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Los 8 Kybaliones: Tábula Máxima Hiperbórea

Leyes supremas del Universo. La Tabla Esmeralda completa

Gabriel Silva

Los 8 Kybaliones: T�bula M�xima Hiperb�rea - Leyes supremas del Universo. La Tabla Esmeralda completa - Gabriel Silva

232 páginas
Ediciones Sieghels

2013, Argentina
14,5 x 21 cm.
encuadernacion rústica
 Precio para Argentina: 50 pesos
 Precio internacional: 15 euros

 

 

 

 

 

"Los 8 Kybaliones" no es un libro más, es una llave invalorable para cualquier ámbito de la vida, tanto para la interpretación y conocimiento del Universo como de uno mismo. No tenemos duda de que será uno de los tesoros más preciados de la humanidad si se lo estudia con objetividad.
Puede ser comprendida y aprovechada desde un punto de vista científico tanto como desde uno espiritual pues esta Tabla es la máxima clave para el conocimiento de las Todas las Ciencias, al margen de toda creencia religiosa, porque es la manifestación propia del Universo al que, sin perder de vista en lo espiritual y lo objetivo, esotéricamente llamamos Dios Padre Absoluto.
El uso del 8 acostado para simbolizar el Infinito no es casual, pues el mismo está compuesto de los 8 Principios que aquí son de nuevo reunidos y explicados en detalle con cada una de sus 7 leyes por cada Principio. Absolutamente todo, tanto hacia lo infinitamente pequeño como hacia lo infinitamente grande, está compuesto por ellos.
No existe forma de violar las Leyes Divinas; sólo es posible producir desequilibrios en sus manifestaciones, pero es imposible escapar a los efectos. Todo lo que existe contiene esencialmente a todos los Principios y Leyes porque es producto y manifestación de todas ellas en forma eterna y simultáneamente.
La Ciencia y la Espiritualidad queden completamente armonizadas en "Los Ocho Kybaliones", que son el punto de Convergencia Perfecta entre lo visible y lo invisible, entre la Ciencia Mundana y la Ciencia Divina. Ambas se ven comprendidas en el pleno Conocimiento de las Leyes Naturales Mayores.
Los científicos encontrarán rápidamente sus aplicaciones pero la aplicación práctica en la búsqueda humana de la transcendencia no podrá tampoco pasar desapercibida.
Mucho de esta sabiduría hiperbórea no puede ser fácilmente expresada y el operador deberá poner mucho más que su intelecto para transitar el camino de la trascendencia, pero aquí encontrará todos los parámetros necesarios para poder asimilar el "Mensaje Divino", el Orden del Universo, y armonizarse con él.
Éste, sin embargo, no es un libro ocultista, sino justamente lo contrario, es la revelación de la Divino en su cara visible.

 

ÍNDICE

Prólogo 7
Gráfico de la Tabla 22

CAPÍTULO I - Principio AMOR 23
1a) Repulsión 27
1b) Atracción 28
1c) Interacción 32
1d) Adhesión 35
1e) Cohesión 36
1f) Fusión 38
1g) Fisión 41

CAPÍTULO II - Principio VIDA 49
2a) Evolución: 51
2b) Organización 57
2c) Manifestación 60
2d) Multiplicación 67
2e) Selección 70
2f) Adaptación 75
2g) Sustentación 79

CAPÍTULO III - Principio VERDAD 85
3a) Inmutabilidad 87
3b) Relatividad 88
3c) Finalidad 90
3d) Universalidad 94
3e) Unicidad 97
3f) Potencialidad 98
3g) Equilibrio 101

CAPÍTULO IV - Principio INTELIGENCIA 107
4a) Percepción 108
4b) Asociación 113
4c) Expansión 114
4d) Concientización 119
4e) Aplicación 120
4f) Dimensionalidad 121
4g) Perfectibilidad 133

CAPÍTULO V - Principio ESPÍRITU 135
5a) Constitucionalidad 137
5b) Maleabilidad 139
5c)Totalidad 142
5d) Densidad 143
5e) Espontaneidad 145
5f) Esencialidad 146
5g) Inercia 147

CAPÍTULO VI - Principio UNIDAD 151
6a) División 153
6b) Individualización 155
6c) Diferenciación 156
6d) Afinidad 157
6e) Unificación 159
6f) Expansionalidad 160
6g) Totalización 161

CAPÍTULO VII - Principio Del PRINCIPIO 163
7a) Karma 165
7b) Polaridad 178
7c) Generación 180
7d) Vibración 183
7e) Ritmo 189
7f) Mentalismo 192
7g) Correspondencia 202

