División Grossdeutschland La élite del Ejército Alemán – Carlos Caballero Jurado

56 páginas
Muy ilustrado
24 x 17 cm.
Editorial Galland books
2009

Encuadernación rústica cosido
Precio para Argentina: 60 pesos
Precio internacional: 12 euros

Es tradicional que todos los Ejércitos del mundo cuenten con unidades denominadas «de la Guardia». Su origen se remonta a las épocas en que los monarcas se dotaban de un cuerpo de tropas muy valerosas y especialmente fieles, que protegían la figura del rey tanto en los periodos de paz como en los combates: eran los «Guardias de Corps».

Con esta vocación aparecieron varias unidades militares como los Regimientos «Leibstandarte Adolf Hitler» (de las Waffen SS), «Grossdeutschland» (del Ejército) y «Hermann Göring» (de la Fuerza Aérea). Durante el transcurso de la IIª Guerra Mundial todos ellos evolucionarían hasta convertirse en potentes unidades de choque, sin perder su status de tropas de élite.

Empezaremos por el Regimiento «Grossdeutschland» (Gran Alemania), una formación integrada en el Ejército de Tierra, que pretendía ser la heredera de las tradiciones de la vieja Guardia Imperial.

ÍNDICE

-INTRODUCCIÓN
-CREAR UNA NUEVA CUARDIA
-GRAN ALEMANIA
-UN REGIMIENTO MUY ESPECIAL
-NACE UNA LEYENDA
-PRIMERA EXPANSIÓN
-BARBARROJA
-DE REFGIMIENTO A DIVISIÓN
-DE NUEVO HACIA EL ESTE
-VUELTA AL SECTOR CENTRAL
-LA ÚLTIMA VICTORIA
-ZITADELLE
-PARA TODAS LAS EMERGENCIAS
-1944: SIEMPRE EN EL ESTE
-EN LA RETAGUARDIA
-ÚLTIMA REORGANIZACIÓN
-LA FRONTERAS DEL RITCH
-UN BALANCE

DEL CÁUCASO A LENINGRADO – Alberto Marini & Paul Ranzow-Engelhardt

Edición de lujo
432 páginas
Editorial Niseos
Tapa: dura, letras doradas,
sobrecubierta color
31 mapas a color
22 fotos
Precio para Argentina: 98 pesos
Precio internacional: 30 euros

Memorias de Guerra de la División

Waffen SS Viking

y del

3º Cuerpo Blindado SS

(Viking, Nordland y Nederland)

Desarrollo de las operaciones, anotaciones particulares,
apuntes, correspondencia y cartografía del
SS-Obersturmbannführer

D. Paul Ranzow-Engelhardt

Cedidas y puestas a disposición para su compilación, anotación y edición al Teniente Coronel

Alberto Marini

 

Esta obra ha podido realizarse gracias a todo el material que sobre el desarrollo de las operaciones, anotaciones particulares, apuntes, correspondencias y cartografía ha puesto a mi disposición, con la mayor honradez profesional y modestia, el Coronel del Ejército de Dinamarca D. Paul Engelhardt Ranzow.

A su labor, mi reconocido agradecimiento, ya que me permite presentar las memorias de guerra de dos unidades operativas del Tercer Reich en el frente oriental.

Su contenido trata del desenvolvimiento de las operaciones militares de la División Vilking de la S.S. y del Tercer Cuerpo Blindado S.S. Germánico en la II Guerra Mundial. Su movida e interesante participación en la contienda hacen que como documento adquiera un incuestionable valor.

LOS AUTORES

El General Marini, luego de alcanzar el grado de General y diplomarse como Oficial de Estado mayor de Ejército, cursó la Escuela Nacional de Guerra, se graduó en Doctor en Historia de la Universidad del Salvador y como Doctor en Sumerologia en la Academia de Altos Estudios Orientales.
Sus numerosas obras han recibido elogiosos comentarios, entre otros, del Tte. Gral. del Ejército de España. Carlos Martínez de Campos y Serrano, del mariscal de Campo Erich von Manstein, del ex Secretario de Defensa de los listados Unidos. Robert S. Mc Namara, entre otros, sus escritos han sido publicadosen varios idiomas.

SS-Oberstumbannführer Poul Ranzow-Engelhardt, oficial del Ejército de Dinamarca y voluntario en la guerra contra la Unión Soviética. Egresó de la Escuela de Oficiales en el año 1921. En 1926 realizó estudios en Francia y desde 1930 a 1932 perfeccionó sus estudios sobre guerra química
En la Universidad de Copenhague, y luego. como oficial del Estado Mayor, ocupó cargos n el Estado mayor General del Ejercito de Dinamarca. En 1941 formó parte del cuerpo de Voluntarios que, con la ayuda del gobierno de Dinamarca, lucharon contra la Unión Soviética. Fue Jefe de una Compañía de tiradores en el frente oriental y después trabajó en la Sección Informaciones del Estado Mayor de la División Viking. Jurante la campaña de la Caucasia estuvo a disposición de la “Agrupación de combate Nordland”. con el grado de Mayor. durante el año 1943 fue designado en el Comando del III. Cuerpo Blindado “SS” Germánico como oficial de guerra química.
Desde 1944 a 1945 fue Jefe de Estado Mayor de la Agrupación Costa; mas tarde desempeño el cargo de Comandante de una Agrupación de Combate y luego de una Brigada, con el grado de Teniente Coronel. en 1945 fue ascendido a Coronel. Ese mismo año fue designado segundo Comandante de una División de Ejército. fue herido en el frente de lucha.

ÍNDICE

 9……….. PRÓLOGO A LA EDICIÓN DE 1958
19……….. Capítulo 1. La Invasión a Rusia
21……….. La fase inicial de la II Guerra Mundial
23……….. Las tres invasiones
24……….. Carlos XII, Rey de Suecia
25……….. Napoleón, Emperador de los franceses
26……….. Hitler, Führer de los alemanes
28……….. Dispositivo de invasión y relación de fuerzas
34……….. Síntesis de las operaciones iniciales
39……….. Capítulo 2. En la Retaguardia de un Ejército
41……….. Los partisanos
42……….. El combate contra los partisanos
45……….. La vida de los labriegos rusos
49……….. Combate en los bosques de Uschomir
57……….. Hacia el Dnieper
61……….. Capítulo 3. Con la División Motorizada Viking
63……….. La SS como fuerza política y la SS como arma
67……….. En el comando de la División Viking
69……….. La cabeza de puente del Dniepropetrovsk y la ruptura hacia Nowomoskovsk
72……….. Necesidades de proteger los flancos de las unidades blindadas
74……….. La proclama de Hitler para el frente oriental
77……….. La defensa móvil de un flanco
78……….. A) La defensa móvil de un flanco detrás de un curso de agua
86……….. B) Defensa móvil de un flanco, previa conquista del terreno donde se dará la protección.
94……….. La crisis del combustible
97……….. La temeridad del Capitán von Schalburg
100……….. Prosiguen las operaciones
105……….. Capítulo 4. La defensa de una posición de invierno
109……….. Dispositivo de las fuerzas en la línea del Mius
111……….. La organización de la posición
113……….. El servicio de la tropa en la posición de invierno
116……….. Exploración ofensiva
118……….. Una diversión.
120……….. Reemplazo, organización e instrucción
123……….. El batallón de castigo
LA CAMPANA DE 1942
127……….. Capítulo 5. Las Operaciones Iniciales en Rusia Meridional
129……….. Situación general
131……….. La conquista de Rostov
135……….. El ataque sobre la primera posición rusa
137……….. La ruptura de la segunda posición rusa
141……….. Ruptura de la tercera línea de defensa y penetración en Rostov
143……….. En Rostov
147……….. Capítulo 6. Desde Rostov a las Montañas Caucásicas
149……….. Situación general
150……….. Las fuerzas
152……….. Franqueo del río Don
154……….. La marcha hacia la Caucasia
155……….. Formación de marcha de la Agrupación de la División Viking
157……….. La intención del comandante del Ejército 17 al Sud del Don
157……….. La agrupación del Coronel Gille
162……….. El ataque a Bielaia Glina
165……….. Los cosacos del Don y del Terek
167……….. El franqueo del río Kuban
170……….. La conquista de Kropotkin
174……….. Preparaciones para el franqueo
175……….. La observación en el combate
175……….. El franqueo
177……….. Continúa el avance hacia Kropotkin
181……….. Conquista de los campos petrolíferos de la Caucasia occidental
188……….. Situación del día 13 al 16 de agosto
191……….. Capítulo 7. Operación en las montañas Caucásicas
193……….. Situación general
194……….. Con la División Viking 197 Los voluntarios cosacos 199 Cuadro de la situación
202……….. Las causas desencadenantes
207……….. Capitulo 8. Hacia los campos petrolíferos de la Caucasia Oriental
209……….. La marcha de la agrupación Nordland
211……….. Situación general en el Ejército Blindado 1
214……….. En el Sector del III Cuerpo de Ejército
216……….. Preparación para el ataque hacia el Sureste
218……….. Relevo y prosecución del ataque
223……….. La crisis en el ataque
224……….. Los dos planes
226……….. La División Viking prosigue el ataque
243……….. Capítulo 9.
245……….. La reorganizarán de los Voluntarios nórdicos. El III Cuerpo Blindado Germánico SS
246……….. Reclutamiento e instrucción básica de los voluntarios La lucha contra el comunismo
248……….. Campos de entrenamiento y disciplina
249……….. La guerra química
251……….. El III Cuerpo Blindado Germánico SS de la Guerra Civil de Croacia
253……….. Los efectivos del III Cuerpo Blindado
255……….. Capítulo 10. En el Sector Septentrional
257……….. En los países Bálticos
257……….. Estonia
257……….. Letonia
258……….. Lituania
258……….. Finlandia
260……….. Las operaciones en el sector septentrional 1941/43
263……….. El III Cuerpo Blindado Germánico SS, refuerza al 18 Ejército
265……….. En la bolsa de Ornaniembaum
267……….. Organización del terreno
268……….. La toma de posesión de un comando
269……….. Con la Agrupación Costa
273……….. La guerra de los papeles
276……….. El puesto de comando de la Agrupación Costa
278……….. Con el comando de la Agrupación
279……….. La Noche Buena en el frente
280……….. A la caza de los partisanos
282……….. La operación rusa de pinza
282……….. Los efectivos en juego
284……….. Los planes rusos
290……….. La retirada de la Agrupación Costa
292……….. Ordenes y contraórdenes
294……….. La destrucción de depósitos
299……….. Capítulo 11. Narva
301……….. La posición de Narva
302……….. En la posición
305……….. Organización del sector de la Agrupación Costa
307……….. Hungerburg y sus alrededores
308……….. La Agrupación costa en los tres primeros días de febrero de 1944
311……….. El contraataque imposible
313……….. El plan de operaciones ruso
314……….. El combate de Hugerburg, desde el 4 al 6 de febrero de 1944
320……….. Una compañía cercada se reintegra
322……….. El terreno de la operación
326……….. El bolsón de Krivasoo. El cerco ruso no se cierra
328……….. El terreno del campo de acción
328……….. Rechazado de los rusos entre Vaivara y Auvere
329……….. El ataque oblicuo
329……….. Plan de combate
330……….. Artillería
330……….. Plan de fuego
331……….. Artillería de apoyo general
331……….. Complementación de los fuegos con armas a disposición
331……….. Limando las garras
332……….. El contraataque de Sivertsi
333……….. El terreno en la zona del contraataque
334……….. El contraataque
339……….. Capítulo 12. La defensa en los alrededores de Narva
341……….. Las relaciones entre Estonia y Alemania
343……….. La defensa del istmo
345……….. La cabeza de puente de Narva – Su organización
349……….. La propaganda
350……….. Otro procedimiento – El asalto en el sector Holandés
351……….. En Dolgaja Niva. Los dinamarqueses
353……….. En Jaanilin
357……….. Capitulo 13. La situación general en el frente ruso-alemán
361……….. La situación particular en el istmo
362……….. En el sector de Vaivara – Defensa en contrapendiente
367……….. La defensa en la selva pantanosa
370……….. Se abandona el istmo de Narva
375……….. La retirada de Estonia
381……….. El regimiento de mujeres
381……….. La agonía heroica

PRÓLOGO

Esta obra ha podido realizarse gracias a todo el material que sobre el desarrollo de las operaciones, anotaciones particulares, apuntes, correspondencias y cartografía ha puesto a mi disposición, con la mayor honradez profesional y modestia, el Coronel del Ejército de Dinamarca D. Paul Engelhardt Ranzow.
A su labor, mi reconocido agradecimiento, ya que me permite presentar las memorias de guerra de dos unidades operativas del Tercer Reich en el frente oriental.
Su contenido trata del desenvolvimiento de las operaciones militares de la División Vilking de la S.S. y del Tercer Cuerpo Blindado S.S. Germánico en la II Guerra Mundial. Su movida e interesante participación en la contienda hacen que como documento adquiera un incuestionable valor.
Antes de proseguir, será necesario dejar aclarado tres puntos fundamentales, para mostrar que la esencia de este trabajo no responde al pensamiento de ensalzar la participación en la lucha de hombres «colaboracionistas», que constituidos en unidades de tropa, se les podría llamar escuetamente traidores.
En segundo lugar, que no se trata de elevar un cántico a las unidades de la S.S. Germanas, rotuladas por muchos, en su desconocimiento discriminativo, como «asesinos» en la política interna, y como «fuera de las leyes de la guerra» en los frentes de lucha y en su carácter internacional. Y en último término, que ésta no es una obra nazi, que responda a indicaciones interesadas o a resolver problemas de una reducida minoría.
Su encuadramiento responde sólo y únicamente a la investigación de la verdad, y en ese sentido se han desarrollado todas las situaciones guerreras para que pudiesen servir a nuestra profesión de la manera más integral.
Proveamos, pues, a la primera necesidad, tratando de precisar si los voluntarios dinamarqueses para la S.S. en su lucha contra el comunismo debían tildarse de colaboracionistas o no; entendiéndose por tal a los súbditos o colectividades de los países ocupados por las potencias que constituían el eje, y que por una determinada afinidad ideológica se presentaron a colaborar con el enemigo.
Esta es una situación política muy difícil de dilucidar, en razón de que no existe una legislación precisa que la encuadre dentro de la justa legalidad; pero debemos tener en cuenta que las tropas alemanas llegaron a Dinamarca en el año 1940, según un convenio mutual.
Mientras la casa real, con su gobierno constitucional, continuaba gobernando como en la época anterior a la penetración alemana, las fuerzas armadas danesas proseguían su instrucción normal como en los tiempos de paz. Sólo algunas unidades alemanas conservaban determinadas fajas del terreno para asegurarse el enlace con Noruega.
Cuando estalló el conflicto entre Alemania y Rusia, muchos europeos consideraron dicho proceso como una cruzada de Occidente contra el comunismo; y se adhirió al pacto anticomintern y simultáneamente fomentó la formación de un cuerpo de voluntarios para luchar en forma conjunta con Alemania, Finlandia, Rumania, España y otros países europeos contra la amenaza roja
De la misma manera que España destacó su División Azul, el gobierno de Dinamarca envió más o menos 10.000 voluntarios.
Para lograr un número crecido de participantes, el gobierno danés prometió que el servicio en el cuerpo de voluntarios sería considerado igual que el que se prestaba en el ejército de Dinamarca; las mismas consideraciones serían tenidas en cuenta para el retiro, etc.; los ascensos por méritos de guerra serían reconocidos, las condecoraciones aprobadas y les prometió, además, la reincorporación a las fuerzas armadas cuando volviesen de la contienda.
Quizá el gobierno danés pensó aprovechar la participación de sus voluntarios si Alemania resultaba vencedora, señalando la contribución del país en la lucha; pero como Alemania fue derrotada, el gobierno danés denegó sus promesas, expresando que los voluntarios habían concurrido bajo presión alemana. Así, un puñado de hombres fue sacrificado para salvar al país, pero lo más interesante es que el Congreso danés, presionado por las armas del «movimiento de liberación», formado en su mayoría por comunistas, aprobó la ley con carácter retroactivo, por la que declaraba criminal de guerra a los voluntarios y los abandonaba a la mayor humillación.
Alemania entró luego en el coma agónico de la guerra; Himmler trataba hasta el último momento que los voluntarios de la S.S. fuesen reintegrados a sus países de origen antes que cayesen en manos de los rusos y los sometiesen a tratamientos brutales; y en esa situación particular es cuando Alemania sucumbe en una batalla de cerco colosal y Dinamarca declara que sus voluntarios participaron en la contienda forzados por las exigencias de los nazis. Desde ahí comienza entonces el vía crucis del resto de los 10.000 voluntarios.
Las promesas se perdieron como la lluvia en las aguas del mar; la palabra soberana adquirió la frialdad del vaho neblinoso del invierno nórdico y el rey debió escoger entre la supervivencia del Estado o un puñado de voluntarios que regresaban al país. La solución fue más tajante que la salomónica, ya que los voluntarios dinamarqueses de la S.S. en la División Viking y en el III Cuerpo Blindado Germánico fueron partidos por la mitad.
Pronto se olvidó que sus cuerpos mutilados por la metralla sembraron las estepas rusas desde el Cáucaso a Leningrado; que muchísimos de ellos fueron apenas sepultados en un suelo endurecido, hecho piedra por treinta grados bajo cero, y que vivirían lisiados por el resto de su peregrinación. Y así, esos mismos hombres que hubiesen retornado héroes si Alemania resultaba vencedora, pasaron a ser declarados criminales de guerra, colaboracionistas, con la condena de varios años de prisión. Como si esto fuere poco, el gobierno de Dinamarca apeló sobre la primera condena para que fuese aumentada por los tribunales de segunda instancia. Con ello, se le confiscaron los bienes, que pasaron al Estado; se les exigió la reintegración de los sueldos abonados durante todo el desarrollo del conflicto desde 1941 hasta 1945, y hasta se les requirió el pago de los gastos ocasionados por estos hombres en la prisión.
Por un vuelco en los acontecimientos de carácter político-internacional que los soldados no comprendían, pasaban a los portadores del mal de Hansen y con él,
Esta obra tampoco constituye un ensalzamiento para las tropas S.S. del Tercer Reich, como podrían pensar algunos; ni para un régimen político, como podrían suponerlo otros. Me embarga el solo fin de mostrar la verdad, y es sobre ese largo camino que expondremos nuestras meditaciones.
Heinrich Himmler había sido uno de los auxiliares más importantes de Hitler, y a la vez que era el jefe de la policía política (Gestapo), era también el jefe de las unidades que daban la guardia en los campos de concentración (Totenkopf), como asimismo se desempeñaba como el líder de la S.S. común, ya que había sido su creador, pero nunca había llegado a ser el comandante del arma S.S. Por eso, a menudo, se confunden estas diversas organizaciones.
La S.S. común había sido organizada como un gremio del Partido Nacional-Socialista, y más tarde, personas destacadas dentro de la ciencia, de la administración pública, etcétera, recibieron el nombramiento de miembro de dicha organización, como una distinción, pero sin interesar que fuesen componentes del partido o no.
La primera unidad del arma S.S. fue la guardia de Hitler, la que estaba organizada por los afiliados incondicionales, pero en el año 1935 el arma S.S. pasó a formar parte de las fuerzas armadas del país.
Según la obra de F. Steiner, «Von Clausewitz bis Bulganin», el arma S.S. pasó a formar parte orgánica de las fuerzas armadas, según las experiencias recogidas en la I Guerra Mundial, a raíz de que se creyó oportuno formar unidades especiales, de élite, para ser enviadas a los focos de lucha más grave del frente, para realizar ataques o contra-ataques que armonizaran de nuevo el dispositivo en su forma integral.
El Ejército Imperial Alemán había tenido ya sus «batallones de cazadores», y más tarde sus «divisiones de asalto»; como las tuvo Rusia y actualmente las tiene. Era entonces natural, para ellos, pensar que dichas unidades de élite debían estar formadas por los voluntarios del partido, y cuando estalló la guerra contra el comunismo, se le agregaron los voluntarios anticomunistas de Europa, con la seguridad de que ellos lucharían con un espíritu especial.
Todos los voluntarios fueron incorporados al arma S.S. sin ser consultados en sus deseos; sin embargo, algunos oficiales del viejo ejército sentían contra ella cierta animosidad, porque querían que la antigua nobleza manejase al cuerpo de oficiales y con ello a las fuerzas armadas como lo habían hecho durante 500 años.
Proveyendo a la tercera inquietud, diremos que esta obra no guarda ninguna relación con todo lo que sea nazi, y que si se tomó la historia de guerra de una división y de un cuerpo de ejército de la S.S., ha sido en el sentido estrictamente profesional, como se podrá comprobar en el desarrollo íntegro del texto; y si no se trabajó con una unidad operativa norteamericana, inglesa, francesa, japonesa, italiana, rusa o rumana, ha sido sencillamente porque no se ha contado con el material debido para una obra de tal magnitud.
Para seguir paso a paso, en forma metódica y analítica, el desarrollo de una campaña, resultará siempre de gran interés conocer el ambiente físico y psíquico donde se desarrolla la operación. Y así el estudio de un pueblo como el ruso, donde los valores individuales desaparecen dentro del colectivismo, donde el hombre carece de iniciativa porque es altamente conformista; acepta la adversidad con filosofía partido, es lo único que nos explica en sus relaciones causales por qué atacaban en masa y en olas sucesivas, aunque fuesen segadas por las ametralladoras alemanas como campos de trigo, sin que un solo hombre retrocediese y sin que variase el esquematismo de su formación. Ello nos explica por qué los comisarios políticos tenían tanta gravitación sobre esos espíritus tan saturados de complejos de obediencia, temor, etc., y por qué eran tan valientes hasta la temeridad. Todo ello es el producto de su cultura, ya que ella es distinta a la de la Europa Occidental, como distinta es su psicología y el medio en que se desarrolla su alma. Por eso es que en este aspecto es como consideramos que deben conjugarse las operaciones de carácter militar.
El autor no pretende otra cosa que presentar relatos veraces, donde los conflictos espirituales, las fricciones de comando y los acontecimientos de la guerra se presentan generalmente muy distintos a lo que se muestran en las especulaciones teóricas, ya que en los juegos de guerra y en los temas de conducción no son valorados en toda su amplitud.
Este esfuerzo así presentado sólo alberga el íntimo deseo de que al quedar en manos de los camaradas, sea un elemento útil para su conocimiento o preparación profesional.

