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Ex Captivitate Salus

 

Carl Schmitt

 

Ex Captivitate Salus - Carl Schmitt

91 págs.,
Encuadernación: Rústica
Editorial Struhart $ Cia.,
 Precio para Argentina: 35 pesos
 Precio internacional: 14 euros

 

Actualmente existe en el ámbito de las ciencias jurídicas y políticas una gran revalorización de Carl Schmitt. En los círculos académicos europeos -especialmente en Italia y España - la contribución schmittiana es rescatada de modo entusiasta, y abundan las reediciones y estudios de sus obras.
No queda claro aún en qué medida Schmitt perteneció a la Revolución Conservadora alemana, y es evidente que, como intelectual, apoyó y justificó al régimen nacionalsocialista en sus primeros años, creyendo que un Estado total era una garantía frente a la presión de los poderes indirectos. Luego se dedicó más a la política internacional, y durante la Segunda Guerra Mundial que un patriota, sin dejar de alertar sobre los cambios que estaban sucediendo en la misma estructura del derecho internacional y en la mentalidad de los pueblos.
Procesado como ideólogo del régimen caído en 1945 por los vencedores, escribió en prisión las notas de Ex Captivitate Salus, que publicó, precisamente, a su salida de la cárcel. Bien pudo entonces decir: "He conocido victorias y derrotas/ revolución y restauración/ inflación y deflación/ bombardeos/ difamación y cambios de régimen/ hambre y frío/ campos y celdas/ y todo lo he atravesado de lado a lado..."
Una obra esclarecedora para comprender al más grande jurista y politicólogo del siglo.

 

ÍNDICE

Prólogo a la edición española....................................................9
Diálogo con un famoso pedagogo (Verano de 1945)................13
Contestación a un exiliado (invierno 1945/46)........................17
Historiographia in Nuce: Alexis de Tockeville (Agosto 1946).27
Dos tumbas en Berlín (Verano 1946)........................................35
Ex Captivitate Salus (Otoño 1946)............................................53
Sabiduría de la celda (Abril 1947)............................................75
Cántico de un viejo alemán (11 de Julio de 1948)....................87

PRÓLOGO A LA EDICIÓN ESPAÑOLA

En la primavera de 1945, cuando Alemania estaba vencida y deshecha, no solamente los rusos, sino también los americanos llevaron a cabo internamientos en masa en el territorio por ellos ocupado, y destruyeron socialmente grupos enteros de población alemana. Los americanos llamaron a su método arresto automático. Esto significó que miles y aún cientos de miles de miembros de ciertos estamentos sociales — por ejemplo, todos los altos funcionarios —, sin otras consideraciones, fueron privados de sus derechos e Internados en campos de concentración. Esta era la consecuencia lógica de la criminalización de todo un pueblo y la realización del tristemente célebre Plan Morgenthau.
Yo he estado en el año 1945-46 en uno de estos campos de concentración en virtud de arresto automático. En marzo de 1947 fui trasladado durante dos meses a la cárcel de Nürenberg en calidad de testigo y posible acusado, possible defendant, tal como se denomina esta interesante institución del Derecho Procesal Penal americano, que ya hace posible la detención del testigo. Ni durante el arresto automático ni en los meses de prisión en Nürenberg ni más tarde se hizo acusación formal alguna contra mí. Tampoco se me probó ninguna acción delictiva. Pero precisamente, esta experiencia de los modernos métodos de criminalización, este encuentro concreto con las consecuencias de la teoría de la guerra justa, tenía que impresionar más profundamente a un conocedor y cultivador de la Ciencia jurídica en general y del Derecho Internacional en particular.
Casi todos los ensayos aquí publicados fueron escritos durante la situación de arresto automático, en el campo de concentración de Berlín-Lichterfelde-Süd, extraordinariamente duro en el otoño e invierno de 1945-46, y bajo la estricta prohibición de escribir. Pero apareció un humanitario médico americano que, por compasión, nos facilitaba la posibilidad de hacer notas e incluso nos ayudó a sacar del campo cartas y notas sin pasar por el control de las autoridades. El tiene el mérito principal de la realización de este libro, y por esta razón hay que mencionarlo aquí. Su nombre era Charles; natural de Boston; para nosotros, su cultura y humanidad salvaron el honor de Norteamérica. Su inteligencia y su corazón se habían librado de la psicosis creada por la terrible propagan­da de la guerra. Es natural que las autoridades ameri canas del campo le hubieran trasladado a otro desti­no. Pero había realizado su misión providencial. No sé que fué de él. Dios le proteja y bendiga en donde quiera que esté.
Ruego al lector que lea este libro como si fuera una serie de cartas a él personalmente dirigidas. Solamente así se justifica y explica la forma de exposición. Este libro procede de una situación de masas, característica de modernos métodos de hacer la guerra. No se trata aquí de romántica o heróica literatura de prisión, ni de quejas o inundaciones retóricas del estilo de Mieri Prigioni de Silvio Pellico, ni de confesiones lírico-subjetivas como Mes Prísons de Paul Verlaine, ni mucho menos de la Balada de la mazmorra de Reading de Oscar Wilde. Hoy el progreso de la técnica moderna lo domina todo. Ha creado una nueva forma de dureza y crueldad, de frío duro y cruel, que no se manifiesta exclusivamente en la moderna invención de la guerra fría. Porque el progreso de la técnica moderna es sobre todo, al mismo tiempo, un progreso en la eliminación del subjetivismo romántico, un progreso en la captación del individuo humano, y en la criminalización y automatización de masas. Una maquinaria gigantesca devora sin diferenciar a cientos de miles de hombres. Al lado de esto, el viejo Leviatán, el gran monstruo, parece casi acogedor, y la antigua cárcel casi un idilio.
Si la víctima de semejante maquinaria habla en un libro de tal tema, entonces tiene menos importancia decir lo que siente; lo importante es decir lo que piensa dentro de la coacción de semejante situación. Toda la dignidad del hombre se concentra en su pensamiento. La situación de la coacción producida por la automatización es tan fuerte que cualquier aforismo impresionista resulta insignificante. Pero también toda sistemática se debilita en cuanto procede de situaciones distintas. Quisiera que se lea este libro como una información bien pensada de conocimientos auténticos, nacidos de una situación nueva. Un importante crítico lo llamó el moderno libro De consolatione. Es un gran elogio, pero no debemos olvidar que aquí la consolación ha encontrado su camino solamente mediante la reflexión y la meditación.
Casalonga, Santiago de Compostela
Verano 1958.
C. S.