CAPÍTULO VIII - Principio De ETERNIDAD 207
8a) Ser 209
8b) Voluntad 211
8c) Conciencia 213
8d) Temporalidad 215
8e) Espacialidad 216
8f) Interdinamia 218
8g) Automaticidad 221

Comentarios Finales y Recomendaciones 223
Anecdotario Histórico de la Tabla Hermética 224
La Tabla Esmeralda 225
El Piramidión 229
El Caduceo de Mercurio 230

PRÓLOGO

En el libro de Ramiro de Granada “La Biblia III Testamento de Todos los Tiempos”, este material se publicó por primera vez a pedido de la Orden Votivvm Hermeticvs, y resulta de obligada lectura el libro entero para los esoteristas prácticos, pero he decidido publicar esta parte de mi exclusiva autoría por separado y con algunas correcciones, o mejor dicho con ciertas actualizaciones y ampliaciones, debido a que gran número de científicos de las más diversas disciplinas desean conocer y aplicar esta enseñanza en sus trabajos y temas prácticos y/o específicos, sin internarse en la vida esotérica. Sin embargo, la mayoría de los ejemplos están orientados al objetivo prioritario, que es la Trascendencia de los Individuos, por lo tanto los ejemplos de aplicación práctica de los Principios y Leyes, hacen referencia a factores de relación y procesos de los Humanos. 
   Kybalion es “Gran Llave” y se refiere también a las llaves de los portales principales de los Templos. El valor científico de Los Ocho Kybaliones salta a la vista tanto a legos o a cualquier investigador científico biólogo, matemático, físico, cántico, antropólogo, cibernético, astrónomo o de cualquier disciplina, especialmente para quienes valoran la interdisciplinaria. No puede ser comprendido ni remotamente a partir de las Quince Tesis adjudicadas a Thot, que son recortes, frases inconexas de escritos herméticos, con aplicaciones filosóficas más o menos prácticas cuando ya se tiene completo este Conocimiento Original, tal como fueron desarrolladas por alquimistas Templarios (musulmanes y cristianos) a partir del siglo VIIIº de nuestra era.
   Cabe aclarar que las Ordenes Templarias no tuvieron origen en la rama que se vio obligada a interactuar con la Iglesia Católica, pues ya en el siglo V antes de Cristo, existía una Templis Ordo di Roma, con origen mucho anterior en Egipto).
    Necesariamente debo utilizar un lenguaje que puede parecer místico o religioso en alguna ocasión, pero nada más lejos de la realidad, aunque la Ciencia y la Espiritualidad queden completamente armonizadas en Los Ocho Kybaliones, que son el punto de Convergencia Perfecta entre lo visible y lo invisible, entre la Ciencia Mundana y la Ciencia Divina. Ambas se ven comprendidas en el pleno Conocimiento de las Leyes Naturales Mayores.
   Ruego a los Lectores, comprendan que muchos conceptos aquí expuestos no podrán ser expresados todavía en términos estrictamente académicos para cada disciplina, con lo que me veo obligado a usar los mismos términos que se usaron en las traducciones y en los desarrollos filosóficos. Por contraparte, se observará que en muchos casos, lo que hasta ahora se trató en términos místicos, religiosos o poéticos, adquieren una forma contundentemente técnica y hasta “materialista”. La materia y el espíritu no son cosas disociadas, ni opuestas. Mucho de lo expuesto aquí sonará a los intelectos más exigentes, del mismo modo que a las mentes más emocionales, como si de un concierto de Mozart se tratase, donde el matemático encuentra la misma perfección que el campesino o el médico, aunque lo perciban con sentidos diferentes.
   Sería demasiado largo y poco útil desarrollar toda la historia de cómo conseguí reunir la Tabla Hermética completa, porque equivaldría a escribir un libro con mi verdadero Cvrricvlvm Vitae, lo cual carece de cualquier importancia. Mi labor fue reunir las catorce partes del Cuerpo de Osiris, (o sea el Scientiam Corpvs Hermeticvm, el Cuerpo de Conocimiento Hermético), gracias a la inspiración y guía de Isis (alegoría de la Ciencia).
   Seth (representación del demiurgo esclavista en la liturgia egipcia) descuartizó a Osiris en catorce partes y desparramó su cuerpo, a fin de mantener a todo el mundo en la ignorancia. Muy resumidamente, es lo que nos cuenta el “Libro de los Muertos” de la tradición egipcia, que mejor tradujeron algunos como “Libro de la Salida al Día”, pero más exactamente debería traducirse como “Salida Hacia la Luz”.
    Escatológicamente, tanto en la tradición egipcia como en el esoterismo práctico, se entiende por “Luz” o “Reino de la Luz”, al plano astral, porque como bien sabe toda persona que haya salido en cuerpo astral conscientemente, el espectro de la luz visible desde ese plano vibratorio es muchísimo más amplio (con el cuerpo astral, fuera del cuerpo físico). No se trata de un nivel “espiritual” o “celestial” sino el “Reino de Maya” (Maya es en sánscrito lo ilusorio) y en gran parte resulta de gran riesgo su exploración por el hombre poco instruido en este tema, pues no es un “plano de existencia habitable”.