El Autor.

Baltikum Los Freikorps y el origen del nacionalsocialismo (1918-1923) – Dominique Venner

400 páginas
ilustrado
15×23 cm
Editorial Eminves
2013

Encuadernación rústica
Precio para Argentina: 160 pesos
Precio internacional: 22 euros

La muerte sacrificial de Dominique Venner nos sorprendió cuando estábamos corriendo la traducción de una de las obras que escribió con más entusiasmo y que le reportó más fama como historiador: Baltikum, aparecida hace cuarenta años, es una obra que no solamente nos informa sobre un episodio histórico titánico sino que nos explica cómo fue posible el nacional-socialismo, las Secciones de Asalto y su enfrentamiento con las SS.
Nos cuenta cuál era la moral de los combatientes alemanes cuando se firmó el Tratado de Versalles, nos dice por qué experimentaron como una sensación extremadamente vivida el haber sido traicionados y apuñalados por la espalda, cómo se sintió Alemania, cuando después de más de cuatro años de privaciones, todo se desmoronó y el Estado, pura y simplemente, se volatilizó. En ese momento, quienes habían estado hasta ese momento en la retaguardia o agazapados, creyeron llegado su momento: fue el tiempo de los especuladores, de los usureros, pero también el tiempo de los bolcheviques. Solamente los Freikorps reaccionaron ante todo esto. Se organizaron en torno a sus jefes naturales, aquellos que habían destacado en la guerra, que habían dirigido unidades de asalto, jóvenes que debieron abandonar sus estudios para integrarse al frente y que tras cuatro años no conocían ni recordaban nada más que la guerra, con sus destrucciones y su camaradería, con su heroísmo y su abnegación. A ellos más que a nadie les era imposible soportar la República de los usureros y los cobardes, incapaz de afrontar a los bolcheviques y dar bienestar a la población. Sin embargo, Weimar tuvo que recurrir a ellos y lo hizo en nombre de la patria. Y aquellos combatientes no pudieron resistir el llamamiento realizado por Alemania, acudieron allí en donde eran requeridos: en las calles de Berlín y de Munich, para sofocar las revueltas espartaquistas y sus excesos, acudieron a las marcas del Este, a Curlandia y a Lituania, acudieron a liberar Alta silesia de la ocupación polaca. También operaron en el Rhur recién ocupado por los franceses. Allí fue capturado y fusilado uno de ellos, Alberto Leo Schlageter, miembro del NSDAP, cuyo núcleo inicial, precisamente, estaba formado por excombatientes. Ellos lo elevaron a la categoría de mito.
La formación del NSDAP, respondió a la exigencia de los Freikorps de disponer de un aparato político que reconstruyera el Reich. La existencia misma del NSDAP es impensable sin el recuerdo de los Freikorps y estos, a su vez, son incomprensibles sin aludir a las “tropas de asalto” creadas por la Wehrmacht en 1915 para afrontar la guerra de trincheras. Esas unidades nuevas estaban concebidas con criterios muy diferentes al resto del ejército regular. Sus oficiales no estaban seleccionados por su categoría social, sino por su valor. Estaban extremadamente próximos a sus tropas y formaron unidades extremadamente eficientes en los asaltos a trincheras y fortines. Pues bien, fue entre los supervivientes de estas tropas que se formaron los Freikorps y luego las Secciones de Asalto del NSDAP.
Muchos de ellos vieron en Hitler el hombre llamado a reconstruir la patria y lo siguieron en su aventura. Tras el golpe de Munich, tras su estancia en la prisión de Landsberg, Hitler cierra una etapa: ya no se tratará de conquistar el poder mediante una audaz maniobra de fuerza, sino de convertirse en un partido de masas capaz de hacerse con el control de la nación a través de las instituciones. En 1923, el fracaso del golpe de Munich es algo más que el fracaso de una estrategia, es el final de los Freikorps y el inicio de la conquista democrática del poder.

PRESENTACIÓN

En el Báltico: la tragedia de los Freikorps
Los Freikorps y su aventura báltica

La muerte sacrificial de Dominique Venner nos sorprendió cuando estábamos corriendo la traducción de una de las obras que escribió con más entusiasmo y que le reportó más fama como historiador: Baltikum, aparecida hace cuarenta años, es una obra que no solamente nos informa sobre un episodio histórico titánico sino que nos explica cómo fue posible el nacional-socialismo, las Secciones de Asalto y su enfrentamiento con las SS.
Nos cuenta cuál era la moral de los combatientes alemanes cuando se firmó el Tratado de Versalles, nos dice por qué experimentaron como una sensación extremadamente vivida el haber sido traicionados y apuñalados por la espalda, cómo se sintió Alemania, cuando después de más de cuatro años de privaciones, todo se desmoronó y el Estado, pura y simplemente, se volatilizó. En ese momento, quienes habían estado hasta ese momento en la retaguardia o agazapados, creyeron llegado su momento: fue el tiempo de los especuladores, de los usureros, pero también el tiempo de los bolcheviques. Solamente los Freikorps reaccionaron ante todo esto. Se organizaron en torno a sus jefes naturales, aquellos que habían destacado en la guerra, que habían dirigido unidades de asalto, jóvenes que debieron abandonar sus estudios para integrarse al frente y que tras cuatro años no conocían ni recordaban nada más que la guerra, con sus destrucciones y su camaradería, con su heroísmo y su abnegación. A ellos más que a nadie les era imposible soportar la República de los usureros y los cobardes, incapaz de afrontar a los bolcheviques y dar bienestar a la población. Sin embargo, Weimar tuvo que recurrir a ellos y lo hizo en nombre de la patria. Y aquellos combatientes no pudieron resistir el llamamiento realizado por Alemania, acudieron allí en donde eran requeridos: en las calles de Berlín y de Munich, para sofocar las revueltas espartaquistas y sus excesos, acudieron a las marcas del Este, a Curlandia y a Lituania, acudieron a liberar Alta silesia de la ocupación polaca. También operaron en el Rhur recién ocupado por los franceses. Allí fue capturado y fusilado uno de ellos, Alberto Leo Schlageter, miembro del NSDAP, cuyo núcleo inicial, precisamente, estaba formado por excombatientes. Ellos lo elevaron a la categoría de mito.

Apenas eran unos miles, todos ellos verdaderos “perros de la guerra”. En 1923, muchos de ellos, con apenas 25 años, habían vivido nueve años de guerra. Era normal que quisieran llevar la camaradería y los valores que constituían el núcleo de su existencia a la vida civil. Y fue así como protagonizaron episodios como el golpe de Kapp o el pustch de Munich. Querían construir un mundo nuevo provisto de los valores propios del soldado. Eran conscientes de que había que purificar la patria y que tal acto pasaba por el fuego. Cuando la república de Weimar les traicionó (y lo hizo en varias ocasiones), supieron que debían castigar a los traidores. Se organizaron clandestinamente, cometieron atentados inmisericordes y ejecutaron como la Santa Veheme medieval a quienes juzgaron culpables. Durante un tiempo se convirtieron en nihilistas: nada merecía ser salvado porque nada tenía la altura suficiente para sustituir a la patria perdida.
La formación del NSDAP, respondió a la exigencia de los Freikorps de disponer de un aparato político que reconstruyera el Reich. La existencia misma del NSDAP es impensable sin el recuerdo de los Freikorps y estos, a su vez, son incomprensibles sin aludir a las “tropas de asalto” creadas por la Wehrmacht en 1915 para afrontar la guerra de trincheras. Esas unidades nuevas estaban concebidas con criterios muy diferentes al resto del ejército regular. Sus oficiales no estaban seleccionados por su categoría social, sino por su valor. Estaban extremadamente próximos a sus tropas y formaron unidades extremadamente eficientes en los asaltos a trincheras y fortines. Pues bien, fue entre los supervivientes de estas tropas que se formaron los Freikorps y luego las Secciones de Asalto del NSDAP.
Muchos de ellos vieron en Hitler el hombre llamado a reconstruir la patria y lo siguieron en su aventura. Tras el golpe de Munich, tras su estancia en la prisión de Landsberg, Hitler cierra una etapa: ya no se tratará de conquistar el poder mediante una audaz maniobra de fuerza, sino de convertirse en un partido de masas capaz de hacerse con el control de la nación a través de las instituciones. En 1923, el fracaso del golpe de Munich es algo más que el fracaso de una estrategia, es el final de los Freikorps y el inicio de la conquista democrática del poder.
Este periplo de cuatro años, de 1919 a 1923, es lo que nos describe admirablemente Dominique Venner. Es indudable que su vida fue un ejemplo hasta el final de valor y de dignidad. Primero como militantes política, como hombre de acción y como doctrinario, como impulsor de organizaciones que renovaron en los años 50 y 60 el combate político en defensa de la patria, de la identidad y de la sociedad. De Jeune Nation a la OAS, de Europe Action a la Fédération des Étudiants Nationalistes, Dominique Venner destacó como activista, dirigente, y doctrinario. Muchos de los conceptos que hoy están suficientemente claros entre las fuerzas patrióticas e identitarias, lo están gracias a su opúsculo Pour une critique positive, redactado en prisión y considerado como el ¿Qué hacer? del nacionalismo. La propia Nouvelle Droite debe mucho, desde sus orígenes, a Dominique Venner.
En mayo de 2013 decidió que era necesario dar testimonio de la decadencia europea mediante una acción expeditiva. Ante el altar mayor de Notre Dame de París, asumió una muerte sacrificial, mucho más que un suicidio. Lo explicó en la carta que dejó sobre aquel lugar que, mucho más que templo cristiano, es crisol ancestral de tradiciones seculares. Por eso eligió Notre Dame como escenario: para reclamar de todos nosotros la defensa de la identidad europea, en este momento negro de nuestra historia.
No somos de los que lloramos a nuestros muertos, sino de los que recogemos su antorcha y aspiramos a que la luz de sus llamas ilumine a cada vez más de nuestros compatriotas. Es por esto que hemos decidido traducir y editar Baltikum: una de las obras más queridas por Dominique Venner. Lamentablemente, esta obra no se integrará en los circuitos de consumo cultural y no podrá ser un best-seller. De esta obra solamente podrá editarse un número limitado de ejemplares, distribuidos entre amigos y gentes que comparten los mismos o parecidos ideales que Dominique Venner, sin duda, el mejor de todos nosotros. El precio de venta cubra mínimamente los gastos de traducción y el coste de la edición y esperamos que así sea entendido. Baltikum es una obra que merece leerse porque aclara algunos enigmas de la historia y porque Venner es un autor cuya obra merece ser conocida. Y esto es lo que hacemos con la edición de este libro.

EL AUTOR

Dominique Venner nació en París el 16 de abril de 1935 y murió el 21 de mayo de 2013. Fue un historiador y escritor francés, teórico del nacionalismo y de orientación pagana.
Biografía
Miembro del movimiento Jeune Nation, pasó dieciocho meses en la Prisión de La Santé a causa de su participación en la organización OAS. A la salida de prisión en otoño de 1962, escribió un manifiesto titulado Pour une critique positive (Por una crítica positiva), en el que trataba temas como el fracaso del putsch de abril de 1961. Preconizó la creación de una organización nacionalista revolucionaria, destinada al combate, monolítica y hieratizada, formada por el conjunto de todos los militantes adheridos al nacionalismo, abnegados y disciplinados.
En 1963, creó junto a Alain de Benoist el periódico y el movimiento Europe-Action, en el que trabajó también como director. Participó en el movimiento denominado Occident (Occidente) y formó parte de los fundadores del GRECE. No obstante, no volvió a realizar actividades políticas desde 1970.
Desde ese momento, se convirtió en escritor y se especializó en historia. Además, publicó numerosos libros sobre las armas y la caza. Entre sus principales obras destacan Baltikum (1974), Le Blanc Soleil des vaincus (1975), Le Cœur rebelle (1994), Histoire critique de la Résistance (1995), Gettysburg (1995), Les Blancs et les Rouges (1997), Histoire de la Collaboration (2000) y Histoire du terrorisme (2002).
Más tarde, en 2002, escribió Histoire et tradition des Européens. Entre sus últimas obras, destaca en particular Histoire et tradition des Européens (2002), obra en la cual el autor define cuáles eran, según él, las bases culturales comunes del continente europeo.
Asimismo, fue director de la revista Enquête sur l’histoire, hasta su desaparición a finales de los años 90. En 2002, fundó La Nouvelle Revue d’Histoire, una revista que se edita semestralmente y que trata temas relacionados con tópicos de la historia. Cuatro años más tarde, en 2006, la publicación fue rebautizada con el nombre de NRH y en ella se entrevistó a varias personalidades.
El 21 de mayo de 2013, Venner se suicidó poco después de las cuatro de la tarde —hora francesa— de un tiro en la boca ante el altar mayor de la catedral de Notre Dame, en París, con una pistola belga de una sola bala, obligando a las autoridades a desalojar el templo. Su motivación fue una protesta contra el matrimonio homosexual. Venner tenía 78 años.
“Me suicido para despertar las conciencias dormidas. Me sublevo así contra la fatalidad”, dijo Venner en un último mensaje publicado por la mañana en su blog.
Desconocido por el gran público, Venner era un personaje de envergadura en la historia del nacionalismo contemporáneo. Prolífico ensayista, a los 78 años era considerado el teórico del nuevo nacionalismo francés y sobre todo de su renacimiento después de la Segunda Guerra Mundial. Una suerte de eminencia gris, sobreviviente de todos los combates perdidos por esa familia política desde la liberación, y guía ideológico de toda una generación.
En nombre de un derecho a la diferencia, sus teorías defendían una jerarquización de las civilizaciones, que acordaban a los europeos un rango superior. Europa, decía, corría el peligro de diluirse y ser sumergida por las migraciones de poblaciones llegadas del Sur.
Aterrado por el espectro de la decadencia y convencido por la cuestión identitaria, Venner ratificó sus temores en ese último post. En guerra contra el mundo moderno, en ese mensaje expresa su rechazo visceral a la ley infame del matrimonio homosexual. Ese texto, que autoriza las bodas gay, fue aprobado por el Parlamento francés. Venner vaticina el gran reemplazo de poblaciones en Francia y en Europa.
Dispararse en la cabeza con una pistola belga de una sola bala puede ser considerado no solamente trágico, sino altamente simbólico.

Declaración de Dominique Venner

Las razones de una muerte voluntaria
Estoy sano de cuerpo y de espíritu, y estoy lleno de amor hacia mi mujer y mis hijos. Quiero la vida y no espero nada más allá de ella, salvo la perpetuación de mi raza y de mi espíritu. Sin embargo, en el ocaso de esta vida, ante peligros ingentes que se alzan para mi patria francesa y europea, siento el deber de actuar hasta que aún tenga fuerzas para ello. Juzgo necesario sacrificarme para romper el letargo que nos agobia. Ofrezco lo que me queda de vida con intención de protesta y de fundación. Escojo un lugar altamente simbólico, la catedral Notre-Dame de París que respeto y admiro, esa catedral edificada por el genio de mis antepasados en sitios de culto más antiguos que recuerdan nuestros orígenes inmemoriales.
Cuando tantos hombres se hacen esclavos de su vida, mi gesto encarna una ética de la voluntad. Me doy la muerte con el fin de despertar las conciencias adormecidas. Me sublevo contra la fatalidad. Me sublevo contra los venenos del alma y contra los deseos individuales que, invadiéndolo todo, destruyen nuestros anclajes identitarios y especialmente la familia, base íntima de nuestra civilización multimilenaria. Al tiempo que defiendo la identidad de todos los pueblos en su propia patria, me sublevo también contra el crimen encaminado a remplazar nuestras poblaciones.
Como el discurso dominante no puede abandonar sus ambigüedades tóxicas, les corresponde a los europeos sacar las consecuencias que de ello se imponen. No poseyendo una religión identitaria a la cual amarrarnos, compartimos desde Homero una memoria propia, depósito de todos los valores en los cuales podremos volver a fundar nuestro futuro renacimiento rompiendo con la metafísica de lo ilimitado, origen nefasto de todas las derivas modernas.
Pido de antemano perdón a todos aquellos a quienes mi muerte causará dolor, y en primer lugar a mi mujer, a mis hijos y nietos, así como a mis amigos y fieles. Pero, una vez desvanecido el choque del dolor, estoy convencido de que unos y otros comprenderán el sentido de mi gesto y trascenderán, transformándolo en orgullo, su pesar. Deseo que éstos se concierten para durar. Encontrarán en mis escritos recientes la prefiguración y la explicación de mi gesto.

Homenaje
El sábado 1 de junio de 2013, por la mañana, cerca de 150 militantes nacionalistas se han reunido,[1] a pesar de la presencia disuasiva de numerosas fuerzas policiales, al pie de la estatua de Carlomagno, símbolo de la Europa combatiente, en la plaza de la Catedral de Notre-Dame de París donde Dominique Venner se sacrificó para despertar a su pueblo.
Christian Van den Bruck, de la bandera franciliana de Terre et Peuple, Francis Bergeron, escritor y periodista, y Roland Hélie, director de Synthèse nationale, han tomado la palabra a fin de evocar el sentido militante del acto último de Venner, a saber la necesidad de amplificar la lucha para salvar la civilización más amenazada que nunca.
Tras haber mantenido un minuto de silencio, los participantes han respondido al unísono a la evocación del nombre de Dominique Venner: ¡PRESENTE!

