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Orden y Disciplina en la Europa Viril

Oscar Panadero

Orden y Disciplina en la Europa Viril - Oscar Panadero

110 páginas,
Tamaño: 11 x 17,5 cm.
Ediciones Camzo
España, 2008
Colección: Hombre Nuevo Nº1

Encuadernación rústica.
 Precio para Argentina: 38 pesos
 Precio internacional: 7 euros

Toda sociedad se rige por un determinado Orden, establecido mediante parámetros de corte filosófico (del que subyacen las ramificaciones culturales, artísticas e ideológicas) y otro de tendencias metafísicas (del que derivan carácter y comportamiento, ética y estilo) que navegan entrelazados en simbiosis total.
Los pueblos de estirpe Indoeuropea no escapan a tal regla. Por el contrario, precisan de un Orden implantado bajo la Viril tutela de la Jerarquía y la Disciplina de sus ciudadanos, conceptos actualmente reducidos a un plano meramente militar y ocultos a los ojos del entendimiento y la sabiduría popular con la insana intención de alejar al ciudadano de ideas Tradicionalmente ligadas a su sangre. Ideas que puedan desembocar en un mar de inquietudes que no pueden más que ser interpretadas como “filo-fascistas”.
Es la intención del presente opúsculo revelar como única solución para nuestras decadentes sociedades el reencuentro con las posiciones estrechamente ligadas a la Tradición Popular Indoeuropea, amparada por el sentido de Orden (Jerarquía y Disciplina) y el concepto Viril de la vida.
La virilidad, la milicia, el heroísmo, el sacrificio… son virtudes que se pierden en el tiempo. Son cualidades que han caminado en paralelo con la estirpe europea.

 

ÍNDICE

Nota del Editor       9
Prólogo       13
La mujer en la Europa Viril  27
Coraje y Virilidad:
Breviario político Nacionalsocialista            35
Cobardía y espíritu de defensa        39
Lo heroico de la autodisciplina        49
El porque de una vida de orden:      53
Codreanu - Guardia de Hierro        55
Servir es un honor:  59
La juventud bajo el signo de la Cruz Gamada (Hitler Caudillo por Otto Dietrich)  63
La trascendencia de lo jerárquico    75
Disciplina y Autodisciplina:  77
Conclusiones futuristas a los futuristas españoles     90
Manifiesto Futurista 97
Reflexiones concluyentes     101
Anexo: Un ejemplo en vida un recuerdo en muerte. 103

NOTA DEL EDITOR

Nos encontramos ante un documento que generará discordia y alterará la consciencia de más de un lector llegando al punto de crear alarma, pero por ello no debemos privar de la posibilidad a que el escritor vierta las inquietudes y pensamientos que desde su punto de vista es necesario plasmar en la juventud, más que en la sociedad, rompiendo tabúes con lo considerado "políticamente correcto"...
Como bien dijo Ortega y Gasset: "Nos hayamos comprometidos en la difícil faena de descubrir con irrecusable claridad, esto es, con genuina evidencia, qué cosas, hechos fenómenos entre todo los que hay merecen por su diferencia con todos los demás llamarse «sociales»(1).
Si con ello Osear Panadero ha tenido que recurrir a los fascismos que una vez recorrieron Europa, para mostrar una nueva (o vieja) concepción ética, es plausible el disponer del coraje a lanzarse a tal delicada empresa, en los tiempos que hoy corren Si Ediciones Camzo tiene o debe lanzarse de envestida a publicar esta obra, tan solo con el motivo existencial de que el gran publico analice el pensamiento y reflexione sobre un escrito que vierte la ética y el estilo de lo que se conoce como "La Otra Europa", así sea...
Sin intención de incurrir en tipo alguno de apología o régimen político y discrepando sobre las opiniones en la presente obra vertidas, tan solo ponemos a disposición del lector una lectura reflexiva totalmente subjetiva, donde el escritor expresa parte de su concepción interior sobre el ORDEN y la DISCIPLINA en los tiempos que vivimos, quizás de forma "utópica".
Si tuviera que resumir en una sola frase lo que el libro pretende reflejar diría que (2) "Seamos en perfección lo que imperfectamente somos por naturaleza. Si sabemos mirarla, toda realidad nos enseñará su defecto y su norma, su pecado y su deber".