    Nadie humano “reside” en ese plano, sino que “permanece” temporal y circunstancialmente., ya sea tras su muerte física, durante algunos sueños, etc. Incluso los animales y vegetales, que abandonan su cuerpo físico durante el sueño, o al morir, suelen estar en cortos períodos deambulando el plano astral.
   En el libro “Reencarnación y el Viaje Astral”, Ramiro de Granada ha explicado todo muy bien, a partir básicamente de experiencias mías, amplia documentación de las Órdenes Esotéricas por las que hemos transitado, y de investigaciones entre ambos, sobre los procesos escatológicos.
   Por lo tanto, no  abarcaré aquí el aspecto escatológico, ni siquiera de la Enseñanza Hermética, salvo algún comentario didáctico en relación a la propia Tabla y sus Leyes, sino que he preferido concentrarme en las explicaciones de Los Ocho Kybaliones, también conocidos como “Corpvs Hermeticvm”, ó Tábula Máxima Hiperbórea que ha sido el producto de investigación más útil que he realizado en todo el terreno esotérico sobre lo exclusivamente “Hermético”, llamado así porque este conjunto de conocimientos metafísicos o Leyes Naturales Superiores, fue entregado a los hombres por Hermes Trimegisto, (o “Trismegistus”, significa el Tres Veces Maestro (“Maestro de Maestros de Maestros”). Se lo asocia con los dioses egipcios Dyehuty y Thot (dos dioses diferentes aunque la egiptología ortodoxa los confunda). Para los romanos se representó en Mercurio, “el mensajero de los dioses”.
   Tampoco resultaría útil gastar tiempo deambulando por los intrincados laberintos, trampas, mitos, ciénagas y salas de espejos de la historia, por donde el Conocimiento ha pasado distorsionándose por demasiadas manos, aunque haga algunos comentarios interesantes más adelante. Sólo cabe mencionar que los musulmanes fueron los que mejor mantuvieron e intentaron ordenar la Enseñanza Hermética, dándole cierta utilidad práctica y respetándola en todo cuanto les fue posible, mientras que el judaísmo lo deformó y convirtió en un montón de supercherías (con uso meramente comercial en los últimos dos siglos) y el catolicismo lo ocultó y combatió del modo más encarnizado posible, a costa de medio millón de muertos en la hoguera, la espada o la orca en Europa y Asia Menor.
    A pesar de todo ello, el Conocimiento Hermético ha sido ya recuperado en sus aspectos más importantes y eso implica que el Lector, cualquiera sea su religión y otras creencias, si se logra separar lo suficiente de los lavados de cerebro hecho por las instituciones milenarias, tiene por delante un Camino de Aprendizaje que vale de verdad, en vez de mantenerse como la mayoría de los “especulativos” en el innocuo análisis del pasado o las disquisiciones filosóficas sin los pies en la tierra.
    También es muy importante aclarar que aunque esta Tabla está completa como tal, de cada Ley Hermética se derivan Siete Sub-Leyes y de cada Sub-Ley derivan otras Siete Sub-Leyes Menores, muchas de las cuales son muy conocidas como “leyes naturales” en diversas disciplinas. De ahí proviene el famoso pero mal comprendido número 777, o bien 7x7x7. Pero la completitud de semejante cuadro de Leyes Naturales, que vienen siendo en realidad 343 más los Ocho Principios, depende de la comprensión correcta de esta Tabula Máxima y cada hermetista hará lo suyo según su especialidad. De modo que este Libro es el Piramidión del cual puede deducirse toda la Pirámide de Leyes Naturales, hasta los más íntimos aspectos del funcionamiento del Universo.
   Cualquier texto puede contener (o interpretarse) literalmente, pero puede ser alegórico, escondiendo en una forma de relato o incluso como simple descripción, un sentido y significado más elevado. También puede contener una enseñanza ética o moral implícita o explícita, pero los escritos Herméticos tienen carácter anagógico, es decir un máximo valor espiritual y Divino, elevado a lo más alto y sin duda capaz de elevar la mente de quien comprende.
   He tratado de evitar alegorías y metáforas, desvelando todas las que me llevaron a descubrir este Conocimiento, explicando las cosas que lo más literalmente posible, lo cual no resta en absoluto a todo lo tratado, su extremo carácter anagógico. En otras palabras, este no es un libro ocultista, sino justamente lo contrario. El hermetismo y el esoterismo en general han usado muchas veces el sistema ocultista para proteger conocimientos y documentos que podían perderse debido a persecuciones ideológicas, como ha hecho en Occidente la Iglesia Católica con todo lo que atentara contra su poder terrenal. Pero mientras se asesinaba y hasta quemaban en la hoguera a los Caballeros Templarios “visibles”, sus Hermanos no visibles construían las propias iglesias y catedrales del enemigo arquetípico, utilizando claves, números, símbolos, formas e imágenes, conteniendo el mensaje auténticamente Cristiano, verdaderamente hermético y esotérico que se pretendía hacer desaparecer con las matanzas de las personas. Aunque el ocultismo como sistema de disfrazar conocimientos para que no se pierdan, permitió su conservación  durante milenios, también propició la gran confusión entre los neófitos, dando lugar al circo pseudoesotérico actual.