Artículos de opinión

Apoteosis de Dominique Venner en Notre Dame
por Enrique Ravello

Del antiguo griego apo (intensidad, presencia) y theos (Dios, de ahí el nombre de Zeus) la apoteosis, es decir el elevarse hasta el nivel de los dioses, era para los antiguos helenos un privilegio sólo al alcance de muy pocos héroes.
Dominique Venner la experimentó el lunes 21 de mayo en el altar de Notre Dame. Venner amó la vida incluso en el momento en que decidió entregarla como símbolo, escribiendo que tras su gesto no esperaba “más que la perpetuación de mi raza y de mi espíritu”. Con su acción Venner se transforma de hombre a mito y golpea las consciencias dormidas, que por un momento volverán a sentir que todo es posible, que nada está definitivamente perdido, que la victoria espera siempre que estamos dispuestos a conquistarla. Dentro de pocos días –demasiados pocos– todo volverá a la normalidad, pero el gesto de Venner permanecerá eternamente en la conciencia colectiva de todos los que luchamos y lucharemos por Europa y la civilización que de ella ha brotado.
Venner escogió Notre Dame de París para emprender su camino por los Campos Elíseos, uno de los templos más bellos de Europa que es, como dejara escrito en su última nota “un lugar altamente simbólico, la catedral de Notre Dame, construida por mis antepasados sobre lugares de cultos de orígenes inmemoriales”, esos cultos de la Galia celta y la Lutecia galo-romana en los que Venner veía reflejada el alma primigenia de la religiosidad europea.
Europeo de lengua francesa, Venner vivió su compromiso con la identidad europea hasta sus últimas consecuencias y se cansó de advertir lo que de peligro mortal tiene, para el futuro de Francia y de Europa, lo que sólo los ignorantes o los inocentes pueden llamar inmigración y que Venner definió como el proceso de sustitución de la población europea y francesa autóctona por masas de alógenos venidos del Tercer Mundo. Jean Raspail ya lo advirtió en su Campamento de los Santos.
Venner reflexionó sobre lo que él llamó los treinta años de guerra civil europea (1914-1945) como la causa del declive continental, casi un siglo después Venner nos recuerda que ese declive puede convertirse en irreversible final de una identidad de 30.000 años –así subtitula uno de sus últimos libros– y que se juega su ser o no ser en las dos próximas décadas.
Admirados de la Antigüedad clásica, Venner sentía especial predilección por la Grecia arcaica reflejada en la Iliada, que él entendida como libro fundador de la personalidad europea y a Homero como el primer poeta de nuestra identidad. Poeta que en griego viene de poietes (aquel que hace, que crea, que realiza). Homero poeta de poetas helenos que siempre cantaban al ethos –a lo activamente heróico- que al pathos –lo melancólicamente sentimental, fue la referencia permanente de Venner.
Venner también fue un poeta en el sentido griego que tiene ese sentido. Su vida fue un equilibro activo entre el pensamiento y la acción. Su recorrido político lo convierte en un militante de excepción dentro del campo identitario francés y europeo. Miembro de Jeune Nation, cumplió 18 meses de prisión por pertenencia a la OAS (Organización Armada Secreta), fue fundador de la revista y el movimiento Europa-Action, participó en Occident y fue uno de los fundadores del GRECE, la gran escuela que renovó el pensamiento identitario en los años 70-80. Su nombre fue uno de los que se consideró seriamente para presidir el Front National en 1972.
Posteriormente se dedicó profesionalmente a la Historia, pero siempre manteniendo los mismos principios ideológicos. Escribió varias obras como: Baltikum , Le Blanc Soleil des vaincus, Le Cœur rebelle , Histoire critique de la Résistance, Gettysburg, Les Blancs et les Rouges , Histoire de la Collaboration, Histoire du terrorisme e Histoire et tradition des Européens. En funda en 2002 y dirige la redacción de la revista bimestral La Nouvelle Revue d’Histoire, rebautizada como La NRH en 2006, donde intervienen personalidades como Bernard Lugan, Jean Tulard, Aymeric Chauprade, Alain Decaux, François-Georges Dreyfus o Jacqueline de Romilly.
Venner ha elegido la muerte heroica del guerrero y eso merece un funeral como los de su admirado Patroclo. Hagamos todos nosotros de Aquiles.
Sic transit.

Olvidemos las hienas
por Javier Ruiz Portella

Dominique Venner, historiador y ensayista francés que estuvo en los orígenes de la corriente de pensamiento mal llamada Nueva Derecha, se ha suicidado este 21 de mayo a los 78 años de edad. Lo ha hecho, además, de la forma más simbólica y espectacular posible: ante el altar mayor de la catedral Notre-Dame de París.
Su muerte no es la de Drieu-la-Rochelle, no es la de Montherlant. Es la de Mishima, decía alguien comentando en Radio Courtoisie el acto sacrificial del pensador francés.
Un acto sacrificial, en efecto. Un acto destinado a dar testimonio, a sacudir las conciencias. “Serán necesarios —escribía esta misma mañana en su página web— gestos nuevos, espectaculares y simbólicos, para conmover las somnolencias, sacudir las conciencias anestesiadas y despertar la memoria de nuestros orígenes. Entramos en unos tiempos en los que las palabras tienen que ser autentificadas con actos”. Y éste es el acto que tú, amigo, camarada, has realizado, ante el mundo, esta mañana.
Mientras tanto braman las hienas en el desierto. Escupen al pasado de quien sufrió cárcel por haber defendido la Argelia francesa. Se olvidan de tu crucial aportación —es la primera vez que te tuteo, tú, tan “vieille France”— al mundo del pensamiento, de las ideas y de la acción. Olvidemos las hienas. Resbalan sus escupitajos al lado de la grandeza de tu gesto.
Como decimos en esta España a la que tanto querías y para la que escribiste expresamente uno de tus libros: Dominique Venner, ¡presente!

En la muerte de Dominique Venner
por Ernesto Milá

Dominique Venner: me alegro de haber traducido alguno de tus libros, me alegro de haberlos leído casi todos, me alegro de compartir contigo los mismos ideales y me alegro de que medio siglo después de que crearas EUROPE-ACTION, tus ideales siguen siendo aquellos por los que en otro tiempo luchaste, me alegro de que murieras pensando como viviste y me alegro finalmente de que tus enemigos hayan sido los míos y de que tu muerte haya sido como tu vida, un ejemplo para todos nosotros y un estímulo para no renunciar nunca a nuestros comunes ideales. A partir de ahora podemos decir que no solo Mishima se suicidó para llamar la atención por la decadencia de su Nación, sino que en la Vieja Europa también un hombre dio testimonio de esa decadencia y su fuerte fue un grito para el combate de nuestra generación y de las que vendrán.
Dominique Venner ha muerto porque no quería que su pueblo y su gente, entre ellos el creador de Notre Dame de París, fuera sustituido por pueblos alógenos llegados al continente para mayor gloria de la globalización y el neocapitalismo y a despecho de que en apenas unas generaciones su identidad sustituya a la nuestra. Su muerte es una vida entregada en defensa de la identidad de todos nosotros, de la de su familia, de tu identidad y de la mía.
He leído varias veces la carta de despedida de Venner. No es la de un depresivo que en el pozo de su enfermedad lo ve todo negro. Es la carta de alguien que quiere evitar con su testimonio la ruina de una identidad ancestral y plurimilenaria.
Oí hablar de Venner hace muchos años a antiguos miembros de Europe Action, de la OAS y de Jeune Nation que habían estado a los órdenes y con los que también había compartido tareas de dirección. Venner no era una vida fracasa, profesionalmente había alcanzado las más altas cotas de consideración en su profesión de historiador y sus libros están traducidos a muchos idiomas. Dirigía una conocida revista de historia en estos momentos y yo mismo le había traducido para la Revista de Historia del Fascismo, su obra Baltikum, una historia de los cuerpos francos alemanes y su folleto Por una crítica positiva que fue, en cierta medida, el documento en el que el neofascismo europeo apoyó su renovación en los años 60. Fue un militante durante su juventud, un líder comprometido que conoció la cárcel y la exaltación de los mítines, las reuniones y las manifestaciones en unos momentos terriblemente difíciles para su patria, cuando la República amputó el territorio argelino y arrojó a la ruina y a la muerte a millones de europeos que vivían en Argelia.
Al salir de la cárcel publicó Europe-Action, seguramente la revista más interesante e innovadora del neofascismo francés en la postguerra sin la cual sería incomprensible tanto el movimiento de la Nouvelle Droite, como la propia revista de historia que publicó Venner hasta su muerte. Participó, así mismo, en las tareas de dirección de Jeune Nation cuando apenas había cumplido los veinte años y se significó siempre, hasta su retirada como militante, como dirigente e inspirador teórico y estratégico de las organizaciones a las que perteneció, incluida la Federation des Etudiants Nationalistes.
Reproduzco a continuación la carta en la que indica los motivos de su suicidio:
Estoy sano de cuerpo y mente, y me lleno de amor por mi esposa e hijos. Amo la vida, y no espero nada más allá, si no la perpetuación de mi raza y mi gente. Sin embargo, en la noche de esta vida, frente a enormes peligros para mi país francés y europeo, siento el deber de actuar sin tener fuerzas. Creo que tengo que sacrificarme para romper el letargo que nos aqueja. Ofrezco el resto de mi vida con la intención de la protesta y la fundación. Escogí un lugar altamente simbólico, Notre Dame de París, que yo respeto y admiro, que fue construida por uno de los genios de mis antepasados, lugar de culto ancestral, recordando nuestros orígenes inmemoriales.
Mientras muchos hombres son esclavos de sus vidas, mi gesto encarna una voluntad ética. Yo doy la muerte para despertar la conciencia dormida. Me rebelo contra el destino. Protesto contra lo que envenena el alma y al individuo, contra los deseos invasores que destruyen nuestra identidad, incluido la familia, base de nuestra civilización milenaria. Mientras yo defiendo la identidad de todos los pueblos, también me rebelo contra el delito de reemplazar nuestro pueblo.
El discurso dominante puede dejar sus ambigüedades tóxicas, pero son los europeos los que van a asumir las consecuencias. El no tener una identidad que nos amarra a la religión, que compartimos desde Homero en su propia memoria, depositario de todos los valores en los que nuestro futuro renacimiento reconstruido con la metafísica de la fuente dañina ilimitada de toda deriva moderna.
Pido disculpas de antemano a cualquier persona que mi muerte va a sufrir, ante todo,a mi esposa, mis hijos y nietos, así como a mis amigos y camaradas. Pero una vez terminada la conmoción atenuada del dolor, no me cabe duda de que cada uno verá el significado de mi gesto y mi orgullo. Espero que los que trabajan en conjunto viendo el pasado. Van a encontrar en mis escritos algo presagiado y explicara mi acción.
Dominique Venner
Vale la pena leer desde el primer libro de Venner hasta el último y conocer también su historia como militante. Su muerte es una llamada a centuplicar los esfuerzos en defensa de nuestra identidad y un grito de combate y de movilización. Ahora le tocará a los esbirros de la prensa corrupta y miserable, lanzar cuántas difamaciones se les ocurran en sus laboratorios de operaciones psicológicas, no nos cabe la menor duda de que se tergiversarán los motivos que le llevaron a morir ante el altar de Notre Dame de París, en la isla de la Cité, allí mismo en donde hace miles de años, antes de la catedral ya existía un templo pagano. La única forma de defender su memoria es combatir por los mismos ideales que le llevaron a él a una vida de compromiso militante en defensa de la identidad europea. Porque si Dominique Venner fue algo, fue, sin duda, un combatiente, doctrinario y militante, que tuvo claro los motivos de su combate (contra la partitocracia, contra la plutocracia, contra el liberalismo, contra el nuevo orden mundial, contra el marxismo y su progresía, en defensa de un patriotismo social y nacional y de una Europa que, por supuesto, no es esta Europa miserable e inviable construida por los delirios de poder franco-alemanes, sino la Europa de los pueblos orgullosos de una identidad que se forjó desde Salamina hasta Lepanto y hasta el cerco de Viena y que, golpe a golpe.
Venner no creía –como nosotros no creemos tampoco- en un más allá venturoso. Lo que cuenta es el momento presente y no las evasiones idealistas de otros mundos tan desconocidos como irreales. Venner creía en la Tradición y en la Sangre. La tradición que nos lega arquetipos y modelos de comportamiento a los que debemos de ser fieles porque son los más acordes con la voz de la sangre. La tradición y la sangre es con lo único que llegamos a la tierra y lo único que legaremos. A eso le llamaba “identidad”.
Por eso murió y por eso otros estamos obligados a recoger su mensaje.

Ernesto Milá

La División Azul – Saint-Loup

315 páginas
21 x 15 cm.
Ediciones Nueva República
Col. «Tempestades de Acero» / 3
Barcelona, 2005

Cubierta a todo color, con solapas y plastificada brillo
24 páginas interiores con fotografías.
Precio para Argentina: 150 pesos
Precio internacional: 25 euros

Si en aquellas fechas se publicaron tres libros que, a mi parecer, revolucionaron la esfera bibliográfica divisionaria, éstos fueron la edición facsímil de la Hoja de Campaña, en un esfuerzo titánico por parte de la Hermandad Nacional de la División Azul; la primera edición de este libro de Saint Loup que el lector tiene ahora en sus manos y, sobre todo —y lo siento, pero a mucha distancia de los dos anteriores—, el que para mí sigue siendo el primer libro divisionario que salvaría en caso de incendio en mi casa: La División Española de Hitler, de los profesores Kleinfeld y Tambs.
¿A qué se debe la importancia de esos tres volúmenes? Muy sencillo: cada uno en su estilo, resucitaron el interés por la que había sido una de las unidades más románticas de la historia de España, sólo comparable a los ya casi olvidados Tercios de Flandes: la División Española de Voluntarios, la División de Infantería 250 de la Whermacht, o La División Azul, según criterio de cada uno.
En el caso que nos ocupa, en el de Saint Loup —para mí siempre será “Saint Loup”, sin guión— y en el de Kleinfeld y Tambs, esto tenía mucho más mérito, pues sus autores no eran españoles. Para vergüenza de muchos historiadores locales consagrados, tuvieron que ser unos extranjeros quienes resucitaran el tema divisionario. Poco después de su publicación, surgió una auténtica —permítaseme el neologismo— divisionmanía.
[…] Este libro no es el mejor que se ha escrito sobre la División Azul. Tampoco forma parte de la nueva corriente de estudios, más centrada en aspectos puntuales de la misma, pero posee el gran valor de ser uno de los que más han difundido la gesta divisionaria. No olvidemos, por ejemplo, que en Francia se han llegado a hacer nada menos que dos ediciones del mismo. Es, por tanto, una deuda de agradecimiento contraída con Saint Loup, por habernos dedicado su pluma y su esfuerzo. Dos ediciones francesas y una española agotadas, avalan esta segunda edición española que de seguro cumplirá sus expectativas. Me alegro, sinceramente, que se vuelva a reeditar. Hacía falta de nuevo una historia humana y sencilla, bien escrita, sobre la División Azul. Y Saint Loup es lo que nos legó precisamente con su libro La División Azul: una historia humana, sencilla y bien escrita.

ÍNDICE

— Prólogo [J. Negreira]
— Capítulo I. España católica se alza en armas
— Capítulo II. Armaduras color verde-gris
— Capítulo III. Una costosa cabeza de puente
— Capítulo IV. Raid hacia el cero absoluto
— Capítulo V. Los grandes cementerios cerca del río
— Capítulo VI. Las luces de Leningrado
— Capítulo VII. Ha desaparecido un batallón
— Capítulo VIII. Krasny Bor: el cielo que cae sobre la cabeza
— Capítulo IX. La balsa de la Medusa
— Capítulo X. Los diplomáticos contra la Cruzada
— Capítulo XI. Adiós a las armas
— Capítulo XII. Más que nunca: “Gott mit uns”
— Capítulo XIII. Cuando la nieve es negra
— Capítulo XIV. El fin es un comienzo
— Bibliografía
— Anexo. Cancionero de la División Azul

Democracia Show – Joaquín Bochaca

177 páginas
medidas: 14,5 x 20 cm.
Ediciones Sieghels
2014
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 220 pesos
Precio internacional: 16 euros

Hay una Historia oficial, que se escribe para los muchachos de las escuelas y, eventualmente, para el consumo del gran público, y hay, por supuesto, una Historia real, que no se escribe en libros de gran tirada, que incluso, a veces, no se escribe y que, en todo caso, hay que leer entre líneas o deducir del encadenamiento de los hechos, tal como se van produciendo, e independientemente de la música que los mass media ponen a tales hechos.
El llamado hombre de la calle, con arrolladora inconsciencia, pasa por alto sucesos, hechos y circunstancias que van a determinar, no que gaste tanto o cuanto más, sino, que siga existiendo como ser libre o incluso, como ser vivo.
Si se admite, -y así es en la vida práctica de cada día- que en asuntos privados de ámbito e importancia forzosamente limitados las cosas reales no son ni lo que parecen ni lo que se dice, a efectos oficiales, a lo que se proclama pro-forma, es de una lógica abrumadora que en asuntos de ámbito infinitamente mayor, y de intensidad agónica cual son los que abarca la gran Política, que es, por su misma esencia, total, la disparidad, la dicotomía entre realidad y oficialidad debe ser, comparativamente, mucho mayor.
Hay trasfondos históricos que solo se saben décadas después de haberse producido los hechos, y los hay que solo se intuye como debieron ocurrir. Para los demás, ni siquiera esto. No obstante con documentación, voluntad y sentido común, y, sobre todo, con independencia de criterio, con esa famosa libertad de pensamiento de que tanto blasonan los apodados liberales y que tan poco ponen en práctica, se puede -se debe- discernir la Intra-Historia.
Ahora bien, esa Intra-Historia, o el hilo rojo de esa conspiración, como la llamaba Henry Ford, tiene un trazado perfecto el cual, no obstante, muy a menudo se encalla, por las imperfecciones de los hombres encargados de ponerlo en práctica. Es el inconveniente mayor que tienen los testaferros, los hombres de pala, por muy pomposos que sean sus títulos oficiales y su posición. Son listos, son ambiciosos, no tienen escrúpulos, pero, por regla general, les falta inteligencia.
Este no es un libro contra nadie. Hemos querido compilar, seleccionándolos dentro de lo posible, una antología de los dislates, estupideces, torpezas, errores, tonterías y meteduras de pata de hombres prominentes en el curso de la Historia de este torturado Planeta. Naturalmente, y por razones de proximidad en el tiempo, nos hemos detenido con mayor asiduidad en las curiosidades y simplezas, los contrasentidos y aberraciones modernas, y aún contemporáneas. A ello nos ha movido, no sólo la aludida razón de proximidad, si no también la de ejemplaridad. Y, en menor grado, la de facilidad, pues, conforme avanzan -o progresan, como gustan presumir- los hombres por el siglo de las luces, más cegados parecen y más trompicones se dan.

ÍNDICE

El autor7
Prólogo11
El arte de equivocarse15
Sublimes palabras18
El IV poder: Hegesippe Simon22
Los pobres poldevos28
Terranovas y guatemalianos33
Intelectuales que alcanzaron su nivel de incompetencia39
El nivel de incompetencia en el arte militar41
Tragicomedias de la guerra44
Tragicomedias de los guerreros49
Vuelven los poldevos54
El mal fario del Conde Ciano58
El alcohol y la política66
El sexo y la historia72
Intermezzo de aberraciones80
Dios y la historia85
Los profetas91
La literatura en la historia96
La santidad de los tratados101
Las delicias de la democracia106
Los camaleones118
Los perros126
Rosario de ineptitudes128
El estado niñera132
Esos príncipes que nos gobiernan…140
Las ideologías151
Y va de records…157
Mitos históricos164
Florilegio de idioteces173

EL AUTOR

JOAQUÍN BOCHACA ORIOL (Barcelona, 5 de Septiembre de 1931), nace en la calle Paradis de la Ciudad Condal, en pleno Barrio Gótico y junto al Templo de Augusto.

