El Ejército británico en la primera expedición al Río de la Plata. 1806 – Jorge G Crespo

El Ejército británico en la primera expedición al Río de la Plata. 1806 – Jorge G Crespo

48 páginas
15,5 x 25 cm
numerosas fotografías b/n
8 láminas color
Ayer & Hoy Ediciones
Colección Militaria
2007, Argentina
Tapa blanda
Precio para Argentina: 55 pesos
Precio internacional: 14 euros

Libro de formato estilo Osprey

Serie ilustrada a color de “AYER Y HOY MILITARIA”
UNIFORMES E INSIGNIAS 1
Historia Militar universal – Uniformes – Emblemas – Insignias – Banderas – Medallas y Condecoraciones – Arqueología Militar – Batallas – Campañas – Biografías – Documentos

Objetos originales y vestigios británicos de la Primera Expedición al Río de la Plata. (Colecciones privadas argentinas y británicas) Sobre estas líneas: Guión o pendón de gaitero del Regto. 71 Highlander. Existen por lo menos tres pendones como éste en la Argentina. Arriba, izquierda: Botón de chaqueta del grupo del 20th Light Dragoons. Centro, izquierda: Botón de chaquetilla de personal de! 71st Highland Regiment of Foot. Abajo, izquierda: Placa de shacó, de la primera época usado hasta 1809, de la infantería británica. Abajo: Fusil británcio Short Land Pattern, modelo 1768, marcado en el cañón con la inscripción:” 71 Regt 1TB.”