   Pero es momento de revertir el proceso, desvelando lo más claramente todas las claves, aunque es imposible remontarnos a las explicaciones de cómo se conservó hasta hoy cada una en particular, pero el hermetista atento hallará merced a esta obra, el “Mensaje Divino”, no sólo en las construcciones Templarias y textos ocultos, sino en todas las cosas y Seres que le rodean.

ADVERTENCIA ESPECIAL

    Intentar aprender rápidamente y de un tirón esta Tabla Máxima Hiperbórea es como intentar comerse y digerir un elefante en unos minutos. Ni el mismísimo Hermes Trimegisto pudo haber aprendido todo en unas pocas lecturas.
   Ningún lector inteligente se asustará con esta advertencia, pero sólo un gran tonto la despreciaría. Es posible que tardes muchos años en comprender en profundidad el contenido de este Libro, y muchos más en poder aplicar el Conocimiento en forma práctica. Los científicos encontrarán más rápidamente esas aplicaciones. Pero así como no es posible que un buen árbol construya su enorme cuerpo de dura madera en una hora, tampoco es posible para el hombre normal de esta civilización aprender los misterios del Cosmos en una leída.
   Menos aún cuando no tiene siquiera suficiente conciencia de si mismo. Esta Tabla es la máxima clave para el conocimiento de las Todas las Ciencias y al margen de toda creencia religiosa, porque es la manifestación propia del Universo, al que sin perder de vista en lo espiritual y lo objetivo, esotéricamente llamamos Dios Padre Absoluto.
   Está compuesta de 8 (Ocho) Principìos o Arcanos Mayores llamados también Principios Metafísicos, cada uno de las cuales representa una de las ocho formas interactuantes de la “Manifestación Divina”, es decir la Existencia -perceptible o no- y cada Arcano Mayor está compuesto de Siete Arcanos Menores llamadas Leyes Herméticas (o modernamente, Leyes Metafísicas).
   Los Principios Metafísicos son ABSOLUTOS E INMUTABLES; Las Leyes Herméticas son RELATIVAS E INMUTABLES.
   Tanto Principios como Leyes deben ser respetados para poder evolucionar hacia la Felicidad, evitar el sufrimiento y la involución. Su conocimiento puede ser aplicado correcta o "Teúrgicamente" -de acuerdo a la “Voluntad Divina”- lo que producirá Equilibrio, Libertad, Felicidad, Paz, Alegría de Vivir y Existir, permitiendo evolucionar hacia estados cada vez más Gloriosos y Perfectos.
   Pero el uso incorrecto o "Demiúrgico" de este conocimiento -contra la “Voluntad Divina”- produce esclavitud, involución, sufrimiento, infelicidad y aniquilación del Ego o Conciencia Humana. No existe forma de violar las Leyes Divinas; sólo es posible producir desequilibrios en sus manifestaciones, pero es imposible escapar a los efectos. Todo lo que existe contiene esencialmente a todos los Principios y Leyes porque es producto y manifestación de todas ellas en forma eterna y simultáneamente.
   Todos los Principios y Leyes pueden usarse positiva o negativamente, destructiva o constructivamente, y los efectos serán determinados como buenos o malos, no por la polaridad (negativa o positiva) sino por la intención del Ser actuante y el equilibrio entre el AMOR, la INTELIGENCIA y el PODER que se aplique.
 

(continúa)

 

 

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