Estudia Historia, Derecho y Comercio. Padre de 5 hijos, trabaja en Inglaterra y más tarde en Francia (1958-1969). Su conocimiento de idiomas (inglés, francés, italiano, etc.) y su ocupación laboral le permiten viajar a lo largo y ancho de este mundo y adquirir in situ un vasto conocimiento de las más diversas culturas. Su agudeza intelectual le reporta una visión del mundo de una sorprendente claridad, bagaje que le empujaría, a lo largo de los años, a una producción literaria alternativa y heterodoxa que pronto le aporta un auténtico ejército de lectores leales. La diversidad de los temas que trata en sus obras resulta sorprendente: ecología, economía, política, historia, arte, cultura, deporte, etc. Todo ello dominado siempre por una lógica aplastante.

Se le puede considerar el fundador de la denominada Escuela Revisionista en España, línea de investigadores históricos que proponen una “verdad científica” frente a la “verdad política” y los dogmas impuestos por el poder.

Ha sido colaborador de numerosas revistas nacionales y extranjeras como: L’ Europe Réélle (Bélgica), The Barnes Review (EE.UU.), Identità (Italia), CODE (Alemania), Más allá (Madrid), El Martillo (Barcelona), Juan Pérez (Barcelona), Escritos Políticos(Barcelona), Revista Cedade (Barcelona), etc.

Y ha traducido al castellano y catalán 35 títulos muy diversos, como Nobilitas del Dr. Alexander Jacob; Ideales Políticos de Houston Stewart Chamberlain; Ensayos Políticosde Alfred Rosenberg; El partido verde de Hitler de Anna Bramwell; Supremacismo judíode David Duke; Poemas de Fresnes de Robert Brasillach; Imperium (1976) de Francis Parker Yockey; Hitler contra Judá de Saint Loup; Aquí la voz de Europa (1983) de Ezra Pound; El camino hacia 1984 (1984) de Peter Lewis; La voz humana La gran separación (1986) de Jean Cocteau; Mis reverendos padres de Jean Kerkoerle; Agua viviente de Olaf Alexanderson; La internacional dorada de Hans Buchner; Los peces de colores de Jean Anouilh; La conexión Pizza de Shana Alexander; La internada de Anne Riviére; Decadencia y caída del imperio freudiano de H. J. Eysenck; Los judíos en juiciode Bill Grimstad; El conflicto del Cristianismo primitivo con la religión antigua de Louis Rougier; Arthur Schopenhauer (1988) de William Wallace; La Raza de Walter Darré; Diez años que trastornaron a Oriente Medio (1997) de Nadine Picaudou; La orden SS de Edwige Thibaud; La alondra de Jean Anouilh; De los Bohemios y su música en Hungríade Franz Liszt; La resistencia palestina de Gerard Chaliand, Los conquistadores del mundo de Louis Marchalsko; Los diarios de guerra de Charles Lindbergh; El caballero, la muerte y el diablo (1986) de Jean Cau; El conocimiento inútil (1989) de Jean-François Revel; Correspondencia entre dos guerras (1985) de Hermann Hesse, Romaind Rolland y Rabindranaht Tagore; Meditaciones de las cumbres (1978) de Julius Evola, Extraños en la plaza (1988) de Arthur Koestler, Las realidades de la China de Mao de Yuan-mao-ju, etc.

Bochaca ha escrito 227 artículos sobre los más diversos temas y es autor de más de una veintena de libros, muchos de los cuales reeditados numerosas veces, entre los que cabría destacar: EL DESCRÉDITO DE LA REALIDAD (2004), LA MANIPULACIÓN DE LA MENTE (2006), DICCIONARIO DE LOS MALDITOS (2007), EL MUNDO DE LAS SOMBRAS (2007), OCCIDENTE Y LA CRISTIANDAD (2007), RACISMO Y REALIDAD (2007), EL ENIGMA CAPITALISTA (2007), LA FINANZA Y EL PODER (1979), LA ISLA DE LA ESPERANZA (2007), LA VIVISECCIÓN CRIMEN INUTIL (2007), EL MITO DEL JUDAISMO DE CRISTO (2007), LA HISTORIA DE LOS VENCIDOS (El suicidio de Occidente) (1978), EL MITO DE LOS SEIS MILLONES (1979), LOS CRÍMENES DE LOS “BUENOS”, EL ROBO DE LOS SIGLOS Y EL SIGLO DE LOS ROBOS, DEMOCRACIA SHOW, El GRAN MUFTI DE JERUSALEN AMIN-AL-HUSSEINI, EL PROBLEMA JUDÍO (1980), LA CRISIS, ¿QUIÉN LA PROVOCA Y A QUIEN BENEFICIA? (1980), LA CULTURA DE LA OTRA EUROPA, HITLER Y SUS FILOSOFOS, ESTÁ USTED A LA IZQUIERDA O A LA DERECHA, LOS PROTOCOLOS DE SION COMENTADOS (ATRIBUÍDOS) (Bogotá, 1991),RAIMON CASELLAS (1981), BIOGRAFIES CATALANES, CATALUNYA, ESPANYA I EUROPA (1979), LOS GÉNEROS LITERARIOS MALDITOS, SINOPSIS DEL FUTBOL CLUB BARCELONA (1999),

J. Bochaca ha tomado parte en debates radiofónicos e impartido igualmente cientos de conferencias y cursillos sobre los temas más diversos.

CITAS

A menudo, no es preciso recurrir a la maldad para explicar los desastres humanos. Con la estupidez basta. 
Goethe

La historia de la Humanidad es un inmenso mar de errores con unos minúsculos islotes de verdad que emergen aquí y allá. 
Beccaria

Nuestro destino en la vida no es lograr el éxito, sino continuar equivocándonos  con buen humor. 
Stevenson

El error es humano. Los animales no se equivocan nunca. 
Lichetenberg

Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos.
Nietszche

Cuando Nietzsche escribía que la bondad de los monos le hacia dudar de que el hombre pudiera descender de ellos, se ilusionaba sobre las cualidades de esos cuadrumanos ávidos, crueles y lúbricos. No caben dudas: son nuestros tatarabuelos.
Jean Rostand

Todo lo que sea susceptible de salir mal, saldrá mal. Y cuando la excepción confirma la regla y no sale mal, sale fatal.
J.B.

INTRODUCCIÓN

Hay una Historia oficial, que se escribe para los muchachos de las escuelas y, eventualmente, para el consumo del gran público, y hay, por supuesto, una Historia real, que no se escribe en libros de gran tirada, que incluso, a veces, no se escribe y que, en todo caso, hay que leer entre líneas o deducir del encadenamiento de los hechos, tal como se van produciendo, e independientemente de la música que los mass media ponen a tales hechos.

No deja de llamar la atención que mientras cualquier ciudadano de criterio, formación y talento medianos, admite sin ningún género de dudas que la publicidad puede no decir siempre la pura verdad, que los balances de una empresa comercial pueden estar arreglados; que las declaraciones de impuestos pueden contener alguna falacia por omisión; que una información comercial periodística puede ser, en realidad, un anuncio de pago camuflado; que en toda negociación o trato comercial no se dice necesariamente la pura verdad y que cualquier comerciante, cualquier profesional, incluso cualquier artista enmascara, cuando no desfigura deliberadamente la verdad en pro de sus intereses, ese mismo ciudadano, en cambio, acepta las verdades oficiales de la Historia de los libros de texto con sorprendente candor. Es sorprendente, pero es así.

La explicación fundamental de este insólito fenómeno de credulidad puede, tal vez, hallarse en la influencia de los aludidos mass media y en el lavado de cerebro a que someten al individuo disuelto en la masa Pero esta explicación, aunque básica, no es suficiente.  Debe ser complementada con otra. Debe ser complementada, sencillamente, con la pereza mental, consubstancial con la mayoría de los seres humanos.  Los hombres, en su gran mayoría, sólo se interesan realmente, prácticamente, en lo que les atañe directamente y de forma inmediata.  No creen, o no quieren creer, que es peor, en nada trascendente.  Se inclinan, por naturaleza, hacia la facilidad y ya Platón nos advertía que lo fácil suele ser enemigo de lo bueno.  El llamado hombre de la calle profundiza, medianamente, en míseros negociejos de tres al cuarto, en cosas pedestres, de cada día, a las que él, con sonrisa de suficiencia, denomina lo positivo  ‘ Pero, con arrolladora inconsciencia, pasa por alto sucesos, hechos y circunstancias que van a determinar, no que gaste tanto o cuanto más, si no, te, que siga existiendo como ser libre o incluso, como ser vivo.

El hombre de la calle, para usar la jerga en boga, pasa de la Política.  Lo cual está muy bien; es su derecho, como diríamos en si idiótico caló  de esta triste época.  Lo malo para él -y lo peor para los que con él compartimos pasaje en el mismo barco de la Civilización Occidental- es que la Política sí se ocupa de él. Y le aburren con cincuenta mil leyes, decretos, prescripciones, prohibiciones y disposiciones; y a sus hijas menores les enseñan a fornicar sin consecuencias en las escuelas estatales, laicas y obligatorias y, para mayor inri, de pago; y, cuando llega el momento, les movilizan, les ponen un fusil en las manos y les mandan a las antípodas, o a donde fuere, a defender la Democracia, el Derecho, los Derechos Humanos, el arancel de las margarinas, o lo que se les ocurra decir a los detentores del Poder.  Para él, tan práctico, tan positivista, cuenta más un negociejo que su vida, y un aperitivo que su libertad.  El cree en lo que le gusta creer y precisamente en eso; en eso tan sencillo estriba su desgracia.

Le gusta creer en las verdades oficiales; en las versiones estereotipadas, en la Historia de los textos.  Es más cómodo.  Así se va llevando a cabo la auténtica Historia, la Historia real, que, por una simple cuestión de lógica elemental, no puede ser, ni siquiera parecerse remotamente, a la Historia oficial.  Si se admite, -y así es en la vida práctica de cada día- que en asuntos privados de ámbito e importancia forzosamente limitados las cosas reales no son ni lo que parecen ni lo que se dice, a efectos oficiales, a lo que se proclama pro-forma, es de una lógica abrumadora que en asuntos de ámbito infinitamente mayor, y de intensidad agónica cual son los que abarca la gran Política, que es, por su misma esencia, total, la disparidad, la dicotomía entre realidad y oficialidad debe ser comparativamente, mucho mayor.  Forzosamente debe ser así. Si todos están de acuerdo en que los hombres trapisondean en sus asuntillos privados, triviales en su fondo y en su forma, a fortiori deben estarlo en que en asuntos de gravedad infinitamente mayor y ámbito total trapisondearán -para expresarnos en esa forma llana y banal- infinitamente más.  Pero, ya lo hemos dicho, pensar en eso le da pereza al hombre-masa. Y prefiere aceptar, sin ulterior análisis, la versión oficial, homologado, de los hechos.

Los amigos lectores que me han hecho el honor de leer todos o alguno de mis libros precedentes, saben que propugno la tesis de que hay poderes fácticos por encima de los oficiales; que existe una verdadera conspiración histórica, secular y universal y que, como decimos más  arriba, existe una realidad histórica que se contrapone a la verdad oficial

Esto es así, y siempre ha sido así  y siempre será así, y nos tememos que no puede ser de otra manera. Hay trasfondos históricos que solo se saben décadas después de haberse producido los hechos, y los hay que solo se intuye como debieron ocurrir.  Para los demás, ni siquiera esto. No obstante con documentación, voluntad y sentido común, y, sobre todo, con independencia de criterio, con esa famosa libertad de pensamiento de que tanto blasonan los apodados liberales y que tan poco ponen en práctica, se puede -se debe- discernir la Intra-Historia.  Incluso, y especialmente, la contemporánea.

Ahora bien, esa Intra-Historia, o el hilo rojo de esa conspiración, como la llamaba Henry Ford, tiene un trazado perfecto el cual, no obstante, muy a menudo se encalla, por las imperfecciones de los hombres encargados de ponerlo en práctica.  Es el inconveniente mayor que tienen los testaferros, los hombres de pala, por muy pomposos que sean sus títulos oficiales y su posición. Son listos, son ambiciosos, no tienen escrúpulos, pero, por regla general, les falta inteligencia.  Además, muy a menudo, no son siquiera listos.  Son medianías, mediocridades intelectuales extraídas con fórceps del anonimato, para llevar a cabo una determinada misión.  Si a ello añadimos la innata tendencia humana al error, a la torpeza, comprenderemos los achaques, interrupciones y desvíos padecidos por el Plan, que es magistral y que, al no oponérsele prácticamente fuerza alguna, por ser desconocido por los más e interesadamente solapado por los influyentes colocados en las fachadas del mando oficial, debiera ser irresistible.

Este no es un libro contra nadie.  Hemos querido compilar, seleccionándolos dentro de lo posible, una antología de los dislates, estupideces, torpezas, errores, tonterías y meteduras de pata de hombres prominentes en el curso de la Historia de este torturado Planeta.  Naturalmente, y por razones de proximidad en el tiempo, nos hemos detenido con mayor asiduidad en las curiosidades y simplezas, los contrasentidos y aberraciones modernas, y aún contemporáneas.  A ello nos ha movido, no sólo la aludida razón de proximidad, si no también la de ejemplaridad.  Y, en menor grado, la de facilidad, pues, conforme avanzan -o progresan, como gustan presumir- los hombres por el siglo de las luces, más cegados parecen y más trompicones se dan.

Los primeros y los últimos Pilotos de Caza en la Segunda Guerra Mundial – Adolf Galland

460 páginas
fotografías b/n
medidas: 14,5 x 21 cm.
Ediciones Sieghels
2013
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 150 pesos
Precio internacional: 26 euros

Adolf Galland fue el Comandate de la Aviación de Caza alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Él mismo narra no sólo su propia historia, sino además, el apogeo y caída de la Luftwaffe y de la fuerza que tuvo a su mando durante la época más crucial de la historia de la aviación de guerra.
Este héroe legendario, un as del aire con setenta victorias en su haber y el más intrépido líder de la Luftwaffe, nos cuenta su propia versión de la historia de la aviación de caza alemana durante los años de conflicto, desde las aplastantes victorias en los campos de Polonia y Francia, hasta la última y desesperada batalla por salvar a Alemania.

ÍNDICE

Prólogo a la primera edición española……………………………………………………15
Prefacio del autor……………………………………………………………………………………19