Manuel Quesada Campos

 

NOTAS

1 El Hombre y la Gente. Cap. III - Estructura de «nuestro» mundo, pág. 63. José Ortega y Gasset. Revista de Occidente -Alianza Editorial. Año 2006.
2 España Invertebrada. Cap. IV - La magia del «Debe Ser», pág. 108. José Ortega y Gasset. Ciencias y Humanidades -Austral. Año 2007.

PRÓLOGO

Toda sociedad se rige por un determinado Orden, establecido mediante parámetros de corte filosófico (del que subyacen las ramificaciones culturales, artísticas e ideológicas) y otro de tendencias metafísicas (del que derivan carácter y comportamiento, ética y estilo) que navegan entrelazados en simbiosis total.
Los pueblos de estirpe Indoeuropea no escapan a tal regla. Por el contrario, precisan de un Orden implantado bajo la Viril tutela de la Jerarquía y la Disciplina de sus ciudadanos, conceptos actualmente reducidos a un plano meramente militar y ocultos a los ojos del entendimiento y la sabiduría popular con la insana intención de alejar al ciudadano de ideas Tradicionalmente ligadas a su sangre. Ideas que puedan desembocar en un mar de inquietudes que no pueden más que ser interpretadas como "filo-fascistas".
Es la intención del presente opúsculo revelar como única solución para nuestras decadentes sociedades el reencuentro con las posiciones estrechamente ligadas a la Tradición Popular Indoeuropea, amparada por el sentido de Orden (jerarquía y Disciplina) y el concepto Viril de la vida.
La virilidad, la milicia, el heroísmo, el sacrificio, son virtudes que se pierden en el tiempo. Son cualidades que han caminado en paralelo con la estirpe europea. Evidentemente, como toda cualidad, si no se cultiva, sin no se trabaja, acaba adormeciéndose, relajándose.
Esto es lo que pasó en los años 20-30 hasta las llegadas de las primeras revoluciones habidas en Europa (italiana primero, alemana después) en este periodo es donde centraré este pequeño estudio. Ahora en el 2008 también se está viviendo como en ese período del 20 al 30, o peor.
Una juventud idiotizada, la tecnología en vez de descargar al hombre de trabajos y en su beneficio, es utilizada para sodomizar más a la gente de lo que está, para dominarla. El joven así, en un elevado porcentaje, -basta darse una vuelta a las 7 de la mañana en zonas de discotecas que no cierran en toda la noche para ver que cada día esta juventud es más esclava de bajas pasiones-, vive para el fin de semana, a poder ser de un tirón y sin dormir, pasarlo embutido de drogas, bailando ritmos africanos y "apareándose" con toda hembra que sea posible.
No creen en Dios alguno, no creen en su Nación, no creen en ningún Ideal elevado. Es el Imperio del Mundialismo hecho carne, hijos del nihilismo mundialista.
Pero por su sangre, en su interior, en su alma, su estirpe, tengo confianza en que se alzarían al grito, a la llamada de la Virilidad, del Idealismo, del Heroísmo. Para ello debería de haber un sector de la juventud como la de los años 30, esa nueva juventud del Orden Nuevo, les hiciesen ver sus auténticas cualidades, darles una ilusión.
En Europa la Virilidad, el Heroísmo, las grandes empresas siempre han existido. Basta recordar la grandeza de Roma, la Roma del Imperium, consiguió una duradera unión en Europa, ¡unidos por un mismo nexo! ¡Qué contrapuso Roma al mundo aquel que vivía Europa antes de ellos! Su idea de Orden, de Virilidad, de Heroísmo, Grandeza, hasta que acabó por diversos factores en una total decadencia.

