Libreria Argentina Libreria Argentina Libreria Argentina

 

ALMAS ARDIENDO

 

LEON DEGRELLE

ALMAS ARDIENDO - LEON DEGRELLE

211 paginas
11 x 17 cm.
Fuerza Nueva Ediciones,

Encuadernación rústica,
 Precio para Argentina: 90 pesos
 Precio internacional: 15 euros

 

 

 

 

 

LEON DEGRELLE es, como todos sabemos, el último superviviente de los grandes Jefes del Movimiento llamado “fascista” que ha tenido la más directa participación en el drama histórico de la segunda guerra mundial. Hitler sucumbió bajo las ruinas de Berlín, todos sus colaboradores de primera fila, Göring, Ribbentrop, Himmler, han caído de manera trágica. Mussolini fue fusilado y después ahorcado. Ahorcaron igualmente , en Praga, a Monseñor Tisso, el caudillo de los Eslovacos. El Mariscal Petain murió, a los noventa y un años, encarcelado en la Isla de Ré. Laval fue abatido por doce balas en Fresnes. También fueron fusilados Mussert, jefe de los nacionalsocialistas holandeses, y Quisling, líder de los noruegos.
León Degrelle era el más joven de todos los conductores de la “Nueva Europa”. A los veintinueve años, con sus dinámicos escritos y su inflamado verbo, había levantado la masa más idealista del pueblo belga. Centenares de millares de electores habían asegurado a Degrelle un gran triunfo. Su movimiento, muy social, basado en los más puros principios del catolicismo, había entusiasmado extraordinariamente a la juventud.
Fueron millares de jóvenes belgas, maravillosos de fe, los que siguieron a Degrelle en la Cruzada Anticomunista del Frente del Este. El Jefe rexista se alistó en ella, como soldado raso, para compartir exactamente los sufrimientos de sus camaradas más humildes. Llegó a General, consiguiendo todos sus ascensos por méritos de guerra. Fué herido cinco veces. En su hoja de servicios, cuenta anotados 62 combates cuerpo a cuerpo. Está en posesión de las más altas condecoraciones militares, entre las que figuran el famoso Collar de la Ritterkreuz y las Hojas de Roble.
Luchó hasta el último momento en el frente y, milagrosamente, durante la noche del mismo día de la capitulación, utilizando un avión abandonado, pudo salvarse, después de un vuelo, sobre territorio enemigo, de más de dos mil kilómetros.
El libro ALMAS ARDIENDO, de “insuperable hermosura”, como escribe en su prólogo el doctor Marañón, es la más íntima y espiritualista de las treinta obras de Léon Degrelle, escritor de primer orden, gran poeta, además de político famoso y heroico.

 

ÍNDICE

CORAZONES VACIOS
Agonía del siglo.
Vida recta.

MANANTIALES DE VIDA
La tierra original.
Corazones y piedras.
El despertar de la carne.
Vocación de la dicha.
Tiempo de Navidad.

LA CONGOJA DE LOS HOMBRES
Los ciegos.
Perfil del dolor.
Los santos.
Crucifixión eterna.
Nadie.
Haber amado mal.

LA ALEGRIA DE LOS HOMBRES
Fuertes y duros.
El precio de la vida.
Renunciación.
El poder de la alegría.
Soñar, pensar.
La paciencia.
La obediencia.
La bondad.
Beata Solitudo.
La grandeza.

SERVICIO DE LOS HOMBRES
La gran retirada.
Domar los corceles.
El cielo apocalíptico.
Luces.
Intransigencia.
Nuestra cruz.

EL DON TOTAL
Reconquista.
Flotilla de almas.
Cimas.

A MANERA DE INTRODUCCIÓN

¿Prólogo? No. Sólo unas líneas para decir a los hombres de mi lengua que pasan y que me quieran escuchar, que lean las páginas, breves y anhelantes como latidos, del libro en cuya portada las estoy escribiendo.
Yo no admito, no he admitido, ni admitiré jamás, que los hombres podamos alejarnos los unos de los otros más que por motivos profundos y permanentes. Y aún esa profundidad y esa permanencia hay que aquilatarla tanta que casi nunca, si se es leal con la verdad, acaban por ser suficientes.
Y claro es, que los motivos de orden político, por envueltos que nos parezcan en la pasión y en el humo y la sangre de las revoluciones y de las guerras, no son nunca otra cosa que circunstancias. Circunstancias que, de la piel adentro, no pueden contar, que no deben tener acceso a la morada recóndita en la que la conciencia elabora su juicio definitivo sobre las cosas y sobre los hombres.
Y digo esto para explicar a los que fueran capaces de extrañarse que sea yo el que alabe y presente este libro, centelleante como una llama, en el que cuenta su vida, la de fuera y la de dentro, un hombre cuya trayectoria social está separada de la mía. Y añado que no tiene esta explicación nada de excusa, porque no la merecerían los que pretendieran perdírmela, y no la merecerían por el sólo hecho de intentarlo. Estas palabras mías, llenas de amistad, son sólo un gesto de liberación; gesto que, aun siendo mío y por tanto humilde, supone una lección que necesitan, ante todo, si el mundo ha de marchar por buen camino, los que se creen, sin serlo, liberales.
Es un gusto profundo y consolador comprobar, y se comprueba siempre que se quiere, que el hombre que piensa de otro modo es como uno mismo y como cualquier otro que tenga los ideales que le plazca. Basta que nos despojemos del disfraz con que andamos por la vida y hablemos, en silencio, de lo que pasa en nuestro corazón.
El corazón, si se le deja solo, es, siempre, casi igual a todos los demás corazones.
¿Quién lo podría dudar leyendo, por ejemplo, las páginas de este libro tituladas «El corazón y las piedras»?
Páginas de insuperable hermosura y patetismo humano, llenas de esperanza de un mundo común y mejor, para las cuales, dentro de nuestras fuerzas, hemos pulido, como el oro en que se va a engarzar una esmeralda, nuestro más alado y más noble castellano.

GREGORIO MARAÑÓN