1. Quiero ser aviador…………………………………………………………………………21
Por primera vez en el aire — Volovelismo después de 1920 — La interdicción de Versalles — Borkenberge, en Westfalia — Comienzos del aprendizaje — Primer decolaje y primer accidente — Alta escuela de volovelismo en el Rhoen — Vuelo de una hora — Exámenes de vuelo en planeador y de materias en el banco escolar — Mi Grunau-Baby.
2. Las cosas se ponen serias……………………………………………………………25
Volar, arte poco remunerado — Escuela alemana de pilotos comerciales en Braunschweig — Perspectivas de ingreso, 1:200 — Diez días de exámenes — ¡Aprobado! — Vuelo récord en Borkenberge: 320 virajes; 2 horas, 6 minutos y 5 segundos — Despedida de la juventud.
3. Del volovelismo al vuelo con motor……………………………………………..29
La juventud vuela por dinero — El fuego del idealismo — Severa instrucción en Braunschweig — Por poco fui soldado de infantería — Duelo en la tormenta y desenlace fatal — Instrucción de vuelo acrobático — ¿Es esta, ya, aviación de caza? — 30 de enero de 1083 — Hermann Göring, Comisario del Reich para la aviación — Comisión al sur de Italia — Disfrazados de “avieri” del Duce.
4. ¿Desea usted pasar al servicio activo?…………………………………………..37
La retorta alemana en ebullición — Organización de la Luftwaffe — Piloto comercial Stuttgart-Barcelona — Recluta en el 10 de Infantería — “¡Ese pantalón calza bien!” — Tres meses amargos — Mandar y obedecer — Colegio Militar en Dresden — La política no nos interesa — Examen para oficial — ¡Adiós, infantes!
5. No apto para el vuelo…………………………………………………………………….41
Oficiales de aviación enmascarados — El nuevo uniforme de la Luftwaffe — “Soldados de corbata” — Abandonamos el disfraz — ‘Regimiento 2 de Caza “Richthofen” — El corcho de la botella de champagne — 1935: ¡Primera exhibición del Me-109! — Accidente en acrobacia a baja altura — La cabeza en el panel de instrumentos — Tres meses de hospital — 1936, brillante año olímpico — Otro accidente grave — Muchos sinsabores y un eficaz ardid.
6. La Legión Cóndor………………………………………………………………………….47
España en llamas — Moros en Ju-52 alemanes — precursores del puente aéreo — Misiones misteriosas — ‘’ Operativo Ruegen” — Max Winkler se ocupa de todo — Extraño “viaje de turismo” — El cascajo de bandera panameña — Peligro de motín a bordo — Desembarco en El Ferrol — Con el grupo de caza de la Legión — Guernica — ¡Tan luego la Compañía de Servicios Especiales! — Avila romántica — Cabras montesas como primeras victorias de caza.
7. Ataques rasantes contra los republicanos…………………………………….51
El “anillo de hierro” de Bilbao — La ofensiva republicana en Brúñete — Mis primeros combates — ¡Por fin un escuadrón de caza! — Caza “de trocha angosta” con el He-51 — Aprecio de la infantería franquista — Batalla por la “región del Ruhr” española — ¡No más guerra sin “tren habitación”! — Vida nocturna en Zaragoza — Sangrienta conquista de Teruel — ¿Luchamos en el lado equivocado? — Irrupción hasta el Mediterráneo — Visita relámpago a Sevilla — Mi sucesor: Werner Mölders.
8. Entre guerras y desfiles………………………………………………………………….61
Regreso a Alemania — En el nuevo palacio del Ministerio de Aeronáutica — Detesto el trabajo de oficina — “Paz en nuestro tiempo” — Ocupación de los Sudetes en ritmo de desfile — Vuelta de la Legión Cóndor — Lluvia de condecoraciones en Doeberitz — Desfile en el Eje Este-Oeste — Té con el Führer — Con Göring en Westerland — La “condecoración rezagada” — Jefe de escuadrón en Tutow — Alta tensión política — Listos para el combate en Silesia — La mañana del 1º de septiembre de 1939 — Kutno, Modlin, Varsovia — Con Hitler en el rancho de campaña — Por fin ¡Regreso a la aviación de caza!
9. Piloto de Caza en la Campaña Occidental…………………………………….69
Mi primera victoria aérea — Guerra en el oeste — Guerra estática tras guerra relámpago — El adversario en el aire — Sedan, punto de gravedad de la campaña — Caza salvaje de un Potez — Mis primeras siete victorias — Dunkerque, entro en contacto con la RAF — La misteriosa orden de alto — Una misión que excede las fuerzas de la Luftwaffe — Los últimos días de L’ Armée de l’Air — Leve colisión con un Morane al derribarlo — Jefe de grupo en el regimiento “ Schlageter” — Armisticio — “Regreso al Reich” — Informe y ofrecimiento de paz de Hitler en la Operación Kroll — Me alcanza la ola de ascensos — Recibo la Cruz de Caballero en el Pas de Calais — “Felicitaciones” de los Spitfires.
10. Comienza la Batalla de Inglaterra…………………………………………………79
Triple misión estratégica — Relación de fuerzas — El Me-109, a la sazón el mejor avión de caza del mundo — Pensamiento puramente ofensivo del alto mando — Fatal influencia de las ideas de Douhet — La aviación de caza, hijo maltratado — Ya la primera fase de la batalla aporta nuevas comprobaciones — Cambio de los centros de gravedad — La segunda fase — Hitler combate a desgano contra Gran Bretaña —Intervienen las Flotas Aéreas 2 y 3 — Mi primer combate sobre Inglaterra: 24 de julio de 1940 — Adversario muy serio —El “León Marino” muere sin pena ni gloria.
11. Lucha a vida o muerte………………………………………………………………………87
Unidades de caza en el Canal en misiones sucesivas — Punto más débil de nuestra ofensiva: escaso poder de penetración — Leyes propias de la guerra en la tercera dimensión — Estrategia aérea en la teoría y en la práctica — Primeras batallas de cazas sobre Inglaterra — “Ojo de madera” y “ojo de radar” — Gran Bretaña reconoce a tiempo la importancia del radar — Ventajas de la defensa — Oneroso empleo de los Stukas — La tercera fase — No se registran éxitos tangibles — Crisis de la moral — Llamado a Karinhall — Rejuvenecimiento del mando en la aviación de caza — Göring en el Canal — Principia la cuarta fase — “Solicito se equipe a mi regimiento con Spitfires”.
12. ¡Bombas sobre Inglaterra!……………………………………………………………..99
Probable decepción de Douhet — Únicamente la décima parte de Gran Bretaña es zona de operaciones — Lo que falta: el bombardero de gran radio de acción — El primero de 38 grandes ataques a Londres — Ataque y defensa — Excesivas pérdidas de Stukas — Son retirados los cazas bimotores — Combates con cazas británicos — Mi 40ª victoria — Recibo las Sojas de Roble en la Cancillería del Reich — El respeto de Hitler por Gran Bretaña — Entrevista con la prensa extranjera — Visita a la sede de Göring — ¡El ciervo de mi vida! — Seria conversación con el Mariscal del Reich.
13. Entre “León Marino” y “Barbarroja”…………………………………………..107
Una fecha importante de la guerra: La visita de Molotov a Berlín (12 al 14 de noviembre de 1940) — El rechazo de las exigencias soviéticas motiva la pérdida de nuestro respaldo en el este — Efectos sobre la guerra aérea en el oeste — Una novedad: los cazas bombarderos — Cazas bombarderos a manera de “comodines” — Oposición de los aviadores de caza — Göring amenaza con la disolución de la aviación de caza — Primera crisis grave: desconfianza — Desfavorables condiciones atmosféricas del otoño — Suspensión de los ataques diurnos — La Luftwaffe no está aniquilada ni decisivamente derrotada — Quinta fase: ataques nocturnos — Ejemplo clásico de un ataque nocturno de precisión: Coventry — Pero Coventry no se repite — Fin sin ceremonias de la Batalla de Gran Bretaña.
14. Sobre campo estratégico virgen…………………………………………………..113
Con la preparación de la Campaña Oriental el Alto Mando Alemán se desinteresa del frente aéreo del oeste — ¿Qué habría sucedido si…”? — Navidad de 1940: Visita del Führer en Abbeville — Un discurso de propaganda — Desarrollo de la Luftwaffe — Méritos de Hermann Göring — Errores de organización — La Batalla de Gran Bretaña, empresa estratégica con medios insuficientes — Cinco operaciones enteramente nuevas — También los aliados explotan las experiencias alemanas — Creación de las Fuerzas Aéreas Estratégicas Aliadas de la segunda guerra mundial — Alemania dio el primer paso en terreno estratégico virgen y los aliados el segundo y definitivo.
15. Una pesadilla se hace realidad: guerra en dos frentes………………..117
Traslado a Brest para la protección de los acorazados — —Una victoria ocasional — Presente de cumpleaños para Osterkamp: un canasto de langostas y dos victorias aéreas — ¿Qué significa Creta? — “Todo esto no es verdad” — Göring me entera de los planes para la Campaña Oriental — ¿Y Gran Bretaña? — Orden de derribar al reemplazante previsto del Führer — Manotón hacia el freno de emergencia — Comienza la concentración en el este — ¿Ofensiva “sin interrupción” o “sin sentido”? — 21 de junio de 1941, un día inolvidable — Victorias aéreas 68ª a 70ª — Lanzamiento en paracaídas con inconvenientes — Los segundos más terribles de mi vida — Primero en recibir las Espadas para las Hojas de Roble.
16. El Frente Oriental: Verdun del Aire……………………………………………125
22 de junio de 1941: da comienzo la Campaña Oriental — Éxitos sin igual — Cazas soviéticos inferiores — La primitividad “desmenuza” un arma técnica ultrasensible — Partes especiales — Los aviadores del oeste nos sentimos abandonados — Tres hermanos Galland en el mismo regimiento de caza — Prohibición de vuelo desobedecida — El suboficial Meyer me salva la vida — Llamado a la presencia del Führer — En la ‘’Wolfsschanze’’ — Hitler: ¡Apretar los dientes!’’ — La guerra en el este debe terminar pronto, pues de lo contrario…
17. La guerra no es un partido de cricket………………………………………….131
Días borrascosos en el Canal — Conversación meditativa con Göring — ¿Matar a enemigos mientras descienden con paracaídas? — El tema de la caballerosidad — Wing-Commander Douglas Bader — ¿Quién lo derribó? — Invitación a mi puesto de mando — El único aviador de la guerra que vuela con dos piernas artificiales — Bader se muestra comunicativo — Interés por mi Me-109 — Pedido que debo declinar — Pero no se le niegan sus piernas — Comunicación radial con la RAF — Paquetes con obsequios y bombas — Fuga del oficial prisionero — Reencuentro después de la guerra con papeles invertidos.
18. Un capítulo sombrío……………………………………………………………………137
Suicidio de Udet — Mi última conversación con él — Su vida apasionante de aviador — Guardia de honor ante su féretro — Regreso al frente — Me sacan del tren: Ha caído Mölders. Se me nombra su sucesor en el Cementerio de los Inválidos — Cae Peter Göring — Camposanto militar de Abbeville — El Mariscal del Reich visita el regimiento — Penosa despedida.
19. ¿Hacia adelante o hacia atrás?……………………………………………………..143
Instante crucial de la guerra — 6 de diciembre de 1941: se detiene la ofensiva alemana ante Moscú — La crisis de Brauchistsch — Repercusiones sobre la situación aérea en el oeste — Mi nueva sede de comando en él edificio del diario “Adelante” — Difícil comienzo — Opiniones de Jeschonnek sobre la continuación de la guerra — Todo sobre una carta — Los brillantes para la Cruz de Caballero — “Fragmentos del Führer y brillantes del Mariscal del Reich” — Cómo recobré el documento correspondiente siete años después de la terminación de la guerra.
20. Operación “Trueno”…………………………………………………………………….151
Mi primera misión importante como “Inspector General de la Aviación de Caza” — Los buques de guerra alemanes en Brest — Hitler considera su traslado a Noruega — Ve amenazadas sus operaciones en el Este desde él Norte — Aprensiones de la Marina de Guerra y de la Fuerza Aérea — Conferencia decisiva en el Cuartel General del Führer — Un aparte con Hitler: “Todo depende de la pantalla aérea” — Máximo Secreto — Comienzan los preparativos — Disponibilidad de las fuerzas de caza — Problemas de escolta — En el mejor de los casos 552 aviones de caza — El día X — Problemas atmosféricos — Ultimo cambio de opiniones — Los británicos advierten algo — Bombas sobre las unidades en su partida — Comienza la operación ‘’ Trueno’’.
21. La Irrupción…………………………………………………………………………………161
Noche plena de incógnitas — Al amanecer se recupera el tiempo perdido — Pasividad absoluta en el lado contrario — Llegan a la formación naval los primeros cazas dé escolta — Barrera de minas descubierta en el último instante — Vuelo a mínima altura y absoluto silencio radial — Mensaje de alarma enemigo — El mando adversario no le da crédito — Alcanzamos el estrecho sin ser molestados — Confusión en Gran Bretaña — A las 13:16 horas, primeras contramedidas — Todos los Swordfish abatidos — Incesantes combates aéreos — Del diario de guerra del Jefe de Caza a bordo — El “ Scharnhorst” choca con una mina — El tiempo empeora constantemente — Proezas sobresalientes de los pilotos y del personal de tierra — Otras dos colisiones con minas — Todas las naves alcanzan felizmente los puertos de destino — Completo éxito de la operación — Profunda impresión en Gran Bretaña — Adversario valiente — Triunfo de los cazas alemanes.
22. Entre Noruega y el África…………………………………………………………….173
Escolta hasta los fiordos de Noruega — Problemas de la guerra naval — La Batalla del Atlántico — La situación se altera a causa del radar — Preocupaciones de los aliados — Primer Plan Marshall: ataque a la Europa Occidental — Primeros bombardeos norteamericanos a Europa — Rommel lucha en el paso de Halfaya — Malta, problema clave — Falla el “blitz” contra la isla mediterránea — Con Göring, en Nápoles — Duro altercado — Con el Regimiento de Caza del Desierto — Marseille, el “Piloto de África” — Impresiones estremecedoras — Un informe franco para las altas esferas — El Alamein — ¡Victoria o muerte! — También en Stalingrado…
23. Una mirada hacia el otro lado……………………………………………………..181
A los treinta años, el General más joven de la Wehrmacht— Estudio de la situación enemiga — Amenaza de una ofensiva de bombardeo contra el territorio del Reich — Participación británica en la guerra aérea contra Alemania — Harris se hace cargo del mando — París, primer objetivo — Controversia anglo-norteamericana: ¿bombardeo nocturno de zona o ataques diurnos de precisión? — Solución de compromiso: ambas cosas, “round the clock bombing” — Se inicia la constitución de la 8ª AAF — Vuelo de formación en masa sobre el Atlántico — Bombas y propaganda — Mil bombarderos atacan Colonia, Essen y Bremen — Primeramente ataques nocturnos — La defensa aérea del Reich requiere prioridad.
24. Suena la hora de la defensa del Reich…………………………………………189
“Enfant terrible” de la Luftwaffe — Mis choques con Göring crecen en violencia — Modestos comienzos de la defensa aérea — Alemania atrae el bombardeo enemigo — La idea de la protección de objetivos importantes — Quién quiera ampararlo todo, no amparará nada — Aspecto luminoso: la caza nocturna — El método de “techo de cama” — Escenas en el ?. I. C. — Reunión de la caza diurna con la nocturna — Otoño de 1943: cinco divisiones de cazas — Caza nocturna en el este — Despreocupación del mando supremo.
25. Corriendo en pos del último cráter de bomba…………………………….197
Spaatz exige el dominio aéreo sobre Alemania — Aumenta el número de los aviones incursores británicos y desciende su cuota de pérdidas — Una oportunidad perdida: la caza nocturna de gran radio de acción — También ataques diurnos británicos aislados — Ases de la caza nocturna alemana — Bombas especiales para la destrucción de diques — Primeras experiencias con bombarderos cuatrimotores diurnos — Problemas de armamento — Misterioso encuentro con un Spitfire — El avance de Rommel sobre Alejandría posterga el comienzo de la ofensiva aérea norteamericana contra el Reich — Desembarco en el África del Norte — Encuentro con Darlan — Vuelo a Túnez — Abastecimiento aéreo a costa de pérdidas catastróficas — Conducción de los cazas desde Sicilia — Un vuelo a gran altura sin oxígeno — Evacuación de Sicilia.
26. La casa sin techo…………………………………………………………………………..209
1943: Alemania en retirada en todos los frentes — Fortaleza europea — Defensa antiaérea insuficiente — Primer ataque diurno norteamericano contra la zona del Ruhr — ¡Defensa periférica o central? — Speer teme por su industria de armamentos — El programa de cazas de Milch — 7600 aviones de caza en ocho meses — La plaga de los Mosquitos — Fuerzas de caza del este y el sur para la defensa del Reich — También son empeñados cazas nocturnos y cazas bimotores — Grupo 25 de experimentación — Aún no está conjurado el peligro, pero respiramos con alivio.
27. Hamburgo: Hora crucial de la Luftwaffe…………………………………….217
Empleo sorpresivo y en gran escala de innovaciones tácticas y técnicas por el enemigo — Inutilización de nuestro radar — Sistema de interferencia simple pero efectivo — El torrente de bombarderos — Efectos desastrosos — Ataques nocturnos británicos y diurnos norteamericanos, sin solución de continuidad — Las víctimas — Componentes de los éxitos anglo-norteamericanos — La guerra está perdida — Las posibilidades de Alemania — Necesidad ineludible de pasar a la defensa — Conferencia en el Cuartel General del Führer — Unanimidad y firme decisión: debe ser recobrada la superioridad aérea sobre el Reich — Hora decisiva — Hitler ordena: “ ¡ Nada de defensiva; en cambio, represalias!” — El conductor del ataque aéreo contra Gran Bretaña.
28. De una crisis a otra………………………………………………………………………225
Alfilerazos en contraposición a grandes bombardeos — El “Jabalí” — Caza nocturna “Clara” — Escasez de personal — De 70.000 oficiales, únicamente 800 para la aviación de caza — Problemas de instrucción — Desciende el nivel de rendimiento — Faltan reservas de material y personal — Göring reprocha a la caza haber fracasado — Orden del Führer: cañones de tanques para aviones de caza — En el castillo de Veltenstein el Mariscal del Reich se abandona a un acceso de ira — Solicito que se me envíe como combatiente al frente — “ ¡Aprobado!”.
29. Lucha contra el enemigo y los propios Mandos …………………………233
“En su puesto hasta nueva orden” — Göring pasa a la actividad — “El Mariscal del Reich se hace cargo del mando” — “Ataque aéreo a la fortaleza de Koepenick” — Guerra electrónica — Servicio de escucha — Nuremberg — Batalla de Berlín — Bombardeos con mal tiempo — Graves pérdidas de las fuerzas en misiones forzadas de defensa — Fin del “Jabalí” — Ataques diurnos, el peligro mayor — Objetivo: nuestra producción de aviones — La producción de cazas bajo el mando de Speer — Primer bombardeo de Schweinfurt — Vuelos de inspección en un avión de caza, listo para el combate — Y lo que sucedió en él — Tropiezo con una formación de cuatrimotores sobre el Mar del Norte — Una victoria de tipo académico — Empleo de cazas bimotores — Batalla aérea decisiva sobre Schweinfurt — Dominamos el temor a los grandes “bombarderos — Los norteamericanos amplían el radio de acción de su escolta.
30. Alemania entre medio…………………………………………………………………245
Lista de prioridades de la ofensiva aliada de bombardeo — Convicción norteamericana: la superioridad aérea únicamente es obtenible por los cazas — Göring no cree en cazas de escolta enemigos de gran radio de acción — En otoño de 1943 se hacen presentes — Tras una serie de triunfos defensivos alemanes los norteamericanos consideran insoportables las incursiones de bombarderos sin escolta — Crisis en el mando de las Fuerzas Aéreas Aliadas — Abrigamos nuevas esperanzas — No reconocemos aún toda la magnitud de la crisis — Suficientes problemas propios — Estructura de los regimientos, desgarrada — Flaquezas de los cazas bimotores — Creciente poderío de las fuerzas norteamericanas — Segundo frente aéreo — Bombardeos en péndulo — Dificultades atmosféricas — Pérdidas alarmantes — Agitada discusión en Schleissheim — Arrojo sobre la mesa, mi Cruz de Caballero.
31. El azote de Dios…………………………………………………………………………..257
Pesadísimos gravámenes en el invierno de 1943/44 — Aumento extraordinario de los ataques aéreos — Golpes aniquiladores contra Berlín — Tenaz voluntad de resistencia — 1944, año de máxima producción de aviones — Nuevo programa de cazas — Exijo absoluta prioridad para mi arma — En vano — Producción de bombarderos hasta el cansancio — Nuevo caza de escolta norteamericano, el P-51 “Mustang” — Creamos formaciones de combate — La época de las evasiones al combate — Evolución catastrófica — Ultimo eslabón de una cadena de errores y faltas — Proporción de fuerzas 1:7 — Fin del empleo del caza bimotor — Los Cazas de Asalto — Rechazo de la autoinmolación — Excelente prueba de capacidades — Un desfile vergonzoso para nosotros: 800 B-17, pasan a nuestro lado — Una victoria — Perseguido hasta casa por los “Mustangs”.
32. La invasión, principio del fin………………………………………………………265
Tenaces esfuerzos por el fortalecimiento de la aviación de caza — Primer intento de crear una reserva — La invasión echa por tierra todos los planes — ¿Por qué no desde el Mediterráneo? — Eisenhower va a Londres — Condición previa: anulación de la Luftwaffe — También los norteamericanos se dedican pasajeramente al bombardeo de zona a ciegas — Pesada tarea para nuestros cazas — Perfeccionamientos tácticos — Gigantesco ataque contra nuestra industria aeronáutica — La “gran semana” — Los enemigos sobreestiman sus efectos — Los cazas norteamericanos pasan a la ofensiva — Preparativos de la invasión — Blancos ferroviarios — Contra las bases de las armas V — Golpe de muerte para la Luftwaffe: la ofensiva aliada contra la producción de combustible — Escasez insoportable de combustible, desde septiembre de 1944 — 11 de mayo: comienzo de los preparativos finales para la invasión — 100 cazas alemanes contra 12.837 aviones enemigos — Incertidumbre acerca del desembarco — Retraso en la emisión de las órdenes definitivas.
33. “¿Dónde está la Luftwaffe?”……………………………………………………….279
Compacta pantalla aérea de los aliados — Desorganitación de las comunicaciones — Traslado de refuerzos y reservas bajo pésimas condiciones estratégicas — Graves pérdidas durante el mismo — Desventajas operativas — Las primeras bases aéreas enemigas sobre el continente — La superioridad aérea total del adversario obstaculiza nuestros movimientos — Nos ocultamos en los bosques — Reorganización y segunda formación de reservas — Continúa la ofensiva de bombardeo contra el combustible — Comienza el ataque a Londres con armas V — Ataque de represalia contra Berlín con 2000 toneladas de bombas — ¿Apertura del tercer frente aéreo? — Roosevelt solicita bases aéreas de la Unión Soviética — El desastre de Poltawa — Producción alemana en merma — 7700 toneladas de bombas sobre St. Lo — Derrumbe de las defensas en Normandía — Graves pérdidas en los combates aéreos — 500 aviones por semana — Ingentes gravámenes también para los aviadores aliados — Aún vive la Luftwaffe — 700 cazas de reserva — Inspección de las unidades en los frentes — Orden del Führer: emplear las reservas en el movimiento de retirada — Speer y yo tratamos de obtener contra orden — Hitler termina bruscamente la entrevista.
34. “El gran golpe”…………………………………………………………………………….293
Hitler pretende disolver la aviación de caza — Adaptación de la producción de cazas a la de artillería antiaérea — Quemazón de la reserva de caza en Francia — Señales de disolución — El adversario nos da por liquidados — Los bombarderos de la RAF reinician sus vuelos diurnos — Nuevo ordenamiento en las bases de la zona del Rhin — Preparativos para un “gran golpe” — El avance aliado se detiene en el Westwall — Italia, los Balcanes y el Frente Oriental — Varsovia, último acto de la cooperación entre los aliados occidentales y el oriental — Empleo de las armas V y medidas de defensa — El avance de Montgomery en el norte — Fracaso de la operación de tropas aerotransportadas en Arnheim — Septiembre de 1944: 4103 aviones, ¡la producción más cuantiosa de toda la guerra! — Crece la tercera reserva de cazas — Enseñanza para los aliados: la moral alemana es inquebrantable —Inmenso recrudecimiento de los bombardeos — La paralización de las comunicaciones y del abastecimiento de combustible, deben conducir a la asfixia de la producción de guerra alemana —Un “gran golpe” debe variar la situación — ¡3700 cazas listos para la acción! — El mando contiene sus nervios — Piensa en un ‘’gran golpe” muy distinto del que yo proyectaba — Concentración de la ofensiva en las Árdenas — ¿Dónde queda el sentido de esta guerra? — Por qué no arrojar las últimas fuerzas disponibles contra la Unión Soviética? — Una última acción forzada devora los restos de la substancia disponible.
35. ¡Qué probabilidades habíamos tenido…! …………………………………..307
Se me destituye como Inspector General de la Aviación de Caza — Mirada retrospectiva libre de amargura — Crisis en el mando de la Luftwaffe — ¿Qué será del Jefe de la Ofensiva contra Gran Bretaña? — Göring insulta a la aviación de caza — Parlamento de la Luftwaffe en Gatow — Lützow presenta nuestras exigencias — El “motín de los cazas” — Debo organizar una unidad de cazas a retropropulsión — Teniente General y Jefe del Escuadrón — Historia de la caza a retropropulsión — El Me-163 — Fatal interrupción de los estudios técnicos en 1940 — ¡1000 kilómetros por hora! — Empleo para la defensa de objetivos — Primer caza a retropropulsión por turbina, el Me-262 — Mi primer vuelo en la nueva máquina — “Es como si me impulsara un ángel” — Informe por teletipo: Un hallazgo de decisiva importancia.
36. La tragedia de los cazas a reacción………………………………………………319
Una oportunidad sin precedentes — Göring convencido por mis razonamientos — Hitler niega su consentimiento — Retraso de año y medio en la construcción del Me-262 — Hitler: “¿puede este avión transportar bombas?” — “¡He aquí por fin el bombardero relámpago!” — Prefiero un Me-262 a cinco M-109 — Nuevo programa de rearme aéreo: 1.000 Me-262 mensuales — Nueva negativa de Hitler — La producción de bombarderos continúa al tope de las prioridades — De la línea de producción al montón de chatarra — El Me-262 es convertido en ‘’ bombardero ultrarrápido” — Su tarea: rechazar la invasión — Cuando ésta se inicia no hay una sola máquina lista para el combate — Primer empleo a fines de agosto de 1944 — Elemento híbrido de la Luftwaffe — El IX Cuerpo Aéreo — Comando secreto para la prueba de cazas a turbina — Los cazas le ponen a Hitler los nervios de punta — “… prohíbo. Firmado: El Mariscal del Reich” — Spaatz: “los mortales cazas a retropropulsión alemanes…” — Himmler finalmente propone la creación de la primera unidad de cazas a turbina — Brillantes éxitos — La muerte de Nowotny — “Milicia popular” del aire.
37. Los últimos……………………………………………………………………………………..331
El “caza popular”, He-162 — ¿Por qué se abandonó el Me-262? — Dos meses y medio desde el proyecto a la producción en serie —Nueva reforma de la estrategia aérea aliada — Lucha contra los cazas a retropropulsión alemanes — En Malta, conversaciones previas a la conferencia de Yalta. — La operación “Clarion” pone fin a la guerra aérea estratégica de los aliados — Organización de mi unidad “JV – 44” — En combate con base en Munich-Riem — Ultima entrevista con Göring — Riem bajo constante ataques aéreos — Por fin, cohetes como armamento adicional — Derribo dos Marauders con sendas salvas de los nuevos proyectiles — Mi último combate en el aire — Derribado otra vez — Del caza a turbinas al cráter de bomba más próximo — El fin de Saleburgo.
Bibliografía…………………………………………………………………………………………..343