Con Grecia sucedió lo mismo         
Lo malo de la historia europea es que cuando se infiltran elementos ajenos a nuestra estirpe europea, en la tierra se producen también las peores bestias, como la Revolución Francesa, el Comunismo, el Capitalismo....
Este libro es un llamamiento a la reflexión, un canto a esa máxima que es la Virilidad que ha hecho en los movimientos ideológicos de Europa auténticamente revolucionarios un auténtico punto angular de sus actuaciones así como un imprescindible estereotipo estético.
Cuando califico de imprescindible el estereotipo estético que hicieron suyos estos movimientos europeos, lo digo razonado en que nadie podrá negar que actuaron de forma magnética hacia la juventud y hacia el pueblo que en ese estereotipo estético intuyó la solución a las enfermedades que corroían la vida política europea cuando en sociedades como la alemana o la española, parlamentos marxistas llenaban la vida del pueblo, de anarquía sin Orden, corroyendo todos los valores viriles que son propios a la cultura Indoeuropea.
La Fe era extirpada del seno del pueblo producto de la infecta Revolución Francesa (madre del marxismo y de la anarquía}. El Indoeuropeo, no ha querido nunca eliminar su vida espiritual, pagana, protestante católica, pero siempre con miras metafísicas y elevadas. La vida castrense, la milicia era vapuleada y ninguneada pues según los liberales marxistoides eran escuelas retrogradas y caducas.
Cuando la familia, núcleo inicial de un orden europeo, era desintegrada, negando incluso hasta la autoridad paterna, dando unas falsas igualdades e intentando convertir el sagrado núcleo familiar en baratos lupanares.
Cuando la producción de un país era un difícil resultado de una bárbara lucha entre clases, en busca solo de los fines bastardos del marxismo pues, como se vio mas adelante, no fueron ellos precisamente los que dignificaron la vida del trabajador.
Cuando en Las Españas, la escala mas baja del pueblo, la auténtica hez social, se erigió ni más ni menos que como élite, la que haciendo controles en las carreteras, controles de "Trabajadores", se dedicaban a cobrar ¡impuestos a los pobres ciudadanos! porque si.
Y si te veían con una pequeña posibilidad de ser Fascista, de decidir quién vive y quién no, tres cuartos de lo mismo, pues como no va a ser para el ciudadano europeo decente el estereotipo viril que antes citaba un soplo de aire fresco que aliviase lo que veía.
Frente a la decadencia absoluta que se vivía, aquellos hombres uniformados, en marcial desfile, con bizarras poses viriles, suponían tan solo al mirarlos la Esperanza, el Orden frente al caos, el Espíritu Ario contra la barbarie.
La sana juventud europea, veía en ese Orden, en esa forma de vivir en milicia, un potente foco de atracción que le hacía creer ciegamente en la ideología que ello representaba aún sin haber leído prácticamente su ideario, pero esa virilidad, ese Orden, era la antítesis de lo que el hombre honrado distinguía como el mal, como el caos.
Ese foco de atracción era poderoso no solo para el pueblo llano, lo era igualmente para la élite, para los intelectuales si no observen estas bellas palabras de Robert Brasillach:
"A través de nuestros viajes y lecturas, cuando todavía no había sonado la campana de la movilización, íbamos a través de Europa, al azar de nuestras vacaciones de estudiantes y periodistas y veíamos subir alrededor nuestro el fascismo inmenso y rojo, con sus olas de banderas desplegándose bajo los proyectores, las canciones de primavera y de sacrificio, los jóvenes mártires jamás olvidados, los campamentos y la juventud"
