patria”.
La Patria está en la esencia de cada hombre; las corrientes históricas se confunden con las sanguíneas, y con el pensamiento unificador de los ciudadanos nobles.
Las horas, dolorosas y traumáticas, que están sosteniendo nuestra Patria y sus hijos, imponen la lectura de este “Diálogo” y sus enseñanzas: La conciencia de nuestras raíces comunes; y la riqueza que encierra la suma de criterios heterogéneos, para privilegiar lo que nos une, que es todo aquello que definió nuestra Identidad Nacional. Para obtener más información siempre puede ponerse en contacto con libreria-argentina.com.ar.

Mohamed Alí Seineldín