Índice de fotografías:

1.- Piloto deportivo sobre los suburbios de Buenos Aires.
2.- Presentación del Pulqui II.
3.- Ataques rasantes contra los rojos. Mi escuadrón con He-51.
4.- El Me-109 decide la superioridad aérea en la guerra civil española.
5.- Una sección de Me-109.
6.- Me-110 equipan las unidades de “caza seleccionada” de la Luftwaffe.
7.- Un Stuka Ju-87 en pleno ataque sobre Inglaterra.
8.- La costa británica de Dover vista desde el Cabo Gris Nez.
9.- Al regresar de un encarnizado combate.
10.- Una conferencia en el Canal.
11.- Hitler conversa conmigo acerca de Inglaterra.
12.- Una gran esperanza frustrada: el caza bimotor Me-110.
13.- Göring dice: “Los cazas son responsables de las pérdidas de bombarderos sobre
Inglaterra”.
14.- Cazas-bombarderos contra Inglaterra.
15.- Udet en el Canal.
16.- Honores máximos en el funeral de Udet.
17.- Aeródromo de campaña del Regimiento 26 de Caza en Wissant.
18.- 1941: por fin entra en combate el FW-190.
19.- Demasiado para un piloto de caza. Cabina del FW-190.
20.- Soy condecorado con los Brillantes de la Cruz de Caballero… por cuarta vez.
21.- Stukas en apoyo del Afrika Korps.
22.- El virtuoso sin par entre los pilotos de caza de la II Guerra Mundial: Hans
Joachim Marseille
23.- El Me-110 como caza nocturno equipado con radar.
24.- El Me-109 es recargado con accesorios exteriores y recibe el apodo da “Chichón”
25.- En mayo de 1941 un caza-cohete Me-163 supera los 1000 k/h.
26.- “Es como si un ángel me impulsara”.
27.- Un Me-262 vale más que cinco Me-109.
28.- “¡He aquí, finalmente, al bombardero relámpago!”.
29.- Con mi fiel mecánico el Suboficial Meyer.
30.- Superior a la superioridad numérica del enemigo.

Índice de gráficos:

Batalla de Gran Bretaña 1940.
Paso de los acorazados alemanes por el Canal de la Mancha, el 12 de febrero de 1942
Ataques aéreos contra Schweinfurt y Regengburg.
Gráfico de cantidad en peso de bombas lanzadas y su distribución por blancos.
Gráfico de producción de aviones 1940-44.

Prólogo de la primera edición española

por el GENERAL FERNANDEZ-LONGORIA,
Jefe del Estado Mayor del Aire

 

La Segunda Guerra Mundial ha producido una abundante literatura, en forma de memorias, relatos de campañas e historias particulares y generales, que permiten estudiarla en sus más diversos aspectos, algunas de cuyas obras más destacadas han sido ya publicadas en España. Ahora la aparición de las Memorias del General Galland, brinda al lector español el conocimiento de una de las facetas más interesantes y de mayor valor histórico de la pasada conflagración mundial: la guerra aérea vista desde el lado alemán, y más particularmente la acción de las fuerzas de caza alemanas y el desarrollo de la lucha en el aire, tal como fué observado desde los puestos directivos de la defensa aérea de Alemania.
A quienes siguieron la marcha de la guerra a través de los partes de operaciones y de los relatos de prensa, la personalidad del autor les es sobradamente conocida, pues su nombre figuró repetidas veces en los comunicados del Mando Supremo alemán. Para quienes no tienen ese conocimiento del General Galland, diremos que se trata de un excepcional piloto de caza, que inició su larga serie de victorias aéreas luchando brillantemente como voluntario de la magnífica Legión Cóndor en nuestra Guerra de Liberación contra el comunismo, y que en la Segunda Guerra Mundial figuró, junto a hombres como Mölders, Marseille, Oesau y Nowotny, entre los ases de la caza alemana que derribaron en combate más de cien aviones enemigos. A los treinta años de edad, tras haber ganado las más preciadas condecoraciones al valor, fué ascendido a General de la Luftwaffe y nombrado Inspector General de la Aviación de Caza, desde cuyo puesto dirigió la actuación de la caza alemana durante más de tres años, hasta que a principios de 1945 fue relevado a causa de su disconformidad con las ideas del Alto Mando. Entonces volvió, con el grado de Teniente General, a luchar en el aire, pilotando uno de los primeros aviones a reacción; hasta que fué herido por última vez en combate aéreo, días antes de terminar la guerra
A lo largo del libro el lector seguirá con creciente interés la fulminante carrera del General Galland, con su firme vocación de aviador, su apasionada entrega a la caza y sus extraordinarios servicios de guerra como combatiente y como jefe, mientras paralelamente verá desarrollarse la vida de la Luftwaffe, su gestación secreta, su sorprendente renacer, su crecimiento portentoso, sus victorias y sus reveses, hasta que sucumbe al fin, bajo la aplastante superioridad del poder aéreo de los aliados.
Los hechos más salientes de la guerra en el aire, lo que equivale a decir los acontecimientos más decisivos de la Segunda Guerra Mundial en el teatro europeo, aparecen descritos con detalles y datos del mayor interés, muchos de ellos inéditos o mal conocidos, y son certeramente enjuiciados, así en la causa determinante de sus resultados, como en sus consecuencias inmediatas y lejanas.
Ejemplo de Comandantes de Caza, el General Galland ejerció las más altas funciones de mando sin dejar un momento de ser combatiente activo de primera línea. Fruto de esa experiencia excepcional, sus observaciones sobre la lucha en el aire y sus opiniones acerca de la táctica y la conducción del combate aéreo son lecciones magistrales, muchas de las cuales conservarán plena vigencia en tanto exista guerra en el aire.
Particularmente valiosa como aportación a la Historia es la exposición de sus diferencias con el Mando Supremo, acerca de la defensa aérea de Alemania frente a la ofensiva de bombardeo aliada. Como Inspector de la Aviación de Caza, el General Galland llamó insistentemente la atención sobre la gravedad extrema del peligro que para la economía alemana y para la marcha de la guerra, representaban los ataques de las fuerzas de bombardeo inglesas y norteamericanas, y repetidamente solicitó que se adoptaran medidas para mejorar la defensa, y en especial que se concediera prioridad absoluta a la producción de cazas. Sus advertencias no fueron escuchadas y sus peticiones quedaron una y otra vez desatendidas. El Mando Supremo alemán, que había demostrado en la preparación de la guerra una clara visión de las inmensas posibilidades del poder aéreo en relación con la lucha de superficie, reveló una gran falta de comprensión del verdadero alcance de la guerra aérea y de su problema clave, posiblemente, como señala Galland, a causa de las erróneas deducciones que extrajo de la Batalla de Inglaterra, y fué incapaz de prever la marcha inexorable que habían de seguir los acontecimientos a consecuencia de la acción estratégica del poder aéreo anglo-norteamericano, en constante y progresivo crecimiento.
Es, ciertamente, muy dudoso que una mejor estimación del problema por los altos dirigentes alemanes hubiera podido hacer cambiar el resultado final, pues la inferioridad de Alemania, desde la entrada en guerra de los Estados Unidos, era general y completa. Pero es lo más probable que, de haberse valorado con mayor exactitud la gravedad y magnitud del peligro aéreo, la estrategia alemana y aun la política de guerra hubieran sido diferentes, y al menos se habrían evitado muchas destrucciones, sufrimientos y pérdidas de vidas al pueblo alemán.
En todo caso el no haber dado oportunamente a la defensa aérea la prioridad absoluta que debía tener y el no haber comprendido el carácter decisivo de la guerra aérea, origen de que la defensa alemana no representara un esfuerzo de lejos comparable al de los aliados para montar y mantener su ofensiva de bombardeo, son errores que deben figurar entre los más fundamentales cometidos por el Mando Supremo alemán en el transcurso de la guerra.
La lectura de las páginas que describen la Batalla de Alemania, con sus terribles destrucciones, sus grandes combates aéreos y su continua pugna técnica y táctica entre el combate y la defensa, llevarán, sin duda, al lector a pensar en lo que sería una nueva guerra aérea y a preguntarse hasta qué punto las lecciones de la pasada contienda mundial serán de aplicación en el futuro.
Es difícil contestar a esa interrogante. La guerra se encuentra en plena transformación, a consecuencia del vertiginoso progreso científico y técnico de los últimos años, que ha puesto en manos del hombre nuevas armas de inmenso poder destructor, sin comparación ni escala posible con nada de lo antes conocido y no se puede conocer aún el verdadero alcance de esta evolución, que aun no ha llegado a su término. Pero es ya indudable que el empleo de las armas de destrucción en masa ha de hacer cambiar el carácter de la guerra y las ideas últimamente vigentes sobre su conducción, en medida aún mayor que la aparición del poder aéreo hizo cambiar el carácter y las doctrinas de la antigua guerra de superficie.
Se ha consumado la transformación, que estaba en marcha, de la guerra de ejércitos en guerra total. La acción de las armas atómicas; especialmente las termonucleares, sobre un número relativamente reducido de objetivos bien seleccionados en el interior de cualquier país, debe inevitablemente llegar a producir efectos aniquiladores en su capacidad bélica, a causa de la desarticulación del mecanismo director del Estado y la destrucción de sus principales núcleos vitales y económicos, y es forzoso admitir la posibilidad de que la guerra quede virtualmente decidida, incluso en días o semanas, exclusivamente por esos medios.
Por consiguiente, la cuestión absolutamente primordial que hoy plantea la guerra es la de llevar a cabo ataques atómicos y termonucleares sobre los centros vitales del país enemigo e impedir que éste llegue a realizarlos sobre el país propio. Todos los demás problemas pasan a ser de orden secundario.
En tanto el avión sea el medio más adecuado, sino el exclusivo, para poner en ejecución la nueva estrategia atómica, la ofensiva aérea ha de ser considerada como la acción absolutamente principal de la guerra. La defensa aérea indirecta y directa, única forma de acción frente a la ofensiva nuclear enemiga, le sigue inmediatamente en importancia.
En el estado actual de la cuestión, la ofensiva tiene grandes ventajas. Puede decirse sin ninguna exageración que la defensa contra la moderna aviación de bombardeo atómico es el problema más arduo y vital que jamás se ha planteado a los Mandos militares responsables de la preparación de la guerra. No se trata ya, como en la pasada contienda mundial, de rechazar los ataques de grandes masas de bombarderos, sino de impedir que un pequeño número de aviones que vuelan a mil kilómetros hora, por encima o al límite del alcance de la artillería antiaérea, logren llegar a sus objetivos y lanzar una bomba cuyo poder destructor es decenas de veces mayor que el acumulado en los más devastadores ataques de bombardeo sobre Alemania. En rigor, para conseguir tal cosa, todo avión enemigo que aparezca en el horizonte debería ser interceptado. Como en el estado actual de los armamentos ésto es imposible, resulta que la única defensa realmente eficaz está en la disuasión. La mejor defensa aérea es una poderosa aviación de bombardeo atómico.
Pero ni aun la posesión de esta fuerza ofensiva de represalias releva de la necesidad de disponer de una defensa aérea análoga a la de la pasada guerra, a base de aviación de caza, para el caso de que la disuasión no surta sus efectos. Por el contrario, esta defensa tiene que ser hoy más completa y numerosa que antes y ha de estar perfectamente organizada y lista para entrar instantáneamente en acción y funcionar con absoluta exactitud, desde el momento mismo de la iniciación del ataque enemigo.
Se ha especulado mucho sobre si las armas atómicas serán o no empleadas. Cabe imaginar que no lleguen a serlo en una guerra entre las grandes potencias mundiales o que tengan una utilización limitada, con fines exclusivamente tácticos. Pero esta hipótesis es de todo punto improbable, pues jamás se dejó de usar sin restricción un arma realmente decisiva. Hay que hacerse a la idea de que si hay Guerra Mundial III las armas de destrucción en masa serán empleadas sin limitación con fines estratégicos.
Debe esperarse una primera fase, que girará en torno del ataque aéreo atómico y la defensa aérea, la cual virtualmente decidirá la guerra. Durante esa fase, se luchará enconadamente en el aire, poniendo a contribución todos los posibles recursos tácticos y técnicos. Y será preciso acudir a la experiencia de la Segunda Guerra Mundial para deducir doctrinas y procedimientos de combate, y evitar errores, que en la guerra nuclear serán irreparables.
En este aspecto, las Memorias del General Galland ofrecen multitud de enseñanzas y sugerencias, de indudable valor y actualidad.

Madrid, 1955.

PREFACIO DEL AUTOR

 

La capitulación de la Wehrmacht, producida el 8 de mayo de 1945, que puso fin en Europa a la Segunda Guerra Mundial, significó para nosotros, los pilotos de la Luftwaffe, mucho más que la terminación de un conflicto en el que habíamos luchado durante casi seis años. La derrota militar del Reich fué para nosotros —lógico es comprenderlo— el derrumbe de todo un mundo. En cumplimiento de nuestro deber de soldados del aire habíamos levantado vuelo día a día durante todo él transcurso de las hostilidades, casi siempre frente a una abrumadora superioridad numérica, hasta que el avance de los tanques aliados sobre nuestras bases nos obligó a destruir nuestros aviones a reacción, en aquel entonces los mejores cazas del mundo.
Tuvimos que recorrer la amarga senda que lleva a los campamentos de prisioneros y oficinas de interrogación. Comprendíamos claramente que por mucho tiempo, sino para siempre, estaríamos impedidos de retomar contacto con aquello por lo que habíamos trabajado tanto y que constituía para nosotros el sentido mismo de la vida: ¡la aviación!
Recuerdo aún con gran exactitud el desconsuelo que nos invadió en aquél otro mundo, tras las alambradas, y que no nos abandonó ni aún recobrada la libertad, en una Alemania derrotada y ocupada, desmembrada y regida por los aliados.
Severísimas disposiciones prohibieron a mi patria el estudio, el desarrollo técnico y cualquier otra actividad en el terreno de la aeronáutica. Mientras tanto, las naciones vencedoras continuaron progresando febrilmente en esta rama de la que habíamos sido sustraídas precisamente en el instante en que, mediante el empleo de revolucionarias medios de propulsión, nos habíamos acercado a la velocidad del sonido, abriendo a la humanidad perspectivas nuevas e insospechadas en los aspectos técnicos y militares de la aviación.
¿Podíamos, en aquellos momentos, tener la esperanza de retomar algún día el contacto con tan vertiginoso desarrollo? Para nosotros, volar era algo más que un deporte o una profesión; ¡era pasión y motivo para constituir el contenido y el fin de toda nuestra vida! ¿Debíamos resignarnos a ser dejados de lado, como un montón de chatarra?
Cuando la Segunda Guerra Mundial llegó a su fin, yo contaba treinta y tres años de edad. Es verdad que los últimos que habíamos vivido pesaban mucho sobre nosotros. Cada año de guerra —suele decirse— vale por dos. Pero los que sobrevivimos, aparte de poseer el tesoro inapreciable de una óptima preparación y capacitación profesional, habíamos reunido una suma de experiencias, única en su género, en centenares de misiones personales y en el mando de distintas unidades. ¿Debíamos condenar a ese capital a sufrir un estancamiento infructuoso? ¿Tendría que tornarse inoperante a través de años de inactividad?
Afortunadamente, no faltaron llamados de todas partes del mundo a los hombres de ciencia, técnicos y especialistas aeronáuticos alemanes. Debo hacer notar aquí que no fué el afán de la guerra o la supuesta e impenitente tendencia de los germanos al militarismo, lo que indujo entonces a estos hombres a buscar aplicación a su capacidad y experiencia fuera de las fronteras de la patria. El amor a la aviación, la miseria y la absoluta esperanza de los años de postguerra, constituyeron motivo más que suficiente para ello.
En aquella hora crucial, algunos de nosotros recibimos el llamado de una nación con la que la nuestra, siempre y en toda hora, estuvo vinculada por lazos de sincera amistad, y cuya hidalguía y lealtad eran proverbiales en toda Alemania, desde mucho antes de los días del acorazado “Graf Spee”. Allí se me ofrecía la posibilidad de reanudar mi vida de aviador, bloqueada sin esperanzas por el infortunado fin del conflicto, al servicio de un país amigo que nos recibía sin prejuicios y con los brazos abiertos.
Mis esperanzas se cumplieron plenamente. En la Argentina y muy especialmente en el círculo de camaradas argentinos me sentí a mis anchas desde el mismo instante de mi llegada. La grandeza del país, sus múltiples bellezas, la amable, franca y abierta manera de ser de su pueblo, todas aquellas virtudes que encierra el vocablo “gaucho”, despertaron en mí la misma respetuosa simpatía que me suscitaron la vitalidad y la voluntad creadora de esa joven nación, factores éstos que han influido en los admirables progresos que en materia social, económica y política ha experimentado en los últimos años, bajo la conducción de su Presidente, el General Juan Perón.
Mi tarea como consejero técnico de la Fuerza Aérea Argentina es por demás interesante. Me pone en contacto con el Comando y también con las Unidades Aéreas, que me atraen particularmente. Entre los aviadores de todo el mundo siempre han existido fuertes vínculos de camaradería.
El vuelo ya es un deporte popular en la Argentina. Un observador extranjero dijo cierta vez para precisar su rápido desarrollo, que “el argentino desmonta del caballo para subir directamente al avión”. Realmente, el espíritu de un jinete y el de un aviador guardan extraña y natural afinidad. En Alemania, durante la Primera Guerra Mundial, muchos de los primeros aviadores militares salieron de los cuadros de caballería. Y en el país de los gauchos, la aeronáutica debía por fuerza encontrar un terreno excepcionalmente fértil. Así como es un jinete hábil y automovilista destacado y entusiasta, ya sobre las pistas de carreras o en medio del tránsito callejero, posee también el argentino todas las propiedades del buen aviador. La aeronáutica tiene efectivamente, en este país, un brillante porvenir.
Cuando a fines de 1948, inmediatamente después de mi llegada, fui recibido en el Ministerio de Aeronáutica, me impresionaron profundamente el respeto y la camaradería que caracterizaron aquella bienvenida. En todo el mundo existían barreras para todo lo alemán. En cambio, entre las Fuerzas Armadas Argentinas, no tropezamos con prejuicios de ninguna naturaleza. Ante los ojos de los camaradas argentinos habíamos perdido la guerra, pero no el honor. Ninguno de nosotros podrá olvidar jamás la innata caballerosidad de la Nación Argentina que se evidenció plenamente en aquella recepción.
Los cinco años que llevo al servicio de la Fuerza Aérea Argentina representan para mí una etapa más en el desarrollo de la aeronáutica mundial. Entiendo haber servido lealmente al país amigo, con el mismo celo con que serví a mi patria. Tras la pausa forzosa que los primeros años posteriores a la guerra impusieron a mi actividad aeronáutica, debo a la Argentina la liberación de aquel sentimiento de anquilosamiento e impotencia que significa para todo aviador militar la pérdida del contacto con la evolución y el progreso de su arma.
Sean por este motivo dedicadas las primeras páginas de este libro a expresar a esta gran Nación del Plata, llamada a un glorioso porvenir, el testimonio de mi profundo y sincero agradecimiento.