"Como puede ver el lector, Brasillach, queda enamorado de lo que ve, prendado de la estética Viril que chocaba estridentemente con la anarquía afeminada del marxismo y sus liberales amigos capitalistas. Es una onda de choque, frente a el individualismo, la cobardía de "tu escaquéate de todo, para que"... "saca todo lo que puedas sacar"... "milicia ¡para qué! Que pringue otro" se le contrapone lo que a Brasillach encandila, se habla de bandera ("patria-revolución") se habla de campamentos (milicia) sacrificio, martirio, juventud... en definitiva cualidades viriles.
En Alemania, la juventud no dedicaba su tiempo y lucha a formarse en un plano literario, como solemos hacer hoy en día absorbiendo infinidad de libros sobre filosofía, nacionalsocialismo, fascismos varios etc.
Quizás no habían leído nada, pero ellos, cuando veían a las Juventudes Hitlerianas desfilar en Orden Marcial, uniformados, con banderas, idealistas y haciendo gala de un motivo superior de existencia, escuchaban el grito de su sangre que les decía, "ve tú también, sé como ellos, únete".
Fíjese el lector que estos movimientos tan solo le daban a cambio, pago espiritual, nada material, el joven recibía del trueque honor, virilidad y empresa de lucha por su Patria y Revolución.
Y todos acudían llenos de entusiasmo. Las llamadas que atraían al joven combatiente europeo era una llamada cargada de absoluta espiritualidad, leamos a continuación el aviso-llamada cargado de espiritualidad poética de José Antonio, que por proximidad local, puede resultamos familiar:
"Estad seguros de que este ímpetu nuestro triunfará al cabo. Veremos cuantos se apresuran a ponerse camisas azules, pero las nuestras tendrán la virtud de que les broten de los hombros alas de Imperio."
En este texto José Antonio no promete tesoros, ni materialismo alguno, aún advierte que de triunfar su revolución muchos correrán a uniformarse, pero los uniformes que han luchado virilmente desde el primer momento, a esos, les brotarán alas de Imperio, serán dignos hombres del Imperium Europeo, de la civilización a la que mucha gente ha olvidado que tenemos la misión de mantener, nosotros sus creadores, los europeos.
El hombre Indoeuropeo y las revoluciones que sacudieron Europa en los años 30 clamaban por una vuelta a la virilidad, una vuelta a la milicia, el mismo José Antonio, nos deja una frase que define perfectamente este sentimiento, este hombre europeo cansado del caos y de la infamia que se respiraba en los parlamentos plutocráticos, esto no es nuestra forma de ser, no es viril, ni europea: "Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo, y en lo alto, las estrellas".
Puro canto a la virilidad de la milicia del combatiente Indoeuropeo.
Estas frases, estos uniformes, estas promesas de recibir a cambio de algo por lo que creer, algo por lo que luchar, esa vuelta a la virilidad, al honor, encandilaba a la juventud, grandes escuelas como eran ni mas ni menos que las escuelas de la SS ofrecían una formación impecable a sus hombres, cultura + milicia, una disciplina férrea total, el S. Manfred Roeder, estuvo en una escuela de élite de la SS y me comentaba que: "En estas escuelas, se nos ponía un examen, y el profesor se iba al jardín a dar un paseo, vigilar, copiar, eso era IMPOSIBLE... a ningún alumno se nos hubiera ocurrido hacer esa bajeza". Era una autentica escuela de HONOR.
Podrían pasear orgullosos, el uniforme más hermoso que había en Europa, el uniforme negro con la runa de la Victoria, pero a cambio de... una absoluta, total y sin fisuras aptitudes de ENTREGA, SUFRIMIENTO, SACRIFICIO, y en la guerra, el primero a dar la vida, sin retroceder, a dar la vida antes que el deshonor, y sin pensárselo. Pensar que todo ese esfuerzo surgía del voluntariado propio y del concepto de auto disciplina del joven no produce más que anhelo y se tenía que decir que NO a muchísimos jóvenes, que marchaban a casa con lágrimas en los ojos de no poder servir en el cuerpo mas fuerte y disciplinado de la gran revolución nacionalsocialista.
