SIEMPRE PILOTO DE CAZA As del aire en las dos guerras mundiales – THEO OSTERKAMP – Generalleutnant de la Luftwaffe

SIEMPRE PILOTO DE CAZA As del aire en las dos guerras mundiales – THEO OSTERKAMP – Generalleutnant de la Luftwaffe

284 páginas
14,5 x 21 cm.
Ediciones Sieghels
2012
, Argentina
tapa: color, plastificada,
Precio para Argentina: 80 pesos
Precio internacional: 20 euros

El Generalleutnant Theodor Osterkamp pertenece al muy selecto grupo de pilotos que combatieron tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial. Aún más destacable es el haber sido condecorado en la primera con la exclusiva Pour le Mérite y en la segunda con la Cruz de Caballero, demostrando así su alto valor como combatiente.
Además, “Theo”, tuvo también una importante participación en la creación de la nueva Luftwaffe durante el periodo de entreguerras, como nos cuenta aquí en sus memorias.
Logrando confirmar 32 victorias en el primer gran conflicto y ya habiendo confirmado 4 victorias, y con dos más sin confirmar durante la Batalla de Inglaterra, en la Segunda Guerra Mundial, pasa a ocupar puestos de mando en la Luftwaffe y deja con tristeza la Caza activa por orden del Alto Mando.
Su amor por el vuelo le hace decir a sus “muchachos”:
“Quizá llegue un día en que por tener que luchar con adversarios muy superiores en número, se desesperen ustedes ante la idea de tener que cumplir una misión casi irrealizable… Pero recuerden entonces que el destino les ha dado la suerte más grande que puede caberle a un hombre libre, y que los sitúa sobre todos los demás, incluso sobre mí a partir de hoy… En ese momento crítico, como me ocurre a mí con ustedes, deberán considerarse los más altos, los más próximos al sol. ¡Sólo por el hecho de ser PILOTOS DE CAZA!”
O describir de esta manera sus sensaciones al volar:
“Quienquiera que haya tenido la inmensa dicha de volar de una manera activa, sabe que Dios le bendice. ¡Dichosos los que experimentan la alegría, inimaginable para los profanos, de penetrar progresivamente en los secretos de la atmósfera, de descorrer uno a uno los velos que disimulan los misterios del éter! El que después de largos y siempre ansiosos minutos de vuelo a través de una masa de nubes amenazadoras, aparece de repente bajo la lluvia de oro del sol, dominando las nubes aborregadas, para sentirse entonces infinitamente solo e indeciblemente orgulloso, experimenta la dicha delirante, imposible de describir con palabras, de cernerse sobre la vida, como si el tiempo se detuviese, y de sumergir su mirada en la eternidad. Sé que vosotros, aviadores, mis hermanos en este sacerdocio, me comprenderéis.”
Sus desaveniencias con el Alto Mando en la conducción de la guerra lo hacen finalmente apartarse del servicio para no traicionar sus principios.
Por sus capacidades como escritor, como combatiente, como conductor y como hombre, sus memorias no pueden pasar desadvertidas.

ÍNDICE

Dedicatoria……………..7

PRIMERA PARTE:
AVIACIÓN CLANDESTINA.
(1927-1933)

I.- Tras unos años sombríos, de nuevo la luz……………..11
II.- Me gano el puesto……………..15
III.- Penas y alegrías de un Jefe de Estación……………..23
IV.- ¡El mundo es magnífico!……………..31
V.- Viaje a Norteamérica……………..53
VI.- En Rusia……………..65
VII.- Intermedio africano……………..69
VIII.- Proyectos de reconstitución de una Aviación……………..73

SEGUNDA PARTE
DESARROLLO DE LA LUFTWAFFE.
(1933-1939)

I.- ¿Quién quiere alistarse?……………..83
II.- Jefe de la 1ª Escuadrilla……………..95
III.- Jefe de Grupo……………..109
IV.- En Renania……………..113
V.- Los Cazas y el Estado Mayor……………..117
VI.- La Legión Condor……………..121
VII.- La primera Escuela de Caza, en Werneuchen……………..125
VIII.- En Bulgaria……………..131
IX.- Curioso «Kriegsspiele»……………..135
X.- Llega el Messerschmitt 109……………..141
XI.- De la dignidad de la Nación……………..147

TERCERA PARTE
LA GUERRA

I.- Por mucho que se hizo, estalló la guerra1……………..55
II.- Mi Escuadra de Caza1……………..61
III.- El primer avión derribado por la Escuadra de Caza 51……………..175
IV.- Primera misión de guerra……………..183
V.- Mi primer combate……………..187
VI.- Regreso a mi aeródromo de la primera guerra mundial……………..195
VII.- Dunkerque……………..203
VIII.- Sobre los tejados de París……………..219
IX.- El Cabo Gris-Nez……………..227
X.- Primeros combates sobre Inglaterra……………..235
XI.- Ascenso a General……………..243
XII.- La montaña sagrada……………..251
XIII.- ¿Se acerca el final?……………..261
XIV.- Navidad con Adolf Hitler……………..267

Postfacio………………283

DEDICATORIA

Dedico este libro a todos tos pilotos de caza que, como yo, combatieron en los cielos.
Lo dedico ‘también a nuestros camaradas de otros paí­ses de Europa y el Nuevo Mundo, que, exactamente igual que nosotros, se batieron por su patria.

Sin embargo, lo dedico más especialmente a aquellos que nun­ca citan los partes de victorias… A esos aviadores que la Histo­ria silencia su nombre; a esos que sólo viven en nuestros cora­zones: los Kaczrnareks *.

En tiempos, cuando el noble caballero apercibía por fin a su principesco adversario ten él tumulto de la batalla y espoleaba su caballo hacia él, blandiendo el mandoble o lanza en ristre, su escudero le seguía como su sombra para protegerle con su escudo e incluso con su propio cuerpo contra tos golpes del adversario.
Igual que caballero y escudero, cuando el jefe de patrulla se lanzaba a las salvajes acrobacias del combate aéreo, picando a través de la escolta para alcanzar a los bombarderos o salvando en vuelo rasante alguna altura para hundirse en un valle y atacar un aeródromo, él Kaczmarek le seguía como su sombra.
El Kaczmarek no ve nada, no mira a su alrededor, ignora dónde se encuentra… Sólo tiene ojos para un solo hombre, para un solo avión, al que sigue ciegamente, hasta el infierno si es preciso. Su hora de entrar en combate suena únicamente cuando un adversario amenaza a su jefe de patrulla; entonces la energía acumulada en él se descarga como un relámpago para fulminar al enemigo.
Luego, inmediatamente, fija de nuevo sus ojo» exclusivamen­te en su jefe. Nadie ha observado su victoria, que rara vez se anota en su haber… Las citaciones y las condecoraciones son siempre para él gran as que él protege, y es bien rara, la vez que un poco de la gloria de éste llega a acariciar la frente del humilde y fiel Kaczmarek.
Nadie nos dirá nunca cuántos ases enemigos que nos tenían ya centrados en sus visores fueron abatidos por nuestros Kaczmareks, ni cuantos de nuestros mejores sucumbieron bajo las balas de lo» Kaczmareks enemigos. Combatieron mucho más que nosotros, y su fidelidad, casi infrahumana, permaneció siempre silenciosa. Los Kaczmareks han sido, sin duda, los últimos vestigios de la noble época da los caballeros.

Theo OSTERKAMP

 

NOTA:
* En polaco, «criado:», «servidor», «escuden». En la Caza de la Luftwaffe se llamaba «Kaczmarek» al escolta del Rottenführer (jefe de pareja). (N. del t.)

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