Rusia no es cuestión de un día… Estampas de la División Azul – Juan Eugenio Blanco

156 páginas
medidas: 14,5 x 20 cm.
Ediciones Sieghels
2015
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 170 pesos
Precio internacional: 17 euros

Juan Eugenio Blanco nos ofrece en estas páginas que vais a leer una evocación de la campaña de la División Azul en tierras de Rusia, y su narración ha de constituir con toda seguridad, para cuantos la vivimos, un magnífico archivo de los recuerdos de aquellos largos e interminables días que transcurrieron bajo los ardores del estío o entre la nieve de los largos y desoladores inviernos.
Pero lo más importante es que todas las páginas de estos relatos son historia pura, vivida y sufrida día a día, y escrita bajo la impresión cálida y ardiente en el mismo escenario de la acción.
No pretende, por tanto, nuestro camarada Eugenio Blanco servirnos una composición literaria nacida con premeditado afán de lucimiento, sino un relato en forma de reportaje, en lenguaje íntimo, voluntariamente desprovisto de aderezos retóricos que pudieran falsear el encanto de su autenticidad.
Es, sencillamente, la irrefrenable expansión del alma de un divisionario, trasladando a letras de molde todos los recuerdos captados en las tierras lejanas y duras donde luchó con su división

ÍNDICE

Prólogo 7
Explicación 11
El cuartel del infante Don Juan 15
Nos vamos a Rusia 21
Días de Grafenwöhr 25
Grafenwöhr 29
La marcha hacia Rusia 35
Piedzanka 39
Nowaja-Mjelnitza 45
Sitno 49
Possad 55
Del diario de Possad 59
Otensky 69
La bomba del monasterio 73
Arefino 79
Invitación al vals de Moscú 83
Udarnik 87
Nowgorod, 1941 93
Lago Ilmen 95
A orillas del Isora 101
Krasny Bor 109
Spanisches Kriegslazarett 113
Wilna 119
La ración de hierro 123
El frío 129
Lili Marlen y Katiusha 135
Enrique Sotomayor 139
Pedagogía soviética 143

PRÓLOGO

«Juan Eugenio Blanco nos ofrece en estas páginas que vais a leer una evocación de la campaña de la División Azul en tierras de Rusia, y su narración ha de constituir con toda seguridad, para cuantos la vivimos, un magnífico archivo de los recuerdos de aquellos largos e interminables días que transcurrieron bajo los ardores del estío o entre la nieve de los largos y desoladores inviernos.
Pero lo más importante es que todas las páginas de estos relatos son historia pura, vivida y sufrida día a día, y escrita bajo la impresión cálida y ardiente en el mismo escenario de la acción.
No pretende, por tanto, nuestro camarada Eugenio Blanco servirnos una composición literaria nacida con premeditado afán de lucimiento, sino un relato en forma de reportaje, en lenguaje íntimo, voluntariamente desprovisto de aderezos retóricos que pudieran falsear el encanto de su autenticidad.
Es, sencillamente, la irrefrenable expansión del alma de un divisionario, trasladando a letras de molde todos los recuerdos captados en las tierras lejanas y duras donde luchó con su división.
El propio autor dice en uno de sus artículos que él no ha inventado ni descubierto nada, pero hay que reconocer que ha sabido recoger con fina sensibilidad y con ágil pluma muchos de los dramáticos matices de esta aventura y que, además, ha sabido captar la fuerte seducción de la tierra rusa y señalar la gran diferencia que existe entre la juventud educada por el comunismo, sin otros conocimientos de la Geografía, la Historia y de la misma vida que los que quisieron darle a conocer sus dirigentes, y la fuerte espiritualidad de la masa adulta y campesina, que, a pesar de treinta años de materialismo, ha sabido sobrenadar del gran naufragio espiritual y continúa cada noche rezando ante sus iconos, llena de esperanza y fe.
Esta es una historia pequeña y parcial en cuanto a su contenido, como su mismo autor indica; pero días llegarán en que estas historias, pequeñas y parciales pero auténticas y llenas de emoción y recuerdo, se junten al fin para explicar a los españoles y al mundo entero la importancia capital que en aquel momento, y en todos, tuvo la presencia de los españoles en tierras de Rusia.
No soy quién para juzgar el valor literario de esta obra, y sólo la cordial camaradería y la petición de su autor me hacen escribir estas líneas. Pero lo hago con gusto, porque todos los que allí estuvimos podremos recordar ‑vivir de nuevo un poco‑ las horas de vida intensa de los divisionarios, en las que se iban entremezclando a cada paso el ardor del combate, el dolor, la alegría y la nostalgia de las cosas queridas y lejanas; y también esa anécdota que envuelve las más grandes epopeyas, tal vez para hacerlas asequibles y vivas, y poderlas guardar para siempre en el dulce recuerdo.
AGUSTÍN AZNAR GERNER.
(De la segunda compañía divisionaria de Antitanques.)
Madrid, enero de 1952.

Explicación

«Esto, como podrán advertir los lectores, no es un libro metódicamente escrito; ni siquiera es un relato que se desarrolla con arreglo a un plan determinado. Es lo que dice el título: una serie de “estampas” sin nexo apreciable, sin lógica continuidad ni en el tiempo ni en el asiento geográfico de su tema. El motivo de haberlo escrito es, simplemente, la nostalgia, ese sentimiento que nos ha quedado a los que hemos estado allí; el mismo que nos hace conversar atropelladamente, en cuanto nos reunimos, aliviados de nuestras preocupaciones, a charlar sobre los mil incidentes que la campaña de cada uno tuvo en Rusia; esas charlas en las que siempre dice alguno: “¡Cuánto daría por volver a ver la plaza de Nowgorod, la tierra calcinada de Possad, las abatidas piedras del Monasterio de Otensky o la impresionante llanura helada del Ilmen!”
Hijas de la nostalgia, nacieron las primeras “estampas” recién llegado de Rusia, a finales de 1942, y desde entonces, con una intermitencia que a veces es de varios años ‑ni mi horno particular, por razones que no son del caso, ni el horno internacional estaban para bollos divisionarios‑, he venido publicando estas impresiones, que en mi intención han querido ser como fogonazos aislados que iluminen en la noche de lo ignorado ‑apenas se ha escrito nada serio sobre la División Azul‑ algunos sectores con la parcialidad de algo acotado, pero también con la nitidez de una impresión auténtica y directa.
Mi restringido observatorio es el que pudo tener cualquier camarada de la segunda compañía divisionaria de Antitanques, y en el orden del tiempo recoge mi mirada lo ocurrido desde el día que fuimos a alistarnos a la Ciudad Universitaria hasta aquel en que, con unos cuantos camaradas heridos procedentes del hospital de Wilna, regresé a España. Pero hay tres “estampas” que se salen de estos límites. Una, la titulada Lago Ilmen; no tuve el honor de participar en los hechos que se narran, que reconstruyo a base de datos cuya autenticidad me consta y a través de varios camaradas que fueron protagonistas de la gesta, y otras las que llamo Krasny Bor y A orillas del Isora, principales escenarios de la heroica batalla que libró la División Azul en el mes de febrero de 1943. Para la reconstrucción de estas últimas me valgo tanto de documentos fehacientes como de la impresión personal de mi hermano Eduardo, que estuvo allí al mando de una compañía de Infantería, pero que no me pudo contar hasta el final, a causa de un tiro en la cabeza que le dieron cuando aún no había terminado el jaleo.
Ambas excepciones tienen su razón de ser. La primera, por su resonancia extraordinaria, hasta el punto de que quizá sea el hecho más divulgado de los que la División realizó. Y las últimas porque son un tributo obligado a los magníficos camaradas que relevaron a la “primera” División, es decir, la que salió en julio de 1941 y estaba en su mayoría en España…, o en los luceros, cuando llegó la batalla de Krasny Bor, sin duda alguna la más importante, desde el punto de vista de efectivos materiales y humanos en combate, entre las que participaron los voluntarios españoles.
Casi me da vergüenza decir que el libro no tiene la menor pretensión literaria, porque pudiera pensarse que al afirmar esto disimulaba un soterrado propósito. No. Creo sinceramente que basta leerlo para cerciorarse. Yo mismo tuve que suspender, horrorizado, la revisión que iniciaba para evitar repeticiones y “arreglar” las cosas que me parecía no sonaban bien…, porque no hubiera terminado nunca. Aparte de que no sea el de escritor el destino que Dios me haya deparado, diez años de ocho a diez horas diarias de trabajo, produciendo gran cantidad de oficios, informes y rollos relacionados con la administración de los Seguros sociales, me habrían esterilizado para tal menester. En este aspecto mi único mérito es haber logrado esquivar las palabras “citado”,” referido”, “susodicho” y otros comodines semejantes de la inefable burocracia. Además, el haber rectificado la “literatura” de las estampas sería una descortesía para quienes ya las leyeron, algunas de ellas publicadas hace bastantes años.
Lector: si no eres divisionario, informarte; si lo eres, hablar contigo, recordar. Sólo por esos dos motivos se encuaderna este libro.

 

Los Judios y laTrata de Blancas en Argentina – Federico Rivanera Carlés

88 páginas
medidas: 14,5 x 20 cm.
Instituto de investigaciones sobre la cuestión judía
1986
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 180 pesos
Precio internacional: 13 euros

Como acaece en los demás rubros de la delincuencia y de la subversión, el judiísmo ha monopolizado en todos los países la trata de blancas, que se desarrolló en grartscala con la aparición del sistema capitalista liberal (dominado por los judíos “emancipidos” a partir de la Revolución “Francesa”) y tuvo su auge en el siglo XIX y parte del actual.
Argentina llegó a ser el principal centro de los traficantes de carne humana yen su seno operó la más poderosa y célebre asociación de proxenetas del mundo: la Zwí Migdal. Esta, junto con la Aschkenasum, dominaba en forma absoluta el mercado local, “importando” numerosas mujeres, muchas de las cuales eran vendidas en subastas privadas! AMBAS ORGANIZACIONES ESTABAN COMPUESTAS EXCLUSIVAMENTE POR JUDIOS.
Merced a la entereza y honestidad del comisario Alsogaray y del juez Rodriguez Ocampo, en 1930 pudo instruirse el proceso a la Migdal. Pese al vergonzoso fallo de la Cámara de Apelaciones, que ordenó la libertad de los rufianes, dicho proceso que conmovió al país- provocó el desmoronamiento de estas criminales organizaciones y la erradicación de la prostitución.
La Migdal fue historiada por Alsogaray en su famosa Trilogía de la trata de blancas, que editó en 1933 y se “agotó” rápidamente. En 1982 Gerardo Bra publicó un trabajo basado en la misma y en el archivo del referido magistrado. Sin embargo, ambos textos adolecen de un defecto esencial: desconocen la cuestión judía. Por otra parte, no analizan los orígenes de la prostitución en Argentina ni el papel de los hebreos en su implantación. Rivanera C’arlés supera esta anomalía publicando por primera vez una impelíante documentación de la entonces Policía de la Capital.

Con paso firme y pausado – Wilfred von Oven

200 páginas
medidas: 14,5 x 20 cm.
Ediciones Sieghels
2014
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
Precio para Argentina: 120 pesos
Precio internacional: 18 euros

El libro de Wilfred von Oven presenta la variopinta vida de las SA, de dura disciplina y lucha política constante, de manera amena y documentada.
Resulta un testimonio de excepción, pues está contado desde el interior de la organización a la cual él mismo perteneció. Von Oven se une a los 18 años al NSDAP y la SA, pasando los más duros años de lucha en su seno, y si bien renuncia a ella una vez en el poder, termina la guerra como secretario del mismísimo Joseph Goebbels en el Ministerio de Propaganda del partido para luego exiliarse en Argentina finalizada la contienda.
A pesar de ser prácticamente el relato de un militante que siempre se asumió como tal, sus reflexiones sobre las internas de la SA y la contextualización política de dicha organización se hacen desde la distancia y con sentido crítico, recolectando el máximo de fuentes y documentación posible. Las anécdotas sobre los distintos jefes de la SA y su actuación, así como las experiencias recogidas en los avatares de varios años de lucha constituyen algunos de los párrafos más interesantes de la obra.
Mención aparte merecen las páginas dedicadas al desenlace que culminó en la “Noche de los Cuchillos largos” de junio de 1934. El autor no oculta sus simpatías por la opción de profundizar la revolución nacionalsocialista luego de la toma del poder, si bien señala claramente que Ernst Röhm no estaba a la altura de semejante empresa. El hecho de haber renunciado al Partido como consecuencia de aquel golpe resulta, no obstante, significativo de la postura de von Oven.

Existen muchas obras sobre las Juventudes Hitlerianas, las Waffen SS, el Partido Nacionalsocialista y los demás aspectos del III Reich. Sin embargo, escasean las buenas obras sobre las SA. El libro de von Oven llena provechosamente ese vacío significativo en lengua castellana.

ÍNDICE

Prólogo
I. ¿Por qué ese color pardo?
II. Sin placer en el Parque de Diversión
Capítulo 3. La esvástica en el casco de acero
Capítulo 4. Cruz de Hierro – Puño de Hierro – Frente de Hierro
Capítulo 5. ¿Patriotas o criminales?
Capítulo 6. ¿Quién debe llevar las armas del Reich?
Capítulo 7. Röhm en apuros de conciencia
Capítulo 8. Ya podrá cabalgar sin ayuda
Capítulo 9. Frente rojo y reacción
Capítulo 10. El correctivo democrático de Adolf Hitler
Capítulo 11. Sobre gusanos y otros reptiles políticos
Capítulo 12. La toma del poder por Hitler
Capítulo 13. Seis millones de desocupados
Capítulo 14. ¿Un Reich sin Hitler?
Capítulo 15. Le voy a destrozar
Capítulo 16. El destino de algunos nacionalsocialistas.
Capítulo 17. ¿Por qué no fue usted fusilado el 30 de junio de 1934?
Capítulo 18. El espíritu de la SA
Cuadro de Honor: Jefes SA con rango de Generales caídos por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial
Grados de servicios en la SA y sus correspondencias con los de la Wehrmacht