Igualmente pasó con todas las Waffen SS europeas en la gran cruzada contra el Bolchevismo Ruso, en el estado español, sin ir mas lejos, la División Azul era de carácter heroico donde un puñado de españoles decidían dar su vida en la otra punta de Europa a cambio de honor, de virilidad, de milicia y lucha, a cambio de sufrimiento, frío, de añorar a los suyos, pero vaya, había que poner hombres haciendo los alistamientos con los ojos bien abiertos, pues eran innumerables los jóvenes menores de edad, que pretendían ir a la lucha. Así en todos los países de nuestra gran patria europea.
Era el punto en el que giraba el intelecto y la acción. Observen lo que decía Joseph Goebbels: "No estamos sobre la tierra para atestarnos el cráneo de conocimientos. ¡Todo esto es secundario cuando queda desligado de la vida!¡Tenemos que cumplir nuestro destino!. Educar gente con agallas, eso debería ser la misión de las casas de altos estudios"
Y el genio de Joseph Goebbels enarbola toda la razón del mundo, no se educa a los jóvenes para tener agallas y, en consecuencia, cuando vienen los problemas el militante se asusta.
A nadie se le ocurre enseñar a que con la lucha va el sacrificio, y el dolor muchas veces junto a los problemas, en estos tiempos eso no se dice, el sacrificio, el valor, el aprender a dominar el miedo son actitudes relegadas a un tercer y cuarto plano generalmente inexistentes. Todo ser humano tiene miedo,  de no tratarse de un loco temerario,  la cuestión está en señalarlo y conducirlo, en juntar ese dominio con un férreo adoctrinamiento, uno va con el otro, así se crea un militante fuerte, dispuesto a ganar vencer gigantes-molinos y a recuperar para su pueblo y su raza el tan ansiado Imperium.
Eso y nada más constituyen los pilares de la Formación Integral, La virilidad es innata al Indoeuropeo, simplemente hay que educarla y encauzarla.
Tenemos, cuanto menos, que reflexionar este punto que el genial organizador de una revolución, Goebbels, nos enseñó, ¡Cómo adoctrinamos a un militante revolucionario europeo!
Pues ni más ni menos como dice Goebbels, atestamos de libros sus mentes, importantísimos pero también debe darse una educación viril, caminar por el sacrificio y por la idea, saber que la lucha también trae disgustos graves, problemas, pero el premio vale la pena,...
El premio es la fidelidad, el honor de luchar por algo, el no sumergirte en este pantano de inmundicia que es la sociedad actual en la que el hombre se convierte en un animal esclavo de vicios y placeres. El lema a aplicar es "Vale quién Sirve".
Nadie deberá interpretar esta virilidad, con una violencia gratuita e innecesaria, eso sería de necios, se debe de educar esa virilidad y ese auto-control de tus emociones pues la grandeza del hombre europeo está en el dominio y alzamiento de la Voluntad. Esto hay que planteárselo como una necesidad de superación como persona.
El futuro hombre revolucionario no podrá ser un hombre afeminado por pacifismos, ni podrá ser un hombre esclavo de sus bajas pasiones. Habrá de educarse y educarlos en el cultivo de la única cultura europea, alejarlo de músicas ajenas a nuestra sangre, de espectáculos decadentes, de vicios y formas de diversión indignas de un hombre de ese Imperio llamado Europa.
Al igual que se hizo en los años 30, en que la juventud sumergida en el nihilismo, la mas feroz anarquía, con una inversión de valores escandalosa, que es lo que vivimos ahora, hay que contraponer, al hombre de milicia, viril, sacrificado que igual que sedujo con un potente magnetismo a la juventud de aquellos años, estoy seguro que los jóvenes de hoy, a pesar de todo, muchos caerían prendados de la Estética Viril, por una simple cuestión, eso solo lo entiende su sangre.

Oscar Panadero