Comandantes del Eje en la Segunda Guerra Mundial

ÍNDICE

*

INTRODUCCIÓN

Gran Bretaña era una potencia militar, económica y marítima dominante del siglo XIX, mientras que los principales ejércitos europeos se desgastaban en una continua lucha. Aquélla especulaba con quedarse con más territorios. El ejército británico había ya demostrado su superioridad en el campo, derrotando a tropas mal disciplinadas en la India, al ejército francés y los indios en América, a las tribus de África, etc. Los franceses no pudieron igualar este poderío, pues su marina no tenía ni la décima parte de la potencia británica De esta manera, Francia quedó embarcada en una permanente y continua lucha con ejércitos como el ruso y el prusiano, pues no era una isla y se vio forzada a mantener un enorme gasto público en esas contiendas. Gran Bretaña y Francia habían sido rivales políticos y económicos por siglos y, ahora, al comenzar el siglo XIX, parecía que el punto más álgido de la confrontación había llegado. Con su control de los mares, Gran Bretaña podía limitar y hasta eliminar el comercio francés y apoyar la resistencia contra ellos, dondequiera en el continente europeo. Cada conflicto entre Gran Bretaña y Francia en el último siglo posibilitó una escalada peligrosa pues prosperó el sistema continental de Napoleón y la prohibición de todo el comercio británico en el continente, que era una política popular, por lo menos al principio.
Aunque Gran Bretaña tenía la marina de guerra más grande en el mundo, la sola amenaza de invasión por parte de los franceses fue vista en Inglaterra con horror. El gobierno construyó una ciudadela, sede alternativa del gobierno, en Weedon, Northamptonshire, con cuarteles del ejército y un pabellón para la familia real. Había más de 410.000 reclutas en el Ejército británico y los periódicos ingleses estaban repletos de artículos y de caricaturas sobre “Buonaparte”. Napoleón fue demonizado. El pueblo inglés pudo respirar cuando Nelson derrotó a la Flota Combinada española-francesa en Trafalgar, en 1805. A pesar de todo, al despuntar el siglo, en el año 1804. Gran Bretaña era una nación fuerte, rica y muy poblada. En 1811 su población total ascendía a 18.5 millones de habitantes (incluida Inglaterra, Irlanda y Escocia). Comparándola con Prusia, ésta tenía 9.7 millones; por eso en la proporción, Gran Bretaña alcanzaba un gasto militar superior en relación a las potencias de Europa.
Se pueden repasar, asimismo, algunas poblaciones europeas en 1810: Portugal, 3 millones: España. 11 millones; Austria, 21 millones (con Hungría); Rusia. 40 millones (con los territorios anexados): Sajonia. 1.1 millones; Polonia ‘Ducado de Varsovia,4.3 millones; Holanda y Bélgica, 6.2 millones; Francia, 30 millones. Dinamarca – 1 millón.
El gasto militar de estas potencias se puede calcular en libras esterlinas: Gran Bretaña, con los subsidios a los Aliados, los gastos de la Royal Navy, Equipamiento y sueldos del Ejército, la Artillería, la Milicia, etc., sumaba un gasto total en 1805 de 40.9 millones de libras. Francia, por su parte gastó en el mismo año, solo para el equipamiento y los sueldos de su Marina y Ejército, la suma en libras esterlinas de 16 millones.
Según todos los indicios y los documentos existentes europeos. Gran Bretaña inició una campaña de “exterminio” contra Francia, desde mucho antes que Napoleón llegara a las puertas del poder. El primer ministro británico Pitt había anunciado el 31 de enero de 1793 que Gran Bretaña estuvo implicada en una “guerra de la exterminación” con Francia. Gran Bretaña había apoyado las sublevaciones en la Vendeé, conducido la rebelión en Foulon, etc. Había estado enviando ayuda a los enemigos de Francia bajo la forma de dinero, subsidios, “voluntarios” y uniformes. Siempre era quien lideraba las coaliciones contra los franceses y el flujo del dinero era tal que en julio de 1800, el Sr. Nicholls había dicho en un discurso en el Parlamento británico “… incluso nuestros aliados dicen que Inglaterra cubrió a Alemania con sangre y oro.”
Cuando Gran Bretaña rompió el tratado de Amiens, levantó y financio cada coalición contra Francia. El dinero y el oro británicos eran para los aliados como los alimentos para el cuerpo humano. Londres cobijaría a todos los emigrantes franceses enemigos de Napoleón y apoyaba, financiando sus proyectos a grupos que querían asesinarlo (Artois y Cadoudal).
El escudo de armas de Gran Bretaña, en una insignia bordada a mano con hilos de plata y oro de la época de las Invasiones Inglesas.
Al par, comenzaron a abundar en el Gabinete británico, varios planes de operaciones e intervenciones militares contra España y Francia en América, que incluso preveían la invasión de México y Chile, y la captura de puertos tan importantes para el comercio mundial, como Montevideo y Buenos Ayres. Allí, nacieron los planes para una expedición no oficial contra el Río de la Plata. Repasando los conflictos militares internacionales de la época, se puede ver cómo Inglaterra siempre estuvo involucrada, con intereses determinados propios:
1751-1763 Conquista de la India 1756-1763 Guerra en las indias Occidentales 1762 Filipinas
1767-1771 Primera guerra de Mysore
1783    Guerra norteamericana de la independencia 1778-1783 Güera con Francia y España
1782    Primera guerra de Mahratta
1793-1799 y 1813-1814 Campañas de los Países Bajos
1795 y 1806 Conquista del Cabo de Buena Esperanza
1793-1800 Campañas mediterráneas
1795-1796 y 1814-1818 Ceilán
1798 Rebelión de los irlandeses
1801 y 1807 Dinamarca
1801 y 1807 Campaña de Egipto
1 803-1805 y 1809-1815 Campaña de las Indias Occidentales
1806-1812 Italia y el Mediterráneo 1806-1807 Campañas en el Río de la Plata. 1808-1814 Guerra con España y Portugal Luego de todas estas campañas e intervenciones, en los conflictos europeos y mundiales, se ve cómo la Gran Bretaña se amplió en el este y el sur y cómo creció su poderío colonial económico y militar en el orbe, consolidando un vasto Imperio dominador hasta bien entrado el siglo XX, cuando fue desplazado por sus “descendientes”, los Estados Unidos de Norteamérica.
El Ejército británico.
Fuerza, despliegue y entrenamiento.
Gran Bretaña tenía en el año 1805 una marina de guerra de gran alcance pero un ejército relativamente pequeño. Una de las barreras al reclutamiento era la temible reputación del ejército en la pérdida de vidas, por ejemplo al fallar la campaña en el Caribe en 1790, miles de hombres perecieron por las bajas y luego por las enfermedades.
En 1790 el Ejército británico estaba organizado de la siguiente forma:
30 Regimientos de caballería (3+7 de la Guardia, 6 de dragones y 14 de dragones ligeros)
88 Batallones de infantería (7 de la Guardia y 81 de Infantería)
4 Batallones de Artillería a pie y 1 Batallón de reservistas (10 compañías cada uno)
Había también 2 compañías en la India, 1 compañía de cadetes y tropas de la Real Artillería a caballo que estaban en el proceso de organización. Había 6 compañías de campaña y 1 de inválidos de la Real Artillería Irlandesa
En enero de 1805 el ejército británico consistía de 161.800 hombres:
-Infantería: 124.500
-Artillería e Ingenieros: 17.000
-Caballería: 20.300
El dilema para los planificadores militares era cómo utilizar las fuerzas para los tres diversos propósitos esenciales de la estrategia de la Isla: la defensa propia contra la posible invasión de Francia, la defensa misma del imperio de ultramar y del despliegue rápido de una fuerza expedicionaria para cualquier conflicto europeo continental. Por ello, en enero de 1805 se desplegaron las tropas de la siguiente manera:
66.000 en Inglaterra
34.000 en Irlanda
22.500 en India y el Este de Ceilán
15.300 en la Indias Occidentales y Jamaica
6.500 en Malta
4.500 en Gibraltar
4.200 en Canadá
El entrenamiento de las tropas era de un nivel muy alto. No hay que olvidar que los británicos tomaron de los antiguos romanos la idea que la preparación de sus soldados y fundamentalmente, la organización del ejército en todos sus niveles, era esencial para la conquista y la subsistencia de las tropas. Estas estaban principalmente compuestas de voluntarios, a la inversa de los franceses que eran

div#stuning-header .dfd-stuning-header-bg-container {background-size: initial;background-position: top center;background-attachment: initial;background-repeat: initial;}#stuning-header div.page-title-inner {min-height: 650px;}