PRÓLOGO

Al abordar el fenómeno histórico del Nacionalsocialismo hay que comprender que, las más de las veces, ha sido hecho desde una mezcla de prejuicios, preconceptos, con­fusión e ignorancia que no han contribuido en nada a arro­jar luz sobre una etapa histórica tan compleja de Alemania, Europa y el mundo sino que, por el contrario, ha obscureci­do el diagnóstico.
No obstante la cantidad de obras y artículos de todo tipo, que se refieren a este fenómeno sociopolítico y sus conse­cuencias, es sencillamente abrumadora. Un historiador, Pierre Aycoberry, señala que un solo lector que dedique toda su vida a estudiar permanentemente las obras dedicadas al período nazi, sería incapaz de leerlas todas. Es por ello que, escritores y periodistas, siguen la norma de liquidar el tema demonizándolo y repitiendo los ya gastados clichés de la historiografía oficial de posguerra. La realidad es siempre infinitamente más compleja.
Dentro del movimiento nacionalsocialista, cuyos postu­lados se reflejaban en la doctrina del Partido Alemán Nacionalsocialista de los Trabajadores -llamado vulgarmente nazi- las escuadras de Asalto o Sturm Abteilung -reconocida por la sigla SA- tuvieron un papel preponderante en la prepara­ción y posterior toma del poder en Alemania que llevó, en enero de 1933, a la constitución de lo que se conocería como III Reich.
Las SA, que inicialmente fueran escuadras de ataque del partido y guardaespaldas de sus jefes en los mítines públi­cos; llegaron a crecer paulatinamente hasta convertirse en una notable fuerza paramilitar. Por entonces, en Europa, era común la militarización de los civiles; ocurría con los fascis­tas en Italia y con los comunistas, por supuesto en Rusia soviética, pero también en todos los lugares donde había fuertes partidos comunistas como en Alemania. En la época de entreguerras, los choques por el dominio de las calles de “rojos” y “pardos” marcarían la tónica diaria en las princi­pales ciudades alemanas.
Hay que destacar que los miembros de las SA, al princi­pio y conformando la columna vertebral de esas escuadras, eran excombatientes de la Gran Guerra; muchos eran ex-Freikorps (“cuerpos francos”) que habían salvado a la na­ción germana de una revolución soviética. Esta gente se ca­racterizaba por un patriotismo enfervorizado, sentían que estaban llamados a un destino de salvación para la desdi­chada Alemania de posguerra, a la que los aliados vencedo­res -demostrando una gran miopía- sometieron a las exac­ciones y humillaciones del Tratado de Versalles. Era gente que venía de un mundo violento y que seguían viviendo en la violencia cotidiana de una crisis terrible que azotaba a su país al que amaban con sincera preocupación. De allí que la consigna “¡Despierta, Alemania!” fuera gritada en las calles con plena emoción y unción patriótica.
La jornada corriente en las SA consistía en hacer y distri­buir propaganda, montar guardia en los locales, cuidar la seguridad del Führer y los demás jefes, adoctrinar a los miembros más jóvenes; reaccionar ante los ataques “rojos” o atacar los locales comunistas, marchar por las calles con las pancartas y símbolos del movimiento, preparar las gran­des concentraciones nacionales y, por supuesto, enfrentar o escapar de la policía de Weimar. Todo esto entre un bocadi­llo y una jarra de café o de cerveza, en los momentos de permiso, bajo una disciplina muy estricta y una vida de ca­maradería pero también de sacrificio. Esa vida cuartelera apenas se disipaba al regreso al hogar, donde mujeres abne­gadas preparaban la comida, antes que el marido o el hijo fuese a la manifestación, al tiempo que pensaban si volve­rían o si los tendría que buscar en los hospitales.
El libro de Wilfred von Oven presenta esta vida variopin­ta de manera amena y documentada. Resulta un testimonio de excepción, pues está contado desde el interior mismo de la organización a la cual pertenecía el último secretario del Ministro Dr. Goebbels. A pesar de ser prácticamente el rela­to de un militante que siempre se asumió como tal, sus re­flexiones sobre las internas de la SA y la contextualización política de dicha organización se hacen desde la distancia y con sentido crítico. Las anécdotas sobre los distintos jefes de la SA y su actuación, así como las experiencias recogidas en los avatares de varios años de lucha constituyen algunos de los párrafos más interesantes de la obra.
Mención aparte merecen las páginas dedicadas al desen­lace que culminó en la “Noche de los Cuchillos largos” de junio de 1934. El autor no oculta sus simpatías por la opción de profundizar la revolución nacionalsocialista luego de la toma del poder, si bien señala claramente que Ernst Röhm no estaba a la altura de semejante empresa. El hecho de ha­ber renunciado al Partido como consecuencia de aquel golpe resulta, no obstante, significativo de la postura de von Oven.
Sabido es que, las SA en general, no estaban muy satisfe­chas con el desarrollo de la situación durante el primer año del régimen nacionalsocialista. Habían llevado todo el peso de la lucha por el poder y contaban con una larga serie de víctimas caídas en los enfrentamientos con los comunistas y la policía. Desde el 30 de enero del 33, los que habían sido imprescindibles apenas eran consultados y vegetaban ale­gres o tristes, según los casos. A principio de 1934 tenían cuatro millones y pico de afiliados, muchos de los cuales estaban desocupados. A veces escaseaba el pago y la falta de objetivos concretos llevó a muchos de ellos a una cierta indisciplina. La gente de la calle, las fuerzas armadas y las nuevas instituciones estaban intranquilas ante la posibili­dad de una “segunda revolución” que llevara las banderas hacia un mayor socialismo.
Los propios jefes de las SA parecían carecer de respuesta ante la nueva situación. Se sentían hombres de armas a la vez que revolucionarios y detestaban al ejército profesional heredado de la República de Weimar. Muchos pensaban que la dirigencia política se estaba aburguesando y habían trai­cionado las banderas de la revolución que tanto había costa­do. Aspiraban a convertirse en un ejército popular, una fuerza de milicianos. Pero Hitler y sus colaboradores tenían otros planes.
En febrero de 1934 el Führer y canciller del Reich entre el Ejército y las SA, proclamando al primero como único cuer­po armado de la nación y subordinando a las segundas al Ministerio de Defensa a los efectos de su preparación mili­tar. El jefe principal, Röhm, se mostró irrespetuoso permi­tiéndose bromas sobre el “cabo ignorante”, “Adolf desvaría, nosotros seguiremos actuando como hasta ahora”. Sólo el jefe de las SA de Hannover, Lutze, estuvo en des­acuerdo.
A partir de allí, los acontecimientos se precipitaron. El general Reichenau, alertado por Lutze, se dirigió al jefe SS Heydrich y ambos agigantaron la disidencia de las SA hasta llevarla al grado de complot. Hitler no tuvo otra opción que apuntalar al Ejército y apoyarse en las Escua­dras de Protección o SS, más consustanciadas con el Führer y que hacía tiempo que habían reemplazado a las SA en la protección directa del jefe supremo. Aquella noche ca­yeron no sólo los principales jefes SA con Röhm a la cabeza, sino algunos “reaccionarios” de los elementos conservado­res. Se inauguraba así una política equidistante de los extre­mos de izquierda y derecha que remataba en el carisma de Führer en persona, quien en el curso del tiempo concentró el poder, aunque nunca en el grado en que lo hizo el stalinismo, por ejemplo.
La polémica sobre que habría pasado si las SA no hubie­ran sido purgadas puede seguir eternamente. Si la conjun­ción de fuerzas armadas profesionales y cuadros militariza­dos de militantes convencidos hubiera sido mejor, para el largo y terrible camino de la guerra que advino, pertenece al plano de las hipótesis. Stalin efectuó purgas terribles que le significaron un altísimo costo al comienzo de la guerra con Alemania y terminaron beneficiándolo al final, con una revolución de los cuadros de oficiales. Mussolini tuvo que llamar a la “vieja guardia” de escuadristas cuando lo deja­ron prácticamente solo en la República de Saló. Alemania tenía otra tradición militar -muy marcada por la disciplina prusiana- y su experiencia histórica era diferente. Sin embargo, cuando la guerra se hizo cada vez más dura y hubo que pasar a la defensiva, fueron las unidades de Waffen SS (combatientes que no deben ser confundidas con la policía y la Gestapo) integradas por soldados políticos y volunta­rios, las que más se destacaron como la guardia del Reich.

Existen muchas obras sobre las Juventudes Hitlerianas, las Waffen SS, el Partido Nacionalsocialista y los demás as­pectos del III Reich. Sin embargo escasean las buenas obras sobre las SA El libro de von Oven llena provechosamente ese vacío significativo en lengua castellana.

 

BERLÍN – ANTONY BEEVOR

544 páginas
23 x 15 cm.
Editorial Crítica
, 2012
Encuadernación tapa blanda
Precio para Argentina: 199 pesos
Precio internacional: 37 euros

Antony Beevor reconstruye en este libro la última gran batalla europea de la segunda guerra mundial y la estremecedora agonía del Tercer Reich. Con rigurosas técnicas documentales semejantes a las empleadas en Stalingrado pero con mayor aliento épico y más densidad política, Beevor combina como nadie un extraordinario talento de militar e historiador con unas dotes narrativas fuera de lo común para describir tanto la com­plejidad de las grandes operaciones militares y la lógica de las decisiones de sus mandos como los sentimientos de la gente común atrapada en un torbellino de fuego y metralla: la deses­peración de Hitler, los deseos de venganza de Stalin, la impo­tencia de Guderian o la astucia de Zhukov, pero también la paradójica inocencia de unos niños jugando a la guerra con espadas de madera en mitad de sus casas destruidas por las bombas o el asco y el resentimiento de las mujeres brutalmente violadas por soldados soviéticos al tiempo que fanáticos de las SS ejecutan a cualquiera que se atreva a ondear una bandera blanca…

Berlín se parece -ha escrito Michael Burleigh— al gran poema épico de Alexander Solzhenitsyn Noches prusianas, sólo que apoyado en impresionantes fuentes documentales. Es una obra maestra de la historia moderna.»

ÍNDICE

Prefacio
Glosario
Año Nuevo en Berlín
El «castillo de naipes» del Vístula .
Fuego, espada y «noble furia» . . . .
La gran ofensiva de invierno .
La carga sobre el Oder
Oriente y Occidente
Se despejan las zonas de retaguardia
Pomerania y las cabezas de puente del Oder
Objetivo: Berlín
La Kamarilla y el estado mayor general
Los preparativos del golpe de gracia
A la espera del ataque final .
Estadounidenses en el Elba .
En vísperas de la batalla
Zhukov en la estribación del Reitwein .
Seelow y el Spree
El último cumpleaños del Führer .
El vuelo de los faisanes dorados
La ciudad de los bombardeos .
Falsas esperanzas
La lucha en la ciudad
La lucha en el bosque
La gran traición
Führerdammerung    381
La Cancillería y el Reichstag            397
El final de la batalla  413
Vae victis!      433
El hombre del caballo blanco           449
Referencias     461
Notas  465
Bibliografía selecta                            489
Mapas 499
Indice alfabético        517
Indice de ilustraciones          537

PREFACIO

«La historia siempre concede una mayor importancia a los acontecimientos terminales», declaró desconsolado Albert Speer a sus interrogadores estadou­nidenses recién acabada la guerra.1 Abominaba la sola idea de que los últimos logros del régimen de Hitler se ensombrecieran a causa de su derrumbamien­to final. Con todo, Speer, al igual que otros nazis prominentes, se negó a re­conocer que pocas cosas revelan más sobre los dirigentes políticos y sus siste­mas que el modo en que se vienen abajo. Y ésta es precisamente la razón por la que la derrota final del nacionalsocialismo resulta tan fascinante, al tiempo que de tanta relevancia en un momento en que los adolescentes, sobre todo los alemanes, parecen estar encontrando tantas cosas que admirar en el Tercer Reich.2
Los enemigos del régimen nazi habían vislumbrado por vez primera su venganza apenas dos años antes. El 1 de febrero de 1943, un iracundo coro­nel soviético detuvo a un grupo de escuálidos prisioneros alemanes entre los escombros de Stalingrado. «¡Así va a acabar Berlín!», exclamó mientras seña­laba los edificios en ruinas que lo rodeaban. Cuando leí estas palabras hace ahora unos seis años, me di cuenta de inmediato de cuál sería mi próximo li­bro. En las pintadas que se han conservado en los muros del Reichstag berli­nés aún puede observarse cierto paralelismo entre las dos ciudades, conquis­tadas por unos rusos que, alborozados por su venganza, obligaron al invasor a replegarse desde el extremo más lejano de su avance oriental hasta el mis­mo corazón del Reich.
Hitler también estaba obsesionado con esta derrota decisiva. En noviem­bre de 1944, cuando el Ejército Rojo se agrupaba tras las fronteras orientales del Reich, recordó lo sucedido en Stalingrado. Los reveses sufridos por Ale­mania habían comenzado, según observó en un discurso de gran relevancia, «con el avance de los ejércitos rusos en el frente rumano sobre el Don en noviembre de 1942». Culpó de ello a sus desventurados aliados, faltos de arma­mento e ignorados en los vulnerables flancos de ambos lados de la ciudad, en lugar de achacarlo a su propia obstinación por hacer caso omiso de las adver­tencias de peligro. Hitler no había aprendido ni olvidado nada.
Este mismo discurso puso de relieve con terrible claridad la distorsiona­da lógica en que se había dejado atrapar el pueblo alemán. Se publicó bajo el título de «Capitular significa ser aniquilados». En él advertía que si ganaban los bolcheviques, la nación alemana estaba abocada a la destrucción, la viola­ción y la esclavitud, a formar en «inmensas columnas de hombres que se abren paso hacia la tundra siberiana».3
Hitler se negó vehemente a reconocer las consecuencias de sus propias acciones, y el pueblo alemán se dio cuenta demasiado tarde de que se hallaba atrapado en una horrible confusión de causas y efectos. En lugar de eliminar al bolchevismo, tal como había proclamado, su dirigente había logrado lle­varlo al mismo corazón de Europa. Su invasión de Rusia, tan abominable como cruel, había sido llevada a cabo por una generación de jóvenes alema­nes destetados por una combinación inteligente y demoníaca. La propagan­da de Goebbels no se limitó a deshumanizar a los judíos, a los comisarios so­viéticos y al pueblo eslavo en general, sino que logró que los alemanes los temiesen y los odiasen. Merced a estos crímenes de dimensiones ciclópeas, Hitler había conseguido maniatar la nación a su causa, y la cada vez más cer­cana violencia del Ejército Rojo constituía la realización más completa de su profecía de dirigente.
Stalin, bien que no descartaba el uso de símbolos cuando le convenía, se mostró mucho más calculador. La capital del Reich suponía, en verdad, la «culminación de todas las operaciones de nuestro ejército durante esta gue­rra»; pero el dirigente soviético tenía otros intereses.4 Entre éstos destacaba el plan, elaborado durante el ejercicio de Lavrenty Beria en cuanto ministro de Seguridad Estatal, de despojar los laboratorios de investigación atómica ber­lineses de todo su instrumental y su uranio antes de la llegada de los estadou­nidenses y los británicos. El Kremlin estaba bien informado de los avances del Proyecto Manhattan, que se estaba desarrollando en Los Alamos, por media­ción del doctor Klaus Fuchs, espía allegado al régimen comunista. Los cientí­ficos soviéticos se hallaban muy rezagados en este sentido, y Stalin y Beria es­taban convencidos de que si eran capaces de hacerse con los laboratorios y los investigadores de Berlín antes de que llegasen los Aliados occidentales, po­drían elaborar una bomba atómica semejante a la de los estadounidenses.
La magnitud de la tragedia humana cuando la guerra tocaba a su fin es­capa a la imaginación de todo el que no la viviese en persona, y más aún a la de los que han crecido en la sociedad desmilitarizada de la era que siguió a la guerra fría. Con todo, este momento decisivo para millones de personas tiene aún mucho que enseñarnos. Una de las lecciones más importantes que debemos extraer de él es que se debe desconfiar al máximo de cualquier ge­neralización relativa a la conducta del ser racional. Los extremos del sufri­miento, e incluso la degradación, humanos pueden hacer surgir lo mejor y tam­bién lo peor de la naturaleza del hombre. El comportamiento de éste refleja en gran medida el carácter por completo impredecible de la vida o la muerte. Muchas tropas soviéticas, sobre todo las situadas en primera línea de comba­te, a diferencia de las que se hallaban más retiradas, mostraron con frecuencia una gran amabilidad hacia los civiles alemanes. En un mundo de horror y crueldad en el que la ideología había destruido casi por completo cualquier concepto de humanidad, un puñado de actos de una bondad y un sacrificio a menudo inesperados iluminaron lo que, de otra manera, se habría convertido en una historia rayana en lo insoportable.
Este libro no habría sido posible sin la ayuda de un buen número de perso­nas. En primer lugar, debo hacer constar mi profundo agradecimiento a los directores y demás personal de los numerosos archivos consultados: al coronel Shuvashin y el personal del TsAMO (Archivo Central del Ministerio de De­fensa) de Podolsk; a la doctora Natalya Borisovna Volkova y el personal del RGALI (Archivo Estatal Ruso de Literatura y Arte); a los doctores Vladimir Kuzelenkov y Vladimir Korotaev, del RGVA (Archivo Militar del Estado Ruso); al profesor Kyrill Mijailovich Andersen y el doctor Oleg Vladimiro- vich Naumov, del RGASPI (Archivo Estatal Ruso de Historia Social y Polí­tica); al doctor Manfred Kehrig, director del Bundesarchiv-Militärarchiv de Friburgo y frau Weibl; al doctor Rolf-Dieter Müller y Hauptmann Luckszat, del MGFA de Potsdam; al profesor doctor Eckhart Henning, del Archiv zur Geschichte der Max-Planck-Gesellschaft; al doctor Wulf-Ekkehard Lucke, del Landesarchiv-Berlin; a frau Irina Renz, de la Bibliothek für Zeitges­chichte de Stuttgart; al doctor Lars Ericson y a Per Clason, del Krigsarkivet de Estocolmo; a lohn E. Taylor, Wilbert Mahoney y Robin Cookson, de los National Archives II de College Park (Maryland), y al doctor Jeffrey Clarke, del Centro de Historia Militar del Ejército de Estados Unidos.
Bengt von zur Mühlen, fundador de Chronos-Film, se ha mostrado par­ticularmente generoso en lo referente a las películas de archivo y las grabacio­nes de las entrevistas. También estoy en deuda con Gerald Ramm y Dietmar Arnold, de Berliner Unterwelten, por la ayuda prestada.
Debo asimismo expresar mi más sincero agradecimiento a los que tan bien me atendieron durante mis viajes y me proporcionaron consejo y hospi­talidad, amén de ponerme en contacto con otras personas: en Rusia, las doc­toras Galya y Luba Vinogradova, el profesor Anatoly Aleksandrovich Chernobayev, y Simon Smith y Sian Stickings; en Alemania, William Dure, el Staatssekretär a.D. Karl-Günther y frau Von Hase, así como Andrew y Sally Gimson; en Estados Unidos, Susan Mary Alsop, el general de división Char­les Vyvyan y señora, Bruce Lee, el señor Charles von Luttichau y su esposa, y Martin Blumenson.
Ha sido para mí un gran placer —y ha resultado provechoso en extremo para el libro— trabajar en colaboración con la serie Timewatch de la BBC. Estoy profundamente agradecido a Laurence Rees, que tuvo la idea, al doc­tor Tilman Remme, en cuya grata compañía he aprendido mucho, y a Detlef Siebert, que fue de gran ayuda en un primer estadio al proporcionarme con­sejo y personas a quien entrevistar. También me han brindado contactos, in­formación, ayuda y consejo Anne Applebaum, Christopher Arkell, Claudia Bismarck, Leopold Graf von Bismarck, sir Rodric Braithwaite, el profesor Christopher Dandeker, el doctor Engel, del Archiv der Freien Universität, el profesor John Erickson, Wolf Gebhardt, Jon Halliday, Nina Lobanov-Rostovsky, la doctora Catherine Merridale, el profesor Oleg Aleksandrovich Rzheshevsky, el profesor Moshe Schein, del Hospital Metodista de Nueva York, Karl Schwarz, Simon Sebag-Montefiore, Gia Suljanishvili, la doctora Galya Vinogradova y Ian Weston-Smith.
Puede decirse de un modo casi literal que este libro nunca habría sido po­sible, al menos tal como se presenta al lector, sin la maravillosa ayuda recibi­da de la doctora Luba Vinogradova, desde Rusia, y Angélica von Hase, des­de Alemania. Trabajar con ellas ha sido un privilegio y un placer. También estoy en extremo agradecido a Sarah Jackson por su labor de investigación fo­tográfica, y a Bettina von Hase y David List por hacer otro tanto en lo refe­rente a los archivos complementarios, desde Alemania e Inglaterra respecti­vamente. Charlotte Salford, por su parte, tuvo la gentileza de traducir para mí los documentos del Krigsarkivet de Estocolmo.
Vaya también mi más sincero agradecimiento al profesor Michael Bur- leigh, el profesor Norman Davies y la doctora Catherine Merridale, que le­yeron el original mecanografiado o parte de él y aportaron enriquecedores co­mentarios críticos. Huelga decir que sobre mí recae toda la responsabilidad de cualquier error que pudiese haber aún.
Nunca podré agradecer lo suficiente a Mark Le Fanu y a la Sociedad de Autores el que hayan recuperado los sitios antonybeevor.com, antonybee- vor.org y antonybeevor.net del ciberokupa que se había apropiado de ellos. En estos momentos, pueden visitarse a modo de «montaje del autor» (el equiva­lente en la escritura al montaje del director), pues contienen material de di­versa índole para el que no hubo cabida en la versión impresa del libro.
Como siempre, he contraído una enorme deuda con mi agente, Andrew Nürnberg y con Eleo Gordon, mi editor en Penguin, que empujaron por es­tas sendas a un autor remiso en un principio. Mi esposa, una vez más, ha te­nido que soportar constantes ausencias e innumerables cargas adicionales. Le estoy eternamente agradecido.

EL AUTOR

Educado en Winchester y Sandhurst, fue oficial regular del ejército británico. Abandonó el cargo tras cinco años de ser­vicio y se trasladó a París, donde escribió su primera novela. Sus ensayos, traduci­dos a más de treinta idiomas y publicados en castellano por Crítica, han sido galar­donados con varios premios, especial­mente Stalingrado (2000), merecedor del Samuel Johnson Prize, el Wolfson History Prize y el Hawthornden Prize. Otras de sus obras son La batalla de Creta (2002, ganadora del Runciman Prize), El misterio de Olga Chejova (2004), La guerra civil española (2005), Un escritor en guerra (2006) y El día D. La batalla de Normandía (2009).